jueves, 25 de junio de 2015

Todas somos agredidas


Horizonte ciudadano
Rosa Esther Beltrán Enríquez
Junio 24 del 2015



De nuevo se presentó en Coahuila una violación a una niña de apenas 12 años, ahora fue en Monclova, hace unos días  Óscar Iván Charles Santana fue denunciado como el violador y está libre.
La niña de Monclova, está en sexto de primaria, pero nadie notó que estaba embarazada hasta los 6 meses de gravidez porque entonces los cambios en su cuerpo fueron evidentes. Llama la atención que los padres no hayan notado el embarazo de la menor cuando se sabe que en esa etapa los cambios corporales físicos y psicológicos son notorios y constantes, crece el abdomen, los glúteos y los senos que además duelen, se presentan mareos y náuseas; los cambios de humor son comunes, tristeza, alegría; socialmente en ciertos estratos sociales suele haber rechazo porque el aspecto físico de la embarazada puede causar repulsión.
Por desgracia, los abusos en contra de las niñas y los niños se incrementan y hasta comienzan a pasar desapercibidos, la gente ya no se indigna ni exige justicia por las víctimas ni castigo a  los violadores que muchos quedan impunes; la vulnerabilidad de los y las infantes y adolescentes es manifiesta.
El incremento de este tipo de violencia y hechos atípicos reflejan la falta de apoyo, información y orientación en materia de salud reproductiva y de educación sexual para niñas, adolescentes y familias por lo que el índice de embarazos en esta etapa de la vida se consideren ya como un problema de salud pública.
Las opiniones más conservadoras señalan como la mejor opción la abstinencia sexual total, la que en la práctica no es la vía que eligen los jóvenes, por lo que más allá de los tabús sociales e incluso religiosos que hay sobre el tema, es necesario que haya una apertura mucho más realista, y sobre todo prevenir a través de la educación y la información en todos los sentidos un embarazo inesperado en la etapa de la infancia o la adolescencia porque ese trunca el desarrollo como ser humano e induce problemas de índoles biológico, psicológico y social, lo cual repercute en la calidad de vida de la madre y de su familia con un riesgo latente para el niño, además de que con una debida protección se evitan diversas enfermedades de trasmisión sexual.
El riesgo de muerte para madres de 15 años o más jóvenes es 60% mayor que el de madres de 20 años.
Hay que señalar que durante las 2 administraciones panistas estos problemas no se atendieron o fueron relegados, se ignoraron en parte por complacencia hacia las iglesias.
En una investigación realizada en la Cámara de diputados sobre Políticas Públicas y Derecho Comparado en el tema; el estudio revela que las políticas públicas para encarar estos problemas son débiles y en algunos casos inexistentes. Por ejemplo, Coahuila cuenta con una legislación en materia de protección a los derechos de la juventud que no contiene estos temas, tampoco está entre los Estados que contemplan el diseño de políticas públicas encaminadas específicamente a la prevención, atención y control de embarazos de mujeres  adolescentes e infantes.
No obstante, de Coahuila se menciona el programa, SER-SEXUALIDAD RESPONSABLE que fomenta entre los jóvenes el ejercicio de su sexualidad como una conducta responsable a través de la orientación y prevención del embarazo en la población juvenil; el estado ocupa el 4° lugar, 72.67% (INEGI) en la tasa más alta de fecundidad en adolescentes de los 15 a los 19 años.
La falta de apoyo, información y orientación en materia de salud reproductiva, y educación sexual para niñas y adolescentes, ha ocasionado la problemática de los embarazos tempranos o no deseados, la cual sólo podrá cambiar accediendo a una cultura mucho más abierta y al empoderamiento de las mujeres desde niñas, es decir, que tengan muchas más opciones en la vida con el propósito de que posterguen la situación de ser madres. Ante la violencia de género, todas somos agredidas.