viernes, 23 de enero de 2009

Coctel molotov

Manuel J. Jáuregui

Lo que tenemos en México ya es un peligroso coctel molotov: desempleo masivo (más de 2 millones de personas desocupadas reconocidas oficialmente) sumado a una delincuencia rampante, dentro de un marco de impunidad generalizada.

Ante este fenómeno tendremos que modificar el himno nacional, y en lugar de decir: "Piensa, ¡oh, patria querida! que el cielo un soldado en cada hijo te dio", muy pronto tendrá que decir: "Un potencial delincuente en cada desempleado te dio".

Con el desempleo viene la pérdida de ingresos, y con ésta sobreviene la angustia por la supervivencia, madre de actos desesperados.

Cierto que Calderón, "el Presidente del empleo", no es culpable de la crisis global, la cual está detrás de este preocupante fenómeno, sin embargo, de lo que sí es parcialmente responsable es de que su equipo de colaboradores no esté respondiendo al reto satisfactoriamente.

En noviembre, el Instituto Mexicano para la Competitividad criticó los programas implementados por la SAGARPA dizque de ayuda al campo por carecer de OBJETIVOS, principalmente Procampo.

Es decir, el gobierno TIRA el dinero de los contribuyentes a lo loco, sin que este gasto aporte los resultados deseados en el campo mexicano, una de las piezas críticas para nuestro bienestar social.

Esta condena específicamente cae en el regazo del Secretario Alberto Cárdenas Jiménez, ampliamente criticado por ser broncudo e incapaz.

Pero también el Secretario de Economía, Gerardo Ruiz Mateos, no está dando el kilo. La suya es una gestión inexperta, titubeante, fallida, en otra área de la economía urgida de planes, apoyos, novedosos esquemas, estímulos y fomento a las inversiones productivas.

No es que Ruiz Mateos sea mala persona, simplemente es un funcionario que está en el lugar indebido en el momento equivocado.

Si de verdad al Presidente Felipe Calderón le interesa fomentar el empleo, o cuando menos salvar los más que se puedan ante esta crisis sin precedente, requiere primero renovar su equipo y llamar a colaborar en los puestos claves a los MEJORES mexicanos disponibles, no a los partidarios, ex colaboradores del partido o compañeros de bancada, sino a los más cuerdas.

Además de la terrible estadística del enorme desempleo formal que arrastramos nos llega otra igualmente alarmante: el turismo ha decrecido un 10 por ciento en puntos clave por la creciente inseguridad que padecemos.

Y, para colmo, nuestras exportaciones petroleras van a la baja también.

O sea que a México le están pegando dos crisis a la vez que, conjuntamente, prometen causar grandes estragos: la de violencia y el colapso económico global, las cuales, sumadas a un mayor índice de delincuencia, completan un círculo por demás vicioso llevando una cosa a la otra y viceversa.

Concluimos: el Presidente Calderón tiene que ser más exigente con sus colaboradores e implementar herramientas confiables de medición de desempeño para poder discriminar la ineptitud de la excelencia.

No pretendemos ser dramáticos, pero así la vemos: en las actuales condiciones se trata, ni más ni menos, de corregir ¡o morir presos de la anarquía!

Reforma23/01/2009