domingo, 8 de enero de 2017

Francisco “Paco” Bardán Ruelas, coordinador de campaña de Leti Herrera, fue detenido por la PGR por posesión de drogas



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Juan Monrreal López
Mayo 15 de 2016


Gómez Palacio, Durango.-  Es apenas pasada la medianoche del 13 de abril del año 2000; una camioneta Dodge con sellos de identificación del Ayuntamiento de Saltillo, circula sin placas por el Bulevar Luis Echeverría casi en intersección con el Bulevar Vicente Guerrero, en Saltillo, Coahuila. Un par de vehículos la siguen. Es una Suburban y un automóvil blanco tripulados por agentes de la Procuraduría General de la República (PGR) que le marcan el alto y luego le cierran el paso. Molesto, el chofer de la troca se detiene. De los coches de la PGR bajan 3 agentes; el comandante de la Policía Judicial Federal Hugo Mora, más 2 oficiales. El conductor de la Dodge, desciende molesto; manotea; vocifera. Por el lugar circula Raúl Antuna Segura, un agente del grupo especial de la Procuraduría de Justicia del estado de Coahuila (PJEC), que se detiene al ver al funcionario saltillense, que después dijo conocer desde hace años. Los agentes federales cachean al individuo y empiezan a buscar en el vehículo propiedad de la ciudad de Saltillo. El chofer sigue haciendo aspavientos hasta que los agentes le avisan que queda detenido porque en la revisión de la troca se encontraron 28 bolsitas de las conocidas como “cebollitas” de cocaína, más 45 pastillas psicotrópicas, según aceptó después Ricardo Natalio Dávila Moreira, abogado del detenido, Francisco “Paco” Bardán Ruelas, entonces jefe de alcoholes del municipio de Saltillo, y quien actualmente, es Coordinador en jefe de la campaña por la presidencia de Gómez Palacio, Durango, de la senadora priista con licencia, Juana Leticia Herrera Ale.
Con la detención de Paco Bardán, el escándalo político corrió rápido por los hilos del poder en Saltillo. Funcionarios de la secretaría de Gobierno de aquella época, confiaron a Demócrata Norte de México, que en las oficinas del entonces gobernador Enrique Martínez y Martínez, se alteró el orden y se buscaron las salidas con “los menores costos políticos para la administración del estado” pese a ser un funcionario municipal.
De inmediato se “instruyó al jefe de Comunicación Social Eduardo “Lalo” de la Peña, para que los daños colaterales hacia el gobierno estatal y municipal, fueran los mínimos”.
Sin embargo, la primera determinación la tomó el Ayuntamiento de Saltillo. No pasaron 24 horas. La noche del mismo jueves el presidente municipal tomó la decisión de deslindarse de cualquier responsabilidad relacionada con el caso. El comunicado,- elaborado en las oficinas de Comunicación dirigidas por el nefanda David Aguillón Rosales-, apunta que Paco Bardán fue cesado de manera automática.
Ubicado en la ciudad de México, en ese momento, el alcalde de entonces Oscar Pimentel González, declaró a algunos medios que  “es una situación muy lamentable… es un hecho absolutamente inesperado, estamos totalmente extrañados de la situación que se dio”. Luego aseguró que evidentemente a Paco Bardán, se le retiró de la jefatura de alcoholes pero aseveró que “se le puede restituir si se comprueba que no es culpable de lo que se le acusa”, pero ya nunca volvió a la dependencia  y el tema empezó a desaparecer de los medios, merced a la intervención directa de Enrique Martínez y Martínez en la PGR así como del juglar de Comunicación Social del gobierno de Coahuila de esa época – el homicida sin expediente- Eduardo “Lalito” de la Peña.
Con el cabildeo en México a todo, los abogados de Bardán Ruelas, Ricardo Dávila Moreira y Uvaldo Jiménez Reyes, solicitaron la ampliación de plazo para definir la situación jurídica del inculpado con el objetivo de que las gestiones ante la PGR prosperaran a favor de Paco Bardán; tal como sucedió.
Así que pronto cambiaron las versiones originales de la detención.
En el primer reporte de aprehensión se mencionó que la captura del hoy coordinador de campaña de Juana Leticia Herrera Ale, se realizó porque al reo le fueron encontrados una arma de fuego, cartuchos de grueso calibre, además de cocaína y pastillas psicotrópicas. Así lo consignaron los agentes federales y su comandante Hugo Mora, al momento de la captura de Paco Bardán Ruelas.
Después, las acusaciones bajaron de tono hasta quedar en posesión de enervantes.
A partir de esto, el manejo que se le dio fue que las drogas habían sido sembradas por algunos miembros de la asociación de bares y cantinas de Saltillo como venganza porque se les clausuraron 300 puntos de venta de alcohol fuera de las normas de la Ley de alcoholes.
Finalmente Bardán Ruelas salió de prisión, sin nunca presentar a quienes supuestamente le plantaron los enervantes, así como tampoco fueron encontrados por la PGR.
Sacado del primer círculo de los políticos y funcionarios saltillenses, Bardán Ruelas regresó a La Laguna después de los fallidos intentos de convertirse en presidente del PRI.
Pronto, su hermano Alejandro Bardán Ruelas, uno de los preferidos del senador, después gobernador y hoy nuevamente senador, Ismael Alfredo Hernández Deras, le encontraría acomodo en la administración estatal hasta colocarlo sucesivamente en las administraciones de Ricardo y Rocío Rebollo Mendoza, donde las triquiñuelas cometidas en contra del municipio fueron parte de su trabajo.
Con todo, Paco Bardán se las arregló para convertirse en coordinador de campaña por la presidencia municipal del candidato del PAN Augusto Ávalos Longoria, en el año 2013, como ahora para coordinar la campaña de la senadora priista Juana Leticia Herrera Ale.
Con estos perfiles sucios; qué Gómez Palacio, puede ofrecer la senadora; sobre todo porque Paco Bardán, no es el único con esta traza de sombras sórdidas en el equipo que acompaña a Leticia Herrera Ale, para gobernar el municipio.
Todo indica malos augurios.
Twitter@jmonrreall