martes, 26 de agosto de 2014

¿Qué pasa con Agsal?

Horizonte ciudadano




Rosa Esther Beltrán Enríquez

Vivir dos semanas sin agua puede situar a las personas al borde de la desesperación y algo así refleja el reporte sobre la situación que viven los pobladores de la colonia Morelos.
La causa del problema no se capta con seguridad en la nota del lunes pasado, aparentemente, se atribuye a los trabajos de repavimentación, lo cual parece extraño, porque comúnmente ese tipo de labores no tienen por qué provocar fugas y el reporte no informa que las haya.
Cierto, la gente de la Morelos se muestra desesperada porque el servicio de las pipas es claramente insuficiente y Agsal no aparece en la escena, lo cual no es raro. Habrá que ver qué se resuelve sobre este caso específico que afecta a mucha gente.
Hace 2 meses fray Raúl Vera y los sacerdotes, Pedro Pantoja y Fernando Liñán enviaron una carta al Alcalde Isidro López en la que le manifestaban su preocupación ante la crisis del agua que se desató cuando Agsal estableció, el tandeo del vital líquido a causa del abatimiento de los mantos freáticos, lo cual  ha afectado principalmente a los estratos de escasos recursos, señala la misiva.
En el escrito exponen además que, la crisis obedece también a los abusos  y a las políticas equivocadas en su manejo y distribución negando el derecho humano a ese recurso reconocido en la Constitución.
Los clérigos denuncian la violencia estructural de que son objeto los más pobres: altos cobros en las tarifas, cortes al servicio y cobros excesivos por reconexiones y por parte de Agsal subrayan, el manejo insustentable de los acuíferos y la transformación de ese bien público, en mercancía.
Proponen en el escrito la urgencia de que se realice una auditoría técnica que permita conocer los datos relevantes sobre la gestión del agua, enmendar errores y fallas, así como eliminar abusos hacia la población más empobrecida.
Proponen también que se conforme un  grupo ciudadano que se denomine “Alianza por el agua”, a fin de que se vincule a las personas conocedoras, interesadas, y sensibles a las necesidades populares.
Pregúnteme si el Alcalde se ha dignado contestar la citada carta o al menos comentar o dar cuenta de haberla recibido; ni una palabra, es posible que sus empleados ni se la hayan entregado, el escrito tiene el sello de recibido el 23 de junio de 2014.
A todo lo anterior agregue usted la bronca irresuelta que causó la adquisición del software Aquacis que Agsal compró para el manejo de la facturación del agua a una compañía del grupo Aguas de Barcelona en 4 mdp y cuya instalación a principios de este año ha sido un fracaso pagado con creces por los usuarios por el ineficaz manejo de sus cuentas; pero el mentado Aquacis resultó muy “listo” porque ha generado un cúmulo de cobros indebidos a favor de la empresa por supuesto, provocando gran inconformidad en los usuarios y pérdida de tiempo en largas filas y aclaraciones para pagar recibos.
Lo grave es que ni Agsal ni Isidro López han explicado los problemas que ha tenido la implementación del programa Aquacis. A lo más que llegó la empresa fue a enviar una carta a los usuarios ofreciendo disculpas a causa de que la modernización del sistema comercial para ponerse a la vanguardia en tecnología ha ocasionado retrasos en la entrega de recibos.; son ya casi 3 meses los que arrastra Agsal con sus demoras y parece que ya la convirtió en una estrategia de recaudación de dinero porque las quejas de cobros indebidos abundan, y que conste que fue también una experiencia personal.

Es inexplicable la actitud negligente del Alcalde que hasta la fecha no ha reportado los resultados de la auditoría técnica que dijo se aplicaba a Agsal y también olvidó el ultimátum que lanzó a Ozuna el 18 de julio; lo que sí es comprensible son los abusos e impunidad de la  empresa porque, ¿A quién le dan pan, que llore?