miércoles, 9 de septiembre de 2009

Aun los pobres pagarán 2% más en sus compras, “para abatir la pobreza”


Se incluyen alimentos y medicinas; propone Carstens elevar en dos puntos la tasa del ISR

Se busca aumentar impuestos a cerveza, vinos, licores y cigarrillos
En 2010 volverán los incrementos mensuales a gasolina y gas LP
La tasa a depósitos bancarios subiría de 2 a 3% a partir de 15 mil pesos


Roberto González Amador, Juan Antonio Zúñiga, Roberto Garduño y Enrique Méndez

Un ajuste “doloroso y difícil”, lo llamó el secretario de Hacienda, Agustín Carstens, quien reveló ayer que el gobierno de Felipe Calderón buscará combatir la pobreza a partir del cobro a toda la población, pobres incluidos, de un nuevo impuesto de 2 por ciento a todos los bienes y servicios que se intercambian en la economía, también alimentos y medicinas, hoy exentos del pago de un tributo al consumo.

Es una de las alzas que el Ejecutivo pretende que el Congreso –donde no tiene la mayoría– apruebe y que ayer fueron dadas a conocer por Carstens. Otras son: elevar en dos puntos, de 28 a 30 por ciento, la tasa del impuesto a los sueldos de las personas y a las ganancias de las empresas inscritas en el padrón de contribuyentes. Además, aumentar los gravámenes que ya se aplican a cerveza, vinos, licores, cigarrillos y servicios de telecomunicaciones, como telefonía celular o Internet, así como a los juegos de azar y apuestas.
“El gobierno puede solicitar sin rubor la cooperación de la sociedad en esta hora difícil”, dijo Carstens anoche en Palacio Nacional, después de entregar la propuesta en la Cámara de Diputados. Esto, justificó, porque la administración también va a hacer su parte al reducir el número de dependencias, congelar plazas y salarios de altos mandos y acotar el gasto en operación.

Así que la contrapartida será elevar los impuestos, en un momento en que el país vive la peor recesión económica en siete décadas, cuando el desempleo ha tocado máximos no registrados desde la crisis de 1995 y el número de pobres, de acuerdo con un cálculo hecho por el Banco Mundial el mes pasado, aumentó en 4.2 millones de personas a partir de que estalló la crisis financiera el otoño pasado.

Aun con la reducción de gasto, por 218 mil millones de pesos, el gobierno federal enfrentará el próximo año “una brecha” de 299 mil 800 millones de pesos entre egresos e ingresos. Y para cerrarla es que la administración de Felipe Calderón propone cobrar más y nuevos impuestos. La propuesta presentada por el secretario Carstens –los documentos completos no habían sido hechos públicos por Hacienda hasta las 11 de la noche– no planteaba acotar o eliminar los regímenes de tributación especial para grandes empresas o sectores de actividad económica, como habían planteado legisladores de la oposición.

La novedad para combatir la pobreza es la creación de un nuevo impuesto. El secretario de Hacienda lo llamó “contribución para el combate a la pobreza” y consiste en “un nuevo impuesto que gravará sobre una base de efectivo, con una tasa de dos por ciento, a los ingresos derivados de la realización de ventas, aplicándose en todas las etapas de la producción de manera no acumulativa”. En otras palabras, también de Carstens, es un tributo que se aplica “a todo bien y servicio”, incluido a los alimentos y medicinas.

Este nuevo impuesto para combatir la pobreza, según explicó, es distinto y adicional al impuesto al valor agregado (IVA), que grava con 15 por ciento el consumo de todo tipo de bienes y servicios, excepto alimentos, medicinas y libros. Pero estos bienes que ya están gravados con IVA también deberán tributar el otro 2 por ciento.

Además de incluir a todo tipo de bienes y servicios, Carstens explicó que el nuevo impuesto para combatir la pobreza es de “aplicación general”, para que no se concentre en sectores específicos. Es decir, lo tendrá que pagar todo mundo. Según la lógica del funcionario, “quien más consuma más pagará”. Incluso, aseguró, este nuevo impuesto “no va a afectar a los pobres” porque lo que se recaude “se va a destinar a mejorar su situación”.

En 2010, según explicó el secretario Carstens, volverán las alzas mensuales en el precio de la gasolina y el gas LP, que habían sido congelados desde la primavera pasada. Los incrementos de precio, apuntó, serán “deslices moderados”, para ajustar el costo a precios internacionales.

Sobre los cautivos

Otra forma que encontró el gobierno de Calderón de aumentar los recursos del Estado es aumentar la carga fiscal sobre los contribuyentes cautivos, una constante en las últimas décadas, y terreno en el que el gobierno panista no se diferencia de sus antecesores priístas.

Así, detalló Carstens, si los legisladores aprueban la propuesta gubernamental, a partir de enero los trabajadores pagarán un impuesto sobre la renta (ISR) de 30 por ciento de su salario, en vez del 28 por ciento actual. Igual las empresas que no gozan de los regímenes preferenciales. La tasa del ISR subirá también a 30 por ciento de sus utilidades. Lo que ofreció el gobierno es reducirla, un punto cada año en 2011 y 2012, y mantener sin cambio una tarifa preferencial de que gozan los trabajadores con ingreso de hasta cuatro salarios mínimos, 219.2 pesos diarios en el centro del país.

El ISR es la columna vertebral del sistema tributario. Junto con el impuesto empresarial a tasa única (IETU), que también grava los ingresos, y el impuesto a los depósitos en efectivo, aporta una cuarta parte del total de los ingresos públicos.

La propuesta del gobierno busca que la tasa que se aplique a los depósitos bancarios en efectivo suba de 2 a 3 por ciento y que el monto a gravar sea a partir de 15 mil pesos, en vez de los 25 mil pesos actuales. Esto es, cualquier monto depositado en efectivo por una persona en un banco, que supere 15 mil pesos, sería gravado con 3 por ciento.

Cervezas, cigarrillos, licores: dinero fácil

Uno de los gravámenes de más fácil recaudación es el llamado impuesto especial sobre producción y servicios (IEPS). Según Hacienda, la idea de aumentarlo es “limitar el consumo de bienes nocivos para la salud de la propia persona y de terceros, o para capturar la renta asociada al uso de un bien propiedad de la nación”.

En esa línea, Carstens detalló las ideas que se le han ocurrido al gobierno:

Primero, dijo, establecer un impuesto, hasta ahora no existente, de 4 por ciento al uso de servicios de telecomunicaciones: teléfono celular, televisión de paga o conexión a Internet. Otro más, incorporar una cuota específica de 80 centavos por cajetilla de 20 cigarrillos, que aumentaría a dos pesos por cajetilla en el transcurso de cuatro años.

Un tercero, para los bebedores de cerveza: si los legisladores no deciden otra cosa, el IEPS aumentará de 25 a 28 por ciento, tasa que estaría vigente tres años y disminuiría otra vez a 25 por ciento en 2013, cuando este gobierno ya se haya ido. La propuesta agrega aplicar un impuesto de tres pesos por litro de bebidas alcohólicas con graduación mayor a 20 grados.

Y para los que gustan del juego y las apuestas, el gobierno propone que en 2010 aumente de 20 a 30 por ciento el IEPS que se aplica a los juegos con apuestas y sorteos.

El conjunto de propuestas fiscales del gobierno, según Hacienda, generarían en 2010 recursos permanentes adicionales por 175 mil 700 millones de pesos, que equivalen a 1.4 por ciento del producto interno bruto.