lunes, 23 de marzo de 2009

Personas en crisis23 de marzo de 2009

Editorial EL UNIVERSAL

Fríos datos de inflación, tipo de cambio, tasa de desempleo, pertenecientes al deshumanizado mundo de la macroeconomía. Esas eran las primeras noticias que recibíamos el año pasado respecto de la crisis económica global. Incluso algunos políticos y especialistas se aventuraron a decir en México y otras partes del mundo que pocas serían las consecuencias sobre la gente común. Por desgracia cada vez son más frecuentes las alertas acerca de los efectos sociales de aquellos fríos números.

Tan sólo en la edición de hoy EL UNIVERSAL reporta dos ejemplos de esa afectación. Por un lado, la salida inminente de miles de niños de la educación privada ante la falta de dinero de sus padres. La educación pública en el nivel básico es de menor calidad y en todos los rubros, salvo el de los colegios “patito”, está saturada.

Por el otro, está la duplicación del número de suicidios en el país en los últimos cinco años. Casi la mitad de quienes se quitaron la vida no tenía ocupación remunerada y 40% oscilaba entre los 15 y los 24 años.

Incertidumbre y detrimento en todos los aspectos de la cotidianidad. Las encuestas realizadas en los últimos seis meses coinciden con esa impresión ciudadana tanto en el presente como en el futuro. La crisis económica global únicamente aumentó más un miedo al porvenir que ya existía en el contexto de los mexicanos. De acuerdo con una encuesta publicada el 3 de octumbre pasado por este diario, la mayoría (55%) consideraba probable que algún miembro de la familia fuera víctima de un delito en 2009.

No se cansan de repetir los analistas económicos que la crisis actual es, en el fondo, de confianza. Inversionistas temerosos de soltar su dinero. Los millonarios paquetes de estímulo de los gobiernos en todo el mundo buscan precisamente atajar ese miedo. Ojalá hubiese esfuerzos tan bien coordinados para dar certeza a la gente común de que podrá conservar en los años que vienen su empleo, su integridad física o su vida.