miércoles, 18 de septiembre de 2013

Entre el miedo a quedarse y a dejarlo todo

DIANA GONZÁLEZ / EL SIGLO DE TORREÓN / MATAMOROS
 
Las mujeres cargaron a sus hijos, papeles, algo de ropa y cobijas. Se veían nerviosas, incómodas, a la expectativa.

Abordaban los vehículos que las transportarían hacia el gimnasio municipal que sirvió ayer como un improvisado albergue ante la contingencia.
La avenida del río Aguanaval causó alarma entre los pobladores del área rural de Viesca y Matamoros.
Ejidos de Matamoros: El Fresno, Sacrificio, Nuevo México, Congregación Hidalgo, Petronilas y San Francisco así como ejidos de Viesca: Rosita, Reynosa, Buenaventura, Haciendas de Hornos, Margaritas, Saucillo, Venustiano Carranza y Bilbao están en zonas vulnerables ante la creciente del río.
En total, 14 mil habitantes de ambos municipios estaban en alerta ante una posible inundación.
Desde antes de las 10 de la mañana las autoridades municipales de Matamoros y Viesca se coordinaron con autoridades de la Comisión Nacional del Agua, Protección Civil del Estado y El Ejército.
Iniciaron los patrullajes en las zonas aledañas al río por parte de policías municipales, estatales y federales.
Para las 11 del día el alcalde de Matamoros, Guillermo del Real Castañeda y el alcalde de Viesca, Javier Escobedo Rey confirmaban el riesgo de inundación.
Una hora más tarde estaban instalados en las instalaciones del C4 esperando abordar el helicóptero en compañía de autoridades estatales para realizar un recorrido.
"Es necesario evacuar, son más de 300 metros cúbicos y tenemos zonas en riesgo, no podemos exponer a la población", dijo Humberto Rodríguez, coordinador regional de Protección Civil antes de abordar el helicóptero.
La orden era evacuar La Rosita, ejido de Viesca, así como los ejidos El Fresno, Sacrificio, Petronilas y Congregación Hidalgo.
En las comunidades rurales los presidentes de los comisariados ya habían alertado a sus pobladores. La mayoría se negó a irse.
Eran las 3 de la tarde cuando llegó el agua hasta la orilla del ejido Petronilas que previamente fue reforzada con bordos. La maquinaria estaba en el lugar.
Fue en la avenida de 1968 cuando en Petronilas cayeron más de 30 casas, principalmente en las orillas.
A las 4:00 de la tarde el secretario del Ayuntamiento Rodolfo Banda trataba de convencer a los pobladores de irse pero no querían. "Tienen que firmar entonces que asumirán las consecuencias de esto, entiéndanos, queremos evitar desgracias", dijo el funcionario.
Sin embargo hubo renuencia. Justo en la orilla de este ejido vive la señora Ana María de Luna.
"Yo ya tenía todo listo para irme pero mi esposo dice que no va a pasar nada, ya firmó un papel donde dice que él se hace responsable y pues esperamos en Dios que no pase nada", dijo Ana.
El presidente del comisariado ejidal de Petronilas, Fernando Lazarín, dijo que son más de 250 familias las que viven en este lugar pero que los hombres no querían irse.
"Todos están de acuerdo en que se vayan las mujeres, los niños y los ancianos, nosotros hacemos más falta aquí porque podemos tapar el paso del agua en algunas partes", aseguró.
Para la señora María del Pilar García Estrada el riesgo no era latente en todo el ejido: "Yo no vivo en las orillas, no creo que pase nada".
Otros habitantes mostraban preocupación por sus hogares, sus pertenencias y sus cultivos.
"Siembro melón y sorgo escobero, no es la primera vez que pasa esto, tenemos experiencia, no voy a dejar todo", dijo Juan Manuel Salinas Mendoza, un hombre de 63 años de edad.
Sin embargo hubo quién sí tomó en serio las advertencias de las autoridades quienes estaban en el lugar.
"Yo sí me asusto, tengo dos hijas, no voy a esperar a que algo malo pase", dijo Yadira López y es que cerca de su casa vive la señora Cecilia Rocha, quien recuerda que años atrás cayó una de las habitaciones de adobe de su casa. "También me voy, no voy a exponerme", aseguró.
En la plaza principal estaban los autobuses rojos de Matamoros, unidades que llevaron a los que quisieron irse al gimnasio aunque muchos prefirieron pasar la noche con algún familiar.

 

 DIANA GONZÁLEZ / EL SIGLO DE TORREÓN / MATAMOROS
 
Para las 5 de la tarde se desbordaban algunos tajos cercanos a El Dólar, lugar donde el agua llevaba mucha corriente y donde se esperaba que por la noche de ayer pudiera pasar el puente y dejar incomunicado a este poblado.
Mientras tanto en Congregación Hidalgo la gente se aglutinaba en la plaza principal conjuntamente con autoridades municipales.
La zona estaba plagada de elementos del Ejército y camiones militares para transporte.
La tienda Abarrotes del Real, propiedad del alcalde Guillermo del Real, tenía por fuera costales apilados y ningún producto en las repisas bajas.
La gente aun se mostraba escéptica ante la amenaza de peligro y la mayoría tampoco quiso moverse. Eran las 6 de la tarde.
Para esa hora las personas que habían sido trasladadas al gimnasio municipal de Matamoros no habían recibido ningún alimento ni colchonetas o cobijas por parte del Gobierno del Estado, quien coordinó las acciones.
Muchas de las personas prefirieron llamar a algún familiar e ir a pasar la noche en otro lugar.
En las orillas del río había niños, en su mayoría adolescentes que grababan con sus teléfonos celulares la avenida del río.
Los policías daban indicaciones pero los lugareños no las atendían.
"Pensamos que esto puede ponerse peor más tarde, no queremos asustar a nadie, se trata de estar prevenidos, ya hemos estado dando las indicaciones de evacuación pero no toda la gente hace caso", dijo el alcalde Guillermo del Real, quien recorrió todas las áreas vulnerables del municipio de Matamoros.
En Viesca las cosas no estaban mejor, el alcalde Javier Escobedo, tampoco contaba con maquinaria, despensas o equipo del municipio para hacer frente a la contingencia y dependía únicamente de los apoyos de otros órdenes de Gobierno.
Las zonas vulnerables eran La Rosita, San Francisco y Buenavista, principalmente, aunque las autoridades temían que debido a las cavernas que se han formado en el río el agua fuera conducida a otras partes.
"Si es necesario llevaremos a las personas a Gilita", dijo la autoridad, quien dijo que también estaría pendiente de la situación.