miércoles, 31 de octubre de 2012

Desprecio a la sociedad

AXEL DIDRIKSSON
En plena discusión sobre las tan ansiadas reformas panistas en materia de trabajo, recursos fiscales, educación y energéticos, en donde los temas más acuciantes que se han debatido giran alrededor de la transparencia y la democracia sindicales, la reforma curricular en las normales rurales, la evaluación de los maestros, la venta de todo lo que se pueda de la empresa petrolera otrora nacional (Pemex), la banca y el sistema financiero internacionales, se ha comenzado a dar lustre a un tipo de régimen que estará sustentado en una política de desprecio hacia los intereses de la sociedad.
Es por ello verdaderamente escandalosa la manera en que los líderes sindicales representativos del “nuevo régimen” se apresuraron a dejar constancia de su sagacidad, para mantenerse otro sexenio (como ocurrió en los sindicatos del magisterio y de petroleros) y dar una bofetada brutal a la discusión sobre la reforma laboral en cierne y decirle a todo el que quiera oírlos que ellos seguirán gozando de la “transparencia” con la que se les transfieren las millonarias cuotas sindicales, y de la “legalidad” que manejan a su antojo para que sus familiares, guaruras, perros y otros de sus allegados sigan gozando desde el beneficio de un tipo de gobierno que considera a la sociedad como tarada, igual de ignorante que ellos, o digna de recibir el peor trato de su desprecio.
Tan sólo con lo que ha ocurrido en esos sindicatos, el escenario que se perfila da para proyectar que dos de los sectores que pudieran convertirse en puntales de un nuevo desarrollo en el país, el educativo y el energético, quedarán en manos, nuevamente, de intereses particulares que están muy lejos de proponerse un amplio beneficio público y social.
Por ejemplo, para la reproducción del peor esquema educativo que se ha vivido en lustros debido a los manejos corruptos y políticos de las cúpulas del SNTE, de la mafia gordillista y de sus aliados panistas, metidos ahora a “representantes populares” en el Congreso de la Unión y con una “renovada dirigencia sindical”, el fin óptimo será garantizar su creciente poder para el manejo de recursos millonarios en beneficio de sus grupos en el poder (en este país que tiene el último lugar en desempeño escolar a nivel primaria, que presenta la más baja inversión por alumno, que mantiene sin saber leer ni escribir de manera adecuada a más de 30 millones de mexicanos, que registra la más baja inversión en investigación científica y que apenas puede contar con 10 universidades de regular calidad internacional). ¡Extraordinaria demostración y ejemplo para las nuevas generaciones!
Los mensajes primarios de la llegada de un gobierno del PRI de corte autoritario sin remilgos se muestran también en Coahuila, Veracruz, Guerrero, Oaxaca, Sinaloa y muchos más pueblos y ciudades antes gozosos de su nivel de vida y seguridad, pero sobre todo en un estado representado por el gobernador Fausto Vallejo (presa de enfermedades físicas y políticas), en Michoacán. Allí está reproduciéndose el tipo de discurso mediático que justifica la represión con absurdos injustificables y mediocres, y con la demostración de que para gobernar basta con un par de televisoras con locutores(as) que se burlan de ciertos grupos de la sociedad (para el caso los estudiantes) y hacen sorna de la represión en su contra.
¿De qué manera puede justificarse una reforma educativa, como la que se pretende imponer a sangre y fuego en Michoacán, cuando lo que se propone es ridículo, pedagógica, didáctica y educativamente hablando? ¿De qué manera se puede creer que una verdadera reforma educativa en las normales rurales (las que, además, urgentemente la necesitan) pueda ocurrir con el cambio de un par de materias (inglés y cómputo) sin que ocurra una mejora en sus instalaciones, en el monto de las becas para los estudiantes, en la calidad de los alimentos que reciben, en la infraestructura con la que trabajan; sin una modificación radical en la docencia, en su currícula, en la gestión de los conocimientos, en la manipulación sindical y en la burocracia de la SEP que está por encima de todo, y que esto, además, tenga efecto en el mejoramiento sustancial de la profesionalización de los docentes, directores y, sobre todo, de los alumnos? Es verdaderamente ridículo el discurso mediático que emite el gobernador en decadencia de Michoacán al buscar justificar la represión diciendo, en contubernio con el titular de la SEP, que los estudiantes se oponen a la reforma en el plan de estudios, como si esto lo fuera.
El síndrome de la ignorancia empieza a permear por todos lados. Es como asumir que vamos al revés, esto es, que mientras los gobernantes y líderes sindicales buscan hacer creer que sus acciones están plenamente justificadas y consideran que ganaron con absoluta imparcialidad, nosotros creyéramos que así deben ser las cosas y que deberíamos ir hacia adelante, hacia el peor abismo que nos presentan y aplaudiéramos con ellos.
Pues no. Son apenas las primeras muestras de lo que se está gestando, como el huevo de una serpiente que acorrala y atasca el desarrollo del país, con una imagen humillante y degradada de lo que los políticos consideran debe manejarse de forma alrevesada, para justificar sus acciones. Es el gobierno del desprecio hacia la sociedad entera, hacia nuestra inteligencia, hacia nuestros valores, hacia la dignidad mínima que deberíamos demostrar, por ahora avasallada. También están involucrados los que dicen representar a la oposición y que dejan hacer y dejan pasar, y pasan todo. Así no, tampoco.
Proceso
29/10/2012