domingo, 9 de agosto de 2009

Todavía no pagan por los terrenos de la ex jabonera

DIANA GONZÁLEZ / EL SIGLO DE TORREÓN

GÓMEZ PALACIO.- Ni el Gobierno del Estado de Durango ni el Ayuntamiento de Gómez son propietarios legalmente del terreno de la Ex Jabonera La Esperanza -aunque sí lo usan- porque no han saldado los 20 millones de pesos que cuesta.

En abril del 2008 las autoridades solucionaron el conflicto laboral con el Sindicato de Trabajadores del Jabón y Sus Similares de Gómez en representación de cada uno de los trabajadores de la empresa Industrial Jabonera La Esperanza S.A. de CV.

No obstante, en abril de este 2009 el Estado debió pagar 10 millones de pesos a los accionistas que son propietarios del inmueble, representados por el señor Carlos Acosta, lo que no se realizó. El Municipio pagará otros 10 millones de pesos en abril del 2010.

Según lo convenido, el Sindicato entregó al Ayuntamiento y al Gobierno del Estado el inmueble de 75 mil 211 metros cuadrados, ubicado en el bulevar Forjadores y avenida Jesús García Corona. También entregó una bodega aledaña a un conocido centro comercial.

El tesorero municipal, Luis Felipe Cantú, aseguró que el Estado ya saldó lo correspondiente al pago de los ex trabajadores pero confirmó que sigue pendiente el pago de los accionistas por el terreno y el consecuente trámite ante el Registro Público de la Propiedad.

Salinas, de nuevo tras el control y el poder

JENARO VILLAMIL

Prepara un nuevo libro, viaja por el país para entrevistarse con operadores del priismo, asiste a bodas y apadrina matrimonios, hace supuesto turismo sin discreción alguna, se deja fotografiar sin recato y, en su residencia de Camino a Santa Teresa, en la Ciudad de México, recibe a grupos y personajes de los negocios y la política... sobre todo a los de su partido. Todo con el objetivo que uno de sus allegados describe con esta frase: “construir consensos…”. En realidad, Carlos Salinas de Gortari utiliza sus prevalecientes influencias y su poder con el fin de establecer las reglas del juego para que él y su grupo dentro del PRI impongan su ley en la conducción del país durante los próximos tres años para alcanzar, en 2012, su meta final: Los Pinos.
Entre olor a tamales de elote e iguana y una amplia muestra de la gastronomía del istmo de Tehuantepec, el expresidente Carlos Salinas de Gortari cocinó algunos de los acuerdos políticos más importantes con su anfitrión, el gobernador de Oaxaca, Ulises Ruiz, durante su “visita turística” a esa entidad el 1 y 2 de agosto pasados.
En esa reunión también participaron el senador Adolfo Toledo Infanzón, aspirante a la gubernatura para 2010, así como los diputados Eviel Pérez Magaña y José Antonio Iglesias Arreola, operadores en la bancada priista de los legisladores federales de la entidad electos el pasado 5 de julio.
La presencia del exmandatario en esa entidad no fue casual. Junto con el Estado de México, Veracruz y Puebla, Oaxaca conforma el bloque de entidades que aportarán el mayor número de diputados federales priistas en la LXI Legislatura: el Estado de México con 38, Veracruz con 32, Puebla con 16 y Oaxaca con 11.
Además, en las tres últimas se realizarán elecciones para gobernador el próximo año y sus actuales mandatarios han expresado su interés por contender para la nominación presidencial priista de 2012; también muestran su interés por encabezar la dirigencia nacional de su partido si Beatriz Paredes asume la coordinación de los 237 diputados federales del PRI en la próxima legislatura.
Algunos de los asistentes a ese convivio aseguran que la discusión se centró en dos temas: la coordinación de los diputados federales del PRI, que podría recaer en Francisco Rojas, quien actualmente preside la Fundación Colosio y cuenta con el apoyo de la mayoría de los legisladores de su partido, y evitar que se recorte el presupuesto a Oaxaca en el 2010.
Salinas, dicen, aprovechó el encuentro para cabildear discretamente a favor del gobernador mexiquense, Enrique Peña Nieto, para la Presidencia en 2012. Así mismo, se ofreció como “gestor” para cumplir las demandas presupuestales de Oaxaca y se pidió a sus contertulios buscar acuerdos en este período de “construcción de consensos”.“El gobernador Ulises Ruiz sólo sonreía, pero el apetito no se había ahuyentado”, escribió Samuel Gómez en su columna de El Imparcial el lunes 3.
El activismo del expresidente es imparable. Amarra acuerdos, “construye consensos”, como le gusta decir, y no pierde ningún evento social, boda, festejo para hacer sentir su presencia como el verdadero gestor de los diferentes grupos priistas.
En los últimos cuatro meses, por ejemplo, el 23 de mayo se reunió con Fidel Herrera en una fiesta celebrada en Córdoba, Veracruz; el 12 de julio asistió al parque Fundidora de Monterrey a la boda del exdiputado federal del PRI y jefe de la oficina ejecutiva de la gubernatura de Natividad González Parás, Héctor Gutiérrez de la Garza; también fue, junto con Peña Nieto, padrino de boda de Carolina Chuayfett, hija del exgobernador y futuro diputado federal, quien contrajo nupcias a mediados de ese mismo mes.
Cada aparición pública de Salinas ha generado reacciones políticas. La foto en la que el expresidente abrazó a Fidel Herrera en plena campaña electoral causó indignación en Veracruz y motivó la manifestación de 300 jóvenes con máscaras del exmandatario en el puerto y en Morelos. Se dijo entonces que los inconformes fueron apoyados por el PAN.
Tras la boda de su hija, Emilio Chuayffet declaró que no aspira la coordinación de los 237 legisladores del PRI. De hecho ya desempeñó esa función en la LIX Legislatura, tras un fuerte enfrentamiento con la entonces secretaria general del PRI y coordinadora en San Lázaro, Elba Esther Gordillo.
La visita de Salinas a Oaxaca coincidió con la gira de Andrés Manuel López Obrador por la región mixe. El excandidato presidencial del PRD acusó al expresidente de “andar operando a sus anchas” en el país y de apoyar la candidatura de Peña Nieto para 2012.
Salinas respondió de manera indirecta a las acusaciones de López Obrador. Al salir del restaurante Casa Oaxaca, el exmandatario respondió así a la pregunta de si le gustaría vivir en la capital oaxaqueña: “Sí, sí me gustaría vivir unos días en la ciudad porque es hermosa, a pesar de que el innombrable de Andrés Manuel esté aquí”.
Un activista singular
En paralelo con su activismo social y político, Salinas de Gortari redacta la última parte de su tercer libro de una serie dedicada al análisis de la realidad mexicana. El tema: lo que México debe hacer en materia económica para salir adelante.
Aún sin título, el nuevo volumen editado por Random House Mondadori, la misma que publicó La década perdida, 1995-2006, neoliberalismo y populismo en México, saldrá a la venta en noviembre. En él, su autor abunda sobre las recetas que debe adoptar el gobierno federal frente a la crisis económica.
Su interés en convertirse en el eje de las políticas anticrisis coincide con sus promesas ante el gobernador Ulises Ruiz para evitar recortes presupuestales en 2010.
Salinas de Gortari cuenta con un personaje clave en la Secretaría de Hacienda: el coordinador de asesores del titular Agustín Carstens, José Antonio González Anaya, quien es el coordinador de Entidades Federativas, oficina responsable de la distribución de los recursos federales a los estados.
González Ayala es cuñado de Ana Paula Gerard, la actual esposa de Salinas de Gortari, y trabajó bajo las órdenes de José Córdoba Montoya cuando fue el jefe de la Oficina de la Presidencia durante el sexenio salinista.
El tema de la disminución de los recortes presupuestales fue el eje del encuentro que sostuvieron 14 de los 19 mandatarios priistas el jueves 6 en un hotel de la Ciudad de México. El pretexto fue “festejar” el cumpleaños de los gobernadores: Peña Nieto; Ivonne Ortega Pacheco, de Yucatán; Miguel Osorio Chong, de Hidalgo; Félix González Canto, de Quintana Roo; Humberto Moreira, de Coahuila, y el electo de Querétaro, Jesús Calzada. Los cuatro primeros forman parte de una alianza para apoyar la candidatura presidencial de Peña Nieto.
Al evento no asistió ni la presidenta nacional del PRI, Beatriz Paredes, ni los actuales coordinadores parlamentarios Manlio Fabio Beltrones, del Senado, ni Emilio Gamboa Patrón, de la Cámara de Diputados.
“No hay bloque de gobernadores, es una reunión de gobernadores”, afirmó Peña Nieto. Y el hidalguense Osorio Chong negó que Salinas tenga una injerencia en la elección del próximo coordinador de los diputados del PRI. “No hay reunión con él para la definición; es con el partido, con la dirigente y en los próximos días habrá de resolverse”.
Ortega Pacheco adelantó que el nombre del próximo coordinador de los diputados federales se dará a conocer después del domingo 23, fecha límite para que el Instituto Federal Electoral concluya con la configuración de la LXI Legislatura.
La incertidumbre
El activismo de Salinas crece en la medida que Paredes guarda silencio sobre el papel que jugará en la próxima legislatura. Y esa situación revoca los ánimos al interior de los grupos políticos del PRI.En la reunión del 14 de julio con los gobernadores del su partido y con los integrantes del Comité Ejecutivo Nacional, Paredes se negó a hablar sobre el trabajo que realizará en la Cámara de Diputados a partir de septiembre.Los mandatarios consultados por Proceso tras ese encuentro coincidieron en que están inmersos en un período de “construcción de consensos”. Unos fueron más explícitos: si Beatriz Paredes deja la dirigencia nacional del PRI, el secretario general, Jesús Murillo Karam, asumiría temporalmente la presidencia del CEN y tendrían que convocarse a elecciones internas.
Tres días después, el 17 de julio, después de sostener un encuentro con 230 de los 237 diputados federales electos, Paredes afirmó que todavía no decide si dejará la presidencia del partido o asumiría la coordinación. “Tienen unos ocho meses preguntándome lo mismo. Tomaré la decisión cuando sea oportuno”, atajó a la prensa.
Sin embargo, el 21 de julio corrió el rumor en las redacciones periodísticas y en medios electrónicos de que Paredes había sufrido un paro cardiaco y fue internada de emergencia en el Centro Médico ABC. Proceso pudo corroborar que la dirigente priista ingresó al área de cardiología del nosocomio para un chequeo general, pues presentó síntomas de hipertensión arterial, de hiperglicemia, así como molestias retroesternales.
Las fuentes consultadas por este semanario aseguran que Paredes permanecerá al frente del PRI y jugará un papel determinante en las 10 elecciones para renovar gobernadores en Tamaulipas, Veracruz, Tlaxcala, Durango, Sinaloa, Zacatecas, Aguascalientes, Chihuahua, Puebla y Oaxaca.
Los recursos públicos de los que dispondrá el PRI para el próximo año serán sustancialmente mayores. De los 2 mil 910 millones de pesos que el IFE repartirá en 2010, al PRI le corresponderán 930 millones.La coordinación en San Lázaro
El expresidente Carlos Salinas ha dejado sentir su influencia en la elección del próximo coordinador de la bancada del PRI en la Cámara de Diputados. Dos nombres se mencionan al interior de los legisladores electos: Francisco Rojas y César Augusto Santiago, diputado federal en cinco ocasiones, exsecretario de Acción Electoral del PRI e integrante del equipo de campaña del Roberto Madrazo durante su campaña por la presidencia en 2006.
Ambos están vinculados con Salinas, aunque el primero se deslinda: “Yo tengo una trayectoria propia y cuento con el apoyo mayoritario de mis compañeros”, asegura a Proceso.
Rojas jugó un papel fundamental en la discusión al interior del PRI sobre la reforma energética del año pasado y manifestó su oposición a la propuesta de privatización en la refinería, ductos y perforación enviada por el Ejecutivo federal al Senado.
Otras versiones señalan que si no es electo para coordinar la bancada del PRI. Rojas puede presidir la Comisión de Presupuesto y Cuenta Pública en San Lázaro, clave para la determinación de la entrega de recursos federales a los estados.
Quien coordine a la próxima bancada del PRI, la más grande desde que perdió la mayoría en San Lázaro en 1997, se colocará también dentro de la carrera por la candidatura presidencial del tricolor. Su nombre se sumará a los de Enrique Peña Nieto, Beatriz Paredes, Manlio Fabio Beltrones y Fidel Herrera, que son los más mencionados en las quinielas internas del PRI.
El único punto de coincidencia entre estas cuatro figuras es que todos, en sus distintas trayectorias, han tenido vínculos con Salinas. El exmandatario mantiene comunicación directa con ellos, dice uno de los priistas consultados por este reportero, él los reúne con empresarios, cabildea los acuerdos. “Es el gran gestor”.
Después de presionar para que el expresidente Miguel de la Madrid se desdijera de sus expresiones en contra de su sucesor en la entrevista difundida por la periodista Carmen Aristegui el 14 de mayo pasado, Salinas ya no tiene enfrente a ningún exmandatario que le frene su activismo.
Según algunos priistas, él es el jefe máximo; otros lo consideran el gran padrino. Pero Salinas dice que prefiere ser un “constructor de consensos”.
Proceso09/08/2009

Nava, líder de AN; persiste división

Luego de cinco horas de sesión en la que hubo un intenso debate y sin el voto unánime del Consejo Nacional del PAN, César Nava fue electo presidente interino del partido, cargo que concluirá en diciembre de 2010


Horacio Jiménez y Alberto Morales
El Universal Domingo 09 de agosto de 2009 politica@eluniversal.com.mx
Luego de cinco horas de sesión en la que hubo un intenso debate y sin el voto unánime del Consejo Nacional del PAN, César Nava fue electo presidente interino del partido, cargo que concluirá en diciembre de 2010.
Nava asume el puesto, tras la renuncia de Germán Martínez por el fracaso del blanquiazul en los comicios del 5 de julio.
Al respecto, en su último mensaje como dirigente panista, Germán dijo que se iba porque los resultados de la pasada jornada electoral “no estuvieron a la altura de los que ustedes (consejeros) me confiaron”, y por no haber logrado lo que le ordenaron.
Martínez Cázares agradeció el apoyo de los consejeros nacionales, aunque reconoció: “Les fallé”.
Nava obtuvo 290 votos en favor, que equivalen a 83% del total de los sufragios, durante el proceso al que acudieron 348 de los 371 consejeros nacionales.
Los opositores a la candidatura del michoacano, entre ellos el ex líder nacional del PAN, Manuel Espino; los senadores Santiago Creel, Ricardo García Cervantes y Humberto Aguilar, además del diputado federal electo Javier Corral, sumaron 39 votos, lo que representó 12%. Otros 19 consejeros abandonaron la sesión o simplemente no emitieron su sufragio.
En opinión de Nava Vázquez hubo tres factores para su elección: la “abrumadora e inmensa” mayoría de los consejeros que asistieron al cónclave; haber recibido 88% de los votos —según sus cuentas—, y el ambiente de unidad en que se realizó la sesión.
“A quienes avizoraban o deseaban tormenta, el Consejo Nacional les responde con una voz tranquila y en orden, así es como dirimimos nuestras diferencias”, dijo.
El político tendrá el reto de enfrentar 14 procesos comiciales el próximo año, 10 de éstos a gubernaturas.
En torno a ello, dijo que Acción Nacional no ganará a cualquier costo. “(Por eso) les pido compañeros consejeros nacionales que no me instruyan ganar a costa de lo que sea, se los pido porque no aceptaría ganar esa encomienda. Vamos a ganar sobre la base de lo que somos y de nuestra identidad”.
La sesión comenzó a las 11:15 de la mañana con el arribo a la sede blanquiazul del presidente Felipe Calderón, quien también es consejero nacional.
De inmediato se aprobó entrar a un proceso de “reflexión” al que se registraron al menos 20 oradores, unos en favor de Nava y otros en su contra. Entre ellos, desfilaron Germán Martínez, Santiago Creel, Javier Corral, Humberto Aguilar Coronado, Luisa Calderón —hermana del presidente—, Marco Antonio Adame y Rogelio Carbajal.
Manuel Espino también se había inscrito, pero cuando Germán Martínez decretó un receso, aún como líder nacional del partido, sometió a consenso si con los oradores que habían participado era suficiente. Se votó y lo dejaron fuera.
En este cónclave se anunció la creación de la Comisión de Reflexión y Análisis para evaluar a fondo las causas de la debacle panista el 5 de julio. Nava propuso que a este grupo se integrara Javier Corral, pero éste rechazó la invitación, bajo el argumento de que no se transmitió públicamente su intervención crítica en el proceso de reflexión.
El presidente Calderón celebró la elección de Nava, al decir que representa una nueva generación de políticos panistas.

Testigo del horror: Las reinas de Saba

LAURA RESTREPO 09/08/2009


Las reinas de Saba La escritora colombiana Laura Restrepo ha viajado a los campos de refugiados en Yemen. Miles de mujeres y niños llegan hasta allí desde las costas del Cuerno de África. Huyen de la guerra, el hambre y el odio. Tercera entrega de esta serie con la que Médicos Sin Fronteras y ?El País Semanal? quieren rescatar del olvido a las víctimas de la violencia.

Vienen subiendo, y son miles. Mujeres con sus hijos. Saben que muchas morirán por el camino, o que tendrán que dejar enterrados a sus hijos. Pero la decisión está tomada, y no pararán hasta encontrar un lugar donde la vida les abra por fin la puerta. Cueste lo que cueste, y por encima de quien se interponga. Si te paras aquí, en la costa sur de Yemen, vas a verlas venir: el Cuerno de África entero parece estar subiendo. En pateras, por el desierto a pie, mendigando a través de las antiguas ciudades. Me dice Habiba -somalí, comadrona graduada y querida amiga mía- que cuando escucha la palabra refugiados no piensa en hombres. Cierra los ojos y ve mujeres con niños.
-Habiba -le pregunto-, ¿no serás tú la reina de Saba?
¡¿What?!
Cuando Médicos Sin Fronteras me propone visitar los campos de refugiados africanos en la República árabe de Yemen, lo primero que hago es releer un texto de 1934 en el que André Malraux cuenta cómo abordó un pequeño avión para sobrevolar esa región en busca de una mujer de 3.000 años de edad. Se trataba de la legendaria reina de Saba, soberana del incienso y de la mirra, nacida en algún punto incierto entre Yemen, Etiopía y Somalia. Poco después de su expedición, Malraux le anunciaba al mundo que había avistado desde el aire los vestigios del mítico imperio de Saba. Y sin embargo, a ella, a la Reina, nunca la encontró.
Nos acercarnos en jeep a Adén, en el extremo sur de Yemen. Ubicado sobre el golfo que lleva su mismo nombre, Adén mira hacia las desoladas costas del Cuerno de África, que le quedan a menos de 150 millas náuticas de distancia. Es el primer puerto que existió sobre el planeta. Allí fueron enterrados Caín y Abel, y construida el Arca de Noé, o al menos así está escrito; allí Arthur Rimbaud comerció con café, traficó con armas y renunció a escribir versos. Por las ventanas del jeep sólo vemos arena. Estamos en medio de ese mismo desierto yemení que en la historia antigua se tragó al ejército romano de Aecio Galo. Y de repente, como salida de la nada, aparece la reina de Saba. Es ella, no hay duda. Pero no la legendaria, sino la de carne y hueso. Y no la real, de realeza, sino la real de realidad.
Viene descalza, en medio de un grupo de 15 o 20 caminantes. Flaubert la imaginó vestida en brocado de oro con faralaes de perlas, azabaches y zafiros, pero no es así. Trae la ropa hecha jirones, arena en la boca, la mirada ausente y el cuerpo quemado por el sol y la sal. Se diría que es etíope por el color de su piel, que llaman nilótico en la suposición de que el tono, de un dorado tostado, es el mismo que el de las aguas del Nilo. Le preguntamos hacia dónde va. "A Arabia Saudí", responde. Pero no tiene brújula, ni guía, ni fuerzas, y no sabe que camina justamente en la dirección opuesta.
Como ella, miles de etíopes y somalíes echan a andar desierto adentro a la buena de Dios, o de la mano de Alá, retando a la fatalidad y ahuyentando demonios. Han cruzado el golfo en una de las travesías más arriesgadas e inhumanas que se puedan concebir. Vienen huyendo de la guerra, del hambre y del odio, o como diría Malraux, de las tres caras de la muerte.
Trono de arena. Volvemos a ver a la señora de Saba unas horas más tarde, en la playa, pero esta vez es somalí. Antiguos textos abisinios la llaman Makeda. El Corán la llama Belkis y la presenta "en un trono magnífico". Pero ella asegura llamarse Ayanna, trae un bebé en brazos y está sentada en la arena. Hace parte de los new arrivals, o recién llegados, tras un landing, o desembarco, traídos por los smugglers, o traficantes de personas. Los propios somalíes bautizan su éxodo con estos nombres en inglés; a fin de cuentas, aprendieron el idioma durante los años de dominación británica, una de tantas que han tenido que sobrellevar. También los franceses, los italianos, los rusos y Ronald Reagan saquearon su tierra, la convirtieron en campo de batalla y tras el retiro de las tropas la dejaron sembrada de armas, las mismas que luego fueron desenterradas por los asesinos locales: señores de la guerra, narcos, violadores, tiranos, piratas, clanes enfrentados, milicias vengadoras, smugglers. Hoy, las grandes naciones ni asoman por Somalia; la han dejado librada a la impiedad de su suerte. Nadie puede con ella, ardiente luna silenciosa que a todos espanta. En 1992, cuando ya el exterminio y la hambruna la habían arrasado, el mundo pareció apiadarse y mandó por fin ayuda humanitaria. Con resultados desastrosos: a los siete meses de su arribo, las fuerzas de Naciones Unidas la abandonaban, ametrallando en su huida a población civil desde helicópteros. A todos derrota la indómita Somalia, pero a quien más derrota, castiga y desangra es a sí misma. Me recita Habiba un viejo dicho somalí: "Con mi hermano contra el resto de la familia. Con mi familia contra mi clan. Con mi clan contra los demás clanes. Todos los clanes juntos contra el resto del mundo". Conozco el fenómeno. También yo provengo de un país, Colombia, hundido en un atolladero histórico donde nos devoramos los unos a los otros. No por nada Colombia y Somalia comparten el mismo paralelo sobre el globo terráqueo.
El bebé que Ayanna sostiene en brazos está vivo. Milagrosamente. Pese a estar exhausta y atónita, ella repite una letanía de frases secas, cortas. Dice a quien quiera oírla, o se dice a sí misma, que su niño venía llorando en el barco. Los smugglers le advirtieron que lo tirarían al mar si no lo callaba, pero cómo iba a callarlo, si ni agua tenía para darle. El niño siguió llorando y lo tiraron. Ella se tiró detrás, pudo agarrarlo antes de que se ahogara y nadó con él hasta la costa. Pero en el barco se le quedaron sus otros dos hijos. Luego los encontró, allí en la playa, vivos también. Uno de los refugiados que venían con ella en el barco los había ayudado a alcanzar la orilla.
No todos corren con la misma suerte. Barcos en los que sólo cabrían 30 o 40 personas son atiborrados con 120 o 150, en travesías que suelen durar entre tres y cinco días. Las soportan sin comer ni beber, a rayo de sol, entre orines, heces y vómitos propios y ajenos. A quien se mueva o proteste, los smugglers le descerrajan un correazo por la cabeza, la cara, la espalda, abriéndole la carne con la hebilla metálica del cinturón. Para no ser interceptados por la patrulla costera yemení, los barcos llegan de noche, dan media vuelta antes de alcanzar la orilla para emprender el regreso y en ese momento arrojan al agua su carga humana. En medio de la ciega negrura, algunos se ahogan porque no saben nadar. Otros, porque vienen entumidos tras permanecer tanto tiempo inmóviles y encogidos. Los hay que desaparecen nadando mar adentro, porque en la costa desierta no hay una luz que los guíe. Los etíopes llevan la peor parte. En el barco los hacinan abajo, en la bodega para el pescado, donde no es raro que mueran de asfixia, y una vez en Yemen no se les reconoce status de refugiados políticos, como sí a los somalíes. Por capricho de las convenciones internacionales, los etíopes son considerados simples migrantes económicos, y en cuanto tales pueden ser deportados.
Cuando emprenden el viaje, todos ellos saben del horror que les espera. No sólo lo saben, sino que duran meses juntando los 80 o 100 dólares que les cobran por el pasaje. "En el mar es posible que te mueras", me dice Habiba, "pero si te quedas en Somalia, es seguro que te matan".
Traídos por las aguas. Habiba huyó de Somalia hace siete años, también ella en patera, y hoy trabaja con los equipos de Médicos Sin Fronteras que patrullan la costa yemení a la espera de landings. Socorren a los recién llegados con primeros auxilios, agua, biscuits ricos en proteínas, ropa seca y chanclas de caucho, y les ofrecen transporte hasta un centro médico en la vecina Ahwar, donde podrán permanecer mientras se reponen. Al menos del cuerpo. Del extremo sufrimiento, la desesperanza y la muerte de los suyos, nadie podrá curarlos. Me cuentan que, hace unas semanas, entre los refugiados venía una muchacha muy bella. ¿Acaso no sería ella la reina de Saba? A lo mejor -condesciende Habiba-, pero al llegar a Yemen, los traficantes le impidieron bajarse del barco junto con los demás. Ella gritó, se volvió loca, intentó tirarse al agua, pero la amarraron. Se la llevaron de vuelta para violarla a su antojo.
Hussein, otro de los integrantes de MSF, me habla de la madrugada del pasado 15 de diciembre. "Imposible olvidar esa fecha", dice. "Al llegar a casa me bañé, al otro día me bañé dos veces. Pero por más que me bañe, esa fecha no la olvido. Habíamos salido a patrullar por la costa y hacia las siete de la mañana divisamos siluetas. ¡Landing! Venían como zombis", dice Hussein, "desnudos, con la expresión en blanco. Estaban muy mal, peor que otras veces. No reaccionaban. Al fin uno nos dijo lo que ya sospechábamos, que había volcado la patera en la que venían con otros 130 pasajeros. Atendimos a los vivos, corrimos hacia el mar y a lo largo de la playa fuimos encontrando los cadáveres. Muchos. Conté 57. Entre ellos había niños, adolescentes, mujeres embarazadas. Los cangrejos ya se estaban comiendo sus cuerpos. Los fuimos arrastrando lejos del agua, los tomamos fotos para que después sus familiares pudieran identificarlos, los metimos en bolsas plásticas. Trabajamos hasta que se cerró la oscuridad y no nos permitió seguir haciéndolo. Regresamos a la playa a primera hora del día siguiente y vimos que el mar había traído más cuerpos".
Los tres pisos de tu culpa. Jameelah lleva más de ocho años en el campo de Kharaz y sigue tan enferma como el día en que desembarcó. Las dolencias ya no están en su cuerpo, pero las carga en el alma. Se vino dejando atrás a su madre y a sus cinco hermanos. Trajo consigo a su único hijo, que murió durante la travesía de un golpe que le asestaron en la cabeza. A partir de entonces, tan pronto logra dormirse, Jameelah cae en una pesadilla que la martiriza. Sueña que un yenil, o demonio, la arrastra hacia una construcción de tres pisos donde la somete a juicio. En el primer piso, la condena por la muerte del hijo. En el segundo piso, la condena por abandonar a la madre y los hermanos. En el último piso también la condena, pero al despertar, ella no logra recordar por qué motivo era juzgada esa tercera vez. Jorge, uno de los psicólogos de MSF, le da un cuaderno y le pide "Jameelah, escribe tu sueño". Ella lo hace. Jorge lee y le dice: "Ahora vamos a preparar tu defensa. La próxima vez vas a explicarle al yenil que viniste a Yemen para trabajar y enviarle dinero a tu madre, que no la abandonaste, ni tampoco a tus hermanos, y que a tu hijo no lo mataste tú, lo mataron los smugglers. Dile a ese yenil que no haces nada contra tu familia, al contrario, has intentado darle mejor vida, aunque la posibilidad no esté en tus manos". El sueño de Jameelah se ha seguido repitiendo, pero ahora el yenil la absuelve en el primero y el segundo piso. Sin embargo en el tercero la condena, y ella sigue sin saber de qué la acusa. "La culpabilidad de las víctimas es un pozo sin fondo", me dice Jorge, el psicólogo.
¿Salomón usaba guantes?
Está escrito que Makeda salió de Saba y cruzó el desierto en busca de Salomón, de quien le habían dicho que era un rey sabio. Las sabias están más bien aquí, pienso al visitar el consultorio médico en el campo de refugiados del ACNUR en Kharaz, en pleno desierto, a tres horas por carretera de Adén. Los médicos son dos muchachas yemeníes, la doctora Jazmin y la doctora Leila. Según la usanza en el país, ambas van tapadas con abaya y toca negras de la cabeza a los pies, salvo una mínima ranura por la cual pueden verte, y tú a ellas puedes verles los ojos. Jazmin debe de pertenecer a un clan más tradicionalista que Leila, porque lleva puesto, además, un par de guantes negros que no se quita en público. "No siempre es fácil atender a las refugiadas", me dice. "Si sólo lidiaras con enfermedades, vaya y pase, pero tienes que enfrentarte a algo casi incurable, los prejuicios atávicos".
Yo miro sus guantes, miro el denso velo que le oculta la cara, y no puedo creer lo que estoy escuchando. Afortunadamente, ella, sin darse por aludida, me sigue explicando. Me dice que en el campo hay una somalí destrozada por un dilema. Vivía en Mogadiscio cuando una tarde, al regresar a su casa, fue violada por los seis o siete integrantes de una milicia etíope. No sólo la violaron una y otra vez, sino que la hirieron con cuchillo, le rompieron un brazo de un culatazo y la abandonaron cuando la creyeron muerta. Es lo habitual allí: ultrajar a las mujeres de otro clan es una de las formas que asume la venganza. Alguien la encontró en coma, se las arregló para hacerla ver por un médico, y ella sobrevivió. Pero se convirtió en motivo de shame, vergüenza, para su familia somalí, por haber sido violada por etíopes. Luego se dio cuenta de que había quedado embarazada, y huyó de Somalia por temor a que sus propias gentes mataran a la criatura al nacer. Dejó en casa a sus cuatro hijos, logró cruzar el golfo y se presentó en el campo de Kharaz, pidiendo asilo. Allí, las doctoras Jazmin y Leila le atendieron el parto. El niño, que nació bien, tenía la piel oscura de los etíopes, así que con sólo verlo, cualquier somalí reconocería en él la sangre ajena. Desde Mogadiscio, la abuela le rogaba a la mujer que abandonara en Yemen al niño etíope y que volviera a casa a hacerse cargo de los otros cuatro, que estaban pasando hambre. Ella sabía bien que con el bebé no podría regresar. ¿Qué hacer? Estaba enferma de confusión, de angustia, de soledad. Los dos médicos tomaron el problema en sus manos. Le ayudaron a conseguir trabajo para que pudiese enviarles dinero a los hijos que dejó en Somalia, mientras permanece en Yemen con el más pequeño. Y le asignaron una madre sustituta que cuida al pequeño de tanto en tanto, mientras ella visita a los otros en Moga. Ni el propio Salomón hubiera salido con una solución tan salomónica.
La casa de las mendigas. En el calor lento de las seis de la tarde se fermenta un olor denso y ahumado a cardamomo y canela, a basura, orines e incienso. Estamos ahora en el laberinto de pasadizos de la barriada de Al Bassateen, en las goteras de Adén, donde sólo viven somalíes y half-castes, o yemeníes con sangre somalí. Desde hace un rato alguien me sigue, tirándome de la manga. Es una mujer con un recién nacido en brazos. Es una alyawm, una limosnera. "Vete a casa", le dice Habiba, "tu niño está demasiado pequeño, ¿cuánto tiene de nacido?". "Cuatro días", responde la mujer, "lo parí aquí mismo, en la calle". Nos lleva a donde vive, la casa de las mendigas. Doce o trece mujeres comparten un pequeño patio de tierra y a medio techar. Algunas se ven descarnadas y enfermas, y una de ellas no se mueve ya: espera acurrucada en un rincón, con la boca abierta y los ojos atónitos, a que le llegue la muerte. Syrad, la más enérgica y saludable, nos ofrece té. "En Al Bassateen, mendigar es el único oficio para una viuda", dice. Si le pides limosna a un hombre yemení, se siente en la obligación de dártela. Es musulmán, la religión se lo ordena. Pero si es muy negociante, te pueden decir: "Toma estas monedas, tómalas; pero si me la chupas, te doy el triple".
Le pregunto a otra de ellas qué espera de la vida, y responde que nada. "Recién llegada de Somalia tenía sueños", dice, "porque pensaba que aquí la vida podía ser mejor. Ahora sé que no es mucho mejor. Bueno, sí, tengo un sueño, uno pequeño, el sueño de cada día: que alguien me dé una limosna".
Caminamos luego hasta el famoso Bloque Tres, el sector de las dhillos, o prostitutas. Nos permiten entrar a una de las casas. En realidad es un patio casi igual al de las mendigas, pero en éste las mujeres son más jóvenes y han pegado en los muros afiches de Bollywood. Se envuelven el cuerpo en coloridas futas, llevan los brazos pintados de gena, anillos en los dedos de las manos y los pies, ajorcas en los tobillos y brazaletes en las muñecas. Nos ofrece el té un muchacho depilado y maquillado que parece ser de inferior rango porque las mujeres le dan órdenes. Colocan en torno al patio colchonetas de espuma de caucho, traen pequeños cojines para que Habiba y yo estemos más cómodas y rocían el ambiente con desodorante floral en spray. Ahora sí -escribo en mi libreta-, me encuentro entre las auténticas reinas de Saba, con todo, y almohadones, perfumes y joyas.
Al principio ni mencionan su oficio, pero poco a poco aflojan y van contando las ventajas y los sinsabores de la vida que llevan. "Por aquí es costumbre que te paguen con comida", dicen. "Te invitan a cenar y sales de ahí con el estómago lleno y las manos vacías. Otros te enciman el khat. Algunos clientes sólo piden que les dejes pasar la noche contigo. Se acuestan a tu lado y no hacen nada, salvo mascar khat. Están consumidos por el khat, que a la larga los deja impotentes. No les importa, lo siguen mascando, y nosotras también. Conseguimos suficiente khat para estar alegres, y suficiente comida para mantenernos vivas. Pero rara vez podemos juntar dinero para mandar a Somalia. Una opción mejor es trabajar en hoteles. Los taxistas te llevan hasta los hoteles a cambio de una mamada, y al regreso, igual. Como por aquí es raro ver un billete, los trabajos se pagan en especie. En el hotel limpias los cuartos, tiendes las camas, trapeas los pasillos y estás ahí para cumplir la voluntad del huésped. Cada tanto, el dueño nos lleva a un hospital a que nos revisen la sangre. Cuando caen huéspedes de Arabia Saudí, traen dinero en los bolsillos, y nosotras podemos mandar algo a casa para nuestros hijos".
De repente se enciende la algarabía en el Bloque Tres. Se ha armado la trifulca y de todas las puertas salen mujeres dando gritos. Un cliente quiso volarse sin pagar, la damnificada dio la voz de alarma y ahora corren tras él. Lo alcanzan y le propinan una paliza. Aparentemente, sólo le cae encima una lluvia de puños, pero en realidad le causan heridas con los brazaletes de metal que llevan en las muñecas.
Un televisor y una cama. Es posible que Saná sea la ciudad más bella del planeta. Como sacada de Las mil y una noches, dicen las guías de turismo, y lo compruebas tan pronto atraviesas la vieja muralla por Bab al Yemen y te cae encima todo el prodigio del medioevo oriental. Afuera de la muralla, sin embargo, es otro el cantar: una modernidad destartalada, sucia e inconexa, con Internet lento y tráfico energúmeno. El último rincón de este adefesio urbanístico es la barriada popular de Safía, donde en una habitación sin muebles me esperan 15 mujeres, largas y esbeltas, a punta de hambre. Son algunas de las somalíes que sobreviven en la capital limpiando casas durante el día, y hacinándose de noche con sus hijos en habitaciones como ésta. Van cubiertas como las yemeníes, pero a medida que conversamos, se quitan la ropa negra y debajo aparecen las coloridas telas africanas. Iprah lleva un brazo enyesado; fue atropellada por un coche en las calles de Saná y no logró que la atendieran en ningún hospital hasta una semana después, cuando encontró a familiares que aceptaron pagar su cuenta. Yurop tiene la frente y una oreja quemadas. Hace un par de años intentó quitarse la vida por el medio tradicional de suicidio femenino en su tierra, que consiste en rociarse con combustible y prender un fósforo. Se lo impidieron unas vecinas, sofocando el fuego con mantas de lana.
Está escrito que cuando la reina de Saba se iba acercando a lomo de elefante, bajo su parasol rojo con campanitas de plata y respirando por la boca porque le oprimía el pecho un corsé de pedrería, era tal el esplendor que irradiaba, que la multitud, deslumbrada, se postraba en tierra a su paso. No les pasa otro tanto a las reinas de Safía, acostumbradas a soportar un sonoro "vete al infierno" cuando preguntan si necesitan quien haga la limpieza. "Desconfían de nosotras. Nos acusan de groseras y ladronas, y abusan. El otro día me quejé ante una señora: 'Vigila a tu marido', le dije, 'quiere violarme'. Me respondió: 'Y qué problema te haces, dale lo que quiere, ¿acaso no te pagamos en esta casa?".
Las 15 mujeres están agotadas. Son ya las nueve pasadas de la noche, hace poco regresaron de sus rondas por la ciudad y acaban de alimentar a sus hijos con las sobras de comida que pudieron recoger. ¿Con qué sueñan, muchachas? Les pregunto antes de despedirme, y a coro me responden: "Con una cama y un televisor". Y cómo no, comento, después de semejante jornada cualquiera quisiera echarse en una cama y poner la mente en blanco frente a una pantalla. "No, no es eso". Yurop me explica: "La cama es para encadenar a los niños, ¿entiendes? No nos queda otro remedio. Tenemos que dejarlos solos durante todo el día, y si salen a la calle, cualquier cosa puede sucederles. La única solución es dejarlos amarrados a las patas de una cama. Cuando regresamos a la noche están hechos un desastre, lo primero que hacemos es lavarlos. Están orinados, cagados, lloran a gritos, se han peleado entre ellos, no han comido nada. El televisor es para que se entretengan mientras nos esperan".
La humanidad sólo cuenta con unas cuantas líneas escritas que dan testimonio de la existencia de la reina de Saba: alguna referencia en la Biblia, poco más en el Corán, menciones en textos apócrifos, manuscritos perdidos en alguna biblioteca, un reportaje de André Malraux. Y unas ciertas cartas. También en Safía me entregan una docena de estas cartas. Le sucede a cualquier extranjero que se asome por Kharaz, por Ahwar, por Al Bazateen: sale con los bolsillos llenos de cartas que las refugiadas escriben en inglés y llevan a todos lados en bolsitas plásticas. Están copiadas a mano y van dirigidas a todos, a ninguno, a quien quiera escuchar. Pueden ser escuetas biografías de una o dos páginas, o anuncios de se busca: un hijo perdido en medio de la guerra, un esposo que emigró y no da señales de vida. Puede ser el nombre de una medicina que no logran conseguir para un hermano que se queda ciego, o para una abuela que sufre de los nervios. Puede ser también la denuncia de una violación en tal barrio, de una matanza en tal pueblo. Las más breves son apenas un nombre y una ubicación, me llamo tal, me encuentro en tal lugar. Cada una de estas cartas es un llamado imperceptible, un improbable acto de fe, como el "aquí estuvo fulano" que un desaparecido raya con la uña en el muro de una celda.

Cuarenta años de la matanza coordinada por Charles Manson


El asesino pretendía originar un Holocausto racial.- Se inspiró en una canción de The Beatles

EL PAÍS.com - Madrid - 09/08/2009

La Familia Manson mató a seis adultos y un nonato entre el ocho y el diez de agosto de 1969. 40 años después, el nombre de Charles Manson, el hombre con una cicatriz en forma de esvástica en la frente, sigue siendo en EE UU sinónimo de maldad.

Manson creía ser un gurú, un profeta. En San Francisco se integró en una comunidad hippie, donde con discursos llenos de budismo y autoayuda, más su carisma, pronto se convirtió en el líder. Sus acólitos, su familia, le escuchaban extasiados ayudados por las dosis de LSD que Manson repartía. Con su propia comuna ya formada, recorría California en un autobús.

La pseudo religión que había formado Manson tenía su propia idea del Apocalipsis. Los negros se rebelarían y atacarían a los blancos en una batalla racial. Primero los barrios ricos como Berverly Hills. Violarían a las mujeres y dejarían mensajes escritos en sangre. La Familia sobreviviría, ya que su líder los habría conducido a una ciudad subterránea, donde se reproducirían hasta alcanzar el número de 144.000 personas, momento en el que tomarían el poder y gobernarían la Tierra y serían servidos por esclavos negros.

Jesucristo volvería secundado por cinco apóstoles: los Beatles John Lennon, Ringo Starr, George Harrison, Paul McCartney y el propio Charles W. Manson.

Según pasaba el tiempo y viendo que la raza negra no actuaba, Manson decidió que había que acelerar las cosas y dar ejemplo. El deber de la Familia era cometer dos asesinatos para provocar el Apocalipsis que el creía anunciado en la canción de The Beatles Helter Skelter.

La noche del 8 al 9 de agosto, cuatro miembros de la Familia fueron a por sus objetivos. Manson lo dirigía todo, sin participar activamente en ninguno de los crímenes.

Primero entraron en la mansión del productor musical Terry Melcher, alquilada en ese momento por Roman Polanski y Sharon Tate.

En la vivienda se estaba celebrando una pequeña reunión en la que participaban la propia Tate, actriz y mujer de Polanski; el productor Wojtek Frykowski; Abigail Folger, de una rica familia de cafeteros; y Jay Sebring, peluquero de los famosos de Hollywood en aquella época. Los maniataron y posteriormente los acuchillaron. Polanski estaba de viaje en Londres.

El crimen fue incluso más brutal ya que Tate estaba embarazada de ocho meses. Linda Kasabian, que entonces formaba parte del grupo de Manson y cuyo testimonio permitió encarcelar a los implicados, declaró que la actriz suplicó por la vida del nonato. No le sirvió de nada. Escribieron con sangre por la casa las palabras guerra, alzaos y helther skelter.

Luego se dirigieron hacia la casa del empresario Leno Labianca. Lo asesinaron junto a su esposa de 41 puñaladas y escribieron con sangre cerdos en la pared del salon. Se deshicieron de su cartera en medio de un barrio negro.

El Apocalipsis negro nunca llegó, pero sí un juicio. Duró nueve meses y medio y ocupó 31.716 páginas en sumarios y declaraciones. Manson fue condenado a pena de muerte, pero como fue abolida en 1972 en el estado de California, sigue en prisión. Un anciano solitario, con una esvástica en la frente, que continúa siendo paradigma del mal en los Estados Unidos. El boxeador Mike Tyson lo usó en 2002 para intentar recuperar su licencia de púgil.

"No soy la madre Teresa", afirmó, "pero tampoco Charles Manson".

jueves, 6 de agosto de 2009

Derrumbe minero deja dos muertos en Coahuila

Además, un trabajador resultó con heridas leves. Atribuyen el siniestro a 'un desprendimiento súbito de una de las paredes del yacimiento'


Hilda Fernández Valverde / Corresponsal El Universal
Saltillo, Coahuila Jueves 06 de agosto de 2009 12:32

Esta madrugada dos trabajadores murieron y otro resultó con heridas leves debido a un derrumbe en la mina de carbón “Lulú” del municipio de Escobedo, en la zona centro del estado, a más de 230 kilómetros de Saltillo.
En el turno laboraban 13 trabajadores cuando a la 1:30 horas ocurrió el accidente cuyas causas aún no se han determinado, pero se aducen a “un desprendimiento súbito de una de las paredes del yacimiento”.
Según la Secretaría del Trabajo Federal fue “una bolsa de aire”, mientras que personal del fundo considera que se debió a una falla geológica. La explotación de carbón es propiedad de la empresa “Minera Siderúrgica Coahuila”, de Mercedes Rocha.
El secretario de Gobierno en Coahuila, Armando Luna Canales, informó que los fallecidos son el mayordomo de la mina Rogelio Soto Torres de 45 años de edad y el operario Alfredo Ríos Martínez de 32 años, ambos con residencia en el mineral de Las Esperanzas, municipio de Múzquiz. Además otro obrero resultó con lesiones leves.
Las labores de rescate tardaron varias horas, hasta que a las 9:30 los cuerpos de las dos víctimas fueron trasladados a la funeraria de la sección 288 del Sindicato Minero en Monclova donde se les practica la necropsia de ley, para determinar las causas de la muerte.
Luna Canales precisó que el reporte en la Fiscalía General de la Región Centro se recibió a las 4:30 horas y personal de Protección Civil acudió al lugar del percance.
CLAUSURAN MINA SINIESTRADA
Hace unos momentos el coordinador de Protección Civil en la región centro, Eduardo Treviño, procedió a clausurar la mina y en breve la pondrá a disposición de la delegación de la Secretaría del Trabajo y Previsión Social, que es a quien compete hacerse cargo por ley.
Además, informó que, vía telefónica, el subsecretario del Trabajo y Previsión Social a nivel federal, Álvaro Castro, ofreció que se apoyará a los familiares de los fallecidos para que se les indemnice conforme a derecho.
NO FUE EXPLOSIÓN
A reserva de las pruebas periciales que se lleven a cabo, de antemano los especialistas en minas descartan que haya sido una explosión de gas metano porque los medidores marcan por debajo del nivel.
El delegado de la Fiscalía General del Estado en la zona centro, Horacio de Hoyos Martínez, dijo que de inmediato se inició la investigación.
Señaló que pasaron tres horas desde que ocurrió el derrumbe hasta que avisaron a la fiscalía y más tiempo en lo que se llegó al lugar que está muy alejado.
“Lulú” se localiza a la altura del kilómetro 55 de la carretera federal 57 (México-Piedras Negras), en el tramo Monclova-Sabinas, frente a la comunidad Menonita, siete kilómetros al poniente.

miércoles, 5 de agosto de 2009

En La Laguna, el Ejército mexicano desarrolla prácticas de guerra


Cada vez mayor militarización en la Comarca Lagunera

Juan Monrreal López
Agosto 5 de 2009
http://democratanortedemexico.com/
http://democratanortedemexico.blogspot.com/

Lerdo, Durango.- Con “barrido” de calles como en Irak o Afganistán, el Ejército mexicano, recorrió la mayor parte de esta cabecera municipal, “en busca de drogas y armas”, - según dijeron los militares-, sin encontrar nada en las cientos de casas que catearon, principalmente en los barrios populares.

Sin órdenes de registro extendidas por algún juez, contingentes de 50 soldados “peinaron” lotes baldíos, barrios, viviendas proletarias, centros de rehabilitación para drogadictos y alcohólicos, dejando intocables las grandes residencias y quintas de descanso que existen en esta ciudad.

Apersonados en cada puerta de los hogares, las fuerzas castrenses “solicitaron revisar” las moradas, “encontrando gran cooperación de los ciudadanos”, declaró uno de los comandantes de la tropa.

Los operativos de cateo a los domicilios llevan meses, sin resultado alguno. Los vecinos de las colonias del sur-oriente de la ciudad, denunciaron con temor a Demócrata Norte de México, los reiterados abusos de la milicia, que sin motivo alguno, ha golpeado a jóvenes, al igual que lo hicieron a principios de julio en la Colonia Fidel Velázquez, mejor conocida como “Chapala”, en el vecina ciudad de Gómez Palacio.

Con puestos de revisión fijos en diversas vías de la Comarca Lagunera, los operativos militares que se ejecutan en coordinación las distintas policías federales y estatales, no han logrado parar las ejecuciones en la región; tampoco han detenido a ningún matón o narcotraficante de importancia en ese mundo delincuencial.

Mientras tanto, vecinos del sur de Lerdo, siguen quejándose, porque en la madrugada, piquetes de soldados se estacionan en plenas calles sin siquiera permitirles dormir.

Lo cierto es que la militarización de la vida social en La Laguna, crece, tanto como los abusos de los militares, quienes han provocado accidentes viales a civiles con saldos mortales; han cateado moteles exponiendo desnudos a quienes se encuentran hospedados, revisado vehículos por miles, esculcado a transeúntes, sin embargo, la ola de violencia sigue.
jmonrreall@yahoo.com

Pago de favores el nombramiento de Antonio Juan Marcos Villarreal

Asume Antonio Juan Marcos como secretario regional

YOLANDA RÍOS / EL SIGLO DE TORREÓN / TORREÓN

Antonio Juan Marcos Villarreal tomó posesión ayer como titular de la Secretaría de Desarrollo Regional de La Laguna (SDRL) en sustitución de Eduardo Olmos Castro, quien este lunes se separó de su cargo.
La ceremonia se realizó en el salón Venustiano Carranza de Palacio de Gobierno, en Saltillo. Juan Marcos recibió su nombramiento de manos del gobernador Humberto Moreira quien anunció que la secretaría aglutinará ahora a los 21 organismos descentralizados, los que coordinaba el ahora titular de la SDRL.
Moreira le dijo a Juan Marcos que "hace tiempo nos propusimos responderle a una región tan importante como es la Comarca Lagunera con una secretaría que aglutinara los esfuerzos del Gobierno del Estado en lo relacionado con la operación de todos los programas y la obra pública. La secretaría cae en las manos de un hombre de Torreón, que se ha formado en una familia de mucho esfuerzo y sacrificio, que ha salido adelante con su talento en el servicio público".
Antonio Juan Marcos dijo que los cambios en la SDRL no se reflejarán en atrasos de las obras públicas y programas sociales que ejecuta actualmente el Gobierno del Estado, sino al contrario.

Cambios en la SDRL Trabaja desde hoy con un nuevo esquema.
⇒ Obras de infraestructura urbana.
⇒ Programas sociales como pavimentación, "Farmacias de la gente", "Monedero de la Gente".
⇒ Organismos de asistencia social.

El Presidente y Jacinta

Arnoldo Kraus

Aunque el título de este artículo podría haberse extraído de una de las fábulas de Esopo o de Lamartine, no es así. Se refiere a Felipe Calderón y a Jacinta Francisco Marcial. El primero es el Presidente de México. La segunda es una indígena ñañu (otomí) recluida desde agosto de 2006 en el Centro de Readaptación Social Femenil, en San José el Alto, Querétaro. Ya que Jacinta sigue encarcelada pese a los esfuerzos de algunas organizaciones no gubernamentales, y ante la contumacia de nuestros aparatos de justicia, a Calderón le corresponde atraer el caso. No sólo por las infamias que representan las acciones contra ella, sino para que el país sea testigo de un acto presidencial justo y ético.
La encarcelación de Jacinta resume, ad nauseam, los sinsabores de lo absurdo, de la injusticia, del racismo, del sesgo contra lo femenino, de la inamovilidad de la Comisión Nacional de los Derechos Humanos y de la mediocridad de los sistemas de justicia de nuestro país. La sentencia que asevera “en México la realidad supera a la ficción y al absurdo” es, en el caso de Jacinta, brutalmente cierta.
Resumo los hechos tal y como han sido narrados por diferentes medios de publicación. El 26 de marzo de 2006, seis elementos de la Agencia Federal de Investigación (AFI), sin portar uniforme, y sin identificarse como tales, llegaron a la plaza central de Santiago Mexquititlán. Despojaron a algunos comerciantes de sus mercancías con violencia, tras haberlos acusado de vender objetos “pirata”. Los tianguistas afectados exigieron a los agentes su identificación, quienes se negaron a presentarla.
Cuando la tensión aumentó, el jefe regional de la AFI, y el agente del Ministerio Público de la Federación en San Juan del Río, Querétaro, acudieron al pueblo para dialogar; ofrecieron, además, pagar los daños causados por sus miembros. Se acordó que uno de los elementos permanecería en el pueblo como “garantía”. El incidente finalizó el mismo día, tras convenirse que los comerciantes recibirían la cantidad correspondiente a los daños causados.
El 3 de agosto de 2006, Jacinta Francisco Marcial fue llevada, aparentemente con engaños, a Querétaro, donde fue presentada ante los medios de comunicación. Se le acusó de haber secuestrado a los agentes de la AFI durante los sucesos de marzo. Fue condenada a 21 años de prisión.
Jacinta es una indígena de 46 años, seguramente de baja estatura y de bajo peso, dedicada a la venta de aguas frescas, nieves y paletas en el tianguis y afuera de la iglesia de su pueblo. Se han esgrimido dos pruebas en su contra: una fotografía de un diario local tomada el día de los sucesos y el informe que brindaron los agentes de la AFI donde declaran que fueron rodeados y secuestrados por un grupo de personas. Con esos argumentos se procedió a encarcelar a la indígena.
Con el lema “Tú puedes ser Jacinta”, un grupo de organizaciones no gubernamentales, así como miembros de la Comisión de Equidad de Género del Congreso local, iniciaron, hace unos días, una campaña de recolección de firmas en apoyo de Jacinta, quien el 8 de agosto cumplirá tres años de estar presa por un delito que no cometió. Sería prudente que Felipe Calderón se enterase de la situación, y que respondiese, al igual que los encargados de la justicia en Querétaro, la pregunta que se hacen muchas de las personas que buscan la libertad de la indígena. “¿Alguien en su sano juicio puede imaginar que una pequeñita mujer indígena tenga la fuerza para secuestrar a seis fornidos agentes de la AFI, armados con toletes, rifles de asalto, protegidos con escudos y casco en la cabeza?”
El affaire Jacinta es el culmen de la infamia y de la injusticia. Es una pena que después de tres años siga encarcelada, que sus derechos no hayan sido restituidos y que la sentencia no haya sido modificada. La infamia cometida contra la indígena es producto de la mediocridad de nuestro sistema de justicia. Es producto, también, de su vulnerabilidad: es mujer, es indígena y es pobre.
En el affaire Jacinta todos los implicados en impartir justicia han fallado. A su condición de vulnerabilidad debe agregarse que durante el juicio Jacinta no contó con traductor (ha aprendido español en la cárcel), se le negó el derecho de presunción de inocencia y es probable que haya sido secuestrada para llevarla a Querétaro.
El Presidente y Jacinta no es una fábula de Esopo, es una realidad mexicana. Con Jacinta se ha violentado la ley, se ha vulnerado su persona, se ha atentado contra sus derechos humanos y se ha erigido un monumento a la sinrazón. Ante la inoperancia de los directamente responsables, ante la sordidez del caso y ante la ausencia de justicia sería ético que el presidente Calderón se hiciese cargo de Jacinta.

Los desenterradores de Acteal

Hermann Bellinghausen

Terminaron las deliciosas y muy merecidas vacaciones de los magistrados de la Suprema Corte de Justicia de la Nación y se inicia la nueva temporada de caza. En un país en el que no se castiga nunca la responsabilidad gubernamental, por criminal que esta sea (lo que va del 68 a la guardería ABC de Hermosillo y la violencia institucional hoy contra el narco y los migrantes y, de paso, los legítimos movimientos sociales que protestan), un grupo de intelectuales y abogados se han dado a la noble tarea de abogar por unos indígenas de Chiapas que, consideran, están presos indebidamente, como “culpables fabricados”. Se trata de los paramilitares sentenciados por la masacre de Acteal en 1997. Pues una cosa es cierta: todos los presos eran paramilitares. El grupo al que pertenecían debe no sólo las vidas de Acteal, sino muchas otras en los meses anteriores a la masacre.
Esta “salvación” de los presos por Acteal ya fue intentada en 2007 por los mismos que lo hacen ahora. En los mismos medios, con los mismos argumentos elaborados desde 2006 por el departamento jurídico del Centro de Investigación y Docencia Económicas (CIDE) y abogados evangélicos. Ahora podrían salirse con la suya.
Habiendo tanto indígena preso injustamente en todo México (por no hablar de los muertos, desplazados, despojados, mujeres violadas), qué notable afán por tomar precisamente a ‘estos’ para probar que la justicia mexicana es fallida y convenenciera.
O “era”, como sugiere Ana Laura Magaloni, quien, en un alarde de benevolencia, considera que ya estamos en la democracia, los gobiernos priístas son “el viejo régimen” y este encarcelamiento irregular de indígenas es una rémora de un México que ya no existe. Cosas que ocurrían “durante los años del autoritarismo mexicano” (Reforma, primero de agosto).
Uno pensaría que gente como esta investigadora lee algo más que los periódicos para enterarse. O cuando menos los periódicos. En el país militarizado de hoy, el “autoritarismo” no existe, por lo visto. Y la justicia es prístina y equilibrada, sin ninguna carga política, verdaderamente independiente. Ya se verá cuando salgan algunos de estos paramilitares: será un triunfo de la justicia “en la democracia”.
Sus motivos tendrán estos abogados y abogadores. Hacen una elaboración meticulosa e imaginativa. Sobre todo en ciertos episodios de su “reconstrucción”, ya descrita a fines de 2007 por Ricardo Raphael en El Universal; Héctor Aguilar Camín, en Nexos, así como Magaloni y otros investigadores y columnistas. Un ejemplo sería la fantástica “batalla” de Acteal (Nexos, diciembre de 2007). Otro, la aprehensión de 24 paramilitares durante el cortejo fúnebre de Las Abejas y bases de apoyo del EZLN en dirección a Acteal, el 24 de diciembre de 1997.
Según Aguilar Camín (Milenio, 4 de agosto), aquella Navidad, la PGR detuvo a dichas personas “de la siguiente manera”: “Mientras el cortejo fúnebre de los deudos de Acteal marchaba por la carretera, una camioneta de redilas llevaba a la cabecera del municipio de Chenalhó a distintos personajes de las comunidades, convocados por el alcalde para una reunión.
“Eran todos antizapatistas, del bando contrario a los dolientes. La camioneta fue obstruida en su paso por el cortejo, al que por razones de seguridad vigilaban agentes de la PGR. Unas mujeres gritaron, señalando a los que viajaban en la camioneta: ‘Ellos son los asesinos. Ellos son’. La PGR detuvo a 24 viajantes, sin más prueba que el señalamiento de los deudos del cortejo”.
Al igual que muchos testigos más, el autor del presente artículo estuvo allí. El momento está filmado. Quien resguardaba el cortejo eran centenares de zapatistas encapuchados, no la PGR y acompañaba a los difuntos el obispo Samuel Ruiz García. El dolor y el horror de los presentes era inmenso. En esas, con sospechosa precisión, llegó en dirección opuesta un camión de redilas lleno de campesinos, escoltados por la policía municipal de Chenalhó. Literalmente, se topó con los muertos de Acteal, en Acteal. Y con los sobrevivientes.
De inmediato salieron voces, un clamor, no sólo de mujeres por cierto. Los dolientes los identificaron como paramilitares. Un momento de insoportable tensión. Nunca he dejado de pensar que alguien puso la mesa para un linchamiento ready made. Con perversión cronométrica. Mas no era una marcha violenta, y no lo iba a ser. Un cordón de zapatistas encapuchados rodeó el camión, con disciplina y eficacia, para impedir que la multitud tuviera acceso a los pasajeros de las redilas, y Samuel Ruiz intervino para calmar el ánimo de los deudos.
Ninguno de los paramilitares negó serlo en ese momento. Su reacción fue de culpables, y de miedo. Agacharon la cabeza. ¿Por qué ninguno dijo “yo no fui”? Uno, cuando menos. ¿No sería lo normal? No, sólo descubrieron que habían sido engañados. Usados.
Por lo demás, no fue la PGR la que los “rescató” de una potencial turba. Simplemente, a los ojos del mundo y de las víctimas vivas, la policía federal se vio obligada a cumplir con su deber. ¿Cualquier camión con pasajeros visibles hubiera despertado esa denuncia inmediata y dolorosísima? Estoy seguro que no.
No es el único episodio inexacto en las reconstrucciones del revisionismo histórico de los autoasumidos desenterradores de Acteal. Igual sus versiones de la violencia en la gravera de Majomut meses atrás, y la “batalla” de Acteal donde un presunto (e indemostrable) fuego cruzado habría liquidado a 45 personas que estaban en medio, de rodillas, rezando.
En una entrevista aún inédita, filmada este año, Aguilar Camín elabora ampliamente su versión de todo aquello, con aplomo de historiador convencido de sus fuentes. Y para ejemplificar la tesis de que los malos no eran los malos, y los buenos tampoco eran tan buenos, cita con regocijo que Las Abejas de Acteal, “son abejas de día, y alimañas de noche” (donde alimaña equivale a zapatistas armados, según alcancé a entender).
El lenguaje no perdona.