jueves, 29 de enero de 2009

Obama enviará una carta a Ahmadineyad para descongelar las relaciones con Irán

El equipo del presidente de EE UU prepara una misiva con el objetivo de normalizar las relaciones con la República Islámica


ÁNGELES ESPINOSA - Teherán - 29/01/2009
El País

Parece que al final Mahmud Ahmadineyad va a tener una respuesta de Barack Obama a la carta de enhorabuena que le envió tras su elección el pasado noviembre. Según informa el diario británico The Guardian, los asesores del presidente de EE UU han preparado una misiva para el mandatario de Irán destinada a desbloquear las relaciones entre ambos países. Cuando se entregue, el gesto, que además coincidiría con el 30º aniversario de la revolución iraní a raíz de la cual suspendieron sus lazos diplomáticos, significará un reconocimiento explícito de la República Islámica. O lo que es lo mismo, que Washington no busca un cambio de régimen en Teherán.


De acuerdo con la información de The Guardian, el departamento de Estado ha preparado tres borradores de carta, en uno de los cuales se plantea los beneficios para Irán de normalizar sus relaciones con Occidente y se pide que deje de apoyar el terrorismo. La misiva está dirigida al pueblo iraní, pero no está claro si se enviará directamente al líder supremo, el ayatolá Ali Jamenei, o será publicada como carta abierta.

Relaciones rotas

EE UU rompió relaciones con Irán a consecuencia del asalto a su embajada en Teherán por un grupo de estudiantes revolucionarios. Desde entonces ese factor ha marcado en buena medida la percepción de Irán en el mundo y condicionado las alianzas de EE UU en la zona. La inclusión de la República Islámica en el infame eje del mal que el ex presidente George W. Bush acuñó en enero 2002 arruinó los intentos de deshielo del reformista Mohamed Jatamí (1997-2005). Unos meses más tarde, el descubrimiento del programa nuclear secreto iraní aisló aún más al país asiático.

La desconfianza mutua alcanzó su paroxismo. Se llegó a temer una intervención militar estadounidense como prolongación de la campaña en Irak, e incluso cuando el fracaso en el país vecino hizo improbable esa opción, la psicosis de una revolución de terciopelo revela hasta qué punto los dirigentes iraníes se sienten vulnerables. La historia reciente explica en buena medida sus temores. A pesar de sus declaraciones en favor de la democracia en Irán, EE UU ha apoyado las fuerzas contrarias (el golpe de Estado contra Mosadegh en 1953 y al shah Mohammad Reza Pahlevi en 1979).

Menos antiamericanismo

A pesar de todo, o tal vez por ello, la población iraní es en la actualidad la menos antinorteamericana de Oriente Próximo. A diferencia de en los países vecinos, ellos no pueden responsabilizar a EE UU de los errores políticos de sus dirigentes. Además, tanto entre el empresariado como entre las élites intelectuales se reconoce el daño que ha supuesto para el desarrollo del país la falta de acceso a la tecnología norteamericana. Los analistas están convencidos de que los iraníes desean la reanudación de relaciones, eso sí, sobre la base del respeto mutuo.

Otra cosa es que en el complicado y poco transparente sistema de decisión política iraní, sea el momento adecuado. Fuera de Irán, muchos observadores se muestran espantados ante el estilo bombástico de Ahmadineyad y hablan de esperar a las elecciones del próximo junio con la esperanza de que surja una figura de talante más conciliador. Sin embargo, dentro del país, se recuerda que la decisión final en asuntos de política exterior, seguridad y defensa está en manos del líder supremo. Además, Ahmadineyad estaría en mejores condiciones de gestionar una decisión así, al contar con el apoyo de los sectores revolucionarios más recelosos al paso.
El analista Saeed Leylaz va más allá y asegura a esta corresponsal que "Obama debería telefonear directamente al líder supremo". Leylaz recuerda que es lo que hizo Vladimir Putin, en 2007, cuando siendo presidente de Rusia envió a su consejero de Seguridad Nacional, Igor Ivanov, con una carta personal para Jamenei. "Cometería un error si espera a las elecciones de junio", subraya este hombre tremendamente crítico con las políticas económicas de Ahamadineyad.

Por otra parte, nada garantiza que Ahmadineyad no vaya a obtener un segundo mandato en los próximos comicios. A pesar de los problemas económicos que atraviesa Irán, el presidente sigue contando con amplios apoyos en las pequeñas ciudades de provincias y entre los numerosos iraníes que dependen del patronazgo del Estado. Su consejero de prensa, Ali Akbar Javanfekr, anunció ayer miércoles que va presentarse a la reelección. "El presidente tiene que inscribirse como el resto de los candidatos, pero sí tiene previsto hacerlo porque aún no ha culminado su programa", confirmó a este diario.