lunes, 14 de septiembre de 2009

No decepcioné a los maras; rodé lo que les prometí: Christian Poveda

Proyectarán hoy La vida loca en la Cineteca para rendir homenaje al realizador asesinado

*En El Salvador la muerte es una especie de odio formalizado que ha llevado a la sociedad a la extrema violencia, comentó en entrevista inédita, efectuada en el festival de Guadalajara


Jorge Caballero

Para rendir un homenaje al cineasta y fotógrafo Christian Poveda, este lunes 14 de septiembre se proyectará en la Cineteca Nacional, a las 19:30 horas, el documental La vida loca, del realizador francoespañol, asesinado el pasado 2 de septiembre en El Salvador y cuyos restos fueron trasladados este domingo a España, según reportaron agencias.
La siguiente entrevista inédita, realizada el pasado marzo con Poveda en el Festival Internacional de Cine en Guadalajara, a propósito de su documental, en el que aborda el tema de las pandillas Mara 18 y su rival la Mara Salvatrucha, creadas a partir de modelos surgidos en la ciudad de Los Ángeles y que siembran el terror en El Salvador. La cinta se estrenará en Francia este septiembre y se exhibirá comercialmente en México el próximo noviembre.
–¿Qué descubrió al hacer La vida loca?
–Niños iniciándose de pandilleros, inmunes a la violencia terrible; algo sorprendente.
–¿Cuál fue el origen de esta cinta, el proceso?
–Trabajé en El Salvador de corresponsal de 1980 a 1985, en la revista Newsweek, de fotógrafo. Es un país que conozco bien y en el que he guardado muchas relaciones. He vivido cosas fuertes; entonces estaba al tanto de esas pandillas. Después de la guerra me di cuenta de que ese problema ya no se podría resolver; me interesó conocer lo que ocurre, pues me cuesta mucho entender por qué niños, como El Moreno y El Bambam, quienes ahora tienen 26 años, integraron una pandilla. ¿Qué hace que un niño de 12 años agarre una pistola y vaya a matar a otro chico de su misma edad o un poco más grande?
Verdaderos ejércitos de pandilleros
Agregó: “Cuando uno ve la cantidad de jóvenes pandilleros le resulta increíble: constituyen verdaderos ejércitos, y cuando tienen un gobierno al que no le importan los jóvenes, entonces hay material para trabajar. Me interesa trabajar temas como la exclusión, problemas sociales y políticos. Por eso me interesó hacer hago de los maras”.
–¿Cómo fue el proceso de filmación?
–Creo que nunca decepcioné a los pandilleros; lo que les platiqué que haría fue lo que realicé. La filmación se hizo en varias etapas: la primera, en 2004, cuando fui a hacer un trabajo fotográfico con 130 entrevistas a integrantes de las dos bandas que estaban encarcelados. Me encerré varios días con ellos, monté un estudio de fotos en la cárcel y cada retrato iba con entrevista en video, en la que me contaban su vida. A partir de ahí empecé realmente a construir mi película, lo que quería mostrar.
“Luego volví a El Salvador; me tomé cinco meses para filmar. En esta segunda etapa busqué las autorizaciones para poder ingregar con la cámara a diversos sitios y no perder tiempo. No comencé a rodar sin tener todas las entrevistas: discutí con la Mara Salvatrucha, con la Mara 18, con la policía, en la Corte Suprema de Justicia, en los hospitales, para ingresar cuando había heridos.
“Después escogí La Campanera (una de las colonias más peligrosas de ese país). Fuimos específicamente ahí, porque ahí están las fichas más poderosas de la Mara 18. Lo primero que hice cuando llegué fue reunirme con la pandilla y, como dos años antes en la cárcel, hice un estudio fotográfico y una entrevista a cada uno, las cuales me llevaron tres días. Mediante éstas, ubiqué a algunos personajes que me interesaban.
–A pesar de conocer la realidad de El Salvador, ¿hubo algo que lo sorprendiera?
–No. La muerte es algo muy particular, en México hasta la festejan. En El Salvador es parte de la sociedad, pero como una especie de odio formalizado, que la ha llevado a la extrema violencia. Es algo que quería denunciar, porque, a la vez, es un problema que viene de políticas absolutamente podridas, corruptas, que nunca lograron nada para su gente.
“Mi proyecto era filmar mínimo durante un año. Finalmente fueron 16 meses. Sabía muy bien que no podía seguir a un solo tipo, porque lo metían a la cárcel o lo mataban, y entonces se acababa la película… por eso fui a buscar a los otros 12 protagonistas. Todos mis trabajos fueron a largo plazo; sé muy bien que convencer a una persona de tener una cámara detrás de ella durante varios meses es súper difícil, sobre todo cuando se trata de jóvenes.
“Hice una cinta de un joven de 15 años; lo filmé durante año y medio, y el chico cada dos meses me mandaba a la mierda, me decía que ya no me quería ver, que ya no quería saber nada de mí, que lo dejara en paz… Cada vez eran discusiones más intensas. Debido a esas experiencia escogí 12 personajes para esta película.”
–¿Cuáles fueron los criterios para elegir a los personajes?
–Historias personales para reconstruir su identidad. Me duele El Salvador, porque es un país maravilloso, pero hay que tener mucho cuidado porque soy extranjero y hay muchas cosas que no son permitidas a las personas de otros países, menos en lo que se refiere a asuntos políticos. Pero sí que me duele ver un país lindo destrozado de esa manera por una clase social dominante a la que no le interesan los problemas de sus jóvenes.
Como parte del homenaje hoy Radio Educación dedicará su programa Gente de cine a Christian Poveda, en el cual se emitirá otra entrevista inédita que el realizador dio en el pasado Festival Internacional de Cine en Guadalajara. La transmisión es a las 11 horas.