domingo, 29 de marzo de 2009

Peter Gabriel llenó de rock sin complacencias el Foro Sol

“El ritmo tiene mi alma” dijo al iniciar su concierto

">El artista inglés leyó en español breves historias de algunas canciones


Tania Molina Ramírez

Peter Gabriel tuvo el viernes un día movido, una postal de lo que representa su vida. A mediodía se reunió con la prensa para hablar sobre la campaña contra los asesinatos de mujeres en Ciudad Juárez, en la cual participa. En la tarde, formó parte de una delegación que se reunió con el presidente Felipe Calderón para solicitarle que el Estado cumpla con esclarecer estos casos y que se haga justicia a los familiares. En la noche, estaba en el escenario del Foro Sol dando un concierto de rock sin complacencias, con un arcoiris que abarca décadas, con éxitos poperos como Sledgehammer hasta piezas más complejas como Darkness.


El artista, todo un caballero inglés, muy propio, elegante y cortés, iba presentando las canciones en español; introducción que traía por escrito, junto con pequeñas historias para algunas de ellas, como la del hombre que sube a la montaña en una iniciación. Si fracasa, pierde la vida, si logra salir con vida, se convierte en un guerrero. Ésta precedió a San Jacinto.


“Teniendo acceso a todo, ¿cómo podemos distinguir entre lo importante y lo insignificante?”, preguntó el artista, antes de Signal to noise, grabada con el fallecido Nusrat Fateh Ali Khan, y cuya voz estuvo presente.


“El ritmo tiene mi alma”, dice la canción con la cual arrancó el concierto, The rythm of the heat. Y hacia allá llevó al público el cantante, uno de los más reconocidos rockeros del siglo XX, que inició como cantante de Genesis.


Peter Gabriel se atiene a la música, sin recurrir a un gran despliegue de efectos especiales. Parco de movimientos, se reservó hasta el final, con Solsbury Hill e In your eyes, para hacer sus característicos pasitos corriendo por el escenario.


Las versiones eran un poco distintas a las originales, como una más lenta y cadenciosa Games without frontiers, y No self control, con un estilo más electrónico.


Efectos de la crisis


El Foro Sol no se llenó, quizá a consecuencia de la crisis. Como era de esperarse, los brincos y los brazos alzados se incrementaban con los éxitos comerciales, como Sledgehammer y Secret World.

En cambio, durante las canciones menos comerciales, como Darkness, la gente se ponía a platicar en medio de la pieza.


El concierto –como todos los de su gira latinoamericana de 2009– fue grabado y el cd podrá ser adquirido en línea (www.petergabriel.com/encore).


La entrega musical, que duró cerca de dos horas, abarcó una buena parte de su carrera, con clásicas como Biko, hasta canciones de su disco Up (2002).


Peter Gabriel viene con algunos músicos, compañeros de décadas, como el bajista Tony Levin. También viene con él su hija, Melanie, quien hace coros y cantó sola una balada.


Peter Gabriel es mucho más complejo que sólo el reducido espacio de sus éxitos. A lo largo de los años ha explorado el alma humana: miedos, pasiones y debilidades, se ha enfrentado a todo ello con enorme honestidad. Ha luchado contra los demonios desde un lugar que sólo un hombre bueno podría hacer.


Pero no se ha quedado en una búsqueda interior: el camino de Peter Gabriel lo lleva de adentro hacia el mundo y de regreso: todas las exploraciones del alma han venido acompañadas con una lucha por la justicia en numerosos países. Aquí en México junto con otros artistas como el músico Saúl Hernández, de Jaguares, el actor Diego Luna y organizaciones mexicanas de derechos humanos. Además, Amnistía Internacional lo nombró Embajador de Conciencia.


“Depende de ustedes”


El concierto fue precedido de una cápsula audiovisual sobre la organización Witness, cofundada por Peter Gabriel y que ofrece capacitación y equipo a organizaciones para que documenten casos de violaciones a derechos humanos en numerosos países.


“Ahora depende de ustedes”, dijo Peter Gabriel mientras abandonaba el escenario, –en cuyo fondo destacaban las imágenes gigantes del líder social sudafricano Steve Biko, acompañado de velas– y dejaba el micrófono frente al público.