miércoles, 29 de julio de 2009

Astillero


*1984
*Felipe BB
*Control social
*Comicios biométricos

Julio Hernández López


Lo que ahora se le ha ocurrido imponer a los mexicanos a Felipe BB (es decir, paradójicamente, un mini Big Brother) es una cédula de identificación biométrica. Hay cientos de asuntos urgentes que están necesitados de atención y recursos, pero la vocación por el control social tiene prioridad en la agenda del antihéroe del 5 de julio. Desde luego, la pasión por los adelantos tecnológicos también puede significar oportunidades de negocio para los comerciantes del ramo, por ejemplo (sólo por mencionar una posibilidad), los asociados de mil maneras fiscales y empresariales a la firma ganadora de los comicios de 2006, la emblemática compañía familiar Hildebrando. El orwellismo pinolero avanza así en la vigilancia directa de las personas y forma bases de datos que podrán ser vendidas a particulares (como sucedió con el padrón de electores) y ser usadas para fines gubernamentales de señalización política, sobre todo para la ubicación y seguimiento de actividades de personas opuestas a los poderes.

Con la citada cédula bastarán unos cuantos golpes a las teclas para que los agentes del Estado 1984 se enteren de los datos básicos de cada persona, incluyendo rasgos físicos y biológicos como las líneas y las venas de la palma de la mano, la conformación de la retina y el iris, pero, también, referencias comerciales, bancarias y empresariales, y, sobre todo, mediante el cruzamiento de información entre agencias estatales de seguridad nacional, locales y extranjeras, el perfil político y cultural de determinadas personas, aquellas que son “indeseables” o “peligrosas” y que así tendrán un marcaje electrónico permanente. En un contexto de creciente irritación social resulta muy importante para los órganos de represión contar con medidas de control como las que ofrece la modalidad biométrica. En el terreno policiaco-militar, la imposición de la citada cédula de identidad biométrica se acomoda muy bien a las pretensiones gringas de prevención del terrorismo y de manejo ordenado de los flujos migratorios.

Pero tiene otra aplicación inmediata: la elaboración de un padrón electoral biométrico, como ya sucede en algunos países, y, luego, la realización de comicios regidos también por la biometría (el consejero presidente del ife, L.V. Zurita, habló en días pasados de la importancia de entrar a la modalidad del voto electrónico), con todo y los sabidos y comprobados riesgos de manipulación informática y de fraude digital. En marzo de 2008, Digimarc, empresa especializada en “la creación de soluciones de gestión de medios y marcas de agua digitales”, con sede en la estadunidense ciudad de Beaverton, Oregón, ganó el contrato del IFE para elaborar las credenciales de elector durante cuatro años, a pesar de que antes había tenido ese mismo encargo, desde 2003, y se le había acusado de incumplimiento en los tiempos de entrega e incapacidad técnica para las tareas a las que se comprometió. En 2008, Digimarc fue la única empresa que participó en la licitación, bajo señalamientos de que las bases del concurso se habían redactado de manera tal que favorecían al solitario competidor y obvio ganador. Pues bien, Digimarc puede ser la punta de lanza tecnológica para las formas cibernéticas de votación, pues elaboró, en su sucursal en México, las credenciales de identidad biométrica que se usaron en los pasados comicios de Haití. Felipe Big Brother piensa en 2012, aunque esa fecha parezca tan distante y, en términos de paz social y viabilidad institucional, tan difícil de alcanzar.

Astillas

El camaleónico Norberto Rivera debería asumir como propia la derrota vaticana de Nicolás Aguilar Rivera, pues este sacerdote pederasta fue ampliamente protegido, desde que veinte años atrás comenzó su historial de agresiones sexuales, por quien ahora es cardenal de México. La decisión papal de revocar las facultades sacerdotales del citado Nicolás Aguilar es una forma indirecta, como suelen ser las decisiones de esa iglesia, de reconocer la culpabilidad de quien fue constantemente denunciado por los abusos cometidos contra menores, tanto en México como en Estados Unidos, pero que siempre fue escamoteado a la justicia, con jefes clericales como Norberto Rivera que le cambiaban de lugar y le dejaban continuar con sus maniobras de engaño a familias católicas con los resultados que cualquiera, con la información adecuada del caso, podía prever. Más allá de lo que jurídicamente suceda con Nicolás Aguilar, y con sus protectores, Norberto Rivera y, en Los Ángeles, el también cardenal Roger Mahony, éstos, al igual que el directamente agresor sexual, deberían considerarse moralmente revocados de sus facultades sacerdotales y corresponsables del daño a casi cien pequeños, y sus familias, que pudo haberse evitado... Ingenuo resultaría creer que el amateur Gerardo Ruiz Mateos es una voz valiosa en asuntos económicos sólo por haber sido designado secretario del ramo por su cuate Felipe. Ayer, ante legisladores, se permitió la ligereza de asegurar que ya se ha tocado fondo en la economía mexicana y casi llamó, al mejor estilo lopezportillista, a prepararse para administrar la venidera abundancia, pues según los numeritos que maneja y los programas de computadora que en su caso suplen a la realidad, “empieza a haber una recuperación y (...) tenemos que prepararnos para esa recuperación que seguramente vendrá”... Líder petrolero hubo, ahora en desgracia, que a un presidente de la República le advirtió que si caía Pemex caería él, el encargado de Los Pinos. Ahora se ha anunciado que la paraestatal surtidora de buena parte del presupuesto federal ha caído en 98 por ciento en términos de utilidades netas, y que de enero a junio de este año ha acumulado una pérdida de 25 mil millones de pesos. Pero Felipe sigue, en apariencia, tan campante, metido en pleno a la grilla panista y viajando al extranjero como en los buenos tiempos petroleros... Y, mientras el gobernador de Hidalgo apenas levanta la voz ante la maniobra cantada del panismo que trata de refinarse en Guanajuato, ¡hasta mañana!

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