martes, 11 de noviembre de 2008

Abogado de Carlos Cabal y Raúl Salinas

Lankenau y Montemayor fueron clientes del nuevo secretario

Claudia Herrera Beltrán

Lejos de apostar por la nueva generación panista, el presidente Felipe Calderón dio un viraje en la conformación de su gabinete al dejar la Secretaría de Gobernación en manos de Fernando Gómez-Mont Urueta, heredero de una de las familias custodias del partido y abogado penalista que ha litigado casos de personajes polémicos.

Hombre cercano al ex senador Diego Fernández de Cevallos, este penalista ha defendido, entre otros, a los banqueros Carlos Cabal Peniche y Jorge Lankenau, a Raúl Salinas de Gortari, y a Rogelio Montemayor, ex director de Petróleos Mexicanos.

Un día después de que Calderón exaltara en la figura del extinto secretario de Gobernación, Juan Camilo Mouriño el “idealismo pragmático” de los jóvenes panistas, sorprendió con este nombramiento, que rompió con el esquema seguido en la primera etapa de su gobierno de integrar el equipo presidencial con amigos y colaboradores leales aunque de escasa o nula experiencia.

Aunque el sucesor de Mouriño no formó parte del círculo íntimo de Calderón en la campaña, sí tiene una relación de años. Como Calderón, Gómez-Mont nació (en 1963) en el seno de una de las familias tradicionales del blanquiazul; es hijo de Felipe Gómez Mont, fundador e ideólogo del partido. Su relación con el presidente data de la Escuela Libre de Derecho, donde ambos estudiaron, además Gómez-Mont comenzó su periodo de pasantía en el bufete de Sergio Vela Treviño, padre del presidente del CNCA y amigo de Calderón.

Además formó parte del equipo jurídico que presentó un recurso ante la Suprema Corte de Justicia de la Nación por las sanciones aplicadas al PAN en 2006 por el Instituto Federal Electoral por la llamada guerra sucia y los spots del Consejo Coordinador Empresarial.

Sus principales cartas están en el terreno partidista y en el ámbito privado; en el sector público se ha desempeñado sobre todo como asesor. Actualmente su hermano, Miguel Gómez-Mont, es director del Fonatur.

Desde su juventud ha sido miembro del Comité Ejecutivo Nacional; recientemente se integró otra vez a ese órgano tras la renuncia de Javier Corral, y también ha formado parte del Consejo Nacional y de la Comisión Política de Acción Nacional.

Calderón y Gómez-Mont fueron compañeros de bancada en la 55 Legislatura. El ahora secretario de Gobernación presidió entonces la Comisión de Justicia de la Cámara de Diputados.

También fue miembro de la Comisión Federal Electoral y representante durante varios años del PAN ante el Instituto Federal Electoral. De hecho, el michoacano destacó ayer que su nuevo colaborador fue una “pieza clave” en el proceso de transición democrática pacífica que tuvo lugar en el país a partir de la elección de 1988; defensor de triunfos electorales obtenidos en distritos y municipios por parte de Acción Nacional, entonces oposición.

Resaltó su participación en el proceso de reformas electorales y en materia penal, de seguridad pública, así como de responsabilidad de los servidores públicos.

En el gobierno de Carlos Salinas estuvo involucrado en las investigaciones del asesinato de Luis Donaldo Colosio, inclusive, en aquella época Salinas lo propuso para encabezar la subprocuraduría especial encargada de investigar el homicidio; sin embargo la viuda, Diana Laura Riojas se opuso.

Durante el gobierno de Ernesto Zedillo, también asesoró al procurador Antonio Lozano Gracia a través de una empresa de consultoría.

En 1994 Gómez Mont recibió la invitación de Julio Esponda y Alberto Zinser para sumarse a su despacho y ese mismo año ganaron el juicio contra Carlos Cabal Peniche, acusado de fraude. Esto marcó el derrotero del despacho, que ha litigado otros casos de personajes como Tomás Peñaloza Webb, ex tesorero del IMSS; Gerardo de Prevoisin, ex director de Aeroméxico; Jorge Lankenau, ex banquero, y el de Rogelio Montemayor por el Pemexgate.

También alcanzó notoriedad cuando encabezó la defensoría jurídica de CNI Canal 40 contra Televisión Azteca. En esa época, el abogado panista acusó a Ricardo Salinas Pliego, dueño de la televisora, de chantajearlo y difamarlo para proteger a su empresa.