jueves, 19 de julio de 2012

“Soy sordomudo, vendo estampas religiosas… y estoy desaparecido”

Animal Político
19 julio 2012


José Martín Morales las vendía donde se pudiera, incluso salía de la ciudad a Cuernavaca, Puebla; el 23 de febrero se fue a Piedras Negras, Coahuila, esta vez, fue diferente: nunca regresó

México, DF. Cada una cuesta 5 pesos. Es una estampa con una imagen religiosa y detrás, un papel donde se lee: “Usted perdone, soy sordomudo, vendo esta imagen. Muchas Gracias…”. José Martín Morales las vendía donde se pudiera, incluso salía del Distrito Federal rumbo a Cuernavaca, San Luis Potosí, Puebla, Tlaxcala y, así, llegó hasta Tijuana.

El 23 de febrero se fue a Piedras Negras, Coahuila, esta vez fue diferente: Nunca regresó.

Los primeros indicios apuntan a que José Martín fue víctima de una red de explotación, con él fueron secuestrados cuatro hombres más, todos, sordomudos.

Lo único que su mamá sabe es que “los dejaron en un crucero para que ahí vendieran, pero pasó una camioneta con encapuchados, se los llevaron sin que nadie reportara nada”.

Jorge Espinosa Salgado, José Antonio Ángeles Flores, Manuel Adrián González Mancera y José Luis Vallejo Rodríguez están desaparecidos.

Desde entonces, no ha habido llamadas para dar información, para pedir rescate, para darle a doña Martha siquiera una esperanza.

Con el paso de los meses, Martha Galván, madre de José Martín, cuenta la historia de su hijo y se atreve a implorar ayuda.

“Este silencio me está ahogando, no sabe en qué angustia estoy”, dice.

Al reconstruir la historia de su hijo, lo primero que cuenta es que José Martín tiene 41 años de edad y es sordomudo.

Pero en su vida, trabajó en varias fábricas, primero en una de pinturas, luego en una de cartón y papel.

Se casó y optó por dejar su trabajo de obrero, entonces empezó a vender

A mí no me gustaba eso, admite, pero su esposa lo convenció e incluso le hacía los textos que le ponía en las imágenes para venderlas.

José Martín y su amigo José Antonio Ángeles Flores viajaban juntos, compartían los productos y decidieron ir a Piedras Negras.

“Yo no sé por qué se fueron para allá, un muchacho nos dijo de la desaparición pero no quiso dar ninguna información, sólo dijo que secuestraron a los cinco y que todos eran sordomudos, todos vendían estampitas”.

Detrás de la desaparición de su hijo hay más preguntas que respuestas.

Ya en el pasado, aclara, José Martín fue víctima de una organización que se lo llevó a Estados Unidos, ahí estuvo vendiendo durante 5 años y sólo le daban una parte del dinero para que se trasladaran, el resto se lo quedaban ellos.

Pero ahora, dice, “nos han mencionado que los muchachos fueron desaparecidos por la mafia, por criminales y eso me tiene en la angustia.

“Yo siempre le decía que corría peligro en las calles”, por eso prefería que trabajara en la fábrica.

Pero la decisión estaba tomada y, por varios años, el joven se dedicó a vender las imágenes religiosas hasta que fue declarado como desaparecido.

Acudir a las autoridades no ha servido de mucho

La denuncia fue presentada ante las autoridades estatales de Coahuila y la investigación se inició recabando datos con colaboración de las autoridades federales, sólo uno de los padres fue convocado para rendir declaración, al final, ningún avance.

José Martín Morales, Jorge Espinosa Salgado, José Antonio Ángeles Flores, Manuel Adrián González Mancera y José Luis Vallejo Rodríguez desaparecieron sin dejar huella.

Martha no sabe cómo fue que se encontraron los cinco jóvenes en Piedras Negras, quién los contactó o cómo fue que empezaron a trabajar juntos, pero sí sabe que su hijo no ha regresado a casa y que cada día los silencios le arrebatan la esperanza.