domingo, 25 de agosto de 2013

Se frotan las manos los empresarios del salinismo

POR LA REFORMA ENERGÉTICA

 

Lorenzo Zambrano, presidente de Cemex; Germán Larrea, de Grupo México; Antonio del Valle, de Mexichem; Álvaro Fernández Garza, de Grupo Alfa; Carlos Slim, de Carso… Los magnates que en los noventa se beneficiaron de la política privatizadora de Carlos Salinas de Gortari, ahora son los principales voceros del presidente Enrique Peña Nieto y de su iniciativa de reforma energética. No es para menos: si aquellas privatizaciones ayudaron a engrosar la lista de Forbes dedicada a México, qué no podrá hacer la de Pemex…
domingo, 25 de agosto de 2013
MÉXICO, DF (Apro).- Beneficiarios de los negocios al amparo del poder, los magnates salinistas promueven la reforma energética que propuso el presidente Enrique Peña Nieto y se disponen a sacar su tajada de la apertura al capital privado, eje central de la iniciativa.
Se trata de empresarios, dirigentes de cámaras y organismos patronales, magnates del Consejo Mexicano de Hombres de Negocios (CMHN) y, señaladamente, la élite regiomontana. Favorecidos por las privatizaciones de la banca y las paraestatales en los noventa, en algunos casos ascendieron en la lista de los más adinerados del mundo.
Ahora se disponen a entrar o a ampliar su participación en los negocios del petróleo y la electricidad, como lo hicieron antes en la banca y las paraestatales. Todos ellos hacen eco del discurso presidencial para ensalzar las modificaciones a la Constitución que impulsa el PRI.
El lunes 12, cuando se presentó la iniciativa de reforma energética de Peña Nieto en Los Pinos, asistieron pocas personas ajenas al gobierno o al PRI. Por eso destacó la presencia de Lorenzo Zambrano, uno de los más opulentos empresarios del país.
"La iniciativa de reforma energética aportará dinamismo a nuestra economía, al promover la inversión y la generación de empleos", escribió el millonario en su cuenta de Twitter. Zambrano preside Cemex, la empresa cementera que despuntó a nivel mundial en el sexenio de Carlos Salinas de Gortari, cuya campaña electoral financió y promovió entre los empresarios en 1988 (Proceso 825).
Aunque los capitalistas de Monterrey fueron influyentes durante muchos años, en el gobierno de Salinas expandieron sus corporativos gracias a las privatizaciones industriales y bancarias, además de los ingentes beneficios fiscales de los que disfrutan hasta la fecha.
Su peso político fue tal que obtuvieron posiciones en el gabinete de Vicente Fox, y si bien quedaron prácticamente descobijados en el de Felipe Calderón, mantuvieron prebendas.
Están de regreso. Los magnates salinistas son visitantes asiduos de Los Pinos y se convirtieron en los principales promotores de la propuesta de reforma energética del presidente.
Alonso Ancira Elizondo, presidente de Altos Hornos de México (AHMSA), resumió el asunto en una entrevista con The New York Times reproducida por Reforma el lunes 19: "Los dos expresidentes anteriores a Peña Nieto no fueron mis amigos". De acuerdo con la nota, el inversionista se prepara para incursionar en la explotación del gas shale.
LA ‘CUOTA’ NACIONAL
Al presentar su iniciativa, Peña Nieto enlistó los "elementos fundamentales" para el sector petrolero: la apertura al sector privado, un nuevo régimen fiscal para Pemex que se incluirá en la iniciativa de reforma hacendaria de septiembre, transparencia y rendición de cuentas, y "establecer reglas de contenido nacional en las compras y proyectos de infraestructura de Pemex" para utilizar el gran poder de compra del sector energético como palanca de desarrollo de la "nueva política industrial mexicana".
Un día después, el martes 13, la Presidencia de la República convocó a la presentación de la Estrategia Integral de Gas Natural, en la cual Pedro Joaquín Coldwell, titular de la Secretaría de Energía (Sener), enumeró varias medidas para resolver el desabasto de gas, particularmente en el norte del país.
Según el funcionario, se aumentará la importación de gas, se avanzará en la construcción de ductos y estaciones de compresión en el noreste y, de aprobarse la reforma energética, habrá "una mayor explotación de los recursos, estimulando la inversión en recursos no convencionales, lo que permitirá incrementar la producción de petróleo y gas". En síntesis, importar gas y producirlo con recursos privados.
Lo secundó el secretario de Economía, Ildefonso Guajardo, un regiomontano que inició su carrera política bajo la protección de Salinas de Gortari cuando éste fue secretario de Programación y Presupuesto. Insistió en las bondades de la reforma energética y la estrategia para el gas natural: "El costo de no llevar a cabo estas medidas sería muy alto, pues de facto volvería técnicamente inviable el sumarnos a las cadenas globales de valor.
"El efecto expansivo de esta estrategia puede apreciarse claramente en los diferentes proyectos de inversión de las empresas siderúrgicas más importantes de México, que para 2012-2013 superan ya los 5 mil 500 millones de dólares, generando más de 4 mil puestos de trabajo."
Dichos proyectos son: Ternium, en Pesquería, Nuevo León; Fénix, de Altos Hornos de México; la planta de DeAcero, en Ramos Arizpe, Coahuila, y el Centro de Laminación de Tubos de Tenaris-Tamsa, en Veracruz.
Enseguida Álvaro Fernández Garza, presidente de la Cámara de la Industria de la Transformación (Caintra), que agrupa a poderosos empresarios de Monterrey, machacó: "Hoy en día empresas mexicanas están invirtiendo en exploración y perforación de hidrocarburos en Estados Unidos. Tenemos confianza en que la reforma proveerá las condiciones para que inversiones similares se materialicen en México. El sector industrial, particularmente el de Nuevo León, está listo para crecer, para invertir en México, para participar como nos corresponde en la generación de valor y empleo".
De hecho, Peña Nieto retomó las alusiones a las inversiones mexicanas en exploración y producción de energéticos en Estados Unidos para insistir en la conveniencia de su iniciativa, como la mayor parte de su intervención del lunes 12.
Lo que no se dijo al día siguiente, pero que horas después aclaró el presidente del CMHN, Claudio X. González, es que entre las empresas que invirtieron en el sector en Estados Unidos y ahora se interesan en hacerlo en México está Grupo Alfa, que dirige Fernández Garza. González también mencionó a Alpek (filial petroquímica de Alfa), Cemex, Carso e ICA.
LA ÉLITE SALINISTA
El apoyo mutuo del gobierno de Carlos Salinas y los magnates de Monterrey ha sido ampliamente documentado. Por ejemplo, la Caintra fue uno de los organismos privados que en 1992 se pronunció públicamente por la reelección de Salinas.
Ternium y Tenaris-Tamsa son filiales del Grupo Techint, corporativo ítalo-argentino que adquirió las acererías regiomontanas Hylsa e Imsa. Dicho grupo, presidido por el magnate bonaerense Paolo Roca –quien a su vez levantó su imperio sobre las privatizaciones argentinas–, tiene inversiones en los sectores energéticos de Venezuela y Perú, donde protagonizó escándalos de corrupción (Proceso 1600).
Techint, a través de sus subsidiarias Tenaris, Ternium y Tecpetrol, anunció el lunes 19 que invertirá mil millones de dólares para construir una termoeléctrica propia en Pesquería, Nuevo León, cuya construcción estará a cargo de Techgen, otra de sus subsidiarias.
Techint y su presidente mantienen una estrecha relación con Carso y el magnate Carlos Slim. Estuvieron asociados en una filial denominada Techtel, que consiguió el contrato para instalar las primeras líneas de fibra óptica en El Habal-Culiacán.
Carso es el caso emblemático de la privatización, pues a partir de la adquisición del monopolio estatal Telmex en el sexenio de Salinas, Slim acumuló una de las mayores fortunas del mundo. Entre las susbsidiarias de Carso están Cicsa, que también participa en negocios de fibra óptica, y Swecomex, orientada a la construcción y operación de plataformas marinas, torres de comunicaciones, tubería y tendido de ductos.
Otra subsidiaria de Carso es Cilsa, dedicada, entre otras cosas, a proyectos hidroeléctricos, acueductos, plantas de tratamiento y presas; lo mismo que la proveedora de insumos para energía Condumex. Por si fuera poco, Inbursa es desde mayo pasado el asegurador de todas las instalaciones físicas de Pemex en tierra y mar.
El lunes 12, día en que se presentó la iniciativa presidencial de reforma energética, el periódico El Financiero publicó que, en el último año, Slim invirtió mil millones de dólares en proyectos del sector y que, según los analistas consultados por el diario, las recientes reestructuras de Carso indican que centrará sus inversiones en energía.
En cuanto a Cemex, el grupo inició su despunte cuando el gobierno de Salinas le ayudó a comprar Cementos Tolteca; lo mismo que Alfa, Imsa y Cydsa, fue rescatada de sus deudas y posteriormente favorecida en las privatizaciones (Proceso 847).
Una de las constructoras más grandes del país, ICA, fue de las grandes beneficiarias de las concesiones carreteras durante el salinismo.
La relación de los industriales acereros con Salinas sigue vigente. Por ejemplo, el 8 de septiembre de 2011 el expresidente comió con los miembros de la Cámara Nacional del Hierro y el Acero (Canacero) en Monterrey. El anfitrión fue Raúl Gutiérrez Muguerza, presidente de DeAcero, y entre los convidados estuvieron el secretario de Economía, Ildefonso Guajardo, y el vicecoordinador de los diputados priístas, Héctor Gutiérrez.
CAMPO FÉRTIL
Desde la presentación oficial de su iniciativa, Peña Nieto ha insistido en que su aprobación impulsará la producción de fertilizantes y, en consecuencia, habrá más alimentos a menor costo.
Hasta ahora el monopolio de los fertilizantes lo tiene Mexichem, empresa que Antonio del Valle adquirió con la privatización de Fertimex. También durante el salinismo, este empresario compró el Banco Internacional, aunque después lo vendió al trasnacional HSBC. Mexichem está asociada con Pemex desde principios de año y en un intento de reactivar la producción de fertilizantes en el complejo Pajaritos, de Coatzacoalcos.
Otro caso es el de Grupo México, del magnate Germán Larrea Mota-Velasco, favorecido por todos los gobiernos: con Salinas adquirió minas y créditos; con Zedillo, una parte de Ferrocarriles Nacionales; y cuando estallaron conflictos laborales en sus mineras, los gobiernos de Fox y Calderón los aplastaron con la fuerza pública. En los periodos panistas, Larrea amplió sus inversiones al sector energético y se convirtió en el segundo mexicano más rico.
En el sexenio foxista, Larrea se disponía a construir una termoeléctrica en Coahuila, pero el proyecto se frustró por la explosión de su mina Pasta de Conchos, donde murieron 65 trabajadores en 2006. No obstante, durante el gobierno de Calderón se le dio el contrato para construir una termoeléctrica, pese a la oposición de decenas de municipios serranos de Puebla.
Además, el Grupo México edifica actualmente una central de energía eólica en Oaxaca y otra en Sonora, tiene tres perforadoras en Chicontepec, así como contratos de cimentación y perforación de pozos.
El presidente ejecutivo del conglomerado, Javier García de Quevedo, anunció el jueves 22 que los directivos analizan la posibilidad de expandirse a otras áreas del sector cuando se apruebe la iniciativa de reforma de Peña Nieto.
Salinismo aparte, con la Estrategia Integral de Suministro de Gas y aun sin la reforma energética, la Confederación de Cámaras Industriales (Concamin) saludó la propuesta peñista.
Según su presidente, Francisco Funtanet Mange, en los próximos tres años habrá inversiones por 7 mil millones de dólares, de los cuales 5 mil 500 millones corresponderán a capital regiomontano. Según Caintra, 30% se destinará a producir electricidad.
A su vez, el dirigente del Consejo Coordinador Empresarial, Gerardo Gutiérrez Candiani, afirmó que las inversiones en México crecerán entre 50 mil y 70 mil millones de dólares anuales si se aprueba la reforma energética.
Todo este entusiasmo por el anuncio de la iniciativa presidencial produjo dinero: además de los anuncios de inversiones millonarias en el sector energético, las acciones del Grupo Alfa, Aplek, Carso y Mexichem, entre otras, repuntaron en la Bolsa Mexicana de Valores ante la especulación de que tendrán mejores expectativas cuando se abra la puerta a la participación privada.
ARTURO RODRÍGUEZ GARCÍA