viernes, 25 de enero de 2013

México, segundo lugar mundial en secuestros

Según la consultora global Control Risks, la situación de inseguridad se mantendrá como la tarea más apremiante del gobierno de Enrique Peña Nieto.

Omar Granados (@Ogranados1) Para Animal Político
  • 25 enero 2013
  • Aunque habrá prioridades importantes como el fomento al crecimiento económico, la situación de seguridad se mantendrá como el riesgo más apremiante en el país durante el nuevo gobierno de Enrique Peña Nieto. Lo anterior, de acuerdo con el análisis de Gavin Strong, analista global de riesgos especializado en México, de la consultora de riesgo, Control Risks (@Control_Risks), consultora que señaló en su reporte Risk Map 2013 que México es el segundo lugar mundial en secuestros.

    En opinión del analista británico especializado en México y América Latina, hace seis años, al inicio de la guerra contra el narco, las entidades que tienen frontera con Estados Unidos, como son, Nuevo León, Tamaulipas, Coahuila, Chihuahua, eran las únicas que registraban una grave situación de inseguridad, sin embargo hoy hay otros estados en la misma situación, como son San Luis Potosí, Veracruz, Guerrero, Jalisco, Durango, Michoacán, los cuales tienen hoy problemas muy graves con grupos delincuencia organizada.

    Asimismo, de acuerdo con el Risk Map, el reporte sobre riesgos globales, publicado por Controls Risks con miras a 2013, la cruzada anti drogas durante el sexenio de Calderón logró afectar las operaciones de los cárteles, por lo que las organizaciones delictivas entraron en nuevos negocios basados en crímenes de alto impacto, como son la extorsión, el cobro de piso y el secuestro. No obstante, aunque la entrante administración de Pen?a Nieto ha prometido reducir las tasas de homicidio y secuestro en 50%, las amenazas a la seguridad persistirán en el país.

    De acuerdo con el análisis, aunque hay una mejoría a nivel nacional, sigue siendo muy complicada la situación pues la influencia de los cárteles es muy difícil de erradicar, en un escenario en el que grupos delincuenciales de escala más pequeña representan ahora una amenaza de seguridad más grande que en el pasado. Esta proliferación de grupos como Los Caballeros Templarios son algunos de los efectos secundarios de lo que consideran “un éxito del gobierno de Felipe Calderón en capturar o eliminar a los capos del narcotráfico.” Sin embargo, ante la ofensiva del gobierno en el sexenio pasado, “los grupos delictivos han incursionado en secuestros y extorsiones, mientras las fuerzas del gobierno se concentra en la búsqueda de las dirigencias de las organizaciones.”

    Lo anterior explica una de las cifras más preocupantes que se registran en México, que se sitúa en el segundo lugar mundial en la estadística de secuestros, sólo por detrás de la muy conflictiva Nigeria. Por lo tanto, nuestro país está en una situación más grave en este rubro que naciones como Afganistán, Venezuela, Irak, Líbano, Colombia, Kenya o Siria.

    México, así como sus pares de América Latina, representan la contradicción de una compleja situación social de optimismo y desesperanza, pues mientras se persigue el crecimiento económico, se lucha contra las diversas dificultades regionales como son la inseguridad y la inestabilidad política y social. De acuerdo con el Risk Map 2013, Brasil ejemplifica bien la tendencia, con un crecimiento sólido y un sistema político estable, aunque con una debilidad institucional por los índices de criminalidad, corrupción, una inflada burocracia y una débil infraestructura.

    Un gran problema que hace más complejo el escenario nacional, es el hecho que “la política de seguridad ha estado incapacitada por deficiencias institucionales crónicas, particularmente en el poder judicial y la policía” y, aunque el nuevo gobierno ha prometido algunas cosas en la materia, “no se espera que estos asuntos sean solucionados totalmente durante el sexenio que inicia.”

    Sin embargo, Gavin Strong afirmó que un mensaje muy importante que da la consultora a sus clientes que ya operan y buscan invertir en el país, es que “la violencia relacionada a las drogas o la situación de inseguridad está en gran medida limitada a miembros de los cárteles y las pandillas, así como fuerzas de seguridad.”

    No obstante, Strong menciona la experiencia sufrida por Sabritas el año pasado, lo cual “demostró que las empresas grandes y multinacionales no están inmunes a la desafiante situación de inseguridad”, pues -a pesar de lo anterior- hay altos niveles de inversión extranjera en el país, la cual sigue fluyendo hacia México, incluso en lo sestados más peligrosos como Nuevo León o el Estado de México, lo que demuestra que “la situación de seguridad no representa un obstáculo infranqueable para las empresas que quieren operar en el país.”



    El combate al crimen organizado

    Aunque Peña Nieto ya ha implementado cambios institucionales en materia de seguridad, en realidad como se esperaba, su política anti crimen “no representa un cambio dramático en el corto plazo, con respecto a lo realizado por Calderón.” Por ejemplo -recordó Gavin Strong-, Peña apoyó el despliegue de personal militar en apoyo de la seguridad hasta que haya constituido la corporación propuesta con el nombre de gendarmería, siendo que esto fue el pilar de la estrategia anterior.

    Sin embargo, aunque EPN se ha abstenido de un cambio a gran escala de la política de seguridad de Calderón, Peña va a cambiar durante el sexenio el énfasis hacia grndes esfuerzos para reducir la incidencia de delitos de alto impacto como extorsión, secuestro, los cuales afectan a los ciudadanos y las empresas que operan en el país. En opinión del analista británico, “el cambio de enfoque podría abandonar la estrategia de perseguir a la dirigencia de los cárteles y los decomisos de drogas, para revertir las graves estadísticas como sucede en materia de secuestro.” Un indicio de lo anterior es el anuncio de 15 nuevas unidades anti secuestro en la próxima corporación policiaca federal.

    De acuerdo con los contactos que ha tenido la consultora Control Risks con empresas que operan en México, “las principales preocupaciones para los inversionistas son los altos índices de secuestro, la seguridad en las carreteras y la seguridad de su personal.” De acuerdo con Gavin Strong, dado que a diferencia de los empresarios en otros países -más preocupados por la inestabilidad financiera-, los empresarios que radican en México se preocupan más por el riesgo de seguridad, por lo que buscan un ambiente de confianza con el nuevo gobierno al pedir una reducción en el número de secuestros y otros delitos que interfieren con sus operaciones, por ejemplo los causados por la inseguridad en carreteras.

    Strong subrayó que a pesar de las dificultades que plantea la inseguridad y el crimen, este reto no es infranqueable, pues se puede enfrentar por medio de medidas de seguridad corporativas como las que la consultora ofrece a sus clientes entre otros análsis y asesorías.

    La política frente a los negocios

    De acuerdo con el analista, “México sigue teniendo grandes atractivos como terreno de inversión, tales como la estabilidad macroeconómica, la disponibilidad de mano de obra barata y calificada, la proximidad con Estados Unidos y, sobre todo, las mejorías en el amiente regulatoria como consecuencia del TLC.”

    Además, con respecto al regreso del PRI al poder, “el sector privado nacional e internacional no espera que las políticas del gobierno cambie radicalmente tras la alternancia en el poder”, sino que entienden que “el cambio del PAN al PRI representa un importante cambio simbólico, pero la realidad es que el nuevo presidente, a pesar de algunas propuestas sociales, ha hecho énfasis la situación de inseguridad, el crecimiento económicos, el desarrollo de reformas judiciales, lo cual es muy similar a lo que planteó en su momento por Felipe Calderón.”

    Con respecto a las expectativas de los empresarios, la experiencia de Peña en el gobierno del Estado de México y la conformación del nuevo gabinete sugieren que el gobierno mantendrá las políticas favorables para los inversionistas, muy similares a las existentes en el sexenio de Calderón. A esto, agregó durante el gobierno de Peña en el Edomex hubo altos niveles de inversión extranjera directa impulsadas por una política favorable para los inversionistas, mientras que en su gabinete hay figuras como Videgaray, que son tecnócratas con mucha experiencia comprobada en los negocios internacionales, lo cual da un ambiente de inversión muy similar al que hubo en el panismo.

    Otra coincidencia de Peña con el gobierno saliente es la intención de abrir el sector petrolero a la inversión privada, reforma que Gavin Strong calificó como “principal”, aunque permanece poco clara la forma en que Peña Nieto aplicará este cambio, pues “hasta ahora se han conocido pocos detalles, aunque se esperan más detalles este año.”

    Sin embargo, en el análisis de Strong, una de las principales diferencias ente el PAN y el PRI es la influencia de los sindicatos al interior, pues representan uno de los intereses particulares que podría influir en la reforma al sector petrolero, pues se vio una gran influencia durante las discusiones de la reforma laboral en el Congreso el año pasado, cuando lograron diluir la reforma para asegurar ciertos derechos. A pesar de esto, el especialista en América Latina afirmó que el gobierno de Peña muestra voluntad política para frenar la influencia de algunos sindicatos en el curso de las reformas.

    Finalmente, un elemento que continúa relevante para el escenario económico en el país es la aún vigente dependencia económica que tiene el país con respecto a Estados Unidos, lo cual se refrendó en la recesión de 2008-2009, sin embargo, se cree que la la economía del país vecino no registrará un nuevo estancamiento en este año. Strong agregó que “a pesar de esta patente dependencia, es poco probable que Peña Nieto diversifique las fuentes de inversión extranjera directa de forma que reduzca la dependencia de México con EU en el sexenio, aunque sí se registra una creciente presencia de empresas de otros países, incluyendo Chna, que invierten para exportar al mercado estadounidense.”



    Por Omar Granados (@ogranados1) para Animal Político

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