sábado, 29 de marzo de 2014

Un tejido de reflexiones expande la obra del autor de El laberinto de la soledad

Todorov y Goytisolo, entre otros, participaron en la sesión Fanatismos de la identidad
 
Alondra Flores
Periódico La Jornada
Sábado 29 de marzo de 2014, p. 3
 
Octavio Paz (1914-1998), a punto de que se cumplan cien años de su nacimiento, hizo acto de presencia en sus propias palabras: La voz del escritor nace de un desacuerdo con el mundo o consigo mismo, es la expresión del vértigo ante la identidad que se disgrega.
La cita anterior fue parte de las líneas concluyentes en un día de reunión de pensadores contemporáneos alrededor de la obra intelectual del Nobel mexicano convocados en El Colegio Nacional para celebrar el centenario del poeta y ensayista que se cumple el 31 de marzo.
Tzvetan Todorov, Juan Goytisolo, Juliana González y Jesús Silva-Herzog Márquez dieron voz de lucidez en la mesa Fanatismos de la identidad, con la que concluyó el primer día de actividades del coloquio Octavio Paz y el mundo del siglo XXI. Encuentro Intelectual, a la que también acudió su viuda, Marie Jo.
Desafíos y límites
La identidad fue uno de los temas esenciales de Paz, quien en 1950 escribió El laberinto de la soledad tratando de definir las características del mexicano, no para diferenciarnos defensivamente o desde el nacionalismo, de los demás pueblos, sino para conocer las diferencias e incluso nuestras deficiencias y a partir de vencer este complejo relacionarnos con las demás culturas, introdujo el escritor Juan Villoro.

Lo que se ha dicho en esta mesa ha establecido los desafíos y los límites que puede tener la identidad, apuntó Villoro al concluir la mesa de discusión en la que fue moderador y realizó un breviario del debate que culminó cerca de las seis de la tarde.
“Todorov aludió al tema de la tecnología como un sustituto de la política y al gran supermercado mundial, la libertad entendida como una forma del consumo. Resistiendo a esta tentación, Juliana González hacía un llamado a asumir esta ética donde se respetara vitalmente la otredad.
“En esta misma línea, Jesús Silva-Herzog Márquez aludía a partir de Octavio Paz a la búsqueda del nosotros, el deseo de una filiación que se sumara con el otro sin negarlo. Y Juan Goytisolo remató el tema brillantemente con la lucha contra el ombliguismo y el conocimiento del otro. Creo que hemos visto un tejido de reflexiones que expanden la obra de Octavio Paz.
Identidad, algo que ocurre necesariamente en la historia, se enunció de manera concluyente. Las personas de esta mesa han conocido distintas formas de la distorsión de la identidad: Todorov, en su natal Bulgaria, conoció el socialismo realmente existente; Juan Goytisolo el franquismo, los mexicanos de la mesa hemos conocido al ogro filantrópico descrito también por Octavio Paz.