lunes, 26 de agosto de 2013

Astillero

 

Se reanuda el choque
Profes contra poderes
Juegos militares
Mancera, lesiones

Julio Hernández López

 
Hoy se reanuda el duelo entre las artes envolventes del aparato oficial (Segob, SEP, cúpulas de las cámaras y Pacto por México) y la cruda resistencia de profesores que se ha asentado en la capital del país. Del desenlace de las primeras sesiones con directivos de las cámaras de diputados y senadores, que se realizarán hoy, dependerá el curso que vayan definiendo tanto un movimiento decidido a no dejarse engañar como los poderes reformistas que preparan el puño de hierro tras el guante dialoguista de seda.
El parte correspondiente a la primera batalla frontal contra la reforma laboral educativa parece engañosamente favorable a la parte magisterial. Una insistente campaña mediática y el discurso oficialista han insistido en que los mentores doblegaron a las instituciones y tomaron como rehén a la ciudad de México, subrayando las innegables facetas negativas inmediatistas que se derivan de las confrontaciones violentas y las obstrucciones viales. Colocándolos como injustos triunfadores, violentos e impositivos, los profesores en lucha son llevados por las vocerías gubernamentales al terreno de un obligado constreñimiento en su contra, de represión en caso de que sigan dañando a la sociedad.
En realidad, la parte oficial logró la aprobación de dos de las tres leyes secundarias que corresponden a las reformas constitucionales en materia educativa, quedando pendiente la más conflictiva, la del servicio docente. Además de esos avances legislativos, el peñismo ha desplegado a plenitud una estrategia mediática de satanización del movimiento magisterial, en espera de imponer la tercera y definitiva ley secundaria en el periodo ordinario de sesiones del Congreso, aprovechando el torbellino político y social que podría desprenderse de las varias propuestas de reformas que serán atendidas en el mes en puerta, sobre todo la relacionada con lo energético.
Por su lado, los profesores impidieron que se diera curso a la citada ley del servicio docente, obligaron a reuniones tanto con la Secretaría de Gobernación como con las coordinaciones políticas de las cámaras, libraron los riesgos del uso de la fuerza policiaca a causa de incidentes extremos en San Lázaro, pero sobre todo en el lance más crítico, el del plantón en las inmediaciones del aeropuerto internacional, y recibirán el apoyo de trabajadores de la educación en diversas ciudades del país pero, sobre todo, en la de México, convertida en campo de batalla no solamente política, en donde el jefe de Gobierno, Miguel Ángel Mancera, ha resistido con prudencia a las excitaciones represivas que le hacen diversos segmentos del PRI, el PAN y, desde luego, de ciudadanos ofendidos por las molestias causadas por marchas y plantones en vialidades neurálgicas.
Precisamente para no dejar el escenario mediático a disposición del mitin que Andrés Manuel López Obrador encabezará en el Zócalo capitalino el próximo 8, la administración federal ha anunciado que ese mismo día dará a conocer su propuesta fiscal, lo que permitirá a medios, comentaristas y conductores noticiosos concentrarse en un tema que no sea la manifestación dominical organizada por Morena. Pero no será la de la Plaza de la Constitución la única protesta en curso, pues hay diversos grupos que pretenden expresarse activamente el 1º de septiembre, cuando inicie el periodo ordinario de sesiones de las cámaras de diputados y de senadores que habrá de discutir y, en su caso, aprobar, las polémicas iniciativas presentadas por Peña Nieto y sus coordinadores.
En tanto, el Partido de la Revolución Democrática ha montado una consulta popular sobre asuntos energéticos y fiscales que ayer cumplió su primera etapa en 10 entidades del país, con 2 mil 803 mesas instaladas en plazas públicas, de las cuales más de dos terceras partes estaban consideradas para funcionar en el Distrito Federal (mil 998). Los previsibles resultados de esa consulta darán pie a que el sol azteca se sostenga en el guión de la oposición convergente con el peñismo, defendiendo posiciones nacionalistas y populares en el papel, pero negociando en la práctica para dar paso a la aplanadora del PRI, el PAN y los partidos aliados.
En el aire quedaban ayer mismo evidencias de la fuerza del régimen, expresada en las fiestas de conmemoración del centenario de la creación del Ejército mexicano. El sábado, en la base militar de Santa Lucía, en el estado de México, más de 200 mil personas, según reportes oficiales, presenciaron las maniobras de 90 aviones y helicópteros que, por tercer año consecutivo ofrecieron un espectáculo aéreo denominado Fuerzas armadas: pasión por servir a México. El domingo, en el estadio Azul, donde usualmente juega el equipo de futbol profesional Cruz Azul, el graderío se pobló de miembros de esas fuerzas armadas y sus familias, durante el partido de balompié entre los equipos de las secretarías de la Defensa Nacional y de la Marina, que ganó el primero por cuatro goles a cero. La seguridad de los asistentes y el desarrollo del partido amateur (que fue transmitido por Televisión Azteca, sin que se haya informado si era una tarea pagada por el gobierno federal, el aprovechamiento de tiempos oficiales o una cortesía de la empresa de Ricardo Salinas Pliego) estuvieron bajo vigilancia de contingentes militares pero también por el vuelo llamativo de 16 helicópteros que causaron inquietud entre quienes no conocían el motivo de esa caravana aérea.
Otra actividad deportiva concentró la atención de los capitalinos, el maratón que no pudo arrancar de la Plaza de la Constitución, ocupada por profesores en protesta, y en el que tampoco pudo participar como competidor el jefe de gobierno, Miguel Ángel Mancera, corredor aplicado y en forma que, según la versión oficial, tuvo una lesión en el tobillo que le permitió evitar la medición actualizada de sus niveles actuales de popularidad en las calles. Como invitado de honor a la hora de dar el banderazo de salida de la carrera estuvo junto a Mancera el embajador de Estados Unidos. ¡Hasta mañana!
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