lunes, 1 de junio de 2015

Crisis de la democracia, crisis del Estado…

CONSTITUCIONALISTA DIEGO VALADÉS RÍOS


Las elecciones que se realizarán el domingo 7 de junio constatan el equilibrio precario del sistema institucional mexicano
domingo, 31 de mayo de 2015
MÉXICO, DF (Apro).- Lejos de la normalidad democrática, con expresiones de inconformidad y violencia en distintas regiones de la república, las elecciones que se realizarán el domingo 7 de junio constatan el equilibrio precario del sistema institucional mexicano, más allá del reacomodo de las fuerzas políticas en el Congreso de la Unión.
En entrevista con Proceso, el constitucionalista Diego Valadés Ríos encuadra de esta manera el contexto sociopolítico actual, en el que resulta plausible el rechazo ciudadano a los partidos, lo que ha dado pie a una tendencia hacia la anulación del voto. En las elecciones intermedias de 2009, esa inconformidad alcanzó el 7% de las votaciones. Y ante ese panorama, dice, las acciones de disuasión parecen no ser convincentes.
La crisis, subraya el ministro en retiro de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, abarca a todo el Estado mexicano. Y por supuesto, acota, ello da lugar a que en procesos tan vulnerables como son los comicios se encuentre espacio para generar inquietud y hacer valer exigencias de cualquier tipo, de reivindicación social, jurídica, política y hasta delictiva.
Ex procurador general de la república y del Distrito Federal, Diego Valadés dice que en esta crisis de gobernabilidad se ha llegado al extremo de que las propias autoridades mexicanas han dejado de utilizar los instrumentos institucionales.
Apunta que el artículo 29 de la Constitución prevé que ante este tipo de episodios existe la posibilidad de suspender garantías. Pero, observa, el Estado mexicano, por no utilizar un concepto que puede resultar desagradable para muchos, no ha recurrido a ese instrumento que el sistema constitucional ofrece, y en su lugar lo que hace es suspender las garantías de facto.
Valadés comenta que la Constitución también señala en su artículo 119 que los Estados pueden solicitar el auxilio de la Federación cuando las condiciones de seguridad interna lo exijan, pero —refiere— tampoco se ha querido utilizar esa prerrogativa. "Ningún estado lo ha hecho. De lo contrario, lo sabríamos porque esa decisión la deben tomar los congresos locales. Es tal el nivel de la debilidad institucional que ya no usamos las instituciones".
¿Cómo va a acabarse con el proceso de violencia en el país, si no se construyen instituciones que tengan el apoyo de la sociedad mexicana?, se pregunta Diego Valadés. Responde: Las instituciones que están combatiendo la delincuencia organizada están a dos fuegos: de quienes los atacan con violencia "y de quienes no las apoyamos".
En opinión del integrante del Instituto de Investigaciones Jurídicas (IIJ) de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), este punto constituye una expresión más del déficit de gobernabilidad, y lo que hace la coyuntura de las elecciones, dice, "es evidenciar el problema estructural de debilidad institucional que padecemos".
PROBLEMA ESTRUCTURAL
Para Diego Valadés, el problema que plantea es de fondo, estructural, de instituciones débiles que están ocasionando el déficit de gobernabilidad en México. Considera que la ausencia de responsabilidad de los gobernantes y un Congreso limitado al proceso legislativo han dado paso a esa ingobernabilidad.
Entrevistado en la Ciudad de México en vísperas de los comicios intermedios en los que se renovará la Cámara de Diputados, se elegirán gobernadores en siete estados, así como ayuntamientos en 17 entidades y jefes delegaciones en el Distrito Federal, el académico de la UNAM ve en la elección de Nuevo León una posibilidad para romper la inercia política que vive México desde hace casi dos décadas.
Opina que un triunfo del candidato independiente Jaime Rodríguez, "El Bronco", podría hacer de Nuevo León un laboratorio político a partir de un gobierno de coalición sometido al control del Congreso, adelantándose incluso a la reforma constitucional que entrará en vigor en 2018. Así, afirma, se rompería el bipartidismo, como ocurrió recientemente en Barcelona, la capital de Cataluña, aunque con toda proporción guardada.
Fuera de las expectativas de esa elección, el también ex director del IIJ de la UNAM asegura que, ajeno a las condiciones de normalidad democrática, el proceso electoral está agravado por la mediocridad de los partidos, que han sustituido las propuestas por denuncias contra sus adversarios, aunque en muchos casos sean ciertas.
Valadés habla también de la desconfianza ciudadana hacia los partidos y abunda sobre la tendencia del electorado a anular el voto que se acentuó desde hace seis años. Hoy, asegura, lo que se plantea es votar por el menos malo.
Nacido en Mazatlán, Sinaloa, hace 70 años, Valadés considera que la votación intuitiva es propiciada por un sistema institucional muy erosionado y vulnerable que ya no está dando resultados debido a su agotamiento.
LAS RESISTENCIAS
Valadés sostiene que las reformas en el país sólo han sido electorales, excepto una, "que dará resultados en el futuro y que aún es incipiente": la reforma constitucional que prevé para 2018 la posibilidad de los gobiernos de coalición y de reelección de los representantes hasta por 12 años.
Con los temas del control del poder y el sistema representativo entre sus intereses de investigación, Valadés asegura que, antes que el sistema de partidos, México tiene que fortalecer el régimen de gobierno.
Contrario a la propuesta de la revocación del mandato, a la que define como una exigencia emocional que en el mundo sólo opera a nivel local en Suiza y Estados Unidos, el entrevistado reitera que en una verdadera reforma política en México "nuestros representantes en el Congreso controlarían a nuestros gobernantes con procedimientos reales de responsabilidad".
E insiste: Mientras no fortalezcamos el Congreso, el sistema de partidos nos va a seguir dando estas expresiones tan insatisfactorias como las que hemos vivido en la campaña actual.
—¿Cómo llegar a ese tipo de control si el Congreso está capturado por los partidos, que no quieren exponer a los gobiernos que encabezan? —se le pregunta.
—Todas las dirigencias son refractarias a los cambios cuando éstos implican pérdida de poder. Pero llega un momento en el que tienen más que perder, además del poder, que es la unidad territorial de su Estado. Es el caso del Reino Unido y de España: en el primero, con los intentos separatistas de Escocia, y en el segundo con el triunfo de la candidatura ciudadana en Barcelona. En México, evidentemente hay resistencias por quienes hasta este momento han disfrutado de los gajes del poder.
—¿En el caso de México esas nuevas instituciones son las candidaturas independientes?
—No. Yo veo esas candidaturas como una expresión efímera de inconformidad. Finalmente, o se extingue en sus efectos o se consolidan y se acaban por convertir en nuevos partidos. Es simplemente una forma de acomodarse mientras se encuentra una solución institucional satisfactoria. No hay solución más satisfactoria que la democracia y ésta requiere por fuerza de partidos.
En cuanto a la discusión sobre el eventual retiro del registro al Partido Verde Ecologista de México, Diego Valadés dice que existen los instrumentos legales para expulsarlo del sistema político. "No sé si efectivamente lo que ha ocurrido con ese partido está dentro de la previsión de la ley de violaciones reiteradas y sistemáticas al ordenamiento. Todo indicaría, por el monto de las multas que se le han impuesto, que sí".
JORGE CARRASCO ARAIZAGA