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domingo, 1 de agosto de 2010

El secuestro

¿Y EL GOBIERNO FEDERAL?

El grado de violencia que golpeó al país en las últimas semanas puede medirse por el número de muertos, de secuestrados, de casos sin resolver... Pero también hay cambios cualitativos: el lunes 26 el crimen organizado dio otro importante paso al imponer sus contenidos a medios de comunicación nacionales, mediante el secuestro de periodistas

Domingo, 01 de Agosto de 2010


MÉXICO, DF.- El secuestro de periodistas de Televisa y Milenio Televisión para exigir la difusión de narcovideos no sólo es una secuela del "deterioro del periodismo en México por la violencia contra el gremio y la impunidad que la envuelve"; es el primer caso del que se tiene conocimiento en que el crimen organizado influye en las líneas editoriales de medios de comunicación nacionales, afirma Darío Ramírez, coordinador en México y Centroamérica de Artículo 19, organización dedicada a la defensa de la libertad de expresión con sede en Londres, Inglaterra.

El 26 de julio, tras cubrir una protesta de reos en Gómez Palacio, Durango, fueron plagiados por un grupo de pistoleros el camarógrafo Alejandro Hernández y el enviado del programa de Televisa Punto de partida, Héctor Gordoa, así como el camarógrafo del grupo Multimedios –al que pertenece Milenio– Jaime Canales y el reportero del diario regional El Vespertino, Óscar Solís.

El "rescate" exigido para liberar a los periodistas fue la transmisión de tres narcovideos. Multimedios cumplió la orden el día 27, como reveló el diario Milenio en su edición del día siguiente: "A la 1:40 horas los videos fueron transmitidos en el Telediario de La Laguna en un enlace especial originado desde Milenio Televisión, en el DF. Tuvo una duración de 15 minutos y fueron emitidos sin ninguna edición".

Para Ramírez, "eso es un claro indicio de la influencia del crimen organizado en líneas editoriales que hasta ahora sólo tenía precedentes en medios a nivel local, que desde hace tiempo han recibido llamadas en las que les dicen qué publicar y qué no. Por lo que vemos en el caso de Gómez Palacio, lo que no era nuevo en los estados ya alcanzó a los medios nacionales".

La noche del 29 de julio, el Canal 2 de Televisa presentó durante 60 minutos una pantalla fija con el nombre de la emisión Punto de partida sobre fondo negro. Antes, la conductora del programa, Denise Maerker tronó: "No estamos dispuestos a salir esta noche a fingir que no está pasando nada. Sí está pasando".

Aunque Maerker exigió a los "órganos del Estado" que proveyeran seguridad para ejercer el oficio periodístico, la explicación para no transmitir su programa no fue más allá que la referencia al secuestro de cuatro reporteros, asunto que fue omitido en los noticieros de la empresa de Emilio Azcárraga Jean.

Esa misma tarde El Diario de Juárez y Reforma habían dado a conocer en sus portales de internet la liberación de Héctor Gordoa, el enviado de Televisa a La Laguna.

Por la noche, en el noticiero de Milenio, el conductor Ciro Gómez Leyva lanzó un reclamo sin destinatario: "¿Por qué quedarnos en medio de esta situación? ¿Qué es esto de que si transmitimos una imagen liberan a nuestro compañero rehén? ¿Qué es esto de que, si no lo hacemos, lo matan? ¿Qué esto de que si lo hicimos, no lo sueltan? ¿Qué es esto de que si lo volvemos a hacer, quién sabe qué carajos ocurrirá? (…) Un medio de comunicación no está diseñado ni equipado para negociar una toma de rehenes".

‘LLEGANDO TARDE’

Para Ramírez, de Artículo 19, "una vez más los periodistas están llegando tarde a buscar las solución de problemas. El deterioro viene dándose desde hace muchos años y no se tomaron cartas en el asunto, lo que ocasionó que llegáramos a este nivel de violencia y a este nivel de zozobra dentro del medio periodístico".

El activista sostiene que el hecho revela también "lo lejana que está la Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH) del gremio periodístico, y que en sus protocolos de trabajo no se considera la opinión de las víctimas ni de sus familias".

La crítica de Ramírez se basa en la divulgación del comunicado de prensa CGCP/206/10, el 27 de julio, donde la CNDH revela que cuatro periodistas, cuyos nombres omite pero especifica los medios a los que pertenecen, fueron "levantados" entre el medio día y las 11 de la noche del 26 de julio.

El documento incluye un recuento de agresiones a periodistas: 64 homicidios desde 2000 y 11 desaparecidos de 2006 a 2010; 294 expedientes de queja integrados durante el gobierno de Vicente Fox, y 286 en lo que va del sexenio de Felipe Calderón.

El viernes 29, en entrevista con la periodista Carmen Aristegui, el ombudsman Raúl Plascencia respondió a las críticas de Ciro Gómez Leyva contra la CNDH desde el martes 27, por no haber tomado en cuenta la opinión de los medios en los que trabajan los periodistas secuestrados, es decir, que se guardara silencio en vez de emitir su boletín de prensa.

"Nadie nos comunicó esa situación (…) Si, en todo caso, hubiéramos tenido información de esas características la hubiéramos valorado y hubiéramos tomado la mejor decisión", justificó Plascencia, tras señalar que la decisión de comunicar el secuestro se tomó después de que el secretario de gobierno de Durango, Oliverio Reza, lo informó en rueda de prensa.

GOBIERNO AUSENTE

Darío Ramírez caracteriza el último año de Vicente Fox como "el desgobierno total", en que el ejercicio periodístico se vio trastocado por la violencia del crimen organizado, "aunque –recuerda– los agentes del Estado, llámense gobernadores, presidentes municipales o miembros de las fuerzas armadas, siguen siendo los principales perpetradores de las agresiones a periodistas".

En el análisis Entre la violencia y la indiferencia. Informe contra la libertad de expresión en México, que elaboraron Artículo 19 y el Centro de Nacional de Comunicación Social (Cencos), se documentan 244 casos de agresiones contra periodistas ocurridos en 2009, de los cuales el 65% son atribuidos a "agentes del Estado".

En el informe se toman en cuenta varias categorías de violencia: la agresión física (a la que corresponden 44.67% de los casos mencionados), amenaza (19.26%), intimidación o presión (19.26%), detención arbitraria (9.43%), asesinato (4.51%), calumnia, injuria o difamación (2.95%) y desaparición (0.82%).

El documento, presentado en febrero pasado, reporta 11 asesinatos en 2009 y nueve desapariciones desde 2000. El 70% de los primeros "están ligados directamente con el ejercicio de la libertad de expresión y su desempeño periodístico". Lo grave es que en esa misma proporción las víctimas habían recibido amenazas que no denunciaron "por desconfianza en las autoridades, por la consabida colusión entre policías y criminales", apunta el coordinador de Artículo 19.

El informe de las dos organizaciones no gubernamentales señala a Durango como la entidad "donde se produjo mayor violencia en contra de periodistas", ya que en 2009 registró 11 agresiones, entre éstas los homicidios de Carlos Ortega Samper, José Bladimir Antuna García y Eliseo Barrón Hernández. (APRO)

Por Gloria Leticia Díaz

El secuestro de periodistas en Durango

Bajo reserva es elaborada con aportaciones de periodistas y colaboradores de EL UNIVERSAL previamente verificadas....

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Durante 72 horas, esta casa editorial guardó silencio sobre el secuestro de cuatro periodistas en Durango, a petición inicial de los medios de comunicación a los que ellos pertenecen, en el entendido de que de eso dependía la vida de nuestros colegas. Algunos medios decidieron difundir el hecho, una vez que se había dado a conocer, con el propósito de exigir y presionar la liberación de los profesionales. Otros, entre ellos EL UNIVERSAL, optaron por extender el periodo de silencio en espera de alguna señal de vida. En nuestro caso, esta decisión fue tomada en diálogo continuo con nuestra columnista Denise Maerker, directora de Punto de Partida, cuyo enviado, Héctor Gordoa Márquez, era uno de los secuestrados.

A partir del jueves en la tarde, cuando Héctor fue liberado, comenzamos a difundir el suceso, toda vez que los medios de los colegas aún retenidos —Multimedios y Televisa— habían comenzado a hacerlo. A partir de ese momento y en los siguientes tres días, lo hemos llevado en primera página del impreso y exhaustivamente en Online, incluyendo la gestión de esta empresa ante la SIP para un pronunciamiento internacional.

El secuestro de periodistas por el crimen organizado para obligar a difundir sus mensajes, abre una caja de Pandora de alcances terribles e incalculables. Es un hecho inédito al que los medios respondimos con estrategias distintas, de acuerdo a lo que cada cual consideró más útil para la liberación de nuestros colegas. Esta experiencia nos enseña que debemos orientarnos a establecer los protocolos que nos permitan enfrentar juntos otra crisis similar. Lo que es un hecho es que el contenido de los medios no puede ser dictado por el chantaje de los criminales. Ninguna empresa de comunicación puede ni debe enfrentarse sola a esta amenaza. El gobierno tendría que asumir parte de la responsabilidad para conjurar esos riesgos (tal como lo hizo ayer en la liberación de los camarógrafos aún retenidos), pero la defensa de nuestros contenidos reside en última instancia en la voluntad de los propios profesionales de la información para enfrentar unidos esta amenaza.

Para “las izquierdas”, el estado de México resulta un hueso muy duro de roer. Los números son contundentes: el PRD gobernaba hace un año 33 municipios y ahora sólo 11, y Andrés Manuel López Obrador lo sabe. Por eso, nos dicen, anunció que a partir del próximo día 20 enfilará todas sus baterías a ese bastión priísta. La jugada pretende matar dos pájaros de un tiro, ya que su labor de proselitismo le sumará puntos a la hora de las encuestas, de cuyos resultados depende la candidatura presidencial y, de paso, fortalecerá a dos de sus alfiles, Alejandro Encinas y Yeidckol Polevnsky, quienes podrían reclamar luego el estandarte para competir en las urnas en 2011 en el Edomex. Hay quienes ven en la jugada una intención de carambola, ya que en la medida en que gane espacios acotará los de la actual dirigencia perredista, y así podrá inclinar la balanza a la hora de las decisiones. Si todo le sale bien, afirman los enterados, quienes impulsan una coalición PAN-PRD se quedarían sólo con las ganas.

Apunte final: De repente los servicios de inteligencia funcionan y el Estado demuestra que es capaz de asestar “golpes quirúrgicos” a la delincuencia organizada. Qué bueno que tenga esa capacidad; queda esperar que de hoy en adelante ya no escatime en utilizarla.