sábado, 8 de mayo de 2010

Monopolizan producción y mercado; así crean competencia desleal, denuncian cooperativistas

Nestlé y Amsa ponen en riesgo a caficultores orgánicos en Chiapas

Exigen apoyo de empresas que pugnan por el comercio justo con prioridad en el sector social


Corresponsal
Periódico La Jornada
Sábado 8 de mayo de 2010, p. 23

Sierra Madre de Chiapas, 7 de mayo. Las cooperativas de caficultores de la Sierra Madre en el mercado del comercio justo y agricultura orgánica se encuentra en riesgo debido al ingreso de empresas trasnacionales, como Nestle y Agroindustrias Unidas de México (Amsa), que han monopolización la producción y el mercado de café en la zona.

Las cooperativas Campesinos Ecológicos de la Sierra Madre de Chiapas (Cesmach), Comon Yajnoptic, Ramal Santa Cruz, Triunfo Verde y Unión El Triunfo, que reúne a mil 600 productores, señalan que esta competencia desleal podría llevarlos a incumplir contratos y compromisos financieros, pérdida de mercado y migración de socios hacia los grupos controlados por Amsa.

Los caficultores trabajan en la zona de amortiguamiento de la reserva de la biosfera El Triunfo, región de más de 93 mil hectáreas destinada principalmente a actividades productivas sustentables, pues ahí se genera el recurso hídrico que alimenta el complejo hidroeléctrico del río Grijalva y en su hábitat se encuentra 22 por ciento de las especies que existen en México.

Cada campesino tiene en promedio tres o cuatro hectáreas cultivadas, lo que los obliga a una alta dependencia de los intermediarios, quienes acaparan el producto y financian o proveen préstamos a los pequeños productores a altas tasas de interés. En la cabecera municipal de Jaltenango, por ejemplo, se pueden contabilizar más de 20 locales de esos revendedores.

En 1994, la dirección de la reserva de la biosfera El Triunfo aplicó, con apoyo del Fondo Mundial para la Naturaleza, el programa de educación comunitaria, talleres de capacitación en producción ecológica, lo que dio origen a la organización de productores Cesmach, que logró consolidarse en esta zona en condiciones geográficas, agroclimáticas y socioeconómicas propicias.

Dos años después, la organización obtuvo la primera certificación de procesos y productos orgánicos mediante la Asociación Internacional de Cultivos Orgánicos Mejorados, luego fue certificada por la Organización Internacional Comercio Justo y su producto avalado por las normas que establecen el Programa Nacional de Productos Orgánicos del Departamento de Agricultura de Estados Unidos, los de la Unión Europea y los de Japón.

Sixto Bonilla, representante de Cesmach, explicó que a 15 años, la cooperativa pasó de 18 a 365 socios y cultivan más de mil 400 hectáreas y exportan 7 mil sacos de café orgánico de alta calidad. También han apoyado la creación de las otras cuatro cooperativas mencionadas.
Pero el panorama no es tan alentador: “Mientras avanzamos en el mercado sostenible y el comercio justo, las trasnacionales Nestlé y Amsa, mediante el grupo Ecom u Omnicafé, hicieron lo propio en esta misma área, con capacidad de control y manejo de la cadena de suministro mucho más fuerte, lo que provoca deserción de productores, disminución de volúmenes de acopio (y) de producto para la venta”.

Las trasnacionales también se benefician de los programas y apoyos gubernamentales. Amsa entró como inversionista en la construcción de una planta procesadora de café, impulsada con fondos de los gobiernos federal y estatal. También es beneficiaria del Programa Trópico Húmedo, de la Secretaría de Agricultura, Ganadería, Desarrollo Rural, Pesca y Alimentación, que le permite ofrecer al año 170 mil costales de 69 kilogramos cada uno y colocarse como “líder en el campo de la sustentabilidad, dada la tendencia a acercar productores y clientes finales”, señala un diagnóstico de la empresa.

“Esto conlleva a la multinacional a monopolizar la producción de origen hasta el mercadeo y crear una competencia desleal muy fuerte”, comenta.

Preocupa el cambio climático

“Otro asunto de mucha preocupación para las organizaciones de caficultores es el cambio climático, fenómeno que cada vez se deja sentir con gran fuerza en la Sierra Madre, lo que afecta la calidad y cantidad de las cosechas”, señala Sixto Bonilla.

Sequías, huracanes o lluvias torrenciales provocan estrés en las plantas y deslaves de terrenos de cultivos. La afectación más notoria fue en 2005, y en el ciclo agrícola más reciente las lluvias ocasionaron la pérdida de 30 por ciento de la cosecha: unos 4 mil quintales de café pergamino, equivalentes a más de 9.6 millones de pesos.

El mal tiempo “trae plagas, mal llenado del grano, inconsistencia de la calidad en taza, menores cosechas debido a problemas de amarres de frutos en la floración, en el levantamiento de la cosecha por condiciones climaticas adversas, etcétera”, agrega.

Sólo podrán salir adelante con la cooperación de los ambientalistas y empresas que pugnan por el comercio justo con prioridad en el sector social, finalizó.