jueves, 17 de octubre de 2013

Astillero

 

Cuellos blancos, cabildeo negro
PwC y el petróleo
Aduanas, narco, dragón
You are welcome

Julio Hernández López

El secretario de Gobernación, Miguel Ángel Osorio Chong, dijo el lunes pasado que no sabía nada respecto al cabildeo de PricewaterhouseCoopers México (PwC) para tumbar, a cambio de millones de dólares, propuestas fiscales que, de aprobarse en las cámaras, serían lesivas para empresarios. Muy oportunos, los diputados federales hicieron eco del escándalo relacionado con ese coyotaje de altos vuelos y aprobaron algunas coquetas pero absolutamente insuficientes modificaciones a su reglamento de trabajo, con las que pretenden que los cabilderos no sean familiares de legisladores o de titulares de poderes ejecutivos y que no acepten prebendas, regalos y demás catálogo de ayudas que suelen fluir en esos andares, ya sujetos a tarifa por voto en determinado sentido. En su primera plana, y a partir de una nota de Enrique Méndez y Roberto Garduño, La Jornada informó así del asunto: Cabilderos en romería mientras se legislaba para regularlos (http://bit.ly/17KGbgt).
Tanto el hidalguense que despacha en Bucareli como los diputados aparentemente celosos de su honra acosada por el lobby feroz podrían haberse allegado datos duros respecto al comportamiento absolutamente lesivo para el interés nacional que ha desarrollado la afamada vertiente mexicana de PricewaterhouseCoopers International Limited (la firma mexicana es miembro de la internacional, pero actúa como entidad legal independiente). Tan sencillo como acudir a los archivos de la Secretaría de la Función Pública (la muy inservible SFP, actualmente en difuso proceso de desaparición, con el subsecretario Julián Alfonso Olivas Ugalde como encargado del despacho, abogado también hidalguense, para más señas) o a las páginas entre la 46 y la 54 del libro Camisas azules, manos negras, El saqueo de Pemex desde Los Pinos, de la periodista Ana Lilia Pérez.
PricewaterhouseCoopers México, según dicho texto, sirvió a los propósitos del entonces abogado general de Pemex César Nava (luego secretario particular de Felipe Calderón en Los Pinos y presidente formal del PAN), para redactar tramposos modelos de contratos de servicios múltiples (CSM) que abrían las puertas a petroleras trasnacionales como Repsol, Petrobras, Teikoku Oil, Techint, Tecpetro y D&S Petroleum. El esquema comercial empujado por PwC era intencionalmente tan desventajoso para el Estado mexicano (así se lo habían pedido sus clientes) que trasladaba a tribunales extranjeros cualquier litigio entre Pemex y las trasnacionales.
En 2005, los hechos fueron denunciados ante la SFP por Jorge García, quien había sido colaborador de César Nava justamente en el área de revisión de convenios y contratos. Se abrió el expediente DE/099/2005 y en 2006 la Auditoría Superior de la Federación confirmó la veracidad de lo denunciado. Pero Fox dejó Los Pinos y llegó Calderón, el jefe y amigo de Nava, y el asunto se fue al archivo.
El modelo de contratos de servicios múltiples fue hecho a partir de que Nava, a su vez, adquirió los servicios de PwC (documento 410212834, etiquetado en Pemex Exploración y Producción como PEP-SOP-034/2002, según las investigaciones de Ana Lilia Pérez), negocio que fue adjudicado de manera directa, sin concurso alguno. PwC, a su vez, subcontrató al despacho Macleod Dixon LLP, de origen canadiense. Pero, además de diseñar el modelo, Price debía apoyar su ejecución. Durante semanas se reunieron los enviados de PwC con abogados de Pemex; estos defendían la letra constitucional mexicana, aquellos el modelo comercial de empresas privadas que les había sido encargado. Finalmente, por la vía de facto se permitió la operación de capitales extranjeros en áreas constitucionalmente reservadas a los mexicanos. El cabildeo funcionó entonces, como pretende funcionar ahora: cuellos blancos, cabildeos negros.
 
Conocedor de la materia, el lector José Luis Mora Miranda comenta sobre las reformas a la ley aduanera, aprobada con enorme rapidez en comisiones de San Lázaro y luego por el pleno de los diputados: “con la figura del representante aduanal, el agente aduanal opcional y la apertura en prevalidadores y en recintos estratégicos, entre otros cambios, dejan abierto no un boquete, sino un agujero negro. ¿Cómo van a controlar a todos los que ahora quieran hacer sus operaciones en recintos no controlados por la aduana? ¿Más burocracia? Si no puede la autoridad con los evasores fiscales, ¿podrá con esta nueva carga? Es verdad que hay agentes aduanales sin escrúpulos, que deberían ser sancionados hasta con la cárcel, pero también sucede en otras profesiones e incluso en las curules y no por eso abren la oportunidad de ser ‘representante médico’ o ‘representante legislador’. Respecto a ese hoyo negro que se ha abierto: la delincuencia organizada no duerme en sus laureles y los chinos en su Dragon Mart ya están lamiéndose los labios, porque todo hace indicar que fueron hechas estas reformas a su medida”.
Al mayor abatimiento del de por sí decaído ánimo nacional colaboró este martes la selección mexicana de futbol profesional ( the three, ahora) al ser derrotada en un juego centroamericano pero aún así conservar, gracias a Estados Unidos, la oportunidad de ir al mundial de Brasil, si más delante derrota a Nueva Zelanda. El vergonzoso papel de la escuadra mexicana fue saludado por el equipo de EU con un De nada (You are welcome) que removió agravios históricos en muchos usuarios de redes de Internet. También hubo expresiones extrañas, como la del anterior ocupante de Los Pinos, quien se preguntó ¿qué pasó a la selección?, si a él le había tocado atestiguar campeonatos mexicanos (¿pensará el michoacano que “estaríamos mejor/con Felipe Calderón?). Y el senador perredista Mario Delgado, ex secretario de educación del gobierno capitalino, tuiteó, aunque luego se disculpó: Gracias USA!!!!! Quédense con Texas y California!!! GRaaaaaciaaasss!!!!! #VamosMexico (sic).
Y, mientras es suficientemente apreciado e impulsado el ejemplo de los niños triquis descalzos que van ganando campeonatos internacionales, ¡hasta mañana, con Josefina Vázquez Mota de vuelta a la vocación de bisagra política!
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