domingo, 17 de octubre de 2010

Los Moreira, el PRI, el futuro

* Humberto tiene que entender que Coahuila ya es origen y no destino para él * La gran trampa que lo descarta como presidencial

Domingo, 17 de Octubre de 2010


En septiembre pasado, con exceso de anticipación para muchos, el gobernador de Coahuila, Humberto Moreira Valdés, anunció que aspira a encabezar el PRI nacional, con lo que, de inmediato, rompió el esquema de lucha de poder entre dos grupos que tenían como protagonista único a Emilio Gamboa Patrón.

¿De parte de quién?, se preguntaron muchos en todo el país. Para quienes no están enterados, Moreira era un simple peón de Elba Esther Gordillo que pretendería su tajada de la sucesión y confrontar a Manlio Fabio Beltrones, así como a Beatriz Paredes, con quien tampoco ha mantenido una relación lineal.

Por eso la "casual" visita de Beltrones a Coahuila y sus declaraciones, en condicional pero a final de cuentas de apoyo, al Gobernador llamaron tanto la atención. Igual que la irrupción, intencional de Jesús Murillo Karam, actual secretario general del CEN priísta, como el tercer candidato.

Con lo mucho o poco de sentido común que le queda a la cúpula priísta, el siguiente mensaje fue que el manejo sucesorio sería de "unidad", recordando el fracaso que sufrieron hace pocos años y, siempre, de cara a la elección del candidato presidencial de ese partido el año próximo.

De ahí que Moreira se haya apresurado a declarar que el próximo titular del CEN del PRI debe comprometerse a no aspirar a ningún cargo de elección popular, ni el de presidente de la República ni de senador ni diputado.

En los hechos, ni Emilio ni Murillo Karam eran competencia alguna.

Porque el análisis debe partir de esto, de la incursión de Humberto Moreira en la terna de candidatos presidenciales junto a Enrique Peña Nieto. Y lo digo así intencionalmente, junto a.

Uno de los escenarios más factibles es que las elecciones en el Estado de México se pierdan pese a la "Ley Peña Nieto", ya que quedó abierta la puerta a una "coalición" de partidos que puede permitir que el PAN y el PRD sumen esfuerzos para derrotarlo. De elegirse al candidato adecuado, se olvidan que la conurbación entre el Distrito Federal y el Estado de México permite la incursión de personajes que ni siquiera están en el tapete de los medios, por ejemplo quién sabe dónde tiene residencia legal el ex rector de la UNAM, todo indica que perderá el PRI.

Ahí está presente el factor Manuel Camacho Solís, capaz de llevar agua a cualquier molino. Y ya Jesús Ortega aceptó que Ebrard encabeza la lista de precandidatos del PRD. Es decir, dicho partido habría de llegar con todo, absolutamente todo, porque López Obrador tiene como meta personal derrotar a Peña Nieto en lo interno, a la elección de gobernador. No se diga el PAN y el aparato todo de poder federal.

Será difícil, altamente improbable que pueda ganarse con uno de los cercanos de Peña Nieto que no obstante sus "talentos", no tienen suficiente carisma. A lo que debe sumarse el factor de la gran diversidad del electorado de esa entidad, que cuenta con grandes sectores en la miseria urbana (muy diferente a lo que se conoce en el norte del país) así como con una clase media poderosa muy lejos del PRI y de Peña Nieto.

Por eso Manlio Fabio está jugando a "ver con buenos ojos" a Humberto Moreira, que al convertirse en candidato a la presidencia del CEN del PRI se autodescarta como candidato suplente de Peña Nieto.

Poco conocido en el centro del país, Moreira es el gobernador mejor calificado en su entidad, cuenta con una obra pública impresionante y una obra social diez veces superior a la del Estado de México. No tiene en su contra absolutamente nada significativo, incluso sus exabruptos contra el presidente Calderón pueden significarse a favor, así como su iniciativa de pena de muerte a los secuestradores, sin contar su presencia definitoria en la tragedia de los mineros de Pasta de Conchos.

Le haría sombra, mucha sombra, a cualquier otro precandidato que no fuese Peña Nieto, a éste mismo, llegado el momento.

 

LA JUGADA DE MANLIO Y DE PEÑA: ELIMINARLO DE LA SUCESION



Esta es la verdadera jugada de Manlio Fabio, que se ha encargado en estos días de divulgar su "beneplácito" hacia Moreira. Pero no da, nunca, "paso sin huarache", y no hace una jugada sin tener listas las ocho o diez siguientes. Es de carambola en muchas bandas.

Juego político sofisticado, perverso, al que no está hecho el gobernador Moreira y que deberá, en el mejor de los casos, aprender con urgencia. Solamente que le faltarán los treinta años de práctica en esto que tienen los otros protagonistas, Beltrones, Gamboa y Murillo Karam. Aquí entra la inclusión de Rubén Moreira en el equipo de la CNOP, a la vez que el protagonismo extremo de Emilio.

Sin mencionar a la Paredes, que no es cualquier contrincante, que como mujer no olvida que en Coahuila se votó en su contra para la presidencia príista precisamente bajo las instrucciones de Humberto Moreira.

Y el factor Elba Esther, que en los hechos no es tutora ni mucho menos de Moreira, pero que aparece como tal en muchos tableros nacionales, lo que lleva a Moreira a pagar un precio extra. No olvidemos la inmensa confrontación de ésta con el mismo Beltrones, con Madrazo, con Chauyffet, con muchos priístas que no saben o no están dispuestos a enterarse de la distancia inmensa entre el gobernador y la maestra.

En este contexto los tiempos son muy importantes.

La línea detrás de Moreira es de Peña Nieto, que también mata varias pulgas a la vez, por lo que ha habido aceptación aparente de gobernadores y grupos de poder a su llegada a las oficinas de Insurgentes Norte. Digo, otra vez, intencionalmente aceptación aparente.

Estos pactos no son como los de antes. Y solamente son como los de antes con Beltrones.

Lo que Moreira tendría que tomar en cuenta para renunciar e irse a pelear con todo, dientes y demás, al centro del país.

 

TORRES Y DE LAS FUENTES, ÚNICOS EN LA TERNA DE GOBERNADOR SUSTITUTO



No es el único escenario a considerar. Porque se imbrica la elección de un gobernador sustituto, que está entre Jorge Torres, ex presidente municipal, ex secretario de Finanzas, y Fernando ("Diablito") de las Fuentes, también ex presidente municipal y actual líder del Congreso. Es decir, estaría entre quién va a obedecer más al gobernador que al futuro gobernador.

¿Qué quiere Humberto Moreira para la sucesión de Coahuila, independientemente de que el candidato sea su hermano? Esa es la gran pregunta.

En más de treinta años muy cerca del poder no he conocido a un presidente, a un gobernador que quiera entregar el poder anticipadamente, así esté en una posición superior. Recordemos a don Fernando Gutiérrez Barrios con Dante Delgado en Veracruz, donde siguió siendo desde Gobernación la voz definitoria.

Rubén y Humberto son parecidos, son hermanos, pero son también dos opciones de gobierno muy distintas que tal vez no se midan lo suficiente desde la perspectiva local. De entrada, porque ninguno es clon de ninguno. Rubén, siendo el mayor, entiende muy bien sus tiempos, ha transcurrido con serenidad, con la frialdad de mente que lo caracteriza por caminos muy complicados, sabe cómo hacerlo. Pero tampoco se vale equivocarse con él, con su propio yo, con su estilo, con su inteligencia y su dogmatismo político que no admite muchas concesiones.

Y porque cada uno tiene un grupo de seguidores, porque unos quieren el futuro y otros continuar, porque unos corresponden a un pasado y otros a otros pasados muy pasados, no es sencillo armar un gobierno de transición. Donde todavía hay mucho, en la visión interna de Humberto, a terminar, y no solamente eso, sino a concluir a su manera, con sus reglas, tal vez hasta con sus colaboradores.

¿Va a entregar el poder anticipadamente, a pactar una sucesión donde todo comience a darse al modo del futuro gobernador, Humberto Moreira? ¿De qué tamaño va a ser la entrega anticipada, la salida con antelación? Eso es lo que todavía no se ha decidido en el único lugar donde debe: la cabeza de Humberto Moreira.

Por eso no hay sucesor del gobernador todavía. Y aunque difícilmente habrá un tercero, alguien que no sea Torres ni De las Fuentes, no está definido tampoco cuáles serán las reglas del juego. Lo que más trabajo cuesta a un gobernador es entregar el control, será triplemente difícil, a priori, para quien tiene tantísimo control sobre todo. Sin importar quién o cómo se apellide su sucesor, esto entra en otro contexto humano.

 

MOREIRA DEBE ENTREGAR



Y es ahí donde los tiempos se imbrican. En lo local se puede desatar un desgaste, un golpeteo mayor a lo esperado. En lo nacional todo se enturbia. Porque Humberto tendría que irse ya, que dejar de lado a Coahuila por una vez y para siempre en su vida, pensar en la madre de todas las batallas, en cómo ganar a los jugadores más profesionales, más duros de vencer que ni siquiera haya imaginado antes, con herramientas que no conoce ni ha manejado en su hombría de bien.

Irse punto. Y eso cuesta. Pero ya no hay marcha atrás.

Y como se decía antes, para el bien de la República, la sucesión tiene que ser pactada entre el que se va y el que entra, pero tiene que ser entrega. ENTREGA con mayúsculas, para el bien de Coahuila, de los puntos esenciales, irrenunciables ideológicamente donde habrá continuidad (solamente ahí, no se puede ser más ambicioso que eso). Los puentes ya se construyeron, no se pueden construir segundos puentes sobre los primeros…

El juego en que ya anunció que entraría Humberto Moreira, en que ya está inserto, no tiene reglas. No son canicas. No se juega limpio. Son intereses inmensos de hombres que vienen de vuelta de todo.

Moreira tiene a su favor un exorbitante carisma, un liderazgo contextual, un deseo superior de servicio, un rostro fresco y hasta su aparente ingenuidad. Pero debe, en mucho, reinventarse a sí mismo lejos, muy lejos de Coahuila para ganar. Ya Coahuila es pasado y el futuro una carta jugada en otras manos capaces. Para ganar la confrontación externa y la interna de su propio ser que significa el gran rompimiento de la visión cosmogónica hacia Coahuila, y la que tiene que construir que es mucho más amplia donde Coahuila no puede ser sino el origen.

Es decir, Humberto tiene que entender que Coahuila ya no es más destino. No para él.

LOS TIEMPOS DE COAHUILA

Solamente que para él los tiempos de Coahuila son otros. Y ahí es donde entra uno de los conflictos subyacentes importantes. Porque el candidato, sin cuestionamiento alguno de por medio, para gobernador de la entidad, cuyo proceso comienza también en enero del 2011 formalmente, es Rubén Moreira.

Y el Quinto Informe de Humberto Moreira será el próximo 4 de noviembre, lo que le quita semanas valiosísimas tanto en el aprendizaje del juego brutal, duro, salvaje, de mucha sofisticación, de grandes ligas pues, que ya se está llevando a cabo en la capital y el resto del país. Donde la presencia física, el montaje de una oficina, la elección de sus colaboradores, negociadores, personeros tiene que ser pública y con un gran contenido. Tiene que mandar mensajes de triunfador, que darse a conocer, que pelear debajo de los escritorios poderosos, que sumar hasta su propia sombra.

¿Va a ser Humberto Moreira presidente del CEN del PRI nacional, o es una jugada hábil para sacarlo de la terna presidencial y dejarlo fuera de Coahuila a la vez, de cara a la sucesión de Rubén?

Todo se vale en política y éste es un escenario que el gran optimismo coahuilense, la costumbre a tener todo el control en sus manos localmente, puede no permitir medir adecuadamente.

POR ISABEL ARVIDE