jueves, 7 de abril de 2011

Astillero

Un buen primer paso “¡Fuera Calderón!” Presidente García Luna MVS y la banda ancha Julio Hernández López Una primera fase de lucha se cumplió ayer con éxito para los múltiples convocantes de las marchas que en el país y en el extranjero dieron cuenta del hartazgo social por la violencia institucionalizada. A pesar del poco tiempo disponible para la organización mínima, y de la dificultad bien sabida de vencer escepticismo y modorra cívicas, miles de personas desplegaron las formas de protesta más al alcance de sus circunstancias, sobre todo marchando por las calles y presentando discursos, poesía y consideraciones varias en plazas públicas. En una de esas plazas, la de Cuernavaca, convertida en corazón del movimiento, Javier Sicilia anunció que se plantará durante una semana en espera de que los gobiernos federal y estatal resuelvan satisfactoriamente lo relacionado con los asesinatos descubiertos en Temixco, Morelos. Además de ese acto personal, que servirá también para hacer oración, conforme al perfil de profundo catolicismo del poeta y periodista, se abrirán vías presenciales e internéticas para que quienes deseen opinar sobre la “guerra” al narcotráfico y su daño a la sociedad lo hagan. Queda claro que el sentido de la protesta, ayer respaldada en tantos lados, no se quedará en el conformismo procesal ni en las determinaciones individuales. En la Plaza de la Constitución de la ciudad de México, escenario de tantas banderías y proclamas en otros momentos y con otros actores, la gravedad del aire fue surcada por lecturas poéticas, sin políticos, partidos ni emblemas, si acaso en ciertos momentos coreado casi por necesidad de los presentes el “¡Fuera Calderón!”, que constituía una exigencia en el presente y un adelanto de futuro juicio histórico. Fue un primer paso. Firme, serio, consciente, importante. De poco servirán las promesas tradicionales de Calderón (como las hechas ayer en Los Pinos al propio Sicilia) o los conocidos engaños de los aparatos policiacos federal y morelense. Una flama de protesta organizada se ha prendido. Ya se verá si continúa ardiendo y es capaz de iluminar oscuridades e impulsar cambios positivos. Mientras tanto, el muy poderoso secretario federal de Seguridad Pública, Genaro García Luna, ha hecho saber ante asamblea internacional sus planes para el próximo sexenio, que en resumidas cuentas consisten en dar continuidad combativa a las fuerzas armadas y policiacas en las calles mexicanas cuando menos “durante siete años”; es decir, de ahora al fin del próximo sexenio que, así, pareciera tentativamente secuestrado desde ahora por el calderonismo, en una suerte de transexenalidad impuesta que pretende condicionar a quien quiera que sea el presidente de la República de 2012 a 2018 a sujetarse a los lineamientos bélicos previamente definidos o, visto de otra manera, a sujetar el futuro político y electoral del país a los términos y necesidades específicas de las armas calderonistas urgidas de sostenerse en el poder haya de ser como haya de ser. El presidente García Luna (tal condición le fue asignada en Cancún el pasado martes: presidente de la Conferencia Internacional para el Control de Drogas, IDEC) no ahorró tintes macabros para delinear el futuro que aspira a regir: las fuerzas armadas estarían cuando menos tres años más en las calles, siempre y cuando para retirarse ya se hubiese producido el milagro de la conversión de las policías estatales y municipales de todo el país en ejemplo de honestidad, eficacia y contundencia frente a la delincuencia organizada. Sólo entonces se daría el relevo de los soldados por esos policías modelo pero, de cualquier manera, el adivino García Luna Productions advierte que “en unos siete años comenzará una tendencia a la baja de la violencia, en por lo menos ese tiempo”. Los esfuerzos del reconocido cineasta y político García Luna por establecer la tesis de la transexenalidad que tan vital le resulta a él ya habían sido mostrados aquí el 26 de marzo de 2010, bajo el título: “¿Candidato García Luna?”: “Genaro García Luna propone que en materia de seguridad pública y guerra a la delincuencia organizada haya un proyecto transexenal y promete que si se convierte en el jefe máximo de una policía nacional única no buscará ningún cargo de elección popular, pues su interés es servir al país y no aprovechar ese poder de las armas en plataforma política. Así lo dijo a Mario Vázquez Raña en la cuarta entrega de una entrevista con la OEM (http://bit.ly/cdAuMs)”. Al final de esa entrega astillada, un año atrás, se mencionaba: “Un México aún más incendiado, con procesos electorales en absoluto riesgo a causa del narcotráfico desbordado y con una sociedad fluctuante entre la irritación y el miedo, entre el estallido y la apatía total, requeriría de un héroe de guerra que pudiera meter orden. Un riesgo pasa por la franja militar cuyo creciente poder lo llevó a repetir experiencias como las vistas en décadas pasadas en Centro y Sudamérica. Otro sería el que un civil como el ingeniero García Luna tuviera el visto bueno de la Iniciativa Mérida para garantizar el cumplimiento de compromisos oscuros”. Astillas MVS y la familia Vargas han dado un peculiar paso adelante en búsqueda de exhibir el insostenible carácter discrecional con el que actúan las autoridades federales relacionadas con las telecomunicaciones o, más directamente, el jefe máximo (o mínimo, según se vea) con asiento en Los Pinos. Al dar a conocer el servicio de banda ancha móvil (se habla en términos tecnológicos, no de un grupo pinolero de manga ancha) que están en condiciones de ofrecer al país (conexión móvil hasta veinte veces más rápida que lo disponible hoy), pero que no pueden echar a andar ni comercializar porque los funcionarios relacionados con el caso niegan autorizaciones, evaden la fijación de políticas generales o abiertamente se pliegan a presiones de otras empresas, específicamente Televisa, MVS da un paso más en una enigmática ruta de confrontación de grandes firmas empresariales (Carso, a la cabeza) con la administración felipista… ¡Hasta mañana! Fax: 5605-2099 • juliohdz@jornada.com.mx