miércoles, 12 de mayo de 2010

Desmantela Sedena un campo de entrenamiento de zetas en NL

Decomisa un importante arsenal que incluye cohetes antitanque


Una denuncia ciudadana llevó a los militares al municipio de Higuera

De la Redacción

Periódico La Jornada
Miércoles 12 de mayo de 2010, p. 7

En un impresionante operativo, elementos de la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena) desmantelaron en una huerta del municipio de Higuera, Nuevo León, un campamento que presumiblemente servía para entrenar sicarios del crimen organizado; en la acción fue decomisado un arsenal con tres cohetes antitanque, 139 armas largas, 32 granadas de mano, 29 granadas calibre 40 mm, 5 mil cartuchos útiles y mil 375 cargadores de diferentes armas.

Esta es la segunda ocasión en menos de un mes, que soldados detectan y aseguran un lugar usado para entrenamiento de delincuentes. El pasado 16 de abril, en el poblado Los Comales, municipio de Camargo, Tamaulipas, efectivos del Ejército aseguraron un campamento de Los Zetas, 19 camionetas, entre ellas algunas con el logotipo de la organización y una con la leyenda Z 40, como se identifica a Miguel Ángel Treviño, uno de los líderes de la agrupación criminal en la mencionada zona.

La detección del campamento en La Higuera se dio después de que la presencia del Ejército Mexicano y de la Armada se ha intensificado en los estados de Nuevo León y Tamaulipas, entidades en las que los operativos y enfrentamientos de las fuerzas armadas e integrantes del crimen organizado han aumentado en los meses recientes.

En un comunicado, la Sedena dio cuenta escuetamente de la operación, que incluyó cuatro helicópteros de la Fuerza Aérea Mexicana; además, fueron encontrados 15 vehículos de diferente tipo, y a unos 500 metros de lugar fue ubicado un presunto delincuente muerto, quien hasta el cierre de esta edición no había sido identificado.

Extraoficialmente, trascendió que fueron decomisadas fornituras y uniformes con siglas de Los Zetas, aunque la versión no pudo ser confirmada.

La dependencia no dio mayores detalles sobre la organización criminal a la que pertenecían los sujetos que se encontraban en el campamento al momento que arribaron los soldados, los que llegaron al lugar alertados por una denuncia ciudadana que daba cuenta de la presencia de hombres armados en la huerta, ubicada sobre la carretera Monterrey-Higueras, a unos 40 kilómetros al oriente de la zona metropolitana de Monterrey.

De acuerdo con la Sedena, cuando los soldados atendieron la denuncia ciudadana y se acercaron a la huerta en que se encontraban los sospechosos fueron recibidos a tiros. Los militares repelieron la agresión y pidieron refuerzos a la 27 Zona Militar, la cual envió cuatro helicópteros para apoyar a los militares y después para buscar a los sicarios, quienes huyeron rumbo al monte, dejando abandonando arsenal y vehículos.
Desde 2008, la Subprocuraduría de Investigación Especializada en Delincuencia Organizada cuenta con información proporcionada por testigos protegidos acerca de narcorranchos en los que Los Zetas preparan a sus integrantes en el manejo de armas, desde pistolas hasta lanzagranadas y ametralladoras Barret-50, que pueden ser utilizadas para defensa antiaérea.

En lo que va del año, los grupos criminales han realizado 151 ataques contra efectivos del Ejército Mexicano y, de ellos, 50 han ocurrido en los límites de Tamaulipas y Nuevo León.

El 15 de marzo pasado, elementos de la Secretaría de Marina Armada de México (Semar) sostuvieron varios enfrentamientos con sicarios de Los Zetas en las inmediaciones de del poblado Bustamante, en un rancho identificado como La Lagunilla, en el municipio de Doctor Coss.

Luego de una persecución por tierra y aire, en las inmediaciones del rancho, los marinos fueron recibidos a tiros; tras varias horas de fuego cruzado, las autoridades lograron asegurar cinco camionetas, nueve armas largas, dos armas cortas, 35 cargadores, 717 cartuchos útiles y equipos de radiocomunicación. El mencionado rancho supuestamente servía como centro de entrenamiento para Los Zetas.

También incautaron 10 mil cartuchos, 338 cargadores, nueve armas largas, la mayoría fusiles AR-15, además de una subametralladora, tres pistolas, 52 radios, 22 equipos Nextel, seis tablas “de tortura” y 2.5 kilos de mariguana.

En los años recientes, tanto la Sedena como la Armada de México han detectado un incremento en la capacidad de fuego de los diferentes grupos criminales, particularmente en lo que respecta al aseguramiento cada vez más frecuente de lanzacohetes y cohetes antitanque, además de ametralladoras Barret, que son utilizadas como defensa antiaérea en contra de helicópteros de transporte y avionetas de reconocimiento.

Mientras tanto, el descubrimiento de campamentos de entrenamiento de sicarios es relativamente reciente, comentaron fuentes castrenses consultadas.