sábado, 27 de agosto de 2011

Sobrevivió a Pasta de Conchos, para morir en La Esmeralda

Violeta Rodríguez
27-Agosto-2011

Sabinas.- Afuera de la mina La Esmeralda los familiares de Ángel no quieren hablar, tienen miedo y prefieren llorar en silencio mientras los directivos de la empresa se marchan en un helicóptero.

Uno de sus compañeros recuerda que Ángel ya se había salvado de la muerte, el día de la explosión en Pasta de Conchos, no fue a trabajar, no recuerda porqué, pero se quedó en casa.

Sus amigos dicen que Ángel era un minero de experiencia, de los que no sólo traían el carbón en los ojos, también lo llevaba enraizado en el corazón, con amor y odio.

Durante un tiempo Ángel se dedicó a rescatar cuerpos de sus compañeros en Pasta de Conchos. Por 3 mil pesos por semana y seguro médico, se entregó en cuerpo y alma a sacar lo que podía de la mina, irónicamente él estaría en las mismas circunstancias.

La oportunidad de trabajar en  empresa donde supuestamente las prestaciones y las utilidades son mejores, fue una gran oportunidad para Ángel quien trabajaba a destajo, más sus 400 pesos semanales, menos impuestos y cuotas sindicales.

Ayer Ángel no salió por la puerta donde entró una noche antes, se quedó dos turnos y salió por atrás con el cuerpo inerte, a bordo de una ambulancia.