martes, 26 de octubre de 2010

En el tráfico de cubanos, colusión "Zetas"-autoridades

Jorge Carrasco Araizaga y Peniley Ramírez Fernández *


Las mafias dedicadas al tráfico de personas están coludidas con autoridades policiacas y del Instituto Nacional de Migración para extorsionar a los migrantes que en su ruta hacia Estados Unidos deben pasar por territorio mexicano. Parte importante del "negocio" la constituyen los cubanos que desean irse al país del norte, pues cada uno de ellos puede representar ganancias de hasta 10 mil dólares.


ACAYUCAN, VER.- "Yo he tenido miedo, pero nunca a ese nivel. Cuando los hombres encapuchados me subieron esposado a la camioneta, agarramos rumbo a la playa y pensé: 'Si doblan a la izquierda, me entregaron a Los Zetas; si doblan a la derecha, voy a Veracruz, me llevan a Migración'."

Así describe un ciudadano cubano los momentos de terror que vivió antes de ser trasladado al Instituto Nacional de Migración (INM) por encapuchados vestidos de civil que en la camioneta se pusieron camisetas con las siglas "INM". Habían llegado por él a las instalaciones de la policía, donde inicialmente lo despojaron de sus pertenencias.

Lo sacaron de noche y por la puerta trasera. Recuerda que en el trayecto se reportaron por radio con su jefe. "Decían: 'Sí, ya lo tenemos'. Un comandante los apuraba para que llegaran al puerto de Veracruz".

Ahí comenzó su prolongado encierro. Primero en la delegación regional del INM en Veracruz y después en la estación migratoria de Acayucan, a 250 kilómetros al sur del puerto y punto estratégico en el paso de migrantes centroamericanos y cubanos a Estados Unidos.

Conocedor de la zona en su intento por ingresar a Estados Unidos, fue detenido en la ruta veracruzana de los migrantes cubanos que buscan pisar el territorio de ese país y acogerse a la Ley de Ajuste Cubano. Más conocida como "Pies secos, pies mojados", esta ley establece que cualquier cubano que ingrese a jurisdicción estadunidense, por vía marítima o terrestre, puede recibir la residencia permanente.


La llave del sureste


En Veracruz, casi todos pasan por Acayucan. Por eso este municipio de 78 mil habitantes es conocido como "la llave del sureste". Se ubica en la intersección de la carretera costera del Golfo, la carretera transístmica Acayucan-Veracruz, la autopista Cosoleacaque-La Tinaja (vía para todo el sureste de México) y la carretera Sayula-Ciudad Alemán, en el centro del estado.

En la central de autobuses de Acayucan puede olerse el miedo entre la gente. Una docena de hombres rapados, con lentes oscuros, de complexión robusta y estatura mayor que la del promedio local, vigilan después de cada corrida quién llega. Afuera los espera una camioneta Mitsubishi blanca, sin placas y con vidrios polarizados.

Caminan por el pueblo con prepotencia, y nadie los molesta. Ni la Policía Federal (PF), cuya sede está a la entrada, ni mucho menos la Estatal y Municipal.

Al sur de Acayucan se localiza la estación migratoria. No parece un sitio donde tengan "alojados" o "asegurados", como insiste en denominar el INM a los migrantes que esperan un proceso para su deportación. Custodiada por la PF con armas largas, está resguardada también con una extensa y alta barda de concreto que recuerda a una cárcel de alta seguridad. Por dentro, dos aduanas controlan el acceso a la instalación, dispuesta como búnker para alojar a 800 migrantes.

"Los cubanos que llegan aquí es porque se quedaron sin dinero; si traen 500 dólares es mucho", dice un exasegurado, quien permaneció más de un mes en la estación, tiempo suficiente para enterarse de los movimientos que realizan los oficiales mexicanos.

Afirma que los policías federales de caminos están en contubernio con los oficiales de los retenes de Migración. Durante todo el trayecto piden dinero a los migrantes para dejarlos pasar. "En ese tránsito, los oficiales salen cada noche de las oficinas del INM en el puerto con mochilas vacías y las regresan llenas de dinero".

A esas oficinas, continúa, "por la noche llegan civiles. Los de Migración les dan cuentas. Ahí también se definen las claves para que los migrantes pasen sin ser detenidos".

Cuenta que cuando salen a los retenes se asignan nombres y cargos: "Tú vas a ser el comandante, tú el licenciado, tú el malo. Se ponen de acuerdo para que la gente diga: 'Mira, este es el mero mero; este es con el que te tienes que arreglar'. Pero todos son del mismo rango".


La libertad tiene precio


Para acceder a la estación migratoria de Acayucan es necesaria la autorización del subdirector operativo, Tomás Morales Amador, quien se hace llamar "doctor", porque es médico veterinario. De baja estatura y barba de candado, interroga a los visitantes de los "asegurados". Con mirada burlona decide quién puede recibir visitas, quién puede hablar por teléfono o a quién se le entrega el oficio de salida de la estación, documento que otorga 30 días para salir del país.

A partir de dos hechos, Acayucan se convirtió en foco de atención durante el último año.

El primero de ellos fue la fuga del cubano Luis Miguel López Fibila, de 19 años, en agosto de 2009. Según el INM sólo fue un "intento de fuga". El segundo ocurrió el pasado 19 de abril, cuando un grupo de más de 30 hombres armados "liberaron" a 13 guatemaltecos. Para llegar a la estación, el grupo, que se movía en convoy, debió pasar por la comandancia de la PF.

De acuerdo con el testimonio del exresidente de la estación, "el doctor Tomás es quien opera todo. El cubano que se escapó le dio 11 mil dólares. Le abrieron la puerta a las 6:00 de la tarde, y como a las 10:00 de la noche reportaron la fuga. Salieron a buscarlo para hacer el show, pero se había ido desde mucho tiempo antes; una camioneta vino por él".

Otros internos y empleados del INM en Veracruz aseguran que en la actualidad el negocio más jugoso en la estación migratoria de Acayucan es el cobro de hasta 10 mil dólares por los oficios de salida a más de 50 oriundos de la India retenidos en semanas recientes. Pagan porque creen que cubren la multa por haber entrado ilegalmente a México.

A pesar de la importancia de Acayucan para el tráfico de personas y extorsión a migrantes, la Procuraduría General de la República (PGR) sólo tiene en el área un comandante y dos agentes. "Cubren" 13 municipios, con más de 350 mil habitantes, en los que además hay intenso tráfico de drogas, robo a los ductos de Pemex y otras actividades que a lo largo de una década ha realizado la delincuencia organizada.

Según datos de esa dependencia, cada año se abren unas 60 averiguaciones previas por delitos federales. De ésas, unas 15 son por tráfico de personas, a pesar de que cada día pasan por el lugar unos 50 migrantes centroamericanos y 20 cubanos, en promedio. Las averiguaciones previas por ese delito son resultado de las detenciones del Ejército, no del INM, pues este organismo sólo puede detener personas en flagrancia.

De los detenidos en la estación migratoria, 90% es de origen centroamericano. Estimaciones del instituto indican que sólo 30% de los cubanos que pasan por Veracruz son detectados y asegurados. Pero las cifras pueden ser mucho menores.


Las estadísticas


De acuerdo con el Servicio de Aduanas y Protección Fronteriza (CBP, por sus siglas en inglés), de 2005 a agosto de este año ingresaron 46 mil 723 cubanos a Estados Unidos desde México. Según el sitio oficial del INM, en el mismo periodo aseguró a 9 mil 807 cubanos; es decir, alrededor de 20% de los que ingresaron a Estados Unidos por territorio mexicano.

El mercado para la extorsión es muy grande. Testimonios de cubanos, abogados y organizaciones no gubernamentales evidencian que el pago por cada migrante es, en promedio, de 10 mil dólares.

Eduardo Matías López Ferrer, abogado de la Asociación Cívica Cubano Mexicana –quien durante más de una década se ha dedicado a regularizar la situación de los cubanos migrantes para seguir hacia Estados Unidos o quedarse en México–, sostiene que además de la delincuencia organizada, en el INM hay mecanismos de corrupción para quitar a los migrantes todo su dinero.

Asevera que la corrupción se encuentra lo mismo en las estaciones migratorias que en las oficinas centrales del INM en la Ciudad de México. Un ejemplo de ello es el caso de Yanisleidys Pineda Nápoles y de su pareja Alexander Castillo Valdés, quienes el 29 de abril pasado fueron detenidos en el puente internacional de Nuevo Laredo por un incidente de tránsito. Desde entonces están detenidos.

Entrevistados en la estación migratoria de Las Agujas, en Iztapalapa, a donde los trasladaron desde hace dos meses, cuentan que el subdelegado local del INM en Nuevo Laredo, Sergio Octavio García Barba, les pidió 8 mil dólares para darles un oficio de salida. No pagaron por falta de dinero. El funcionario entonces intentó que firmaran un oficio de "deportación voluntaria" y desapareció la ficha consular que los acreditaba como ciudadanos cubanos. Después los amenazó con entregarlos a Los Zetas.

López Ferrer les tramitó un amparo contra la deportación. Y Alexander comenta: "A partir del amparo, todos los días nos sacaban de las celdas para hablar por teléfono con 'el licenciado Molina'. Nos comunicaban en un teléfono distinto al que usaba el resto de los migrantes".

Agrega que esta persona se presentaba como "funcionario de Polanco" en las oficinas del INM en la Ciudad de México y les pedía dinero para dejarlos salir. Aseguraba que "tenía los expedientes y podía decidir si nos sacaban o nos deportaban".


Los bloqueos


Organizaciones como Amnistía Internacional y Sin Fronteras coinciden en que esas formas de corrupción y de extorsión se han derivado de las medidas discriminatorias hacia los migrantes cubanos que comenzó el gobierno de Vicente Fox y que han continuado con el de Felipe Calderón.

Tales medidas se expresaron, inicialmente, en circulares exclusivas para el trato de los cubanos, y después, en el Memorándum de entendimiento, firmado por México y Cuba el 20 de octubre de 2008 para el control del flujo migratorio, el cual deja a Cuba la decisión de aceptar a sus nacionales detenidos en México.

La entonces comisionada del INM, Cecilia Romero Castillo –ahora aspirante a la presidencia del PAN–, siguió la tendencia restrictiva y discrecional hacia los migrantes cubanos iniciada por el gobierno de Fox a través del subsecretario de Población y Asuntos Migratorios, Armando Salinas Torre; esas acciones detonaron el millonario negocio de la extorsión.

Las circulares dirigidas a los cubanos establecieron multas de 10 mil pesos por cada una de las violaciones a la Ley General de Población, y en 2007 se fijaron en 5 mil pesos, a pesar de que antes iban de 300 a 5 mil para todos los migrantes asegurados de cualquier nacionalidad.

La discriminación y la corrupción se ampliaron con el Memorándum de entendimiento al crear la condición de deportables, la cual incluye a aquellos que, en su calidad de disidentes políticos, al ser retornados a Cuba son encarcelados.

Por Acayucan han pasado algunos a quienes se les ha aplicado esa disposición del Código Penal cubano, luego de que la Comisión Mexicana de Ayuda a Refugiados (Comar) se ha negado a acogerlos.

La puesta en marcha del acuerdo migratorio está bajo revisión del Consejo Nacional para Prevenir la Discriminación (Conapred), no sólo por esos efectos, sino asimismo por la decisión de las partes de "reservarse el derecho de no admitir devoluciones" de sus ciudadanos.

Diana Martínez, responsable de Coordinación de Atención y Servicios de Sin Fronteras, asegura que el INM también ha bloqueado solicitudes de asilo político ante la Comar al no informarles sobre el ejercicio de ese derecho reconocido en la legislación internacional. Asegura que México viola la Convención de la ONU sobre el Estatuto de Refugiados y la Declaración de Cartagena de la OEA que amplía el derecho a pedir asilo.

A partir de la información proporcionada por cientos de cubanos que han pasado por su oficina, el abogado López Ferrer tiene identificadas las diferentes formas de extorsión: "La primera, en el retén de la Policía Federal, del INM o lo que sea. Ahí pagan y los dejan seguir. La segunda es dentro de la estación migratoria. Una más, cuando a los migrantes se les ubica como deportables y entonces sus familiares en Estados Unidos mandan dinero para que los liberen".

El abogado asegura que la extorsión también ocurre cuando un familiar o un amigo del migrante contacta directamente a la Coordinación de Control y Verificación, sin que el ciudadano cubano toque la estación migratoria. Esa oficina, agrega, también reporta menos nombres de lo que debe de ciudadanos cubanos para la elaboración de las fichas consulares. De esa manera se cobra a quienes no fueron reportados al consulado de Cuba en México.

"Lo que hemos detectado tanto nosotros como el Órgano Interno de Control del INM –dependiente de la Secretaría de la Función Pública– es que casi siempre la corrupción se concentra en las oficinas jurídicas, que están en contacto con Control y Verificación", precisa.

El control por parte de esa oficina se originó cuando el INM quitó a las estaciones migratorias la potestad de resolver en torno a la nacionalidad cubana y la concentró en la Coordinación de Control y Verificación, a cargo de José Antonio Robles Urquiza.

Las quejas de los cubanos no han tenido mayor eco en la Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH), que no sólo asegura tener pocos casos de violaciones a los derechos humanos de cubanos en México en la última década, sino que ha evitado pronunciarse sobre los procedimientos de operación del INM. Incluso admite que México ha expulsado a cubanos con base en circulares internas del INM.


*Reportera del diario Imagen de Veracruz.

Proceso
25/10/2010