martes, 30 de junio de 2015

El mensaje de Francisco


papa-francisco-vaticano-getty
Horizonte ciudadano
Rosa Esther Beltrán Enríquez
La encíclica  del Papa Francisco titulada  Laudato Si  (Alabado Seas) sobre el cuidado de la casa común, ha causado gran polémica y ha sido considerada como un parte aguas que marcará  la vida de la iglesia católica. En su mensaje el Papa expone un pensamiento ecológico integral sobre las consecuencias políticas, económicas y sociales del modelo neoliberal capitalista que está dañando nuestro planeta a causa de la forma de explotar los recursos naturales.
Hay también en el mensaje papal una ruptura inédita con la doctrina tradicional bíblica del libro del Génesis que  establece: …”creced y multiplicaos, llenen la tierra y sométanla”…  en cambio el de Francisco es el llamado más importante de la iglesia para revertir lo que se considera una forma ideal de implementar el “progreso irracional” induciendo a un consumismo desenfrenado que implica la degradación salvaje y violenta de la naturaleza de la que se desprende, dice, “una señal  de la crisis ética, cultural y espiritual de la modernidad”.
En la encíclica el Papa se expresa con un lenguaje sencillo, sin tecnicismos teológicos, pero con un tono crítico y claro. En el primer capítulo reseña lo que está pasando en nuestra casa: La contaminación y el cambio climático que nos lleva a la cultura del desastre. La cuestión del agua, su agotamiento y administración inadecuada y parcial, la sobreexplotación de los mantos acuíferos, su contaminación y la falta de calidad, sobre todo para los sectores más pobres. El Papa denuncia la tendencia a la privatización de este vital recurso, el tema toca profundamente la situación que vive Saltillo con la privatización del agua y la irresponsabilidad de las autoridades municipales que eluden  las sanciones y la vigilancia de Agsal. Francisco precisa que, “el acceso al agua potable y segura es un derecho humano básico, fundamental y universal, porque determina la sobrevivencia de las personas, y por lo tanto es condición para el ejercicio de los demás derechos humanos”.
El mensaje se ocupa también de la pérdida de la biodiversidad, del deterioro de la calidad de la vida humana y la degradación social de  la que son víctimas los más pobres. El Papa habla de una deuda ecológica entre el norte y el sur del planeta así como de los daños causados por la exportación hacia los países en desarrollo de residuos sólidos y líquidos tóxicos, y por la actividad contaminante de empresas y en este tema cabe mencionar el abuso de las autoridades municipales, estatales y federales en la instalación del confinamiento de residuos tóxicos en el municipio de General Cepeda que atenta contra la salud de los  pobladores  e impulsa la depredación de los recursos naturales de esa zona. Es indispensable crear un sistema normativo que incluya límites infranqueables y asegure la protección de los ecosistemas, reclama el Papa.
El pontífice apremia a que se remplacen las tecnologías basadas en combustibles fósiles, el carbón, el petróleo y el gas; en Coahuila algunos empresarios y el gobierno estatal  van en sentido contrario, la explotación del gas sahle y el despojo de las tierras ejidales a los campesinos, lo que ya sucede en la región norte y centro del estado.
Francisco insta a que se impulsen cambios, que se abandone el paradigma tecnocrático y se adopte el modelo ecológico, una cultura con una mirada distinta, una mentalidad, una política y un estilo de vida que resistan el avance de aquél paradigma, apremiando a emprender una revolución cultural.
El Papa invita a emprender un diálogo colectivo para revisar el modo como estamos construyendo el futuro del planeta, entablar una conversación que nos una, porque la crisis ambiental nos afecta a todos y para todos hay cabida y responsabilidad en esta deliberación por un mundo verde.