martes, 20 de agosto de 2013

Astillero

 

Semáforo arreglado
CC: nada de fondo
Graco con EPN
Los profes y el grito

Julio Hernández López

Previsto y ya cumplido: con un disfraz apenas sostenible, el perredismo y Cuauh­témoc Cárdenas han dejado políticamente el paso libre a la propuesta energética de Enrique Peña Nieto para que, con algunos arreglos cosméticos de cortesía y un forcejeo técnico e histórico más discursivo que real, se puedan cumplir los propósitos privatizadores tan cantados como negados. Milagros cromáticos del semáforo partidista: el amarillo (y negro) aparentando ser rojo ligero que en realidad es verde negociado.
Escenografía fallida en el capitalino Monumento de la Revolución, rebeldía acartonada de un ingeniero heredero que quiso darse ánimos chuchos a sabiendas de que son de utilería, fraseología cuyo mayor objetivo de combate es alcanzar un boleto en el banquete venidero de los foros y las discusiones. Nada de fondo: rediseñar la integración del consejo de administración de Pemex como llave de acceso al cielo de la eficiencia y la honestidad, colocar todo apetito privatizador al amparo de las manejables leyes secundarias para conservar la virginidad de la letra constitucional de los artículos 27 y 28 tal cual hoy están, dejar a salvo la cabeza del gerente sindical ofensivamente enriquecido, Carlos Romero Deschamps, para que en todo caso sean los órganos judiciales los que algún día se topen con él, colocar significativamente el 2015 como fecha para la mayor ofensiva y creer que es posible asustar con el pase del desdén, al anunciar que dejará todos sus asuntos para dedicarse a plenitud a encabezar la defensa de lo que se está dejando perder, arrogándose la facultad de citar a próximas acciones políticas.
Nada sustancial ni convocante ni estremecedor. A no ser la confirmación de que el camino del cielo de los inversionistas extranjeros y locales estará pavimentado a corto y mediano plazos por el retobo perfectamente intencionado del izquierdismo institucional, el de la oposición clamorosamente concurrente. Ni siquiera hubo espacio para la especulación y los enigmas, que son materias básicas del doctorado mexicano en ciencias políticas aplicadas. Orador único, el michoacano reciclado soltó algunos descontones retóricos que ya no impresionan a cierto público sabidamente curtido en diferenciar las evoluciones aéreas de la lucha libre respecto al realismo crudo del boxeo sin tongos.
Tan entreguista y antipatriótica es la propuesta de Peña Nieto que será combatida homeopáticamente, participando en cuanto espacio de discusión sea abierto, defendiendo ardorosamente las ideas de esta izquierda frente a la calculadora legislativa que ya tiene mayoría aritmética, peleando con ardor hasta caer orgullosamente rendida y escuchar alguna voz de bálsamo que le diga lo que según la picaresca le comentó el entonces presidente Adolfo Ruiz Cortines a un amigo que era aspirante a diputado federal y al que en realidad el mandatario no deseaba favorecer: perdimos, compadre.
Y entonces aparecerá esplendoroso, un arcoiris jurídico y político que anunciará el advenimiento de la posibilidad de un plebiscito (hoy nonat) que permita al paciente pueblo manifestarse en ese 2015 y echar abajo las malvadas leyes que ya hubiesen sido aprobadas en 2013 y poner a temblar a los titanes corporativos que hubiesen osado hacerse del petróleo mexicano (entre otras prendas), a pesar de que no deberían haberlo ni siquiera intentado. Y (los mexicanos) vivieron felices.
El extraño montaje que ha insertado expresamente al binomio PRD-CCS en la lógica oficial del diálogo, la discusión y el procesamiento legislativo conforme a la simple mayoría de votos, se produjo mientras el lic. Peña encabezaba una ceremonia de arranque del nuevo ciclo escolar (uf: han vuelto las rutinas del alumnado multitudinario y sus padres y, o, vehículos esforzados). Lo hizo desde una simbólica plaza rendida a su poder, la de Morelos, donde un gobernador perredista, aliado de los chuchos, Graco Ramírez, pudo confirmar la bilocación de intereses de ese grupo dominante del sol azteca.
Ni Graco ni los demás gobernadores derivados de tácticas electorales de izquierda estuvieron con Cárdenas y la cúpula perredista, pues habían sido convocados a una reunión vespertina de la Conago en Mazatlán. Miguel Ángel Mancera tuvo en esa cita sinaloense una gran excusa para no definirse abiertamente con el michoacano (Marcelo Ebrard sí estuvo presente en el acto del Monumento a la Revolución) y seguir jugando a regatear apoyos logísticos para el tabasqueño que va quedando en solitario, para bien y para mal, en el papel de único opositor auténtico a los designios privatizadores en curso.
El problema magisterial subía de tono en entidades donde se ha planteado un paro general y en la ciudad de México, donde se multiplican las marchas y los plantones contra los términos de las leyes secundarias que darán forma a las reformas laborales aprobadas meses atrás en relación con los trabajadores de la educación. Es particularmente significativa la postura de quienes se han instalado en la Plaza de la Constitución con el propósito de sostenerse allí, de ser necesario, para darle resonancia a su lucha en el contexto de la ceremonia oficial del Grito de Independencia.
Uno de los contingentes más notables proviene de la sección 22 del SNTE, correspondiente a Oaxaca, donde el gobernador formal, Gabino Cué, sufre múltiples embates contra su muy endeble poder. Hasta por meras razones físicas, los asentamientos de profesores en el Zócalo capitalino, provenientes de todo el país, habrán de confluir en el mitin del 8 de septiembre al que ha convocado López Obrador por razones no sindicales ni magisteriales sino energéticas.
Y, mientras EPN se reunía anoche con las bancadas priístas, en busca de cerrar filas rumbo a las reformas fundamentales en curso, sobre todo la energética, ¡hasta mañana, con el sacerdote Alejandro Solalinde, defensor de migrantes, mencionando que para cumplir sus tareas algunos activistas han debido negociar con el crimen organizado!
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