viernes, 18 de noviembre de 2016

Los Apaches-Lipanes, sin propiedad privada y por lo tanto sin clases sociales…



apache-lipan
RAÚL A. RUBIO CANO
Septiembre 27 de 2016

Herederos de una amplia tradición cultural, los apaches lipanes sufrieron del genocidio físico y simbólico por más de 200 años, y a pesar de que en 1903 los gobiernos de México y Estados Unidos los declararon casi exterminados o confinados en reservaciones, 180 de ellos han sobrevivido al paso del tiempo y a las circunstancias, nos informan nuestros amigos del Instituto Nacional de antropología e Historia (INAH). Todo ello es posible conocer gracias a la investigación de José Medina González Dávila, autor de ¿Qué significa ser apache en el siglo XXI? Continuidad y cambio de los lipanes en Texas, obra presentada en el tercer día de actividades de la XXVIII Feria Internacional del Libro de Antropología e Historia. Los lipanes, dijo el antropólogo social, constituyen uno de los pueblos amerindios ignorados por la antropología, la sociología, la historia y hasta la administración pública y son un ejemplo de la lucha por la continuidad. González Dávila afirmó que su trabajo, “más allá de una visión derivada de leyendas generadas con el paso de los siglos”, es una mirada a ese grupo humano que se ha “camuflado socialmente” para sobrevivir y trascender. Explicó que los lipanes integraron una comunidad apache que se asentó por el siglo XVIII, en Texas, Nuevo México y Arizona, en Estados Unidos, así como en Tamaulipas, Coahuila, Chihuahua y Nuevo León, en México. Actualmente, dijo, se tiene conocimiento de 180 sobrevivientes, la mayoría distribuidos en Texas. El investigador explicó que en ambos países se les consideró como salvajes, merodeadores y saqueadores; grupos casi inhumanos que atemorizaron en las regiones mencionadas. Entre ellos, sin embargo, nunca hubo propiedad privada, de tal forma que para ellos no era robo o rapiña, sino la recuperación de lo que existía en su territorio. Tampoco desarrollaron un sistema de clases, por lo que todos eran iguales. Mientras en algunas regiones rurales del norte de México el término apache aún causa terror y angustia, al tiempo que en Estados Unidos genera repulsión y rechazo, cierto es que para esos indígenas la expresión apache significa algo totalmente diferente: familia y unidad, sostuvo José Medina. Los apaches lipanes, dijo, han sido testigos, a lo largo de los años, de atrocidades y genocidios, pero al mismo tiempo lo han sido de transformaciones de su conformación identitaria. “En la actualidad podemos ver a lipanes en las reservaciones indígenas de Estados Unidos, en ranchos y rancherías, en ciudades y pueblos; como participantes en ceremonias tradicionales y trabajando en oficinas corporativas, en escuelas como maestros de matemáticas, o bien como vaqueros en ranchos ganaderos”.  Este es el recuento de 180 “fantasmas” que no existen para las autoridades, que viven en dos mundos, el moderno y el ancestral, “camuflados para sobrevivir, para trascender a través de sus tradiciones y su lenguaje”, concluyó González Dávila ¡Órale!raurubio@gmail.com