martes, 3 de agosto de 2010

La violencia desata crisis en el periodismo mexicano

Alberto Nájar

BBC Mundo, México

Periodistas con miedo a salir de casa, redacciones de diarios evacuadas por amenazas de bomba, reporteros que adelantaron sus vacaciones para salir de las zonas en conflicto...

Es el panorama que viven periodistas de algunas ciudades de México, después del reciente secuestro y liberación de cuatro comunicadores en Durango, al norte del país.

Los secuestradores exigieron a dos cadenas de televisión que difundieran videos con mensajes contra grupos rivales, y para obligarlas a cumplir retuvieron a un par de camarógrafos como rehenes durante algunos días.

Es algo que nunca había sucedido en México, a pesar de la violencia que desde hace varios años existe contra periodistas en el país, reconocieron especialistas.

Los carteles de narcotráfico han tratado de utilizar a los medios de comunicación para amenazar a sus contrincantes o intimidar a la policía, explicó Raúl Trejo Delarbre, presidente de la Asociación Mexicana de Derecho a la Información (AMEDI).

"Estamos en una situación de extrema gravedad desde hace tiempo, y los medios de comunicación no han querido hacerse cargo de este cambio", dijo en conversación con BBC Mundo.

Temor

Los camarógrafos permanecieron secuestrados durante cinco días en Gómez Palacio, Durango, hasta su rescate por la Policía Federal.

Estamos en una situación de extrema gravedad desde hace tiempo, y los medios de comunicación no han querido hacerse cargo de este cambio

Raúl Trejo, presidente de la AMEDI

El plagio causó temor entre periodistas de zonas que han sufrido violencia por el narcotráfico. Algunos diarios de Chihuahua, por ejemplo, recibieron amenazas de ataques con explosivos.

En la región de La Laguna, donde se ubica Gómez Palacio, fueron pocos los reporteros que salieron de sus casas para laborar, e incluso algunos adelantaron sus vacaciones para salir de la zona.

BBC Mundo contactó a periodistas de dos estados en el norte y oeste del país, pero ninguno accedió a ofrecer su testimonio.

"Hay mucha psicosis, la gente no sabe en quién confiar. A algunos les mataron a sus compañeros", dijo una periodista de Ciudad Juárez, considerada la población más violenta de México.

En estas regiones las amenazas y ataques a periodistas y medios han sido frecuentes, pero jamás había ocurrido un secuestro para obligar a difundir mensajes de narcotraficantes, apuntó Trejo Delarbre.

Autoprotección
El nuevo clima de violencia reabrió la discusión sobre los protocolos de seguridad que deben seguir los medios mexicanos en adelante, sobre todo por el riesgo que aumenten las agresiones.

Según fuentes oficiales, una veintena de periodistas han sido asesinados desde 2006 en México.
Desde 2006 algunos diarios han tratado de establecer esfuerzos comunes para la cobertura de narcotráfico, como ocurrió en Colombia en la década pasada.

Hasta ahora las iniciativas no han prosperado. Una veintena de periodistas han sido asesinados desde entonces y otros once están desaparecidos, según la Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH).

El reciente plagio de comunicadores es una nueva oportunidad para avanzar en esa dirección, le dijo a BBC Mundo el especialista Rubén Aguilar, profesor de la Universidad Iberoamericana.

"Es un momento difícil, la prensa está amenazada. Pero también es la oportunidad de concertar códigos y protocolos compartidos para tratar la violencia del crimen organizado", explicó.

Por lo pronto, organizaciones de periodistas iniciaron acciones para tratar de protegerse.

Algunas convocaron a una marcha de protesta, mientras que otros comunicadores invitan a una reflexión colectiva para superar la falta de unidad que sostienen existe entre los medios mexicanos.

El debate gira en torno a la necesidad de que las autoridades investiguen las muertes y agresiones a periodistas. La CNDH ha dicho que la impunidad en estos casos fomenta la violencia contra los comunicadores.

lunes, 2 de agosto de 2010

Diputado electo; una semana levantado

Alfonso Peña Peña, de la coalición opositora “Durango, nos Une”, sigue desaparecido

*Fue levantado el 26 de julio en Durango capital

Juan Monrreal López
http://www.democratanortedemexico.com
http://www.democratanortedemexico.blogspot.com
Agosto 2 del 2010

Gómez Palacio, Durango.- Este lunes 2 de agosto, el diputado electo el 4 de julio por el VIII distrito del estado y alcalde con licencia de Tepehuanes, Durango, Alfonso Peña Peña, cumplió una semana levantado, luego que un grupo de hombres,- presuntamente policías estatales-, lo interceptaron el lunes 26 de julio, en la céntrica avenida 20 de noviembre de la capital del estado, fecha en que también secuestraron a 4 periodistas en esta ciudad.

Amenazado como alcalde de Tepehuanes, un municipio ubicado en el corazón de la Sierra Madre Occidental, donde se encuentra el llamado, “Triangulo Dorado” del narcotráfico, Peña Peña, había denunciado desde febrero, las presiones y amenazas que había recibido por vía telefónica de parte de un grupo delincuencial, exigiéndole que solicitara que el Ejército se retirara de la zona, “diciéndome que nos tienes que dejas chambear”.

Alfonso Peña, fue registrado como candidato a la diputación del VIII Distrito como miembro de la coalición opositora “Durango, nos Une”. Desde entonces solicitó la protección del gobierno estatal. El propio secretario de Gobierno Oliverio Reza Cuéllar, lo hizo público el 14 de mayo pasado. Luego le asignaron 3 escoltas; también fueron levantados el 26 de julio pasado en el perímetro de 20 de noviembre y Roncal, vigilado por un sistema de videocámaras, película que no han servido hasta el momento para identificar a los secuestradores.

Peña Peña, tuvo como contendiente a Maximiliano Silerio Díaz; hijo del ex gobernador Maximiliano Silerio Esparza. El VIII Distrito comprende los municipios de Tepehuanes, El Oro, Tamazula, Guanaceví, Topia, Canelas.

Una semana después del rapto, Ismael Hernández Deras, que cobra como gobernador del estado, no ha dicho nada del secuestro de Alfonso Peña, como tampoco asumió postura oficial acerca del levantón que sufrieron los 4 periodistas en Gómez Palacio.
jmonrreall@yahoo.com

Matan a 4 internos en la cárcel del GP

EL SIGLO DE TORREÓN/Gómez Palacio

Encuentran sin vida a cuatro internos del Centro de Readaptación Social (Cereso) número 2 de Gómez Palacio.


La mañana del domingo, cuando se realizaba el recorrido para entregar el desayuno, en el área de segregados, conocida como el área de castigo, el personal de seguridad halló muertos a cuatro internos, tres de ellos eran procesados por delitos federales y sólo uno por un delito del fuero común.

Ante el lamentable hallazgo, los custodios solicitaron la presencia del personal de la Subprocuraduría General de Justicia para que tomara conocimiento de la muerte de los internos, dos de ellos fueron localizados en la celda 1, mientras que los otros dos en la celda 8 de dicha área. Según los custodios, alrededor de las 7:45 de la mañana, cuando iban a entregar el desayuno a los segregados, fue que se dieron cuenta de que José Ángel Vázquez Jáquez, de 45 años, Erasmo Castellanos Guerra, de 40, Francisco Javier Villarreal Rodríguez, de 48 y Rodolfo López Flores, de 47, presentaban múltiples heridas punzo cortantes y ya no tenían signos vitales.

La autoridad estatal explicó que José Ángel ingresó el 16 de abril del 2010 por portación de arma de fuego y homicidio en grado de tentativa; Erasmo, el 4 de abril del 2009 por robo de hidrocarburos; Francisco Javier ingresó por posesión de enervantes el 28 de abril del 2010, mientras que Rodolfo era procesado desde el 15 de febrero de 2006 por secuestro y robo de vehículo.

Finalmente, se ordenó el traslado de los cuerpos al Semefo.

Filtraciones en línea

Anne Marie Mergier

Julian Assange creó el portal WikiLeaks a su imagen y semejanza: misterioso, subversivo, inclinado al activismo anarquista. Sin oficina fija y con apenas cinco empleados, este sitio de internet obtiene primicias periodísticas que exhiben a gobiernos y compañías multinacionales. En su más reciente golpe –la publicación de 91 mil documentos secretos del Pentágono sobre la guerra en Afganistán– logró la participación de tres importantes publicaciones: The New York Times, The Guardian y Der Spiegel. Con ello hizo más borrosa la frontera entre el mundo de los medios electrónicos “marginales” y el de “la gran prensa establecida”.

PARÍS.- Con el rostro casi plácido, todavía juvenil y el cabello totalmente blanco, Julian Assange parece surgir de una película de ciencia ficción.

Es misterioso y discreto. A veces radica en Suecia, otras en Kenia y, a últimas fechas, en Islandia. Se dice permanentemente perseguido y hostigado. Los pocos periodistas que se le han acercado lo describen como un tanto paranoico y muy mesiánico.

En realidad, este extraño personaje es la encarnación perfecta de la contracultura libertaria que encontró en internet el medio ideal para librar su guerra contra todos los poderes establecidos del planeta.

Assange afirma tener una sola meta en la vida: desenmascarar las villanías cometidas por políticos, gobiernos, multinacionales y fuerzas armadas en el mundo globalizado. Es la razón de ser de WikiLeaks (WikiFiltraciones), el sitio en internet que Assange fundó en diciembre de 2006 y al que presenta como el “servicio de inteligencia del pueblo”. Este portal brega a favor de la abolición de todos los secretos de Estado y de las cláusulas de confidencialidad.

En sus casi cuatro años de existencia WikiLeaks ha difundido más exclusivas que The Washington Post en 30 años, según afirma el sociólogo estadunidense Clay Shirky, a quien los internautas consideran como el especialista más agudo de las nuevas tecnologías de la comunicación.

La filtración, el pasado 26 de julio, de 91 mil documentos secretos de las fuerzas armadas estadunidenses sobre la guerra de Afganistán es, de lejos, el golpe más espectacular de Assange. El impacto es más fuerte debido a que logró involucrar a The New York Times, The Guardian y Der Spiegel en esa aventura. Es la primera vez que un medio de comunicación electrónico marginal, iconoclasta y con claro corte anarquista realiza semejante proeza.

Esa colaboración es una nueva etapa en la historia del periodismo contemporáneo. Hasta hace poco los medios de comunicación “establecidos” tomaban en cuenta los escándalos revelados por WikiLeaks; los comentaban y publicaban algunos de sus documentos, pero siempre enfatizaban que pertenecían a mundos distintos.

La flamante alianza con The New York Times, The Guardian y Der Spiegel volvió más borrosa la frontera entre estos mundos, otorgó título de nobleza al muy subversivo WikiLeaks y confirmó la importancia creciente de los medios de comunicación en línea.

Ciberactivismo

Poco se sabe sobre Julian Assange. Tiene 39 años y se define como “periodista y ciberactivista”. Nació en Australia en el seno de una familia bohemia. Descubrió la informática a los 14 años y a los 16 ya era un hacker de altísimo nivel, cuya actividad favorita era inmiscuirse en el sistema electrónico ultraprotegido del Ministerio de Defensa de Estados Unidos.

Solía dejar constancia de sus visitas mediante mensajes provocadores en los archivos violados. Fue detenido por la policía de Melbourne después de haber penetrado los sistemas de una importante empresa australiana. Tuvo muchos problemas con la justicia de su país. Pagó multas muy altas, pero escapó a la cárcel y muy pronto fue reclutado por una empresa de seguridad. Acabó sus estudios universitarios y creo WikiLeaks, exclusivamente dedicado a filtraciones de documentos secretos de toda índole.

Ese portal “participativo” funciona sobre el modelo de la enciclopedia en línea Wikipedia: todos los internautas están invitados a entregarle materiales confidenciales o inéditos. Éstos sólo se publican después de ser controlados por especialistas de WikiLeaks, que cuenta con cinco empleados y cerca de mil colaboradores esparcidos en el mundo.

Assange dotó a su página web de sistemas de seguridad muy sofisticados y se vanagloria de proteger contra viento y marea el anonimato de sus informantes. El ciberactivista optó por registrar su portal en Suecia, país en el que la legislación defiende a quienes denuncian abusos. Esa precaución le permite evitar que sus materiales sean censurados. Al parecer lo registró también, pero de manera reciente, en Islandia.

Según explicaron los directivos de The New York Times, The Guardian y Der Spiegel, el fundador de WikiLeaks los contactó en junio pasado para proponerles la publicación de “los diarios secretos de la guerra de Afganistán”. Les entregó los documentos sin cobro alguno y exigió su publicación simultánea el 26 de julio. Rehusó identificar a sus fuentes, pero en varias oportunidades Assange y sus colaboradores revelaron que militares estadunidenses les hacían llegar a menudo datos valiosos.

Los tres medios de comunicación crearon de inmediato equipos de trabajo integrados por expertos, investigadores, periodistas y abogados que examinaron con lupa gran parte del material. Cada equipo trabajó por su cuenta, a su manera y eligió los documentos que más le interesaron.

En una nota de presentación de los materiales seleccionados, The New York Times precisó que informó a la Casa Blanca de su proyecto. Los altos funcionarios de Washington, a quienes el diario mostró los documentos, no negaron su autenticidad.

En cambio subrayaron que informaciones mencionadas en 15 mil de los 90 mil folios ponían en peligro la vida de soldados, oficiales, informantes y colaboradores de las fuerzas armadas estadunidenses y de la OTAN. Los tres periódicos y WikiLeaks decidieron no publicarlos. Assange precisó que su equipo estaba “limpiando” los documentos para quitar cualquier dato comprometedor y que luego los publicaría.

WikiLeaks difundió el material en bruto con una breve introducción y sin comentario alguno. Es su método de trabajo. Deja que los internautas se las arreglen solos con la información.

En cambio The New York Times, Der Spiegel y The Guardian realizaron una amplia labor de contextualización, clasificación del material y análisis de su contenido. El diario británico elaboró, inclusive, un glosario de 400 abreviaturas que permite descifrar todos esos mensajes e informes codificados.

Los tres medios coinciden: El material, que cubre un periodo de cinco años y medio –de 2004 a finales de 2009–, confirma que Afganistán se ha convertido en un auténtico pantano para las fuerzas internacionales encabezadas por Estados Unidos. Peor aún, evidencia una situación muchísimo más grave de lo que se sospechaba.

Golpes mediáticos

¿Cambiará el curso de esa guerra cruenta la publicación de esos documentos?

Es el sueño de Assange, quien confía en la presión que una opinión pública mejor informada puede ejercer sobre sus gobernantes. El fundador de WikiLeaks cree en la virtud de los electrochoques mediáticos y los multiplica.

A finales de 2007 publicó en línea el texto completo de un manual militar redactado por el general estadunidense Geoffrey Miller, jefe del centro de detención de Guantánamo. Estaba destinado a los soldados que servían en esa prisión. Las instrucciones detalladas y sórdidas de Miller sobre cómo ablandar física y psicológicamente a los nuevos presos, dieron la vuelta al mundo.

Lo mismo ocurrió en abril de 2008 con los manuales internos de la Iglesia de Cientología. WikiLeaks sacó a la luz pública esos auténticos tratados de manipulación mental. En vano se empeñaron los cientólogos en demandar y enjuiciar al portal.

Algunos meses más tarde, en septiembre de 2008, Assange puso la lupa en la campaña presidencial de Estados Unidos. Publicó los e-mails personales de Sarah Palin, entonces candidata a la vicepresidencia. Fue un buen golpe político: evidenció que Palin usaba sus cuentas electrónicas privadas para sus comunicaciones oficiales. La ley exige el uso exclusivo de canales oficiales, ya que ese tipo de mensajes deben ser archivados y no pueden ser destruidos.

Ese mismo mes, WikiLeaks difundió un informe confidencial sobre el eminente colapso de un banco islandés. Nadie tomó en serio esa información. Un mes después, Islandia se declaró en bancarrota.

En noviembre de 2008 le tocó el turno a Gran Bretaña. Assange y sus compañeros dieron a conocer la lista casi completa de los 11 mil militantes del British National Party, un partido político neofascista y ultrarracista. Además de sus nombres y apellidos, publicaron también sus direcciones y números de teléfono. Quedaron al descubierto personajes conocidos, periodistas, militares…

Algunas semanas más tarde otro escándalo sacudió a Gran Bretaña cuando WikiLeaks reveló las operaciones turbias de una empresa contratista de Costa de Marfil, a la que la compañía británica de transporte de petróleo Trafigura pidió “desaparecer” 400 toneladas de gasolina contaminadas por desechos tóxicos que se encontraban en un buque cisterna.

La empresa africana vertió el contenido del buque en barrios populares de la ciudad de Abidján y en zonas rurales de Costa de Marfil. Contaminó a 85 mil personas y mató a 15. Trafigura fingió no estar al tanto de la actuación de la empresa contratista, pero el diario The Guardian investigó los hechos. Presiones de alto nivel impidieron que el diario publicara el resultado de sus indagaciones. WikiLeaks se encargó de difundirlo.

En noviembre de 2009, Assange provocó otra polémica con la filtración muy controvertida de 500 mil mensajes que intercambiaron ciudadanos de Estados Unidos durante los atentados del 11 de septiembre de 2001 contra las Torres Gemelas. Entre esos mensajes se encontraban también muchos que distintos funcionarios de la policía de Nueva York y del FBI se enviaron entre sí.

Ese material heteróclito en el que se mezclan confidencias personales, información de los servicios secretos y mensajes técnicos dio su plena dimensión a esa tragedia, pero suscitó debates violentos acerca de la violación de la privacidad de las víctimas de los atentados y sobre la gratuidad de semejante exhibición.

El pasado mes de abril, Assange asestó otro golpe al Pentágono al difundir en línea un video titulado Collateral Murder. Ese material fue filmado el 12 de julio de 2007 desde un helicóptero de guerra Apache. Muestra cómo soldados estadunidenses ametrallan a civiles iraquíes en un barrio de Bagdad. En ese operativo perdieron la vida 12 personas, entre ellos Namir Noor Eldeen, camarógrafo de la agencia de prensa británica Reuters, y su chofer Saeed Chmag. Millones de personas vieron el video que WikiLeaks puso en YouTube.

Tres años después de los hechos, el Pentágono se vio obligado a investigar esa matanza que había enterrado por considerarla como un mero “daño colateral”. No se sabe aún si encontró a los autores de los disparos, pero en mayo pasado ordenó la detención de Bradley Manning, un joven militar estadunidense de 22 años que trabajaba en Irak como analista de información de inteligencia, y lo acusó de haber filtrado el video. Hasta donde se sabe, Manning está preso en Kuwait mientras prosiguen las investigaciones.

Assange aprovecho el éxito planetario del Collateral Murder para anunciar la publicación de materiales aún más explosivos. El 26 de julio cumplió su promesa y advirtió que le estaban llegando más documentos importantes. l

Proceso
02/08/2010

El narco exige titulares

El recurso al secuestro de periodistas para difundir 'narcomensajes' inquieta a los medios en México

SALVADOR CAMARENA - México - 02/08/2010 El País


Las autoridades mexicanas han acusado al cartel de Sinaloa, liderado por Joaquín Guzmán Loera, El Chapo, de estar detrás del secuestro de cuatro periodistas en Durango (norte de México), que concluyó el sábado con el rescate de los dos camarógrafos que aún estaban retenidos. Tanto por la identidad del autor, como porque los delincuentes usaron a los reporteros para intentar emitir a nivel nacional "propaganda criminal", el que constituye hasta ahora el mayor desafío a los medios de comunicación en México es un capítulo que parece lejos de haberse cerrado: los periodistas mexicanos han proclamado la necesidad de replantear tanto la cobertura de la violencia como la responsabilidad del Gobierno y la desunión del gremio.


Los delincuentes liberaron a dos reporteros; otros dos fueron rescatados

Las autoridades señalan al Chapo Guzmán, capo del cartel de Sinaloa

El sábado fue el mismo presidente, Felipe Calderón, quien, a través de su cuenta de Twitter, dio el primer indicio público de que se acercaba la resolución de la crisis de los periodistas, que habían sido tomados como rehenes el 26 de julio. "La Policía Federal realiza un operativo para rescatar a los periodistas secuestrados en La Laguna", publicó en esa red social el mandatario a las 9:27 horas. A las 12:00 horas, Calderón oficializó también en Twitter que los reporteros habían sido liberados. Tres horas después, Genaro García Luna, secretario de Seguridad Pública Federal, presentaba ante las cámaras a los rescatados (con evidentes señales de maltrato) y acusaba a El Chapo de ser el responsable del secuestro. El trabajo de inteligencia, dijo, posibilitó el cerco a los delincuentes, que huyeron. No hubo detenidos en el operativo.

Los periodistas habían sido "levantados", como se conoce al secuestro que no exige dinero para liberar a la víctima, después de haber cubierto una "protesta" en las afueras del penal de Gómez Palacio, en Durango. Los manifestantes demandaban la restitución de la directora del presidio, quien está acusada de facilitar armas y vehículos a internos de la cárcel que algunas noches salían a perpetrar matanzas a la vecina población de Torreón, en el Estado de Coahuila. De enero a julio, estos presos-sicarios habrían matado al menos a 35 personas.

Ese lunes, los automóviles donde viajaban el reportero Héctor Gordoa, de Televisa México, y los camarógrafos Alejandro Hernández, de Televisa Torreón, y Javier Canales, de Multimedios Laguna, fueron encontrados a seis kilómetros de la cárcel, calcinados. Pero de ellos ni rastro. Luego se supo que había otro periodista levantado, Óscar Solís, de El Vespertino. En total, cuatro en un primer momento. Aunque la noticia corrió como rumor pocas horas después, la mayoría de los medios de comunicación atendieron la petición de las empresas editoras de los rehenes de mantener discreción a fin de facilitar las gestiones. Milenio, un diario que forma parte de Multimedios, terminaría publicando el miércoles la información, incluyendo detalles de la "negociación", en la que los narcotraficantes pedían que se emitieran tres vídeos con narcomensajes.

Fruto de esas negociaciones, los secuestradores liberaron el jueves al reportero Héctor Gordoa. Pero el hecho de que los delincuentes siguieran reteniendo a los camarógrafos, revelaba ayer Milenio, dio pie a la operación policial de rescate.

La noche del jueves, dos de los periodistas estrella de Televisa y Milenio TV suspendieron su participación en sendos programas para protestar por la gravedad de la situación y para rechazar que los criminales pretendan someter a los medios.

Se abrió entonces un compás de espera que terminó con las emisiones especiales de este sábado, cuando Televisa y Milenio TV dieron a conocer el fin de la toma de rehenes. Se supo luego que los periodistas sufrieron tortura física y psicológica, y que durante todo el tiempo estuvieron vendados y maniatados.

Un cabo suelto lo representa Óscar Ortiz, de El Vespertino, quien habría sido liberado el martes, según ha trascendido, pero de cuyo paradero no se tiene noticia.

Esta crisis ha desatado un debate en la profesión periodística sobre la necesidad de que las autoridades cumplan con su deber y garanticen la seguridad, y también de que el gremio deje de lado sus diferencias y "enfrente unido esta amenaza". Ayer comenzó a circular entre periodistas una carta que pretende impulsar una reflexión colectiva bajo la lógica de que, pasado lo peor, la amenaza no ha disminuido en absoluto.

Sola contra “los señores de la guerra”

Alejandro Gutiérrez

Malalai Joya tiene que vivir clandestinamente en Afganistán. Lo absurdo del caso es que ella es afgana y, además, diputada nacional. Sus compañeros del Parlamento, los llamados “señores de la guerra”, la odian porque esta osada mujer les recuerda constantemente los crímenes y delitos que han cometido y por los que no han recibido castigo... Incluso la expulsaron de la institución legislativa y la han tratado de matar. Pero Malalai no desiste y ahora sacó a la luz su libro Una mujer contra los señores de la guerra, en el que narra la barbarie que caracteriza a estos hombres y la tragedia permanente de Afganistán.

MADRID.- Ha esquivado la muerte desde los 24 años, cuando denunció por primera vez a los “señores de la guerra” de Afganistán, quienes se habían apoderado del endeble “proceso democrático” de su país para luego ocupar 60% de los escaños del parlamento afgano y las posiciones clave del gobierno del presidente Hamid Karzai.

En diciembre de 2003 esa joven delegada tomó el micrófono en la asamblea tribal conocida como Loya Jirga, en una sesión en la que se buscaba ratificar la Constitución, primera piedra para la construcción de una democracia “tutelada por Estados Unidos” tras el derrocamiento del régimen talibán.

“Mi nombre es Malalai Joya, vengo de la provincia de Farah. Con el permiso de los respetables asistentes a la reunión, y en nombre de Alá y de todos los mártires en el camino hacia la libertad, quiero dirigirme a ustedes unos minutos.

“Mi crítica a todos mis compatriotas es: ¿por qué permiten poner en duda la legitimidad y legalidad de esta Loya Jirga debido a la presencia de esos criminales que han llevado a nuestro país al estado en que se encuentra? ¿Por qué deberíamos consentir que los criminales estén presentes aquí?”

De figura menuda pero vehemente al hablar, Malalai acusó a muchos de los presentes en esa reunión de ser los señores de la guerra que lanzaron a Afganistán a una espiral de conflictos armados desde fines de los setenta, de provocar muerte y destrucción en aras de obtener el poder e imponer su ley, de ser “los elementos más misóginos” y que deberían ser “procesados en cortes nacionales e internacionales”.

La mayoría de esos hombres de larga barba y turbante a los que acusaba por la matanza de miles de inocentes, formaron parte de la resistencia de los mujahidines a la invasión soviética, entre 1979 y 1989. Tras la expulsión del Ejército Rojo ellos mismos se enfrascaron en una guerra civil para tomar el poder, del que fueron desplazados por los talibanes.

Después del 11 de septiembre de 2001, ellos mismos, agrupados en la llamada Alianza del Norte, fueron los aliados de la operación Libertad Duradera, con la que Estados Unidos expulsó al régimen talibán. Algunos de esos señores de la guerra y sus enemigos, los talibanes, dice Malalai Joya, son responsables de la producción de opio, la mayor en el mundo, que abastece 92% del mercado mundial.

La joven delegada de la provincia de Farah no logró terminar su discurso porque el portavoz de la asamblea, Sibghatullah Mojaddedi, le apagó el micrófono y la acusó de “faltarle al respeto” a los presentes. “Ha cometido usted un grave error... ha cruzado la línea”, le recriminó.

Ya para entonces, antes de que interrumpieran su alocución, la reunión se convirtió en un caos en medio de las vociferaciones y la ira de muchos de los aludidos. “Puta” e “infiel” fue lo menos que le gritaron.

Ante el riesgo que corría, Malalai Joya tuvo que salir del recinto abrazada por otra diputada y escoltada por personal de seguridad de las Naciones Unidas, que la llevaron a un refugio seguro.

Abdul Rab Rasul Sayyaf, uno de esos temibles señores de la guerra, pronunció una arenga provocando al resto para que agredieran a Malalai: “Llamar criminales a estos héroes que han liberado al país, ¡ese es el verdadero crimen!”

Desde entonces, dice Malalai a Proceso,
fue objeto de cinco atentados. Detalles de ello los ofrecio durante una visita que hizo a Madrid en octubre de 2009, cuando recibió el premio Juan María Bandrés a la Defensa del Derecho de Asilo y presentó su libro de reciente aparición: Una mujer contra los señores de la guerra, donde describe su vivencia y lo que enfrenta Afganistán.

Reconocimiento mundial

A partir de la Loya Jirga de diciembre de 2003 el nombre de esta activista, por los derechos de las mujeres y los menores afganos, saltó a los medios del mundo, que reprodujeron sus palabras. “Una joven afgana se atreve a mencionar lo inmencionable”, tituló The New York Times su nota.

Fue expulsada de la Loya Jirga por negarse a ofrecer disculpas a los señores de la guerra, como le exigía el portavoz de la asamblea, pero su denuncia y el arrojo mostrado fueron los detonantes del inicio de una carrera política que en 2005 la llevó a ocupar un escaño en el Parlamento afgano.

Es la diputada más joven del Parlamento –al que ingresó con 27 años de edad– pero no puede cumplir su función en la legislatura: fue expulsada por persistir en su petición de que los tribunales enjuicien a los señores de la guerra y narcotraficantes que comparten escaños; los compara con los talibanes por su “fundamentalismo”, por sus “leyes medievales”, las prácticas corruptas y por la impunidad de los crímenes que cometieron en el pasado.

Malalai se convirtió en la piedra en el zapato del Parlamento: en una de sus intervenciones denunció los abusos de Abdul Rab Rasul Sayyaf al apoderarse de tierras que no le pertenecían. En respuesta, éste la amenazó desde su escaño: “¡Cállese ya!, la haré callar para siempre”.

Identifica a este señor de la guerra como “el primero que invitó a Osama bin Laden a Afganistán” y haber “apadrinado y entrenado a Khalid Sheikh Mohammed, a quien Washington considera el cerebro de los atentados del 11 de septiembre de 2001.

Sayyaf pronunció luego un discurso alegando que sus acusaciones eran “antiislámicas” y que debía existir una “línea detrás de la cual no podía decirse nada contra el Islam” y por tanto no los podía acusar de nada. Luego de este incidente, esos diputados aprobaron la polémica Ley de Estabilidad y de Reconciliación Nacional que les da inmunidad por crímenes cometidos en el pasado.

Clandestinidad

Malalai relata en su libro cómo el 19 de diciembre de 2005, al inicio de la legislatura, observaba a los presentes en el Parlamento y recordaba el informe de Human Rights Watch en el que se documenta que 60% de los nuevos parlamentarios son señores de la guerra o sus aliados. “Mucha de esa gente obtuvo su asiento en el Parlamento a punta de pistola o gracias a sobornos con dólares que tenían en abundancia porque la CIA pagó a los líderes de la Alianza del Norte en metálico su apoyo durante la guerra con los talibanes”, afirma Joya.

“Mis más sinceras condolencias al pueblo de Afganistán”, dijo en su primera intervención parlamentaria para criticar la composición del Parlamento y del gobierno de Hamid Karzai, pero en el acto le cortaron el sonido en medio de los reclamos de los señores de la guerra.

Como ejemplo de lo que Karzai ha hecho, señala la designación como vicepresidente de Karim Khakiki, “infame señor de la guerra de la provincia de Bamyan”, o la de Izzatullah Wasifi como juez anticorrupción de Afganistán, pese a haber estado preso cuatro años en Nevada por traficar heroína.

Vive casi en la clandestinidad dentro de Afganistán rodeada por un grupo de guardaespaldas comandados por su tío Azad, y la rutina es tan cambiante que debe dormir en casas diferentes cada día.

El primer intento por terminar con su vida, recuerda, fue cuando después de la Loya Jirga volvía a Farah en compañía de una compañera y fue alertada por un partidario de que sería atacada en un pueblo llamado Shewan, en la zona de Daristan, bajo control talibán. “La idea era matarme ahí para que se pudiera acusar a los talibanes del crimen”.

El peor, sin embargo, fue luego de visitar una mezquita de su pueblo natal, Ziken, donde había sido invitada a hablar durante una celebración: cuando salía en una caravana de dos vehículos con sus escoltas, en un puente “una enorme bomba explotó justo delante del coche, con una intensidad y una onda expansiva que nos levantó de los asientos”. Tiempo después supo que aliados de los señores de la guerra prepararon el atentado, molestos porque “yo había ensuciado la mezquita con mi presencia”.

El terror talibán

Malalai Joya nació el 25 de abril de 1978 en la aldea de Ziken, en el montañoso distrito de Anardara, oeste de Afganistán, tres días antes de que Afganistán se viera cimbrada por el golpe de Estado auspiciado por los soviéticos, recuerda en su libro.

“Uno de mis primeros recuerdos es estar pegada a las piernas de mi madre mientras varios policías registraban nuestra casa buscando a mi padre”, relata en su libro. Su padre había abandonado sus estudios de medicina para sumarse a los mujahidines y pelear contra la ocupación soviética.

Cuatro años después su familia la llevó a un campo de refugiados en Irán y luego a otro en Paquistán, donde pudo completar sus estudios básicos; mucho después se involucró en programas de alfabetización de adultos.

Con la derrota del gobierno prosoviético, el 28 de abril de 1992, “los verdaderos mujahidines dejaron las armas, pero los extremistas y los grupos poderosos comenzaron la guerra civil, porque los señores de la guerra se disputaban el botín: Kabul, por ejemplo, era campo de batalla de las milicias de Gulbuddin Hekmatyar y las de Ahmad Shah Massoud”.

De éste último recuerda que la CIA le llenó los bolsillos de dólares para que capturara y asesinara a Osama bin Laden, pero que es un comandante de la Alianza del Norte que se benefició de “dinero de traficantes de heroína y contrabandeaba piedras preciosas”. Murió en un atentado el 9 de septiembre de 2001, dos días antes de los ataques a las torres gemelas, aunque Joya critica que el gobierno de Karzai y el gobierno francés, con el que tuvo tratos, lo eleven a “categoría de héroe”.

La familia de Malalai se asentó en Farah, pero era tal el caos que “no podíamos salir a la calle porque todas las mujeres eran secuestradas y violadas.

“Occidente vive engañado creyendo que la intolerancia, la brutalidad y la dura opresión sobre las mujeres en Afganistán comenzó con el régimen talibán. Pero eso es mentira, más polvo en los ojos del mundo por los señores de la guerra que dominan el gobierno apoyado por Estados Unidos, autodenominado ‘democrático’, de Hamid Karzai”, relata en su libro.

Los talibanes combatieron el gobierno de los señores de la guerra hasta que los derrotaron en 1996 y los orillaron al exilio. En 1998 los talibanes ya controlaban 95% del país. “Pero a pesar de que prometieron seguridad a la población, pronto las esperanzas se convirtieron en cenizas” porque “los talibanes repitieron los mismos crímenes cometidos por sus hermanos yihaidistas”.

En 1998, en el régimen talibán, Malalai regresó a Afganistán acompañada de su familia para poner en marcha en Farah la impartición de clases a las niñas, algo prohibido por los talibanes; además impulsó la construcción de un albergue de menores y luego un hospital.

“Daba clases en los sótanos de casas. Nos teníamos que acostar en silencio en el sótano cuando nos avisaban que los talibanes patrullaban la zona y llegaban a registrar la casa.”

Como las leyes talibanes prohibían escuchar música o cantar, las fotografías y el cine, Malalai recuerda que en 1999, a los 21 años, pudo ver clandestinamente la primera película de su vida. “Vimos Titanic. Se convirtió en una sensación clandestina en la juventud afgana que la vimos”, relata. l

Proceso
02/08/2010

Aumenta casi en 50% homicidios en Juárez

CIUDAD JUÁREZ, Chihuahua.- En 2008 la urbe registró mil 600 asesinatos y casi 2 mil 650 en 2009, atribuidos al crimen organizado.

Desde diciembre de 2006, México acumula 25 mil muertes por causa del crimen organizado. (AP)

CIUDAD JUÁREZ, Chihuahua.- Ciudad Juárez registró en los siete primeros meses de este año mil 700 asesinatos atribuidos al crimen organizado, un aumento de casi el 50%, de acuerdo a información oficial y recuentos periodísticos, según publica Milenio con información de EFE.

En la cifra correspondiente a este año se suman los 18 asesinatos registrados en las últimas horas, mientras que en el mismo periodo de 2009 fue de mil 150 homicidios, un aumento del 47.6%.

La metrópoli norteña, fronteriza con El Paso (Texas, EU) es la ciudad más violenta de México debido al enfrentamiento que mantienen allí los cárteles de Juárez y de Sinaloa.

El sábado se registraron 15 asesinatos, entre ellos el de dos mujeres que fueron tiroteadas. Las tres víctimas restantes fueron asesinadas hoy, uno de ellas a golpes, informó la Subprocuraduría de Justicia del estado de Chihuahua en la zona norte.

Julio concluyó como el segundo mes más violento de 2010 en la urbe, registrando 291 homicidios, un promedio de 8 personas muertas al día.

El primero de esta lista fue junio, con 313 homicidios; mayo registró 262; marzo 240; enero 227; abril 205 y febrero 163.

En 2008 la urbe registró mil 600 asesinatos y casi 2 mil 650 en 2009, atribuidos al crimen organizado, cerca de un tercio de los cometidos en el país.

Desde diciembre de 2006, México acumula 25 mil muertes por causa del crimen organizado.

Agencias
02/08/2010

domingo, 1 de agosto de 2010

El secuestro

¿Y EL GOBIERNO FEDERAL?

El grado de violencia que golpeó al país en las últimas semanas puede medirse por el número de muertos, de secuestrados, de casos sin resolver... Pero también hay cambios cualitativos: el lunes 26 el crimen organizado dio otro importante paso al imponer sus contenidos a medios de comunicación nacionales, mediante el secuestro de periodistas

Domingo, 01 de Agosto de 2010


MÉXICO, DF.- El secuestro de periodistas de Televisa y Milenio Televisión para exigir la difusión de narcovideos no sólo es una secuela del "deterioro del periodismo en México por la violencia contra el gremio y la impunidad que la envuelve"; es el primer caso del que se tiene conocimiento en que el crimen organizado influye en las líneas editoriales de medios de comunicación nacionales, afirma Darío Ramírez, coordinador en México y Centroamérica de Artículo 19, organización dedicada a la defensa de la libertad de expresión con sede en Londres, Inglaterra.

El 26 de julio, tras cubrir una protesta de reos en Gómez Palacio, Durango, fueron plagiados por un grupo de pistoleros el camarógrafo Alejandro Hernández y el enviado del programa de Televisa Punto de partida, Héctor Gordoa, así como el camarógrafo del grupo Multimedios –al que pertenece Milenio– Jaime Canales y el reportero del diario regional El Vespertino, Óscar Solís.

El "rescate" exigido para liberar a los periodistas fue la transmisión de tres narcovideos. Multimedios cumplió la orden el día 27, como reveló el diario Milenio en su edición del día siguiente: "A la 1:40 horas los videos fueron transmitidos en el Telediario de La Laguna en un enlace especial originado desde Milenio Televisión, en el DF. Tuvo una duración de 15 minutos y fueron emitidos sin ninguna edición".

Para Ramírez, "eso es un claro indicio de la influencia del crimen organizado en líneas editoriales que hasta ahora sólo tenía precedentes en medios a nivel local, que desde hace tiempo han recibido llamadas en las que les dicen qué publicar y qué no. Por lo que vemos en el caso de Gómez Palacio, lo que no era nuevo en los estados ya alcanzó a los medios nacionales".

La noche del 29 de julio, el Canal 2 de Televisa presentó durante 60 minutos una pantalla fija con el nombre de la emisión Punto de partida sobre fondo negro. Antes, la conductora del programa, Denise Maerker tronó: "No estamos dispuestos a salir esta noche a fingir que no está pasando nada. Sí está pasando".

Aunque Maerker exigió a los "órganos del Estado" que proveyeran seguridad para ejercer el oficio periodístico, la explicación para no transmitir su programa no fue más allá que la referencia al secuestro de cuatro reporteros, asunto que fue omitido en los noticieros de la empresa de Emilio Azcárraga Jean.

Esa misma tarde El Diario de Juárez y Reforma habían dado a conocer en sus portales de internet la liberación de Héctor Gordoa, el enviado de Televisa a La Laguna.

Por la noche, en el noticiero de Milenio, el conductor Ciro Gómez Leyva lanzó un reclamo sin destinatario: "¿Por qué quedarnos en medio de esta situación? ¿Qué es esto de que si transmitimos una imagen liberan a nuestro compañero rehén? ¿Qué es esto de que, si no lo hacemos, lo matan? ¿Qué esto de que si lo hicimos, no lo sueltan? ¿Qué es esto de que si lo volvemos a hacer, quién sabe qué carajos ocurrirá? (…) Un medio de comunicación no está diseñado ni equipado para negociar una toma de rehenes".

‘LLEGANDO TARDE’

Para Ramírez, de Artículo 19, "una vez más los periodistas están llegando tarde a buscar las solución de problemas. El deterioro viene dándose desde hace muchos años y no se tomaron cartas en el asunto, lo que ocasionó que llegáramos a este nivel de violencia y a este nivel de zozobra dentro del medio periodístico".

El activista sostiene que el hecho revela también "lo lejana que está la Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH) del gremio periodístico, y que en sus protocolos de trabajo no se considera la opinión de las víctimas ni de sus familias".

La crítica de Ramírez se basa en la divulgación del comunicado de prensa CGCP/206/10, el 27 de julio, donde la CNDH revela que cuatro periodistas, cuyos nombres omite pero especifica los medios a los que pertenecen, fueron "levantados" entre el medio día y las 11 de la noche del 26 de julio.

El documento incluye un recuento de agresiones a periodistas: 64 homicidios desde 2000 y 11 desaparecidos de 2006 a 2010; 294 expedientes de queja integrados durante el gobierno de Vicente Fox, y 286 en lo que va del sexenio de Felipe Calderón.

El viernes 29, en entrevista con la periodista Carmen Aristegui, el ombudsman Raúl Plascencia respondió a las críticas de Ciro Gómez Leyva contra la CNDH desde el martes 27, por no haber tomado en cuenta la opinión de los medios en los que trabajan los periodistas secuestrados, es decir, que se guardara silencio en vez de emitir su boletín de prensa.

"Nadie nos comunicó esa situación (…) Si, en todo caso, hubiéramos tenido información de esas características la hubiéramos valorado y hubiéramos tomado la mejor decisión", justificó Plascencia, tras señalar que la decisión de comunicar el secuestro se tomó después de que el secretario de gobierno de Durango, Oliverio Reza, lo informó en rueda de prensa.

GOBIERNO AUSENTE

Darío Ramírez caracteriza el último año de Vicente Fox como "el desgobierno total", en que el ejercicio periodístico se vio trastocado por la violencia del crimen organizado, "aunque –recuerda– los agentes del Estado, llámense gobernadores, presidentes municipales o miembros de las fuerzas armadas, siguen siendo los principales perpetradores de las agresiones a periodistas".

En el análisis Entre la violencia y la indiferencia. Informe contra la libertad de expresión en México, que elaboraron Artículo 19 y el Centro de Nacional de Comunicación Social (Cencos), se documentan 244 casos de agresiones contra periodistas ocurridos en 2009, de los cuales el 65% son atribuidos a "agentes del Estado".

En el informe se toman en cuenta varias categorías de violencia: la agresión física (a la que corresponden 44.67% de los casos mencionados), amenaza (19.26%), intimidación o presión (19.26%), detención arbitraria (9.43%), asesinato (4.51%), calumnia, injuria o difamación (2.95%) y desaparición (0.82%).

El documento, presentado en febrero pasado, reporta 11 asesinatos en 2009 y nueve desapariciones desde 2000. El 70% de los primeros "están ligados directamente con el ejercicio de la libertad de expresión y su desempeño periodístico". Lo grave es que en esa misma proporción las víctimas habían recibido amenazas que no denunciaron "por desconfianza en las autoridades, por la consabida colusión entre policías y criminales", apunta el coordinador de Artículo 19.

El informe de las dos organizaciones no gubernamentales señala a Durango como la entidad "donde se produjo mayor violencia en contra de periodistas", ya que en 2009 registró 11 agresiones, entre éstas los homicidios de Carlos Ortega Samper, José Bladimir Antuna García y Eliseo Barrón Hernández. (APRO)

Por Gloria Leticia Díaz

El secuestro de periodistas en Durango

Bajo reserva es elaborada con aportaciones de periodistas y colaboradores de EL UNIVERSAL previamente verificadas....

Más de Periodistas de EL UNIVERSAL


Durante 72 horas, esta casa editorial guardó silencio sobre el secuestro de cuatro periodistas en Durango, a petición inicial de los medios de comunicación a los que ellos pertenecen, en el entendido de que de eso dependía la vida de nuestros colegas. Algunos medios decidieron difundir el hecho, una vez que se había dado a conocer, con el propósito de exigir y presionar la liberación de los profesionales. Otros, entre ellos EL UNIVERSAL, optaron por extender el periodo de silencio en espera de alguna señal de vida. En nuestro caso, esta decisión fue tomada en diálogo continuo con nuestra columnista Denise Maerker, directora de Punto de Partida, cuyo enviado, Héctor Gordoa Márquez, era uno de los secuestrados.

A partir del jueves en la tarde, cuando Héctor fue liberado, comenzamos a difundir el suceso, toda vez que los medios de los colegas aún retenidos —Multimedios y Televisa— habían comenzado a hacerlo. A partir de ese momento y en los siguientes tres días, lo hemos llevado en primera página del impreso y exhaustivamente en Online, incluyendo la gestión de esta empresa ante la SIP para un pronunciamiento internacional.

El secuestro de periodistas por el crimen organizado para obligar a difundir sus mensajes, abre una caja de Pandora de alcances terribles e incalculables. Es un hecho inédito al que los medios respondimos con estrategias distintas, de acuerdo a lo que cada cual consideró más útil para la liberación de nuestros colegas. Esta experiencia nos enseña que debemos orientarnos a establecer los protocolos que nos permitan enfrentar juntos otra crisis similar. Lo que es un hecho es que el contenido de los medios no puede ser dictado por el chantaje de los criminales. Ninguna empresa de comunicación puede ni debe enfrentarse sola a esta amenaza. El gobierno tendría que asumir parte de la responsabilidad para conjurar esos riesgos (tal como lo hizo ayer en la liberación de los camarógrafos aún retenidos), pero la defensa de nuestros contenidos reside en última instancia en la voluntad de los propios profesionales de la información para enfrentar unidos esta amenaza.

Para “las izquierdas”, el estado de México resulta un hueso muy duro de roer. Los números son contundentes: el PRD gobernaba hace un año 33 municipios y ahora sólo 11, y Andrés Manuel López Obrador lo sabe. Por eso, nos dicen, anunció que a partir del próximo día 20 enfilará todas sus baterías a ese bastión priísta. La jugada pretende matar dos pájaros de un tiro, ya que su labor de proselitismo le sumará puntos a la hora de las encuestas, de cuyos resultados depende la candidatura presidencial y, de paso, fortalecerá a dos de sus alfiles, Alejandro Encinas y Yeidckol Polevnsky, quienes podrían reclamar luego el estandarte para competir en las urnas en 2011 en el Edomex. Hay quienes ven en la jugada una intención de carambola, ya que en la medida en que gane espacios acotará los de la actual dirigencia perredista, y así podrá inclinar la balanza a la hora de las decisiones. Si todo le sale bien, afirman los enterados, quienes impulsan una coalición PAN-PRD se quedarían sólo con las ganas.

Apunte final: De repente los servicios de inteligencia funcionan y el Estado demuestra que es capaz de asestar “golpes quirúrgicos” a la delincuencia organizada. Qué bueno que tenga esa capacidad; queda esperar que de hoy en adelante ya no escatime en utilizarla.

‘El Chapo’ detrás del plagio

Rescata la SSP a dos periodistas

La Secretaría de Seguridad Pública Federal (SSP) dio a conocer que hoy fueron rescatados dos periodistas privados de su libertad el pasado 26 de julio en Torreón, Coahuila.

Domingo, 01 de Agosto de 2010


MÉXICO, DF.-

Señaló que como resultado de los trabajos de inteligencia de la Policía Federal, esta madrugada se realizó un operativo en Gómez Palacio, Durango, en el que fueron rescatados los camarógrafos Javier Canales Fernández y Alejandro Hernández Pacheco, de Multimedios Laguna y Televisa Torreón, respectivamente, quienes fueron secuestrados el pasado lunes 26 de julio.

La Presidencia de la República confirmó además que en el operativo también se liberaron a otras personas que se encontraban en cautiverio junto con los camarógrafos.

El jueves pasado fue liberado Héctor Gordoa Márquez. También fue liberado el reportero Óscar Solís, del periódico El Vespertino, desde el pasado martes aunque el hecho se dio a conocer hasta ayer.

Los camarógrafos y el reportero nacional fueron secuestrados por un grupo de hombres armados desde el pasado lunes 26 cuando cubrían información sobre una protesta de internos y familiares en el Centro de Readaptación Social Número 2.de Gómez Palacio.

Un poco más noche se conoció que el reportero del diario El Vespertino , Óscar Solís, fue sustraído por un grupo armado de su hogar en Gómez Palacio. (El Universal)



‘El Chapo’ detrás del plagio

MÉXICO, DF.- Una célula del Cártel de Sinaloa, que lidera Joaquín "El Chapo" Guzmán, fue quien llevó a cabo el secuestro de periodistas, para presionar a los medios de comunicación a que difundieran información relacionada con esa organización criminal.

Genaro García Luna, titular de la Secretaría de Seguridad Pública Federal (SSPf), dio a conocer que éste era el objetivo del cártel al secuestrar a los cuatro comunicadores, dos de los cuales fueron liberados en días pasados, mientras que la Policía Federal rescató esta madrugada en un operativo a los dos que aún eran mantenidos en cautiverio en una casa de seguridad de Durango.

Javier Canales Hernández, de la empresa Multimedios, y Alejandro Hernández, de Televisa Torreón, fueron privados de su libertad el pasado 26 de julio por una célula del Cártel de Sinaloa, para negociar sus vidas a cambio de la difusión de información sobre sus actividades criminales.

LA GARANTÍA

Ambos eran "la garantía" de que sus empresas cederían a las exigencias de "El Chapo" Guzmán. Después de ser rescatados en una casa de la colonia Miguel de la Madrid, en Gómez Palacio, Durango, de la cual escaparon los secuestradores, Javier Canales y Alejandro Hernández, accedieron a presentarse ante medios para relatar los días que pasaron en poder de los narcotraficantes.

Hernández dio gracias a Dios por la oportunidad de estar aquí. Reconoció que "fue como volver a nacer después de una situación tan triste que a nadie le deseo". Refirió que cada día de cautiverio él y sus compañeros fueron amenazados y maltratados, les advertían sobre hacerle daño a sus familias y a cada momento había el temor de que los mataran; "se pierde toda noción del tiempo". Dijo que "todo el día y la noche nos intimidaban, nos maltrataban, éramos su garantía".

Sobre este caso García Luna indicó que se continuarán las investigaciones para ubicar a los responsables y señaló que ante estos hechos es evidente que la sociedad y las autoridades deben hacer un frente común contra el crimen organizado. (El Universal)