sábado, 22 de noviembre de 2014

Obra de Revueltas desata polémica en campus de la Universidad de Guanajuato


José Revueltas, narrador y activista. Foto: Archivo
José Revueltas, narrador y activista.
Foto: Archivo
IRAPUATO, Gto. (apro).- Con motivo del centenario de su natalicio –y dentro del programa preparado para la ocasión- la obra de José Revueltas será leída por actores que participan en el programa “Leo, luego existo” que el Instituto Nacional de Bellas Artes lleva a varios estados del país, en convenio con institutos de cultura y otras instancias locales, incluida esta entidad, donde la obra literaria del escritor, político y filósofo será presentada por la actriz Ariadne Pellicer en tres foros de las ciudades de León, Guanajuato y Salamanca los días 25 y 26 de este mes.
Sin embargo, Revueltas no será recordado por la comunidad de alumnos y académicos del campus Irapuato-Salamanca de la Universidad de Guanajuato, el único inscrito en el programa del INBA, por órdenes expresas del rector de dicho campus, Ernesto Alfredo Camarena Aguilar.
El funcionario hizo una llamada telefónica al director de Extensión Cultural, Andrés Torres, y pidió cancelar el evento después de despedir a la encargada de Gestión Cultural, Adriana Álvarez de la Cadena.
Sin conocer siquiera un solo texto del autor de Los muros del agua, Dormir en tierra y El apando, al rector del campus Irapuato-Salamanca de la UG le pareció que, “por ser un transgresor”, Revueltas sería un escritor “inapropiado” y con un lenguaje “demasiado fuerte”, por decir lo menos.
La participación del campus Irapuato-Salamanca en este programa inició en marzo del 2013, a solicitud de Álvarez de la Cadena Yáñez.
La exfuncionaria universitaria denunció que el motivo de su despido fue un desaguisado derivado de la incomodidad manifiesta del rector Camarena Aguilar con el contenido de varias de las lecturas presentadas, particularmente “un lenguaje inapropiado” en textos de Jorge Ibargüengoitia, Ángeles Mastretta y Víctor Manuel González Fuentes.
De este último, el actor Arturo Barba leyó el pasado 24 de septiembre en el patio de la exhacienda El Copal (del campus Irapuato) los cuentos La policía y Absurdos, cuyos protagonistas son habitantes de las zonas populosas y marginales del Distrito Federal.
Al final de la lectura, y antes de entregar el consabido reconocimiento al actor, el rector Camarena ofreció disculpas al público “por las malas palabras” contenidas en el texto de González Fuentes. Al día siguiente, en la última lectura que Barba haría ante alumnos del campus en Salamanca, éste se negó a atender un requerimiento hecho a través del coordinador de Extensión, Salvador García Barrón, para “omitir las malas palabras”.
Fue después de este hecho cuando se concretó el despido de la directora de Gestión Cultural, quien dice haberse enterado por una llamada de personal del INBA el 29 de septiembre, en la que le refirieron que el rector Camarena canceló la lectura de las obras de José Revueltas previstas para fines de noviembre porque sus obras “tienen un lenguaje muy fuerte”, y él mismo les avisó que ella “ya no trabajaba en el campus”.
Pero, según Álvarez de la Cadena, desde julio del año pasado el rector le había expresado su molestia por otras lecturas.
Ese mes, tocó a la actriz Damayanti Quintanar presentar el cuento La mujer que no es (del libro La ley de Herodes) de Jorge Ibargüengoitia, al público universitario. “El doctor se molestó muchísimo y me pidió llamar al INBA para pedir que no mandaran textos tan grotescos. Yo no lo hice porque no lo consideré correcto”, señala la ex trabajadora de la UG.
Esta solicitud se repitió en una siguiente presentación –dice- con la lectura de un pasaje de Arráncame la vida, de Ángeles Mastretta, que también incomodó al rector, quien finalmente, a fines de septiembre, optó por ser él mismo quien llamara al titular de Extensión Universitaria del INBA para pedir que se le informara cuáles eran las siguientes lecturas y, tras conocer el programa de octubre y noviembre, cancelar el correspondiente a Revueltas.
“A mí me dijeron en el INBA que ya se había tomado la decisión de terminar el ciclo de este año con el Campus, y no incluirlo en el programa del próximo año. Busqué a mi jefe Salvador García Barrón, al rector Camarena e incluso al rector general José Manuel Cabrera Sixtos, pero ninguno me atendió. El 3 de octubre mi jefe me pide que le entregue la oficina, pero no tengo ninguna notificación oficial; el lunes siguiente, me fue impedido el acceso al campus y cambian la chapa de mi oficina. Mis cosas siguen ahí”, afirma la excoordinadora de Gestión, quien interpuso una demanda laboral ante la Junta especial de conciliación y arbitraje para asuntos universitarios, tras 21 años de laborar en la institución.
“No sólo no me ausenté como alegan, sino que hasta puse dinero de mis bolsillo para varias de las actividades porque muchos gastos no me los reembolsaron; el reporte de cumplimiento de metas que tiene la universidad de mí es satisfactorio, y este programa fue calificado como de alto impacto social”, dice en su defensa.
En su versión, las autoridades universitarias desligaron el despido de Álvarez de la Cadena del acto de censura cometido por el rector del Campus Irapuato-Salamanca, al argumentar que había incurrido en ausencia de cinco días laborales sin justificación y que ello fue motivo suficiente para terminar la relación laboral.
Sin embargo, las expresiones del rector Camarena ante la lectura de los cuentos de Víctor Manuel González y su petición para dar suspender la lectura de las obras de Revueltas correspondiente al mes de noviembre fueron confirmadas en comentarios hechos por el público en la página informativa Zonafranca.mx; por el actor Arturo Barba y confirmadas por Roberto Perea, encargado de Difusión del INBA, en notas del citado portal.
En contraparte, el 7 de noviembre, maestros y alumnos de la División de Ciencias Sociales y Humanidades en el campus Guanajuato de la UG echaron a andar la Cátedra José Revueltas de Filosofía y Literatura, en un acto donde se leyeron fragmentos de prosa y poesía del duranguense.
“Acercar al público al maravilloso mundo de la lectura” es el propósito del programa “Leo, luego existo”, que desde hace once años lleva a actrices y actores a auditorios de ciudades en todo el país a leer en voz alta la narrativa de los autores mexicanos, seleccionadas por un consejo y definidas también por las coyunturas históricas, como ocurre este año con el centenario de Octavio Paz, Efraín Huerta y José Revueltas.
La agenda del programa de lectura itinerante dedicará este mes a presentar algunas de sus obras –además de otras de Luisa Josefina Hernández y Augusto Monterroso- en varias de las 47 sedes fijas en estados como Coahuila, Tamaulipas, Puebla, Oaxaca, Zacatecas y Guanajuato, para cerrar con Revueltas el día 30 en la sala “Manuel M. Ponce” del Palacio de Bellas Artes.
Un rector arrepentido
En su oficina de la exhacienda El Copal, el rector Alfredo Camarena califica al programa “Leo, luego existo” como exitoso, y refuta la versión de su excolaboradora Adriana Álvarez de la Cadena acerca de que su incomodidad con algunas de las obras y autores leídos haya sido la razón de que se le rescindiera el contrato como trabajadora de la UG.
Este campus concentra a los alumnos de las carreras y posgrados de las divisiones de Ciencias de la vida (enfermería, veterinaria, bio-ciencias, agro-negocios, Ingeniería en alimentos, ambiental y en energías renovables) e Ingenierías (mecánica, electrónica, mecatrónica, sistemas computacionales y artes digitales, entre otras).
El propio rector Camarena es ingeniero químico egresado de la Facultad de Química de la UG, con doctorado en Mecanización agraria por la Universidad Politécnica de Valencia, España.
Presente en la entrevista, el director de Recursos Humanos de la universidad, Luis Manuel Orozco Arroyo justificó el despido de la funcionaria. Explicó que, de acuerdo con un reporte de Salvador García Barrón, superior jerárquico de Álvarez, ésta no se presentó a laborar entre el 1 y el 5 de septiembre, sin pedir autorización con la anticipación debida y sin justificar sus ausencias, por lo que se le levantó un acta administrativa y fue el área de Recursos humanos la que procedió.
“Hasta me confesó que se había ido a San Diego (California). Yo le dije que me entregara un justificante y nunca lo hizo. En este caso fue por las faltas, ya había un antecedente, se le había amonestado tiempo atrás; ya era muy recurrente lamentablemente, se está confundiendo ahora con una cuestión de libertad de expresión del rector de Campus, pero son cosas distintas”.
No obstante, en la entrevista con el rector Camarena, éste se dice “arrepentido” de haber generado “una confusión entre mi postura personal y la de rector” frente a los autores y obras escogidas por INBA en este programa.
“Ella (Álvarez de la Cadena) ha dicho que yo expresé que el señor Revueltas era un transgresor, lo cual no es cierto; cualquiera puede ponerle palabras a uno. Yo la verdad siempre he sido respetuoso. Sí recuerdo que en alguna ocasión le comentaba que por favor viera si en nuestro caso, pudiéramos hablar con el INBA para ver si podíamos nosotros proponer algún tipo de lectura. No conocía las políticas de Bellas Artes, que ya traen un programa, una serie de propuestas. Yo como usuario de un programa solamente le pedía de favor a Adriana de que se informara de la posibilidad de que nosotros pudiéramos sugerir”, admite.
–¿Y qué tipo de lecturas quería sugerir?–, se le pregunta
–“Bueno, a mí me gusta mucho la literatura clásica. Obviamente…pues…eh… aquí tenemos una serie de autores que podemos dar a conocer. Yo desde pequeño tuve unos profesores de Literatura muy exigentes, recuerdo que leíamos en secundaria Navidad en la Montaña, de Ignacio Manuel Altamirano, El Periquillo sarmiento, obras de Lizardi, ese tipo de lecturas clásicas, no como ahora que han cambiado. Aquí el problema es, dice, que cuando expreso esto, mi error fue no clarificar hasta qué punto es mi posición personal y mi posición institucional”.
–¿Consideró que tenía qué disculparse por el contenido de la lectura de los cuentos de Víctor Manuel González Fuentes?
–“Ahí sí fue mi problema. Sí pude, con suerte, haber aclarado que era una posición personal. Y creo que sí fue error de mi parte, de que no hice una distinción, y obviamente ven cuando se para el rector y dicen: ‘la Universidad de Guanajuato es así’. Eso lo admito, y admito que hice sentir mal al señor (Arturo) Barba”.
–Y entonces llamó al director de Extensión del INBA, Andrés Torres.
–“Para explicarle la situación, reiterar que el programa continuara para que no se fuera a perder. Y dado el contexto en el que estábamos hablando, surgió la pregunta de por qué yo había expresado un desacuerdo (con la obra elegida). Me parecieron muy fuertes las palabras que estaban en el prólogo. Fue lo único que yo escuché porque ya no me quedé…después de que yo hice el comentario de que se me hacía fuerte, me dijo: pues con la lectura de octubre no pasa nada, pero en la de noviembre viene un autor que se llama José Revueltas, y él escribe de esta forma y de esta otra. Yo en ese momento, bajo ese contexto, le dije que mejor no; yo desconociendo mucho de la trayectoria del señor Revueltas.
–¿Usted ha leído a José Revueltas?
–“No. Alguna vez vi una película de él, hace muchos años, que se presentó, la película de El apando.
–Se refiere a la película basada en una novela de Revueltas.
–“Sí. Y fue en los setenta. Si me pregunta de qué se trata, no me acuerdo. Pero yo admito…me precipité, yo creo que debí haberme informado mejor y no haber tomado una decisión prematura en ese sentido. Pero de eso a que yo haya expresado ciertas opiniones y adjetivos, eso sí ya no. Fue alguien que le echó de su cosecha”, señala Camarena.
En un intento de enmendar la plana, el rector buscó, en una nueva comunicación con el director de Extensión del INBA, que siempre sí lleguen Revueltas y sus obras a la comunidad universitaria en este campus a su cargo. Sin embargo, el área de Difusión del INBA informó a Apro que esto ya no será posible porque el programa ya está armado y resultaba imposible, después de la cancelación solicitada por el rector, modificar nuevamente el itinerario.
–¿Pedir que no se lea un autor no es una manera de descalificarlo?- se le pregunta a Camarena Aguilar.
“Ya van dos veces que lo digo, lo admito, en ese sentido como universidad debemos de crear los espacios para apertura. Institucionalmente estamos de acuerdo en que no podemos frenar por puntos de vista personal, la libre expresión de todo tipo de literatura. Ha servido para que llame la atención y ahora vamos a tener un montonal de gente. Ojalá que el público que venga tenga…algunas situaciones que está en contra a veces se vuelen a favor”.
–Como, por ejemplo, que usted se pudiera volver un lector de José Revueltas.
–“Hasta yo me puedo volver un lector de José Revueltas. No descarto ninguna posibilidad. No lo descarto”.