sábado, 20 de agosto de 2011

Issste: la “reforma” fracasó, pero también su turbia administración

Gustavo Leal F.*

Los dos motivos fuertes para justificar la reforma” Calderón de 2007: quitar presión a las finanzas públicas y mejorar los servicios –particularmente los médicos– no se cumplieron. La ley Calderón es más cara que la que abrogó. La presión sobre las finanzas públicas creció. Y los servicios no están mejor.

Finalmente, el 6 de julio de 2011, la Comisión Permanente del Congreso de la Unión demandó a la Secretaría de la Función Pública (SFP) y a la Procuraduría General de la República (PGR) “salvaguardar” el patrimonio del Instituto de Seguridad y Servicios Sociales de los Trabajadores del Estado (Issste) y “realizar” las investigaciones necesarias para sancionar penal y administrativamente el presunto desvío de recursos institucionales, luego del affaire Calderón-Gordillo-Yunes.

¿Qué ha sucedido desde entonces? !Absolutamente nada! Salvo que el titular de la Auditoría Superior de la Federación (ASF), Juan Manuel Portal, reconoció “estar legalmente atado de manos para revisar el presunto mal manejo financiero del Issste. No podemos volver para atrás. No tenemos facultades para revisar cuentas anteriores. Nos regimos por el principio de anualidad”. Pero, agregó, “corresponde a la SFP actuar y exigir informes al Órgano Interno de Control del Issste”.

Por su parte, la SFP aseguró, primero, que “tiene abiertas más de 80 investigaciones sobre el ejercicio de recursos del Issste” y que se han “aplicado 551 sanciones fuertes” –sin precisar que casos se auditan ni las subrogaciones–, pero inmediatamente el secretario Salvador Vega Casilla rechazó que “se realicen investigaciones a la gestión de Miguel Ángel Yunes en el Issste 2007-2010”.

También la Secretaría de Gobernación, vía el subsecretario Juan Marcos Gutiérrez, se unió al coro advirtiendo que las denuncias en torno a las finanzas del Issste “deben ser investigadas de manera exhaustiva”, seguida de la PGR, quien comunicó que el Ministerio Público Federal investigará “hasta que se presente una denuncia formal”. Por su parte, el IFE sentó que “no hay bases para indagar si el Issste hizo donaciones a Nueva Alianza”.

No pasa absolutamente nada, aunque las evidencias sean contundentes. ¿Por qué adeuda el Issste-Villalobos 2 mil 500 millones de pesos a proveedores de medicamentos? ¿Por qué entrego el Issste-Villalobos el contrato de su red de telecomunicaciones (por 2 mil 80 millones de pesos) a Bestel-Televisa y no a Telmex, que había presentado una oferta más económica?

La ASF ha detectado opacidad (Cuenta Pública 2009) en el manejo de los recursos en 12 delegaciones del Issste, y que el dinero es transferido entre múltiples cuentas de las que algunos bancos se negaron a proporcionar información. Turissste otorgó contratos por mil 700 millones de pesos a empresas para los festejos del bicentenario, capacitar policías federales y organizar actos públicos de Felipe Calderón, aunque su presupuesto de operación para ese año fue de 76 millones de pesos. “No se tienen los registros actualizados de los medicamentos subrogados adquiridos, por lo que no se surte adecuadamente a los derechohabientes; los manuales de organización y procedimientos no están actualizados”.
Aun cuando el patrimonio del Issste, agrega, incluye mil 137 inmuebles, 175 no aparecen en sus registros y no es posible determinar si han sido vendidos sin autorización.

El propio Consejo Coordinador Empresarial, la Antad y la Concanaco le expresaron directamente al director Villalobos que Superissste genera pérdidas por mil millones de pesos, “por lo que es necesario que desaparezca”.

Al tiempo que el Sindicato Independiente de Trabajadores del Issste demanda que sea la propia ASF la que audite “de manera directa” la administración de Villalobos, mientras la Asociación de Jubilados del Issste indica que la falta de médicos, equipo, instalaciones adecuadas y medicamentos resulta de que “el sistema la ha saqueado”.

Durante la tórrida comparecencia de Villalobos el 14 de julio, legisladores de Nueva Alianza hicieron públicas copias de contratos donde se inflan los precios en la compra de botiquines y periqueras para las estancias de bienestar y desarrollo infantil, así como “el crecimiento exponencial” en la entrega de vales de medicamentos subrogados.

Villalobos señaló que si el instituto entrega vales a sus pacientes “es porque así lo aprobó la Cámara de Diputados (octubre 2010) por iniciativa del PVEM”, confundiendo garrafal y deliberadamente que esa “reforma” (ley Simi) ¡fue votada sobre la Ley del IMSS y no la del Issste! Pero admitió que el Issste impulsó la apertura de farmacias privadas adyacentes a clínicas y hospitales, para que los derechohabientes “sólo crucen la calle” para cambiar sus vales.

Su exposición ante la Comisión de Seguridad Social fue calificada de “utópica” y la demanda de “auditoría al Issste” fue generalizada. Respecto al foco de corrupción en Turisste le espetaron: “¿Quién protege esta red de corrupción que opera sin vergüenza ni pudor alguno? ¿No le da vergüenza saber que enfrente de usted se comete esta corrupción?”

El 16 de julio la PGR comunicó que habían sido detenidos 100 de sus empleados por un presunto fraude a Fovissste.

Una vez que Elba Esther Gordillo y Felipe Calderón hicieron públicos sus pactos en lo oscurito y que el propio Calderón reconoció haber “respetado” en el Issste “acuerdos políticos que venían antes de mí”, es decir de Vicente Fox, urge reformar esa “reforma” que nació muerta.

La “reforma” calderonista del Issste es insalvable. Como la de Zedillo al IMSS de 1995, por su diseño equivocado, es incapaz de mejorar el estado del asunto público: acumula por minuto más deuda pública, mientras suministra peores pensiones y servicios que la ley 1983 que –por la vía de la imposición– abrogó. ¡Urge reformarla!

*Universidad Autónoma Metropolitana-Xochimilco