domingo, 19 de mayo de 2013

Una lengua letal

ROBERTO LÓPEZ NÁJERA (a) ‘JENNIFER’
 

 

Fue modificando sus historias según le conviniera a la PGR para sostener los expedientes. Al final cada declaración terminó siendo muy distinta; añadió personajes y escenas que no correspondían a lo narrado en un inicio. Y la PGR lo siguió manteniendo a costa del erario
Una lengua letal
Durante los últimos cinco años López Nájera ha sido usado por la PGR y la DEA para crear casos criminales, que al final tienen poco éxito o son un desastre.
domingo, 19 de mayo de 2013
MÉXICO, DF.- A sus 34 años, Roberto López Nájera es experto en juegos de intriga. Logró convertirse en el testigo colaborador estrella de la Procuraduría General de la República (PGR) y al mismo tiempo en informante confidencial de la Administración Antidrogas de Estados Unidos (DEA).
Con ese perfil, durante los últimos cinco años López Nájera ha sido usado por la PGR y la DEA para crear casos criminales que al final tienen poco éxito o son un desastre. Y goza de inmunidad en ambos lados de la frontera
Con el nombre clave de "Jennifer", en 2008 López Nájera fue pieza clave en la Operación Limpieza del sexenio de Felipe Calderón. En 2012 fue usado para armar el expediente contra cuatro generales.
La lista de víctimas de López Nájera en México incluye al ex comisionado de la Policía Federal (PF) Javier Herrera Valles, quien documentó las irregularidades de la gestión de Genaro García Luna como secretario de Seguridad Pública; Noé Ramírez Mandujano, el subprocurador que junto con su equipo investigaba a ex militares que trabajaban para la Subprocuraduría de Investigación Especializada en Delincuencia Organizada (SIEDO) y presuntamente estaban al servicio del Cártel de Sinaloa, y al general Tomás Ángeles Dauahare, ex subsecretario de la Defensa.
Todos ellos fueron absueltos al demostrarse su inocencia luego de estar presos años o meses por los falsos testimonios de "Jennifer".
Pero eso a López Nájera no le preocupa. Además de impunidad "Jennifer" ha recibido un pago mensual de la PGR, que costea la renta del lugar donde vive y el salario de sus escoltas. Y para su buena suerte también está en la nómina de testigos de la DEA, con la que participa en operaciones encubiertas.
Según los expedientes de la PGR, desde 2008 López Nájera se halla en Estados Unidos. Fuentes consultadas por este semanario apuntan a que está en Miami bajo protección de la DEA. En México, mientras tanto, la PGR dice haber iniciado una investigación sobre sus falsos testimonios.
DE ACAPULCO A MIAMI
De acuerdo con los archivos del periódico El Sur, de Acapulco, el 3 de junio de 2005 el abogado López Nájera —que entonces trabajaba para el despacho López Pineda y Asociados— dijo que había sido amenazado de muerte luego de presentar en mayo de ese mismo año una queja administrativa ante la Secretaría General de gobierno de Guerrero contra la notaria pública Bella Hernández.
"López Nájera informó que ya presentó una denuncia de hechos ante el Ministerio Público de Costa Azul, por amenazas contra quien resulte responsable y exige que se dé seguimiento, porque, si le llegara a pasar algo, una de las líneas de investigación debe enfilar hacia Bella Hernández", quedó registrado en El Sur.
Varios años después López Nájera declaró ante la PGR que desde 2004 ya operaba para el Cártel de Sinaloa, específicamente para Édgar Valdez Villarreal, "La Barbie", y para Arturo Beltrán Leyva.
Fuera de la discreción y bajo perfil que habitualmente caracteriza a los narcotraficantes, López Nájera denunció en la conferencia que días atrás había sido "interceptado por dos hombres que (...) primero le preguntaron si era Roberto López y lo amenazaron: ‘O le bajas en el asunto de Bella Hernández o te vamos a meter un balazo a ti y tu familia’".
El 4 de mayo de 2005 López Nájera había convocado a otra conferencia que jaló los reflectores de los medios locales. En ella anunció que había presentado una queja administrativa ante el secretario general de Gobierno, Armando Chavarría Barrera, para pedir la revocación de la patente de la notaría de Bella Hernández, porque supuestamente había violado el Código Civil al avalar un testamento entre sacerdotes.
Atendiendo la queja de quien después confesó que ya estaba al servicio del Cártel de Sinaloa, el gobierno de Guerrero resolvió que efectivamente Bella Hernández había violado la Ley Notarial y el 27 de enero de 2006 resolvió sancionarla administrativamente, separándola de su puesto.
Dos años después, luego de un juicio, Hernández recuperó su notaría.
A LA PGR
En 2007 a López Nájera se le ocurrió hacer contacto con la DEA. Se decía abogado y operador de "La Barbie" y de Arturo Beltrán Leyva.
En septiembre de ese año la PGR supo de la existencia de López Nájera por un agente del Buró Federal de Investigación de Estados Unidos (FBI) adscrito a la DEA en la embajada estadounidense. Éste notificó a funcionarios de la SIEDO, entonces encabezada por Ramírez Mandujano, que su "informante" le dijo que había funcionarios de la PGR, ex integrantes del Grupo Aeromóvil de Fuerzas Especiales (GAFES), que trabajaban para los Beltrán Leyva y el Cártel de Sinaloa.
El agente del FBI dijo que si le enviaban fotografías, el informante se ofrecía a reconocer a los ex militares. Se las enviaron y dijo reconocer a Fernando Rivera Hernández, Roberto García García y Milton Carlos Cilia Pérez como quienes vendían información a la organización criminal.
Casi un año después, el 28 de julio de 2008 —según un documento que Proceso pudo consultar—, López Nájera solicitó a la PGR su ingreso al programa de testigos protegidos. En sus datos generales dijo ser originario de Acapulco, haber nacido el 8 de noviembre de 1978, ser católico, soltero y con estudios de maestría. Y confesó ser un criminal.
Inmediatamente se le asignó el nombre clave de "Jennifer". Los testigos de asistencia que presenciaron ese momento —según las firmas plasmadas en el documento al que tuvo acceso este semanario— fueron Marisela Morales, entonces titular de la Unidad Especializada en Investigación de Tráfico de Menores, Indocumentados y Órganos, y Cuitláhuac Salinas, quien tenía menos de un mes de haber ingresado a la PGR.
Pese a que en septiembre de 2007 ya era informante de la DEA, siguió operando en la organización de los Beltrán Leyva y fue cuando estableció contacto con los ex gafes de la PGR, según se desprende de los hechos y fechas señaladas por el propio "Jennifer" en sus declaraciones ministeriales.
Fue justamente después de su contacto con la DEA —entre septiembre de 2007 y principios de 2008— cuando supuestamente se dieron presuntos pagos de sobornos de López Nájera a los ex gafes Rivera, García y Cilia, y a José Alberto Pérez Guerrero, ex funcionario de la Agencia Federal de Investigación que trabajaba en la embajada de Estados Unidos en México.
Pareciera que López Nájera fue la carnada para evidenciar la corrupción de los ex militares y de Pérez Guerrero. Él informó a la DEA de sus reuniones con éste, a quien en julio de 20008 Washington le tendió una trampa. Lo hizo ir a Estados Unidos con el pretexto de un supuesto curso y ahí lo detuvo. Pérez Guerrero confesó haber pactado con López Nájera darle información a cambio de un pago mensual y luego se hizo testigo colaborador de la PGR.
Rivera, García y Cilia también se confesaron culpables y se acogieron al mismo programa de testigos colaboradores para no caer en prisión. Como desde 2007 estaban siendo investigados por Ramírez Mandujano, declararon contra él y el equipo que los investigaba: Miguel Colorado, Jorge Alberto Zavala, Antonio Mejía Robles y Francisco Javier Jiménez Sánchez.
Los tres primeros fueron detenidos en noviembre de 2008. Mejía Robles salió libre en diciembre de 2012. Ramírez Mandujano fue puesto en libertad el mes pasado. Se cree que la liberación de Zavala se efectuará en unas semanas y que Colorado también quedará absuelto. Jiménez Sánchez ha estado prófugo cinco años.
MAL MENTIROSO
De la versión de sus primeras declaraciones "Jennifer" fue modificando sus historias según le conviniera a la PGR para sostener los expedientes. Al final cada declaración terminó siendo muy distinta; añadió personajes y escenas que no correspondían a lo narrado en un inicio. Y la PGR lo siguió manteniendo a costa del erario.
Por ejemplo en octubre de 2010, cuando Herrera Valles llevaba dos años encarcelado y había ganado un amparo con el que iba a obtener la libertad, la PGR usó a "Jennifer" para inventar un testimonio más, acusándolo de haber ayudado a los Beltrán Leyva en el tráfico de drogas en el aeropuerto de Cancún.
Dos años antes López Nájera había explicado detalladamente la supuesta operación en ese aeropuerto sin mencionar a Herrera Valles. Gracias a esa imputación el tortuoso proceso contra el excomisionado se alargó más.
Tras una revisión de las decenas de declaraciones ministeriales hechas y firmadas por "Jennifer", el testigo protegido fue cambiando sus propias declaraciones, añadiendo fechas y nombres, presuntamente a petición de funcionarios de la Siedo.
Durante los más de cuatro años de proceso judicial contra Ramírez Mandujano, "Jennifer" evidenció su personalidad. Estuvo presente a través de teleconferencias en cuatro diligencias y un largo careo con el ex titular de la Siedo, a quien falsamente acusó de haber recibido sobornos de 450 mil dólares mensuales para dar a los Beltrán Leyva información sobre los operativos en su contra.
A las diligencias se presentaba vestido como si fuera a la playa. Huésped de los consulados de México en Estados Unidos, desde donde declaraba, comía y bebía durante las audiencias. A cada momento caía en contradicciones y mentiras pese a que intentaba prepararse leyendo notas de Internet.
"Jennifer" tuteaba a Ramírez Mandujano, a quien nunca antes había visto, para hacerle creer al juez que se conocían. Cantinfleaba para evadir las respuestas. Una de las escenas más absurdas ocurrió el 9 de mayo de 2011 en la diligencia de careos procesales por videoconferencia entre Ramírez Mandujano y el testigo colaborador.
En esa oportunidad "Jennifer" incurrió en contradicciones frente al ex zar antidrogas y evidenció su absoluto desconocimiento de los hechos que supuestamente denunciaba, cuando en un momento se refirió a "La Borrega" como si fuera el apodo de una persona y no como el paraje de Durango donde se cometió un cuádruple homicidio.
"Le pido que me explique qué intervención tiene o tuvo en la investigación la persona a la que él se refiere como "La Borrega", preguntó Ramírez Mandujano.
"Jennifer" cayó: "Hablas de La Borrega de nueva cuenta. No creo que quieras que te explique cuál es el rol que jugó en esa investigación; es decir, cómo pretendes que yo te explique lo que tú planeaste y no nos dijiste…".
Por Anabel Hernández / APRO