sábado, 1 de noviembre de 2008

Gómez Palacio; panistas obtusos

Los regidores panistas , Jorge Calero, Nereida Marmolejo, Carmen Virgil, Lázaro Castro, Alberto Castellano, María Ávalos; junto con el diputado Julio Castañeda Castañeda y el presidente del partido Hugo Leonel Salas, se oponen a la obra pública y asistencia social en el municipio

*Su irresponsabilidad la encubren con críticas plañideras
Juan Monrreal LópezOctubre 31 de 2008


Gómez Palacio, Durango.- Contraviniendo las medidas emergentes adoptadas en el discurso por el panista Felipe Calderón, referentes a canalizar más recursos a la infraestructura, los panistas de esta ciudad se oponen al ejercicio de mayor cantidad de dinero inyectado en obras públicas municipales y a la repartición de despensas para los más necesitados, porque afirman, las partidas del Presupuesto de egresos del 2009, discutido en la sesión de cabildo el pasado 23 de octubre, son acciones electoreras con miras al proceso electivo 2009.

Visiblemente descompuestos ante las cámaras televisivas de los medios regionales, el 28 de octubre, el presidente del Comité municipal del partido Acción Nacional, Hugo Leonel Salas Ramírez, acompañado por varios de los regidores emanados del PAN, entre ellos, Jorge Calero, se declararon contrarios a que se canalicen mayores cantidades económicas a las obras de infraestructura de la ciudad, como si el desarrollo urbano pudiera detenerse en un municipio que ha sido saqueado en anteriores administraciones.

Sin argumentos que analizaran en forma global las cuentas públicas a ejercerse en este ayuntamiento el próximo año; los panistas sólo dedicaron la rueda de prensa a descalificar la mentada Ley de ingresos y Presupuesto de Egresos en la que ellos participaron, y quienes por cierto, nunca plantearon un análisis a fondo de la cuenta pública, ahora denostada.

Sin memoria histórica de la infraestructura que ha dejado de construirse por el desvalijamiento de los recursos públicos cometido por distintas administraciones, pareciera ser que los panistas gómezpalatinos prefieren el subejercicios de los dineros públicos. Que apuestan a que la miseria extrema se extienda aun más para usarla como factor electoral. Visión pírrica. Ambición obtusa.

Los blanquiazules, lejos de practicar sus funciones como regidores, de cumplir con creces el mandato, pero también la obligación que les dio la proporcionalidad de votos que los acomodó como representantes ciudadanos, - aunque sea en el papel -, en lugar de discutir un presupuesto de egresos alternativo en la Sesión de Cabildo del 23 de octubre pasado, esperaron como malos beisbolistas a que el contrario cometiera el error.

Después, lanzaron su visión polpotiana sobre el probable uso del presupuesto municipal.

Incluso, horas antes de la rueda de prensa, en la sede panista en esta ciudad, el diputado Julio Castañeda Castañeda, atiborró el Congreso del estado con esta misma postura de descalificaciones, no de propuestas.

Castañeda, al igual que sus compinches partidistas piensa que la sociedad más igualitaria se construye en la miseria, en un mundo de carencias, cuando ellos tienen la tortilla asegurada, merced a los votos que recibieron de muchos de los electores a los que ahora pretenden negarles la posibilidad de apoyo alimenticio.

El diputado panista, se ha mantenido lejos de plantear un proyecto de egresos distinto. Prefirió al igual que los regidores blanquiazules clavarse en la flojera. Por eso, mejor se dedicó lloronamente a señalar “el presupuesto electorero” que se ejercerá en la ciudad.

El presupuesto aun no se vota, pero es más cómodo lanzar tarascadas sobre el acuerdo tomado por el cabildo de la ciudad del 23 de octubre; como tan fácil es intentar cercenar las despensas que los propios blanquiazules han repartido en todos los procesos electorales, como sucedió en la campaña de su candidato a la alcaldía Augusto Ávalos Longoria, en el año 2007.

Para estos representantes de la ciudadanía, con ingresos asegurados por las dietas que reciben en la presidencia municipal, en el Congreso del estado, e incluso en la propia nómina del PAN, quizá es fácil pedir que las despensas se cancelen, en una época en que los trabajos prometidos por el auto llamado “presidente del empleo”, el panista Felipe Calderón, no han sido generados, como tampoco, el señor de “las manos limpias” Calderón Hinojosa, ha mostrado capacidad de trazar políticas para que la ocupación crezca.

Por el contrario, la realidad dice que cada un mayor número de mexicanos y de laguneros, encuentran las puertas cerradas a una plaza laboral, o todavía peor, están siendo echados de las fuentes de trabajo existentes por la crisis que ya nos alcanzó.

Es en este contexto donde debe analizarse el presupuesto de egresos, no desde la prosperidad de los escritorios de la presidencia que ahora ocupan estor regidores, o de los cómodos despachos del edificio del PAN, que hacen que estos burócratas de la política se opongan a mansalva a estas medidas inmediatas de combate a la pobreza extrema como son las despensas, acciones que deben criticarse, e incluso castigarse, si existen pruebas fundadas de mal uso de esos víveres.

¿Qué debe hacerse? ¿Dejar a estos ciudadanos sin posibilidad de llevarse algo de alimento a la boca? ¿Conocen los regidores panistas la situación de los habitantes del campo o de los barrios súper marginados que existen en el municipio?

Habría que preguntarse acerca de en donde se encuentran los otrora mártires de la democracia panista que contendieron por la presidencia municipal de esta ciudad en los últimos trienios: La respuesta es simple; en sus negocios; preocupados por hacer dinero a manos llenas, lejanos de las tribulaciones que este conglomerado social tiene.

Quizá como estos regidores panistas son advenedizos en eso de la cosa pública, deberían de ponerse a trabajar para proponer en las sesiones de cabildo, cuestiones novedosas que ayuden al despegue firme del ayuntamiento en las todas las áreas de la vida social; en lo administrativo; trabajar un plan de desarrollo que todos los ciudadanos conocieran; pero prefieren permanecer en la actitud facilona de la queja perpetua.

Si no hablan del municipio que aspiran, es porque seguramente no saben a que huele la ciudad en todos sus rincones.

En la flojera de los regidores y diputados panistas se encuentra el trasfondo de sus críticas plañideras. La historia dice que esta actitud no ayuda en nada a su partido, ni a ellos mismos como autoridades del municipio; lo que es peor, a los ciudadanos tampoco.

Mientras tanto, sin rubor se mantienen cobrando jugosas dietas, al mismo tiempo que en sus cubículos permanecen impolutos, ajenos a la lucha diaria de los gómezpalatinos.