viernes, 15 de mayo de 2009

“Estoy decepcionado de Cannes”, expresó Francis Ford Coppola

Tetro, reciente filme del cineasta, se proyectó en la Quincena de los Realizadores

*“El festival tenía tanto director famoso en competencia que no hubo lugar para mi cinta”, lamentó en entrevista

*“No regresaré a Hollywood a pedir dinero y que luego me sometan”, afirmó


Daniela Creamer
Especial

Cannes, 14 de mayo. A sus 70 años, Francis Ford Coppola, aclamado por la dirección de cintas magistrales, como la exitosa saga de El Padrino y Apocalypse Now, afirmó ayer en Cannes que se siente decepcionado del festival, porque su más reciente película, Tetro, no fue seleccionada para la competencia oficial.

Asimismo, denunció que siempre eligen a los mismos directores: “Almodóvar, Lars von Trier… son siempre los mismos”, indicó el célebre realizador sobre dos de los directores que más veces han sido seleccionados por el certamen para su sección principal, y que este año participan con una película en competencia cada uno.

“Entonces, ¿por qué yo no? Quería ser invitado, no porque soy célebre, sino porque mi filme es interesante. Estoy decepcionado.”

Coppola explicó al diario francés Le Figaro que el festival rechazó que su película entrara en la selección oficial bajo el argumento de que ya había muchas en competencia.

Tetro, su reciente entrega, que se rodó en Argentina en blanco y negro, con video digital y presupuesto reducido, es fruto de su nueva faceta de outsider.

Este monstruo del cine fue recibido en la Croisette con ovaciones. Pero su flamante esfuerzo cinematográfico, con el que se inauguró la Quincena de los Realizadores, es un título más en su lista de osadías artísticas, que provocó desilusión y escepticismo en la crítica internacional.

En Tetro, Coppola se enfoca en dos hermanos, hijos de un celebre músico (Klaus Maria Brandauer). El mayor (Vincent Gallo) ha roto todo vínculo con su familia desde hace años; el menor (Alden Ehrenreich) busca restablecer una conexión afectiva. Se rencuentran en Buenos Aires, donde el primero vive con su esposa Miranda (Maribel Verdú).

Coppola reconvertido

La Jornada conversó con el reconvertido Coppola en la terraza del elegante Stephanie Palace. Con mucha humildad, pese a ser uno de los maestros del mejor cine estadunidense, exteriorizó importantes claves de su película, su vida y su trayectoria profesional.

Afirmó que su carrera ha llegado finalmente adonde siempre soñó: a filmar sus propios guiones, con dinero de su bolsillo, sin intervención ni imposición alguna de financistas.

–¿Por qué este vuelco tan radical en su carrera?

–Cuando comencé, de muy joven, quería hacerlo todo. No sólo escribir el guión, sino también dirigir la historia. En ese tiempo, los guiones abundaban, pero la mayoría eran adaptaciones que, claro está, han dado origen a películas espléndidas. Pero para mí, el verdadero reto consistía en lograr hacer mis propias historias.

“Acepté dirigir El Padrino, y gracias al prestigio que me dio pude lograr control absoluto sobre mis películas. Pero luego me llené de deudas, y para pagarlas tuve que hacer un filme al año. En ese entonces insistí en que se le diera el crédito a Mario Puzo, porque él era el verdadero autor del best seller.

“Lo mismo sucedió con Bram Stoker y su Drácula. Estos encargos me sirvieron para ganar mucho dinero y estar en posición de rodar las películas que siempre he soñado, con mi guión y mis recursos, y finalmente poder firmar con mi nombre.

“Si diriges una película personal, el guión es una especie de cuestionamiento que encuentra respuesta en el rodaje. Eso me ocurrió con Youth without Youth, y ahora con Tetro.”

–Siempre ha luchado por independizarse, incluso se trasladó a San Francisco, lejos de Los Ángeles, la meca del cine. Ahora se muestra muy satisfecho con este nuevo aspecto de su carrera, pero, ¿no se ha replanteado volver a los escenarios de las megaproducciones que lo elevaron a la cumbre?

“No volveré a Hollywood”

–Esos tiempos quedaron atrás. No quiero volver a Hollywood a pedir dinero para que luego me sometan a hacer más historias de violencia, venganza, gángsters y tragedias.

“Ellos se justifican diciendo que dan al auditorio lo que quiere, pero en realidad son ellos los que han creado esa audiencia. Las películas ya no son originales, todas se parecen entre sí, una y otra vez. Me gustaría ver cosas nuevas.”

–Entonces, ha priorizado la libertad sobre el dinero…

–La libertad no te puede dar dinero, mas éste sí te da libertad. Pero yo no vivo del ingreso de mis películas. No. En este negocio, los verdaderos ganadores son los distribuidores. A los realizadores nos llega sólo una ínfima parte de las ganancias. Irónicamente, me he ganado mi libertad y mi abundancia económica con la rentabilidad de mis vinos y mis hoteles.

–De vuelta a Tetro: su padre y su tío eran dos músicos reconocidos, al igual que el personaje de esta ficción. Los miembros de esta familia poseen vena artística, como la suya ¿Intencionalmente autobiográfico o pura coincidencia?

–Nada en la historia sucede en realidad, pero todo es verdad. Para mí, la familia es esencial, aunque encubre sentimientos ambivalentes, de amor y odio, relaciones complejas y pasionales. Puedes renegar de ella, pero siempre te seguirá. Mi familia es muy creativa, y mi padre era un hombre maravilloso, aunque vivía frustrado por su falta de éxito profesional. No se parece en nada al de Tetro, que vive, como en las tragedias griegas, en competición con él.

“Siempre procuré llevar a mis hijos a los rodajes, para que aprendieran más que en la escuela. A mi esposa le obsequié una cámara de 16 mm, con la que desde hace tiempo realiza increíbles documentales. Por ello, al hacer películas personales, lo comprendo todo mejor y me siento liberado.”

Los personajes, las distintas caras de uno

–¿Ha encontrado respuestas a sus inquietudes al realizar Tetro?

–He aprendido muchas cosas y he encontrado la explicación de otras. Cuando escribes de experiencia personal te relacionas directamente con todos los personajes. Me vi como alguien que se fugó de la escuela militar (tal como el hermano de Tetro), pero también como el padre y el hijo mayor que soy. Uno tiende a ser todos los personajes, y ellos son diferentes aspectos de uno mismo.

–El rodaje en Argentina, ¿fue una decisión financiera o artística?

–En parte fue por razones económicas, porque quería lograr una coproducción en algún lugar donde el dólar, como moneda, tuviera peso. Pero, más allá de eso, quería un lugar de tradición intelectual, con grandes escritores. Y Buenos Aires tiene, además, una gran tradición teatral, artística y gastronómica, que hizo agradable nuestra estadía durante este proceso, que duró cerca de un año. Hay muy buenos actores, músicos y gente del lugar con experiencia en la industria del cine.

–Usted ya ha sido galardonado con una Palma de Oro y el gran premio del jurado en Cannes, por Apocalypse Now y La conversación, respectivamente. ¿Por qué no ha sido incluido en la competición principal de este año?

–Tenían tanto director famoso en competencia que no había sitio para Tetro. Tampoco me hubiera sentido cómodo en esmoquin, en medio de la gala y el glamur de la alfombra roja con un filme independiente bajo el brazo.

Con información de Notimex