domingo, 9 de noviembre de 2008

Pudo ser un atentado: Buscaglia

Lo tenían en la mira
Amigo y asesor de José Luis Santiago Vasconcelos, el investigador Edgardo Buscaglia considera que no debe descartarse que la muerte del extitular de la Subprocuraduría de Investigación Especializada en Delincuencia Organizada (SIEDO) se haya debido a un atentado del narco o incluso fraguado, dice, desde el mismo poder político.
Ricardo Ravelo, reportero
El percance aéreo en el que murió José Luis Santiago Vasconcelos junto con el secretario de Gobernación, Juan Camilo Mouriño, el martes 4, pudo ser producto de un atentado debido a los altos niveles de infiltración que enfrenta el gobierno de Felipe Calderón por parte del crimen organizado. Esa es la hipótesis de Edgardo Buscaglia, investigador del Instituto Tecnológico Autónomo de México (ITAM).
Amigo de quien durante 15 años combatió desde la Procuraduría General de la República a los cárteles de la droga, Buscaglia asegura que el lunes 3 por la noche se reunió con él, y afirma que el funcionario estaba amenazado por varias organizaciones criminales y sólo contaba con una reducida escolta desde que dejó su cargo en la Subprocuraduría de Investigación Especializada en Delincuencia Organizada (SIEDO).
-¿De qué bases parte usted para sostener que la muerte de Santiago Vasconcelos y de Juan Camilo Mouriño puede ser consecuencia de un atentado? -se le pregunta a Buscaglia.
-En un ámbito institucional contaminado como el que existe en México, Afganistán, Guatemala o Paquistán, donde hay tanta infiltración del Estado por parte de los grupos criminales, nunca hay que descartar la hipótesis de un atentado; más todavía cuando a dos funcionarios del más alto nivel se les cae el avión sin explicación alguna.
Para Buscaglia, quien era asesor de Santiago Vasconcelos en los trabajos de la reforma judicial, la posición de Luis Téllez, secretario de Comunicaciones y Transportes, es "muy sospechosa e irresponsable". No puede afirmar, dice, que el percance aéreo fue un accidente cuando ni siquiera se han concluido las investigaciones ni están procesadas.
Explica: "Me llama poderosamente la atención que un secretario de Estado diga que se trató de un accidente y que se quiera sesgar la investigación para evitar que la gente no tenga la percepción de que se trató de un atentado.
"O es muy tonto el funcionario o está intentando sesgar la investigación. Hay un equipo de ocho expertos de la Administración de Aviación Federal de Estados Unidos que fue invitada a México para realizar una investigación adecuada, y hay que dejar que realicen su reporte técnico, que se concluyan todas las periciales y que se determine si esto fue un atentado o un accidente".
Insustituible
Amplio conocedor de la historia del narcotráfico en México y de muchos fundadores de los cárteles actuales -Pablo Acosta, Pedro Avilés, Alberto Sicilia Falcón, Miguel Ángel Félix Gallardo, Amado Carrillo y Rafael Aguilar Guajardo, entre otros-, Santiago Vasconcelos llegó a declarar que "los cárteles del narcotráfico se están transformando en empresas: se asocian unas con otras, han cambiado sus estructuras piramidales, operan horizontalmente y ahora son más violentas, pues han roto todos los códigos".
Buscaglia, quien platicaba con él a menudo sobre este asunto, traza el perfil del extitular de la SIEDO: "No hay en América Latina un fiscal con la capacidad y la experiencia de Santiago Vasconcelos. Y actualmente el gobierno no tiene un hombre que lo sustituya".
José Luis Santiago Vasconcelos nació en la Ciudad de México el 7 de enero de 1957; egresó de la Facultad de Derecho de la UNAM, trabajó en el Poder Judicial y en 1993 ingresó a la PGR, donde fungió como asesor, coordinador de investigaciones, fiscal de Control y Mandamientos Judiciales y director de Servicios Legales.
También desempeñó tareas como director jurídico de la Fiscalía Especializada para la Atención de Delitos Electorales (Fepade), fue coordinador de asesores en la Subprocuraduría de Control de Procesos y entre 1996 y 1997 encabezó la coordinación de Ministerios Públicos de la extinta Unidad Especializada contra la Delincuencia Organizada (UEDO), área que en 2003 fue elevada al rango de subprocuraduría y que él encabezó hasta finales del sexenio pasado.
Avalado por el Ejército Mexicano y con el visto bueno de la Drug Enforcement Administration (DEA), Santiago Vasconcelos convirtió a la SIEDO en el área más importante de la PGR. Intervino en investigaciones importantes, entre éstas el llamado "Maxiproceso" contra 60 miembros del cártel de Juárez, el escándalo del Pemexgate (derivado del traspaso de fondos de Petróleos Mexicanos para la campaña presidencial de Francisco Labastida en el 2000), la captura de los hermanos Amezcua Contreras, conocidos como Los reyes de las metanfetaminas...
Cuando fungía como coordinador de investigaciones de la desaparecida Fiscalía Especializada para la Atención de Delitos contra la Salud (FEADS), bajo las órdenes de Mariano Herrán Salvatti, acudió a Chetumal, Quintana Roo, para tomar las primeras declaraciones del entonces gobernador Mario Villanueva Madrid, a quien ya se le vinculaba con el cártel de Juárez.
Así mismo, fue una pieza clave en las investigaciones para detener a Héctor El Güero Palma y Joaquín Guzmán Loera, El Chapo. Siempre atrincherado en la SIEDO -"aquí paso más tiempo que en mi casa", solía decir-, investigó y detuvo a varios miembros de Los Zetas, brazo armado del cártel del Golfo, y aprehendió en marzo de 2003, en colaboración con el Ejército, al jefe de esa organización criminal, Osiel Cárdenas Guillén.
Y precisamente con el respaldo del Ejército, con cuya institución trabó estrechos lazos de colaboración, logró detener en la ciudad de Puebla a Benjamín Arellano Félix, jefe del cártel de Tijuana, así como a varios de los operadores de este grupo criminal, entre otros los hermanos Ismael y Gilberto Higuera Guerrero, conocidos como El Mayel y El Gilillo, respectivamente.
Santiago Vasconcelos se convirtió en un personaje incómodo desde el sexenio de Vicente Fox cuando, con información de la DEA, descubrió que Arturo Beltrán Leyva, El Barbas, tenía un contacto en la Presidencia de la República: Nahúm Acosta Lugo, coordinador de giras de Fox y quien fue arraigado e investigado.
En 2005 comenzó la confrontación entre Santiago Vasconcelos y Genaro García Luna, entonces director de la Agencia Federal de Investigación (AFI). La razón: que el titular de la SIEDO integró la causa penal 88/2005-IV contra agentes de esa corporación que estaban al servicio de los hermanos Beltrán Leyva en el estado de Guerrero, particularmente en Acapulco y Zihuatanejo.
Al arrancar el gobierno de Felipe Calderón, el entorno de Vasconcelos se plagó de claroscuros. Había dicho que no tenía ninguna seguridad de quedarse en la PGR, que había recibido ofertas de trabajo en el área antidrogas de la ONU y que la DEA le había ofrecido un puesto como asesor en materia de crimen organizado, el cual rechazó.
A pesar de sus logros, el procurador Eduardo Medina Mora lo removió de la SIEDO y lo designó subprocurador jurídico y de Asuntos Internacionales. Desde ese cargo, una de sus primeras acciones fue instrumentar los procesos de extradición de varios capos que, según informes de la PGR, operaban desde las prisiones donde purgaban sus condenas.
Un caso crítico era el de Osiel Cárdenas, quien desde el penal del Altiplano seguía manejando al cártel del Golfo. Sobre este personaje, Santiago Vasconcelos declaró que Los Zetas tenían preparado un plan de fuga, que incluso disponían de helicópteros y armamento para liberar a Cárdenas Guillén. Esto aceleró la extradición de éste y otros capos.
En agosto de 2003 se conoció la primera referencia documentada de que Armando Valencia, El Maradona, capo del cártel del Milenio, y una célula del cártel del Norte del Valle, de Colombia, organizaron un atentado contra Santiago Vasconcelos. Luego ofrecieron 2 millones de dólares por asesinar al entonces subprocurador.
Conforme se golpeaba a los cárteles de la droga, Santiago Vasconcelos recibía amenazas de muerte. En junio de 2004, por ejemplo, reveló que las recibió de los cárteles del Golfo -a través de Los Zetas-, del de Tijuana y de la organización de los hermanos Valencia, jefes del cártel del Milenio, organización cuya existencia y operación él descubrió tras detener al colombiano Gino Brunetti, proveedor de droga para los narcos michoacanos.
Pero los planes para ejecutarlo aumentaron a partir de que células del cártel de Sinaloa se infiltraron en la SIEDO y la SSP. En enero pasado, comandos de las fuerzas especiales de los hermanos Beltrán Leyva, integradas por sicarios, exmilitares, policías del Distrito Federal y agentes federales realizaron en un mes dos operaciones para asesinarlo.
Los planes fallaron, pues los sicarios fueron detenidos de manera fortuita antes de consumar la ejecución. Tres de los gatilleros de los Beltrán: José Guadalupe Lagunas Anguiano, José Luis Ochoa Buzo y Francisco Javier de la Cruz Mejía fueron arrestados el 17 de enero en un lote de la colonia Fuentes del Pedregal, el cual da hacia una calle que Santiago Vasconcelos utilizaba como camino para llegar a su casa, localizada a escasos cinco minutos de ese sitio.
Por las declaraciones de Lagunas Anguiano y Ochoa Buzo, exmilitares ambos, se conoció que el cártel del Golfo urdió un plan para matarlo. Pero las amenazas de los hermanos Beltrán Leyva no cesaron; al contrario, ofrecieron hasta 5 millones de dólares por su cabeza.
Desprotección
Investigador en temas de crimen organizado y experto en el comportamiento de las mafias en el ámbito internacional, Edgardo Buscaglia sostiene que tras la salida de José Luis Santiago Vasconcelos de la PGR prácticamente fue "abandonado".
Dice que de un día para otro le redujeron su escolta: "La noche que cené con él, que fue el lunes 3, un día antes de su muerte, Vasconcelos sólo traía tres escoltas y eran elementos de la Policía Federal Preventiva.
"Me llamó la atención que en octubre, cuando regresé de un viaje, me encontré que a José Luis sólo lo protegía la PFP y no estaba más el Ejército a su lado. Esto respondía a órdenes determinadas por la Secretaría de Gobernación, y se debe investigar por qué se emitieron esas órdenes y qué instrucciones se dieron."
-¿Le parece a usted sospechoso que la seguridad de Santiago Vasconcelos sólo dependiera de tres agentes de la PFP?
-La Policía Federal Preventiva ha mostrado indicios de infiltración muy fuertes. En los últimos días de su vida le habían reducido su seguridad y no sé cual fue la razón. Después de estar 15 años involucrado en la lucha contra el narcotráfico, da mucho qué decir que le hayan debilitado su protección.
Buscaglia, quien conocía el papel que jugaba Vasconcelos en su nueva encomienda de empujar una reforma judicial consensuada políticamente con todos los partidos, no descarta que detrás de su muerte y la del secretario de Gobernación, Juan Camilo Mouriño, pueda haber un atentado planeado por el narco o fraguado desde el mismo poder político.
Expone: "En un marco de infiltración de todas las instituciones del Estado, nunca hay que descartar la hipótesis de que pudo haber sido un atentado; se tienen que abrir todas las líneas de investigación, en las que no se puede excluir a los altos funcionarios de la PGR y de la Secretaría de Seguridad Pública.
"Se debe investigar, por ejemplo, si el fuselaje del avión tiene rastros de explosivos, cosa que se había dicho antes. Se tiene que indagar qué pasó en San Luis Potosí, cuando el avión estaba rodeado supuestamente por personal de la PFP. Se debe indagar si los pilotos se fueron juntos a almorzar, cuando por seguridad uno de ellos se debe quedar adentro mientras el otro sale a comer.
"Entonces, hay toda una serie de líneas de investigación en las que el pueblo mexicano tiene derecho a conocer qué sucedió con los funcionarios caídos. La Administración de Aviación Federal de Estados Unidos y el Departamento de Transporte van a elaborar un reporte técnico de todo esto y la información tiene que ser accesible. Si no lo es hoy, habrá presiones a través de la Ley de Transparencia de Estados Unidos. La verdad se tiene que conocer, ya sea a través del gobierno mexicano o de las agencias de inteligencia privadas.
"Edgardo Buscaglia sostiene que alrededor de Santiago Vasconcelos había mucha turbulencia y constantes choques en el interior del gabinete de seguridad.
"Durante los años en que José Luis tuvo un rol como líder de la SIEDO, los estándares de seguridad eran muy estrictos. Había zonas de seguridad dentro de la subprocuraduría a las que los visitantes no podían acceder. En el período de transición, y en los meses posteriores a su salida de la SIEDO, hubo una serie de cambios, hubo una expansión de la subprocuraduría que abrió las puertas a la infiltración del narco.
"Cuando se expande una institución, se pierden los controles, y la SIEDO no poseía esos controles. A la salida de José Luis, la dependencia se convirtió en un instrumento desprovisto de esas herramientas, la filosofía de seguridad fue rota y eso explica las infiltraciones que ha sufrido."
-¿Por qué estaba confrontado Santiago Vasconcelos con García Luna?
-Por los cortos circuitos que existen entre el modelo de seguridad pública de la PGR que pretendía imponer el jefe de la policía federal, a quien llaman secretario de Seguridad Pública. Son modelos incompatibles. Eso generó las fricciones entre Vasconcelos y García Luna. Y esas fricciones han dado lugar a mucha ineficacia en el funcionamiento de la SIEDO.
De acuerdo con Buscaglia, Vasconcelos estaba preocupado por el alto nivel de penetración del narco en las instituciones, la ineficacia en el combate al lavado de dinero, la penetración del narcotráfico en las policías, en los municipios, y veía grave la potencial infiltración en la política.
-¿Les estorbaba José Luis Santiago a algunos hombres del poder?
-Sí, ese es un elemento muy claro. Tras su salida, la PGR se debilitó y es la primera vez que yo veo en un país avanzado que un jefe de policía (se refiere a García Luna) se transforme en el consejero principal del presidente de la República. Eso no es coherente. Sin José Luis ya no hay un zar antidrogas, que en este momento le urge tener al presidente.
-¿Cómo era la relación de Santiago Vasconcelos con el presidente Felipe Calderón?
-No tengo conocimiento. Pero José Luis daba la sensación de abandono y de arrinconamiento en el momento más crítico de México. Da mucho de qué hablar haber visto a José Luis separado del sistema de lucha contra los grupos criminales.
-El lunes 3 por la noche usted cenó con él. ¿De qué hablaron y cómo lo percibió?
-Hablamos de la reforma judicial que él tenía a su cargo. Me dijo que iba a viajar con el secretario de Gobernación a San Luis Potosí, que el viaje formaba parte de sus tareas en la implementación de la reforma judicial y que nos íbamos a ver el miércoles 5 por la tarde.
"Es una relación que voy a extrañar mucho", concluye Buscaglia con la voz entrecortada y los ojos húmedos.
Proceso 1671, 9/11/2008