lunes, 27 de julio de 2009

Acuerdo entre sobrecargos y líneas aéreas para evitar los despidos

La crisis está abriendo un “boquete” en la aviación mexicana: Lizette Clavel Sánchez

*“No más” de 300 trabajadores podrán optar por paro técnico, retiro voluntario o liquidación
*Se redefinieron rescisiones laborales que Mexicana y Aeroméxico aplicarían a 350 empleados

Gabriel León Zaragoza

El acuerdo laboral alcanzado entre los sobrecargos con las aerolíneas Mexicana y Aeroméxico para evitar despidos de personal, “sin duda fue positivo”, si se toma en cuenta el entorno económico y laboral que vive el país, pero además la negociación evidenció “el boquete” que la crisis económica y energética está abriendo en la aviación mexicana, consideró Lizette Clavel Sánchez, secretaria general de la Asociación Sindical de Sobrecargos de Aviación (ASSA).
Con lo pactado, fueron redefinidas las rescisiones laborales que ambas empresas pretendían aplicar a 350 de los 3 mil 500 sobrecargos, cifra que este mes amagaron aumentar a 500 por presiones de la “crisis internacional” en este sector aéreo, agravada por la contingencia sanitaria que “precipitó” la caída en la demanda de sus servicios.
Tras semanas de negociaciones, el pasado martes las partes acordaron que “no más” de 300 trabajadores podrán optar por dejar de laborar bajo permiso sin goce de sueldo (paro técnico) por un año, acogerse al retiro voluntario o a la liquidación.
El retiro voluntario aplicará si el trabajador tiene una antigüedad mayor a 15 años; la liquidación será superior a la que correspondería en el caso de un recorte de personal, con la posibilidad y preferencia para los liquidados de regresar a laborar en la empresa si no rebasan los 40 años de edad, y si el empleador presenta franca recuperación.
En tanto tenían lugar las negociaciones, un grupo de sindicalistas operó “con apoyo exterior” –que Lizette Clavel ubicó en su momento con la líder perredista Alejandra Barrales– para desestabilizar ASSA, al promover la destitución de su dirigente.
En este contexto y en el de la industria aérea nacional, que vive un periodo, como nunca en los pasados 20 años, de “recurrentes” crisis –económica, energética y de pandemia de influenza– se desarrollaron las negociaciones, según definió Clavel Sánchez, para quien el tiempo que lleva al frente de ASSA su “condición democrática y la naturaleza participativa” de sus integrantes provocó una evaluación sobre ella “no necesariamente objetiva”.
Al hacer un recuento de lo que le significó la negociación, diagnosticó un saldo positivo para sus representados, debido a que la anterior dirección sindical, “sin enfrentar” ningún escenario semejante, proponía un recorte de alrededor de 40 por ciento del contrato colectivo.
“Era la venta de cláusulas. En este momento, con todas esas crisis, lo que hemos acordado con las empresas es infinitamente mayor de lo que hace dos años se pretendía alcanzar en aras de una supuesta productividad”, sostuvo en entrevista.
Consideró que su gestión “recompuso” la relación que hace dos años era “un conflicto permanente” con las empresas y ahora se ha traducido en “un diálogo más objetivo: cuando tenemos que ganar, ganamos, y cuando tenemos que perder, perdemos”. Y agregó: “Los avances han sido seguros, sobre todo en materia económica (como la reciente recuperación de cláusulas), pero no resultan suficientes con la crisis que se vive”.
En su opinión tras el fin de la negociación, si bien hay una reducción en el número de plazas de trabajo, también lo hay en la cantidad de aviones en el aire, “lo que da cuenta de la condición crítica de la aérea mexicana y en específico para las aerolíneas con las que tenemos contratación colectiva”.
Detalló que de las aproximadamente 60 aeronaves que opera Aeroméxico e igual número de Mexicana, cada una retiró 20 unidades, lo cual refleja “la magnitud del boquete que se está abriendo en la aviación mexicana”.
Sobre la demanda de un grupo de trabajadores que pide su salida, la ex candidata independiente a diputada federal afirmó que “como miembro de una organización democrática no me niego a un proceso democrático” como es la destitución, figura que contemplan los estatutos de la ASSA.
Aclaró, sin embargo, que ésa es una decisión de la mayoría de los trabajadores, lo cual en su caso no tiene lugar, debido a que los inconformes con su dirección han actuado de manera “irregular”, incluso contra los propios estatutos y obedecen a “intereses externos”.
Esta última situación se la han advertido, aseguró, líderes de la Unión Nacional de Trabajadores (UNT).
Respecto a dónde se ubica al término de su gestión, en un año y medio más, puntualizó: “el sindicato no puede ser escaparate ni trampolín político” para ocupar un cargo de elección popular.
Por último afirmó que producto de su experiencia como candidata independiente en el distrito 29, “hoy puedo tener interlocución sin ningún problema con el PRD, PAN, PRI y diversos actores que ya conocen mi interés e inquietudes políticas, no de cargos políticos”.