jueves, 30 de agosto de 2012

Descubren sistema planetario con dos soles

El sistema, situado en la constelación de el Cisne, contiene un par de estrellas que orbitan una alrededor de la otra cada 7.5 días. Una de ellas es similar al Sol, mientras que la otra es diminuta, con solamente un tercio de su tamaño.

Xinhua
Publicado: 30/08/2012 11:25


Beijing. Un grupo de astrónomos ha descubierto dos planetas orbitando alrededor de un par de estrellas a aproximadamente 5 mil años luz de la Tierra, declarando que se trata del primer sistema multiplanetario centrado en una estrella binaria.

Bautizado como Kepler-47, este sistema multiplanetario circumbinario, tal como es designado académicamente, ha hecho que los científicos crean que los sistemas planetarios pueden formarse y sobrevivir incluso en las condiciones caóticas que se dan alrededor de una estrella binaria, de acuerdo con un estudio publicado en la revista Science.

"Cada planeta transita por la estrella primaria, probando de manera inequívoca que los planetas son reales", dijo Jerome Orosz, profesor asociado de astronomía de la Universidad Estatal de San Diego de Estados Unidos y autor principal del estudio.

El descubrimiento, también anunciado en la 28ª Asamblea General de la Unión Astronómica Internacional que se celebra en Beijing entre el 20 y el 31 de agosto, demuestra que tales planetas circumbinarios, planetas que orbitan dos estrellas en vez de una, pueden existir en la zona habitable de sus estrellas.

El sistema, situado en la constelación de Cygnus (el Cisne), contiene un par de estrellas que orbitan una alrededor de la otra cada 7.5 días. Una de ellas es similar al Sol, mientras que la otra es diminuta, con solamente un tercio de su tamaño y 175 veces más débil.

El planeta interior, o que orbita más cerca de las estrellas, Kepler-47b, cuyo diámetro es sólo tres veces superior al de la Tierra, convirtiéndolo en el más pequeño de los planetas conocidos que orbitan en un sistema circumbinario. Su viaje orbital alrededor de las estrellas dura 49 días.

El planeta exterior, Kepler-47c, que es unas 4,5 veces mayor que el tamaño de la Tierra y ligeramente más grande que Urano, orbita los dos soles cada 303 días, lo cual lo convierte en el planeta con el período de tránsito más largo de los que se conocen.

Sin embargo, lo más importante es que el planeta exterior orbita dentro de los confines de lo que los astrónomos designan como "zona habitable", es decir, la región alrededor de una estrella en la que un planeta terrestre podría presentar agua líquida en su superficie.

"La zona habitable de un sistema estelar binario no es sencilla como en un sistema de una sola estrella. Como en este caso hay dos y se mueven continuamente, la zona habitable también lo hace, hacia delante y hacia atrás", dijo William Welsh, co-autor del estudio y también profesor asociado de astronomía en la misma universidad estadounidense.

"Pero el descubrimiento muestra que los planetas pueden existir en la zona habitable de una estrella binaria, lo cual es muy emocionante porque hallar planetas en la zona habitable era el objetivo real de la misión Kepler", añadió Welsh.

Aunque el Planeta C está en lo que se denomina la zona habitable, no presenta las condiciones necesarias para que exista vida en él. "Es un planeta gaseoso, y por eso no es apropiado para la vida", explicó Welsh.

"Pero la existencia de grandes lunas sería muy interesante, porque podrían albergar vida, potencialmente." "Todos los planetas gigantes de nuestro sistema solar tienen lunas, por eso es razonable pensar que los planetas alrededor de otras estrellas también los tienen". "Nuestro programa buscó lunas, pero no encontramos ninguna.

Las cifras son copiosas, y esto no significa que no haya una luna escondida que no hayamos visto. Por eso no podemos afirmar que no hay lunas en el sistema, pero si las hay no son gigantes, ni del tamaño de la Tierra".

Los planetas fueron descubiertos usando los telescopios espaciales Kepler de la NASA. Como están a demasiada distancia como para ser avistados, fueron detectados a través de la disminución del brillo ocurrida cuando transitan por delante de sus estrellas anfitrionas (elipse).

Cifras fotométricas precisas obtenidas desde los telescopios espaciales Kepler permitieron que los tránsitos y eclipses fueran medidos, lo que les permitió calcular el tamaño relativo de los objetos. Las cifras espectroscópicas tomadas por los telescopios del Observatorio McDonald en Texas les ayudaron a determinar los tamaños precisos.

Basados en su tamaño, los planetas interior y exterior probablemente tienen un peso de aproximadamente 8 y 20 veces el de la Tierra. Al monitorear los tránsitos del Planeta B, los científicos encontraron un tránsito extra inesperado. "Pensamos que es la señal de otro planeta en el sistema", dijo Welsh.