lunes, 26 de enero de 2009

Con tequila en la sangre, rock con sabor ranchero

■ Kenny promueve su disco más reciente


Arturo Cruz Bárcenas


“Lo ranchero es maravilloso. Recuerdo que cuando comencé mi carrera entonaba Tengo roto el corazón (No huyas de mí) y me decían: ‘¿Cómo interpretas esa canción?’ Respondía que para mí era como empezar una melodía ranchera, que siempre empiezan con un lamento, obviamente en rock.

“Entonces, creo que lo traigo en la sangre, porque desde pequeña oigo mariachi y escuchaba a mi mamá cantar. Es el pasado que me encantó”, afirma la roquera Kenny, quien promueve su reciente disco Con tequila en la sangre, en el que rinde tributo a la música mexicana.

El álbum suena roquero y Kenny no canta mal las rancheras. Las composiciones de Édgar, el guitarrista de Los Eléctricos, encajan más que bien y los arreglos son novedosos. Como el título lo indica, es un disco tequilero.

“Lo hicimos con mariachi fusionado con el rock. Participó un trompetista –para mí el mejor de la música mexicana– que se llama don Crescencio, quien tiene 65 años y vive en Chapala, Jalisco.
“Este músico mezcla lo arrabalero con pura sordina y un toque de jazz. No es cualquiera. Sale en uno de mis videos. En el disco vienen varias canciones tradicionales y tres de Édgar, mi compañero.”

–¿Qué necesidades satisface con este disco?

–La cosquillita de cantar, por ejemplo, Paloma negra, con mariachi, que siempre interpretaba en fiestas y nunca había grabado. Siempre los mariacheros me decían: ‘oiga, usted tiene buena voz y debería grabar algún día con mariachi’.

–¿Lucha Villa o Lola Beltrán?

–Mejor que las dos, aunque no me lo crean. Lucha tenía voz más como de pueblo. Lola era más fina. Yo estoy entre las dos, como más arrabalera, porque mi voz se presta, es aguardentosa. Además, en Cucurrucucú, paloma, y La Llorona, quedó plasmada cierta sensualidad. En esas dos sí me cachondeé la canción, y son las más finas del disco. No es que quiera presumir, pero todas las grabé en una toma. Eso está cabrón.

No soy ranchera

“Pensé que se iban a vender más los cóvers, como Adoro, de Armando Manzanero, o Piensa en mí, de Agustín Lara, pero no; se han vendido más los temas de Édgar, Adoré y Sé que te voy a extrañar. Esta última es como un bolero ranchero-blues.”

Kenny abunda: “No me fui exactamente por lo mexicano. No es que no lo sea, sino que no soy ranchera, por lo que le tuve que poner mi toque.”

Por su parte, Alejandro Monfort –quien desde los 18 años trabaja con Kenny y tiene 23– opina: “El rock en México, y no sé si en el mundo, es un círculo muy cerrado y difícil para entrar”.
El disco también se vende por Internet; cada canción cuesta un dólar por iTunes.
La Jornada 26/01/09