miércoles, 27 de febrero de 2008

Dylan, en el papel de Dylan, recreó toda una época en el Auditorio

Luis Hernández Navarro

Febrero/ 27/ 2008


Bob Dylan anoche, durante su presentación en el Auditorio Nacional; a sus 66 años parece no envejecer, o más bien, que entre más edad tiene más joven es Foto: Fernando Aceves
Subió al estrado del Auditorio Nacional sin los guantes de box que un día antes se puso en el gimnasio Nuevo Jordán mientras le pegaba a la pera y al costal. En esta ocasión el director de cine Quentin Tarantino no tuvo que sufrir sus jabs. Llevaba sí, su guitarra.

Atrás quedaron los consejos del gran pugilista Jack Dempsey a Bob Dylan: “Estás muy flaco para ser peso pesado. Tendrás que ganar unos kilos, vestir algo mejor, que se te vea más elegante… Aunque no es que vayas a necesitar mucha ropa en el cuadrilátero. No tengas miedo de atizarle muy fuerte a nadie.”


Y la aclaración de Lou Levy, su promotor musical: “No es boxeador, Jack, es cantante…”
A juzgar por su apariencia esta noche, Bob Dylan, el músico, no el hombre del cuadrilátero, el autor de piezas sobre boxeadores como ¿Quién mató a Davey Moore? y Huracán, el intérprete de El boxeador, le hizo algo de caso a Dempsey: ha embarnecido un poco (aunque no lo suficiente para ser peso pesado), se ve más elegante y golpea fuerte a los fantasmas del desamor y la injusticia.

Sí, la noche de hoy, enfundado en un traje negro con botonadura de metal y raya roja en el costado de los pantalones de casimir, es un hombre refinado. Lo es a pesar del sombrero con el que cubre su cabeza. Sus compañeros de banda también lo son. Vestidos de traje y sombrero gris y camisa negra bien podrían pasar por una banda de gánsteres estilo Chicago en tiempos de Al Capone.

Sí, y también golpea fuerte con su música. Arranca el concierto con una clásica, Rainy day women, del disco Blonde on Blonde, grabado en 1966. Y con su clásica voz nasal, Dylan dice: “Bien, te apedrearán cuando intentes ser bueno/ pero yo no me sentiría tan solo/ todo el mundo debería ser apedreado”.

Es la estación México. Infatigable productor de conciertos, a 20 años de su Gira Interminable, ha vuelto a parar en el Distrito Federal. Han pasado casi 17 años desde entonces, cuando un primero de marzo se presentó, también vestido de negro, en el Palacio de los Deportes. Los Lobos, el grupo telonero, se habían robado la noche, y el público respondió mal a Dylan. Pero este 26 de febrero la historia es distinta, y el respetable se le entrega de lleno nada más sonar los primeros acordes de la primera pieza de la noche.

Parco, deja hablar a su música

No hay novedad en esta ocasión. Como es su costumbre, el artista casi no se dirige al público. Más allá de sus rolas no emite una sola palabra. No introduce sus canciones. Es apenas hasta el final que presenta a sus músicos. Por supuesto, apenas y se despide. Alguna vez explicó su porqué. “La gente dice que nunca hablo en mis conciertos. ¿Pero qué hay para decir? Esa no es la razón por la que un artista se planta frente al público. Un artista está allí con un propósito diferente”.
Casi ni se mueve. Está concentrado en lo que hace. Frente a la guitarra en las primeras tres piezas, o tocando el piano en todas las demás, apenas y camina. No trata de agradar al público. Es él y su música. “Mis canciones no son otra cosa que yo hablando conmigo mismo”, dijo en alguna ocasión. Es él y sus letras nacidas del blues, del folk y de la poesía moderna. Es él y sus canciones escritas a golpes de sueños e imágenes. Es Dylan en el papel de Dylan. Es el artista que no se parece a ningún otro.

Será por el box o por la música, pero a sus 66 años parece que Dylan no envejece. O más bien, que cuantos más años tiene, más joven es. Eso, a pesar de que Eric Clapton decía que era lo más viejo que un hombre joven puede ser. O, precisamente por eso. Pero ahora, hace apenas un par de años, declaró sentirse “apenas a mitad de camino”. Quizás por ello, esta noche atraviesa las distintas épocas de su discografía de la misma manera en la que atraviesa los géneros musicales.
Su interpretación es convincente. Su voz, su música, sus canciones tienen la garra, el poderío, la agresividad, la fuerza, la rabia de siempre. Su voz, áspera y rugosa, que en ocasiones es apenas un murmullo, da cuenta del torbellino interior que alimenta sus letras.

Reinventa su obra en cada acorde y en cada estrofa

Una pieza tras otra, el poeta despliega su repertorio. Clásicas como It ain´t me babe, Watching the river flow, Masters of war, The leeve’s gonna break son las cartas de la baraja que abre. Y, como si no le bastara una producción musical de 50 discos y más de 800 canciones, reinventa su obra en cada acorde y en cada estrofa, y toca y canta sin parecerse jamás a sus grabaciones de estudio. Híbrido en su manera de interpretar, cambia las armonías, el ritmo y los acordes de sus composiciones hasta hacerlas irreconocibles o, al menos, difíciles de identificar. Las convierte en piezas nuevas.

Convertido el rock en un fenómeno transgeneracional, pueden verse esta noche en el Auditorio a padres e hijos juntos. Abunda entre los asistentes una larga colección de cincuentones nuevamente ilusionados, que parecen haber invertido la máxima de los años 60 y ahora son ellos los que desconfían de todo aquel que tenga menos de 30. Están allí, también, los hippieiberos. Disfrutan del espectáculo, sobre todo quienes se encuentran en los asientos de arriba.
Esta noche, la gran bestia del rock and roll (Chuck Berry dixit), el discípulo aventajado de Rimbaud, llama a las puertas del cielo y demuestra que sigue siendo una cascada de sensibilidad beat, folk, blues, dadá, soul, surrealista (todas juntas y bien revueltas), un poeta cuyas letras resuenan más allá de sus canciones, un cronista expresivo y generoso de la sensibilidad finisecular, un artista del trapecio musical.

Pero es, además, en un país de habla hispana y con una vocalización que hace difícil la comprensión de lo que canta hasta para sus mismos paisanos, un artista que interpreta también para quienes no necesariamente comprenden sus canciones. Su modo de hacerlo parece ser tan importante como lo que dice. El mismo John Lennon lo reconocía así cuando decía: “No hace falta oír lo que dice Bob Dylan, lo importante es cómo lo dice”.

Acompañado por un grupo bien compactado y eficaz, atento en todo momento al camino que Dylan dicta, el concierto recorre una amplia gama de la obra del poeta, mezclando temas recientes y antiguos. En medio de un escenario sobrio, con una pequeña escultura sobre uno de los amplificadores y una estrella de ocho picos en el piso, la tocada comienza a las 8:40 para terminar casi dos horas más tarde.
El combate culmina formalmente con Como una piedra rodante, la historia de la aristócrata que se enrolla con un vagabundo y conoce la vida verdadera en la calle, la rola que la revista precisamente tiulada Rolling Stone ubicó como la mejor del mundo entre una lista de 500, la que el artista compuso después de decidirse a abandonar todo, la que marcó el final de las pretensiones del músico como novelista, la que hizo decir a Bruce Springsteen que Dylan había liberado la mente como Elvis había liberado al cuerpo, la que desbarató las referencias de lo que era posible hacer en cuatro versos y un coro. “¿Qué se siente/ qué se siente/ al estar sin un hogar/ como una completa desconocida/ como una piedra rodante?”, pregunta el poeta al aire.
Y la multitud responde como se responde a un himno. Emocionada, de pie, entonando el estribillo de la canción, chocando sus manos al ritmo de la música, para estallar eufórica y reclamar una pieza más y otra y otra.

Finalmente el cartero Dylan (“Yo no soy lo que importa. Lo que importa son las canciones. Yo soy apenas el cartero. Yo soy el que entrega las canciones”, declaró en alguna ocasión), termina por terminar tal y como había comenzado, echando mano de una clásica. Cuántos caminos debe un hombre andar/ para que lo tengan por hombre?/ ¿Cuántos mares debe surcar una blanca paloma/ para poder descansar en la arena?/ ¿Cuánto tiempo seguirán silbando las balas de cañón/ antes de ser proscritas para siempre?”, pregunta, con un ritmo extraño, irreconocible. Para luego responder, como tantas otras veces lo ha hecho: “La respuesta, mi amigo, está soplando en el viento”. En ese momento la campana suena. A pesar de los aplausos que demandan otra canción, el combate ha terminado.

martes, 26 de febrero de 2008

Foro sobre la Despenalización del Aborto

No es individuo biológico un embrión de 12 semanas; menos, persona: Tapia
Febrero 26 2008
Tomado del diario La Jornada

No es posible que el Estado quiera imponer una visión moral o religiosa a la sociedad: Carpizo

Cerrazón de los jerarcas eclesiásticos para entender los cambios demográficos ocurridos en el siglo XVIII: De Barbieri

También participaronn Olga Islas, Pedro Morales y Alberto Sladogna

Para Jorge Carpizo, miembro del Instituto de Investigaciones Jurídicas de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), el laicismo representa el máximo respeto a todas las orientaciones políticas e ideológicas. “No es posible que el Estado quiera imponer una visión moral o religiosa a la sociedad; al contrario, debe ser el garante de que toda concepción sea respetada. El laicismo es tolerancia y, desde este punto de vista, es sinónimo de democracia.”

El ex rector de la UNAM y ex procurador general de la República señaló que en el análisis que realiza la Suprema Corte los elementos médicos y bioéticos son esenciales y por ningún motivo se pueden desconocer. “En el mundo de hoy contamos con avances científicos que son indispensables en la interpretación constitucional, porque si no, todavía pensaríamos que el Sol gira alrededor de la Tierra o que ésta es plana.”

La interpretación constitucional tiene una gran finalidad: la defensa de los derechos humanos. Para el ex rector de la UNAM, la Asamblea Legislativa del Distrito Federal tiene competencia para legislar sobre el aborto y no existe un conflicto de derechos en la Constitución entre la mujer gestante y el embrión, pues si bien a éste se le considera un bien jurídicamente tutelado, carece de derechos fundamentales.

Sociología de la prohibición

En su intervención, Teresita de Barbieri, integrante del Instituto de Investigaciones Sociales de la UNAM, señaló que las más altas autoridades de la jerarquía católica no se cansan de repetir el grave pecado que produce el aborto. Una y otra vez expresan violentos juicios ante cualquier argumento que pueda llevar a medidas estatales para su despenalización. La prohibición es presentada como proveniente de tiempos inmemoriales. Sin embargo, se sabe que su antigüedad es muy reciente, el siglo XIX, en la larga historia de la Iglesia.

Feminista distinguida y mujer excepcional, De Barbieri coincidió con los autores que sostienen que la postura de la Iglesia está relacionada con una cerrazón de los jerarcas eclesiásticos para entender los procesos de la transición demográfica ocurridos en Europa occidental a partir de las primeras décadas del siglo XVIII.

Ineficacia de la penalización

Olga Islas, doctora en derecho e investigadora del Instituto de investigaciones Jurídicas de la UNAM, afirmó que la penalización del aborto ha sido totalmente ineficaz para resolver el grave problema social que éste entraña. Los índices del aborto clandestino ligados a la cifra negra de los mismos lo demuestran. Considerar que con sancionar el aborto en el Código Penal el asunto está resuelto, y nuestras conciencias a salvo, es dar la espalda al problema real no sólo de las mujeres, sino de las familias y de la sociedad en general.

La ex presidenta de la Academia Mexicana de Ciencias Penales señaló que en el ámbito jurídico la polémica siempre ha tomado dos caminos muy distantes e irreconciliables: por un lado, el estrictamente social y jurídico, que aspira a la despenalización de la interrupción consciente y voluntaria del embarazo o al menos la reducción del ámbito delictivo; por otro, el rigurosamente moral y religioso, que, con rigidez, pretende conservar su penalización, con las menores excepciones. En otros términos, un amplio grupo social clama por que el aborto no se vea como problema penal, sino como un serio problema social de salud pública, que debe ser atendido de manera urgente por el Estado.

Aborto y derechos fundamentales

Pedro Morales Aché, abogado y secretario ejecutivo del Colegio de Bioética, señaló que si bien son respetables las diversas consideraciones de índole moral, religiosa o ideológica que se pueden tener en relación con el aborto, el análisis jurídico sobre la constitucionalidad de determinada regulación legal del aborto necesariamente presupone un debate racional y laico, a partir de las disposiciones contenidas en la Ley Fundamental, así como de las reglas de interpretación constitucional.

El especialista en salud y derechos humanos afirmó que en este caso se trata de derechos fundamentales cuya titularidad corresponde a las mujeres y que, eventualmente, pueden ser lesionados con una determinada regulación legal del aborto, entre otros, destacan: a) el derecho a la vida, que sin duda alguna está reconocido y protegido por la Constitución Mexicana y que no sólo debe ser interpretado en su faceta negativa o prohibitiva, sino también en su faceta positiva (obligación de generar condiciones de vida digna y de prestar aquellos servicios que sean necesarios para su salvaguarda); b) el derecho a la protección de la salud, que de acuerdo con jurisprudencia definida por la primera sala de la Suprema Corte de Justicia de la Nación comprende tanto la salud fisiológica como la sicológica, y c) el derecho a la libertad reproductiva, cuyo solo reconocimiento en el texto de la ley fundamental determina que para el constituyente mexicano la procreación no sólo debe ser vista y tratada normativamente como un proceso biológico, sino regulada básica y preponderantemente como un acto de conciencia y voluntad, lo que normativamente descarta la posibilidad de que las mujeres sean caracterizadas y tratadas como un mero instrumento reproductivo.

Mirada desde la neurobiología

Ricardo Tapia, profesor emérito del Instituto de Fisiología Celular de la UNAM, dio las claves sobre la formación de la persona durante el desarrollo embrionario. El avance en el conocimiento sobre el genoma, la fertilización, el desarrollo del embrión y la fisiología del embarazo ha aportado información muy relevante para determinar, desde el punto de vista científico, la etapa del desarrollo embrionario en que se puede considerar que el feto ha adquirido las características de ser humano. En especial, las investigaciones en el campo de la neurobiología han aportado datos fundamentales, pues es claro que el funcionamiento del sistema nervioso central es lo que da al ser humano las características que lo distinguen y diferencian de otras especies de primates.

Tan es así, añadió Tapia, que la diferencia entre el genoma humano y el del chimpancé sólo es de alrededor de uno por ciento, y datos recientes señalan que la información genética contenida en este uno por ciento es precisamente la que determina las propiedades que distinguen al cerebro humano del de otros primates. Por eso el conocimiento neurobiológico sobre el desarrollo anatómico y funcional del sistema nervioso humano permite afirmar que no se puede hablar de persona hasta el tercer trimestre del embarazo, y por eso no hay duda de que el embrión de 12 semanas no es un individuo biológico, ni mucho menos una persona.

El enfoque sicoanalítico

El sicoanalista Alberto Sladogna examinó el aborto desde la perspectiva del deseo. Un analista, dijo, no está en contra ni en favor de una ley que permita el aborto. Tampoco puede estar en favor de la actual ley que persigue de manera penal, moral o de otra forma, a cada mujer que decide practicarlo. El analista analiza, y cuando lo hace no opera como ciudadano, político o ideólogo. Sólo toma nota de un hecho cotidiano que se escucha en el diván: las prohibiciones penales en el país, como ocurre en este caso, sólo conducen a lo peor.

Existen muchos argumentos para defender el derecho a efectuar un aborto; a la vez, estos argumentos son rechazados a nombres de otras razones. Entre ellas llama la atención que la Iglesia católica y el grupo Provida argumenten razones científicas –de orden biológico– dejando de lado sus razones teológicas; quizás las velan porque tienen algún inconveniente para hacerlas valer. De todas maneras llama la atención que en este mundo de razones no se tome en cuenta un tema obvio: cuando una mujer decide efectuar un aborto o decide no hacerlo o continuar un embarazo, ¿se trata de una decisión basada en razones, o sólo está sustentada en su deseo?

lunes, 25 de febrero de 2008

El cártel de Juárez

El cártel de Juárez, “más fuerte que nunca”

J. Jesús Esquivel
Revista Proceso, 1634, 24/02/2008


El presidente Felipe Calderón se ufana frívolamente de su lucha contra el narcotráfico, al grado de compararla con un partido de futbol en el que su gobierno le está metiendo “muchos goles” a los cárteles de la droga. Pero no todos son tan optimistas. La agencia antinarcóticos de Estados Unidos, la DEA, tiene una opinión distinta… John Riley, jefe de la división de esta agencia en El Paso, Texas, asegura que el cártel de Juárez –sólo un ejemplo– se encuentra “más sólido y fuerte que nunca”.


Ciudad Juárez, Chihuahua-EL Paso, Texas.- “Ciudad Juárez está en guerra”, afirma John Riley, agente especial a cargo de la división de la agencia federal antidrogas del gobierno de Estados Unidos (DEA, por sus siglas en inglés) en El Paso, Texas.En lo que va del año, medio centenar de personas han sido ejecutadas en la ciudad fronteriza mexicana por sicarios de los cárteles de Juárez y de Sinaloa, incluidos 26 policías municipales, según informaciones de medios de comunicación de Ciudad Juárez y de El Paso.Riley, conocido como Jack, asegura que estos dos poderosos cárteles del narcotráfico en México, el de Juárez, encabezado por Vicente Carrillo Fuentes, y el de Sinaloa, comandado por Joaquín El Chapo Guzmán Loera, están confrontados “por la plaza”, lo que explica que haya “tanta ejecución y secuestros de policías municipales y estatales”.Respecto del cártel de Juárez, Riley advierte: “Está más fuerte que nunca...”.

Narcoviolencia en Texas

Juárez, contigua a El Paso, parece una ciudad sin ley. Militarizada y amenazada día tras día por los narcotraficantes, nadie en el gobierno del estado se atreve a explicar las razones de la creciente narcoviolencia registrada ahí en las últimas semanas.

“Eso es lo raro”, comenta Jack a Proceso durante una entrevista realizada en sus oficinas centrales en El Paso, ubicadas en la zona comercial más conocida de esa ciudad texana. “Lo que estamos viendo es una lucha muy extraña entre las organizaciones”.

Explica: “Es extraña porque está ocurriendo a todos los niveles y no necesariamente es orquestada por los jefes de los cárteles; es decir, creemos que la lucha es diaria, pero en las calles; la contienda es por el control de este corredor”.

Jack, encargado de la vigilancia en 45% de la frontera que comparten Estados Unidos y México, señala que esta narcoguerra se intensificó a partir del pasado 16 de enero, cuando fue arrestado Saulo Reyes Gamboa, quien fue director operativo de la Secretaría de Seguridad Pública Municipal de Ciudad Juárez durante el trienio 2004-2007. Los agentes de la Oficina de Aplicación de las Leyes de Inmigración y Aduanas (ICE, por sus siglas en inglés) que lo arrestaron lo acusan de haber sobornado a un agente aduanero de Estados Unidos para que permitiera el cruce de varios cargamentos de mariguana a ese país.

Cuando fue detenido, a Reyes Gamboa se le decomisaron 447 kilogramos de mariguana que tenía escondidos en una casa en la ciudad de Horizon propiedad de Karina Tarango, quien también fue detenida por agentes de la ICE.

Al día siguiente del arresto, en el centro de Ciudad Juárez fueron localizados los cadáveres de dos policías municipales. Ambos fueron ejecutados a tiros con armas de alto calibre. Y el 21 de enero Francisco Ledesma Salazar, director operativo de la Secretaría de Seguridad Pública Municipal, fue asesinado a balazos cuando salía de su casa.

El 24 de enero, en la esquina de Plutarco Elías Calles y Hermanos Escobar, el teniente de la Policía Municipal Julián Chairez Hernández fue encontrado dentro de su patrulla con el tiro de gracia. Siete horas más tarde, en el interior de una casa ubicada en las calles Monte Rainer y Monte Colón fue hallado el cuerpo desnudo de Mirna Yesenia Muñoz Ledo Marín, quien murió a causa de las heridas provocadas por un arma punzocortante.

Pocos minutos después, en la esquina que forman las calles Cutzamala y Marcos Martínez, el coordinador de Operaciones de la Policía Municipal, Francisco Ledesma Salazar, fue acribillado por un grupo de sicarios que viajaba a bordo de una minivan. En un operativo similar, la noche del 25 de enero Fernando Lozano Sandoval, jefe de investigaciones de la policía del estado de Chihuahua, enfrentó a un grupo de pistoleros, quienes le metieron más de una decena de balazos. Pese al ataque, el investigador sobrevivió.

Los asesinatos continuaron en febrero. El sábado 1, los oficiales del Centro de Investigación Policial (Cipol) Luis Alfonso Rivera Villa y Jesús García Rodríguez cayeron a manos de un comando que, según el peritaje, les disparó alrededor de 90 tiros de proyectiles calibre 7.62 que usan los rifles llamados “cuerno de chivo”. El miércoles 6, dos policías municipales fueron ultimados; el jueves 7, otros tres; el viernes 8, dos, y el lunes 11 un comando acribilló a tiros al subdirector de Seguridad Pública de Juárez, Carlos Mario Parra Gutiérrez.

“Esto no ocurría antes”

Según Jack Riley, cuando la DEA confisca un cargamento importante de droga en territorio estadunidense obtiene información que la guía hacia los proveedores. Pero “ahora vemos que se da una represalia casi inmediata; eso no ocurría antes”, subraya en referencia a las recientes ejecuciones de policías mexicanos.

Las oficinas de la ICE en El Paso se niegan a dar detalles en torno al caso de Reyes Gamboa, sobre todo en lo que se refiere al origen de la droga que le confiscaron y a los cargamentos que planeaba cruzar de Ciudad Juárez a El Paso.

Sin embargo, un agente que pidió confidencialidad asegura: “No tenemos duda de que los asesinatos de policías de las últimas dos semanas en Juárez están ligados a la detención de Reyes Gamboa”. Incluso aventura que los narcotraficantes intentan acabar con los policías que ellos mismos tenían a su servicio, ante el temor de que Reyes Gamboa los denuncie a cambio de recibir una sentencia menor.

Para contener la narcoviolencia en esa ciudad fronteriza mexicana, el 23 de enero el gobierno de Felipe Calderón envió a decenas de soldados a patrullar las calles. En la zona centro hay retenes que revisan a los automovilistas y vigilan las calles aledañas; los militares incluso montan guardia frente al Centro Médico de Especialidades, donde se encuentra internado el teniente Lozano Sandoval.

A Riley le complace la decisión del presidente Calderón de militarizar Ciudad Juárez. Es algo que la DEA había venido pidiendo desde el sexenio de Vicente Fox. “Creo que es el primer paso en la dirección correcta. Nunca habíamos visto tan agresivo al gobierno de Calderón en el combate al narcotráfico; debo confesar que esto ha dado como resultado un mejor intercambio de información de inteligencia de nuestra parte”.

Considera que la policía municipal de Ciudad Juárez, y por extensión las demás corporaciones del estado, están infiltradas por los cárteles de la droga, y sostiene que desde que la gente de El Chapo Guzmán comenzó a aparecer por la zona para arrebatarle la plaza a Carrillo Fuentes, la droga –en particular la mariguana– comenzó a llegar en grandes cantidades a El Paso.“Creemos que las policías municipales están tan corrompidas que cuando las vemos colaborando con las agencias policiales federales de México nos provocan escalofríos. Eso es casi una sugerencia de que los federales también pueden ser víctimas de la corrupción de El Chapo y de Carrillo Fuentes”, señala el agente especial de la DEA en El Paso.

Y para ilustrar su afirmación de que El Chapo le declaró la guerra a Carrillo Fuentes para apropiarse de la plaza de la frontera norte que colinda con Texas y Nuevo México, Riley proporciona al reportero las estadísticas sobre los decomisos de drogas que lograron los agentes a su cargo durante 2007:En Albuquerque, Nuevo México, los agentes de la DEA confiscaron 7.4 kilos de heroína, 145.9 kilos de cocaína, 9 mil 238 kilos 200 gramos de mariguana y 42.8 kilos de metanfetaminas; en Alpine, Texas, 100 gramos de heroína, 1.7 kilos de cocaína y 12 mil 428 kilos de mariguana; en El Paso, 3.8 kilos de heroína, 434.9 kilos de cocaína, 30 mil 270.3 kilos de mariguana y 800 gramos de metanfetaminas; en Las Cruces, Nuevo México, 119.8 kilos de cocaína, 15 mil 46.2 kilos de mariguana y 5.6 kilos de metanfetaminas, y en Mindland, Texas, 21.1 kilos de cocaína, 509.7 kilos de mariguana y 400 gramos de metanfetaminas.

Corrupción policiaca

Riley admite que la cantidad de drogas confiscada en la zona fronteriza a su cargo quizá sea inferior a la cantidad de narcóticos que logra entrar diariamente a Estados Unidos. Pero considera que ello se debe a “la corrupción policiaca”.

La oficina del Buró Federal de Investigaciones (FBI, por sus siglas en inglés) de El Paso es muy renuente a hablar sobre la narcoviolencia en Ciudad Juárez. Un agente afincado en esta ciudad tejana comenta al reportero que “por el momento la plaza está controlada por los narcotraficantes”. Según él, la presencia del Ejército sólo los repliega, pero no los anula. Es posible, dice, “que algunos militares sean aliados del narcotráfico, sobre todo al del cártel de Vicente (Carrillo Fuentes)”.Jack asegura que el cártel de Juárez está “más sólido y fuerte que nunca” debido a que los militares no fueron enviados a Ciudad Juárez durante el sexenio foxista. En ese período, insiste, las policías municipales y estatales de Chihuahua operaron bajo las órdenes de Carrillo Fuentes.

Esa organización delictiva “está ganando fortaleza todos los días; mucha gente pensó que estaba en declive, pero creo que se fortalece a diario y está en una posición sólida para defender su territorio. Eso es lo que estamos viendo”, comenta.

Sus declaraciones contrastan con las del presidente de México, Felipe Calderón, quien el pasado miércoles 20 elogió su lucha contra el narcotráfico al señalar que “si bien hay bajas”, se le están “metiendo muchos goles a la criminalidad”.

Riley admite que no obstante que sus agentes intentan infiltrar al cártel de Carrillo Fuentes y utilizan informantes para conocer el paradero del capo, no logran cercarlo.

Por lo que atañe a la presencia de miembros del cártel de Sinaloa, la DEA afirma que El Chapo está enviando de manera rutinaria a lugartenientes, y sobre todo a sicarios, para cumplir con trabajos pendientes en El Paso.

Un documento clasificado de la DEA sobre los capos que dominan la plaza Juárez-El Paso obtenido por Proceso indica que Carrillo Fuentes y Guzmán Loera son los más importantes de la región.

Otros de los cabecillas de las organizaciones del narcotráfico que controlan el corredor Juárez-El Paso son Ignacio Nacho Coronel Villarreal, Armando Corral Herrera –ligado a Carrillo Fuentes–, Juan Esparragoza Moreno El Azul e Ismael El Mayo Zambada, así como Alejandro Flores Cacho. A este último el documento lo señala como socio de El Azul y asegura que él es el encargado de introducir toneladas de cocaína a Estados Unidos y a Europa.

Un paso seguro

Las autoridades de El Paso se enorgullecen de que su ciudad esté considerada como una de las más seguras de Estados Unidos. Sin embargo, desde que el cártel de Sinaloa irrumpió en Ciudad Juárez para enfrentar a la organización de Carrillo Fuentes, comenzaron a tomar acciones preventivas para evitar que la narcoviolencia mexicana los contagie.

Hace poco más de dos semanas invitaron al reportero a un recorrido por la región oeste de la zona limítrofe que divide El Paso de Ciudad Juárez. Ahí, policías estadunidenses recomendaban a sus ciudadanos –quienes cruzaban los puentes internacionales para ingresar al territorio mexicano– que tuvieran mucho cuidado porque la presencia del Ejército en Ciudad Juárez demostraba que en esta zona los narcotraficantes estaban ejecutando a personas a cualquier hora del día.

Así mismo, el sábado 9 y el domingo 10, Proceso hizo un recorrido por el centro de Juárez y por el mercado de artesanías que regularmente se encuentra abarrotado y lleno de turistas los fines de semana. La presencia de los soldados y vehículos militares era notable. En el mercado de artesanías la mayoría de puestos permanecían cerrados y sólo había unos cuantos turistas mexicano-estadunidenses.
Para el agente especial de la DEA, Carrillo Fuentes y El Chapo están violentando la tranquilidad que caracterizaba a El Paso. “Los narcotraficantes cruzan la frontera y se establecen aquí (en territorio estadunidense). Meten la droga, la embodegan y después la envían a otros condados. En El Paso, por ejemplo, los narcotraficantes compran propiedades, se establecen dentro de la comunidad y lo hacen con naturalidad, pues El Paso es una ciudad bicultural”.
Asegura que el arresto de Reyes Gamboa atizó la narcoguerra. Y ahora los cárteles de Juárez y de Sinaloa se aprovechan de que los policías o expolicías municipales mexicanos tienen varios familiares al otro lado de la frontera para comenzar a narcotizar El Paso.

Explica: “Simplemente convencen a las personas para que les permitan guardar en sus casas por unos días el cargamento de drogas. La gente accede porque se los pide un policía o un expolicía que les paga varios miles de dólares”. Sería diferente, agrega, si se los pidiera directamente un narco, pues él sí podría obligarlos a embodegar la droga bajo amenaza de muerte.La policía de El Paso ya amplió sus operativos antinarcóticos para detectar las narcobodegas de los capos mexicanos en esta región. También lo hace la DEA, que en los últimos meses detectó, dice Riley, que “los cárteles mexicanos cuentan con células mejor organizadas para lavar dinero”. Y eso, afirma, “no pasaba antes”.
El jueves 22, el Ejército Mexicano detuvo en la ciudad de Chihuahua, Chihuahua, a 18 sicarios que se ocultaban en una casa de seguridad y formaban parte de La Línea, una red del cártel de Juárez dedicada a tareas de inteligencia.

viernes, 22 de febrero de 2008

Bob Dylan: los viajes del Gran Camaleón

Hermann Bellinghausen

febrero 22 de 2008



Pronto serán 50 años de que existe y todavía no sabemos si creerle todo el tiempo o sólo a veces, y si le entendemos. Lo que canta es importante, incluso para los que confiesan: “no me gusta Bob Dylan”. Así, desde su inicio en el frío invierno de 1960-1961, cuando un chaval llamado Robert Zimmerman, hijo de Abraham-vendedor-de-televisores en el corazón de la Nada americana, al pie de la carretera 61, se reinventó y autodenominó Bob Dylan. Como piedra que rueda, diría luego.

Es, para muchos, el creador más importante de la cultura popular contemporánea, si acaso eso significa algo. A pesar del desdén histórico de la academia literaria, su candidatura al premio Nobel va en serio. Si acaso significa algo.

En realidad, lo único que ha hecho es tocar y cantar rock tripulando su romancero. Centenares de historias, poemas de amor y desamor, enumeraciones de sueños y pesadillas, crónicas arbitrarias y geniales, elusivas canciones de protesta, plegarias, panfletos. ¿O son miles? Siempre las cambia y tiene fama de no interpretar dos veces igual una canción. Jamás suena “como el disco”, y eso en el moderno mundo del consumo es imperdonable.

Tal es el Dylan que llega a México en la gira de chaplinesco título (como su disco reciente) Modern Times, saludado por la crítica, incluso la habitualmente adversa, como “obra maestra a la altura de sus mejores épocas”. ¿Que cuáles fueron? Y en automático: los años 60.

Es lugar común. Y un error ya típico. “Antes era mejor”. Como prueba el documental de Martin Scorsese No direction home (2005), ya en 1965 su público, furioso, lo acusaba de chafear, de “venderse” al rock, cuando en realidad lo estaba inventado. “Antes era mejor”: el espejismo lo ha perseguido toda su carrera y es parte del mito. Su audiencia, permanente malcontenta, es quizá la más crítica y regañona que un artista pueda tener. Un logro pedagógico.

La voz “odiada” e insolente

Extraordinario intérprete, sin paralelo ni reposo, además de compositor y poeta feraz, ha reunido las mejores bandas imaginables. Su voz, “odiada”, nasal e insolente, se cuenta entre las más influyentes del inmenso mar del rhythm and blues. Nadie en el rock ha sido tan inteligente tanto tiempo. Y tan inaprehensible. Es el Gran Camaleón, como brillantemente intuye el cineasta Todd Haynes en I’m not there (2007) al contar sus vidas reales e imaginarias con seis actores, y “uno” es Cate Blanchet, para su etapa más espectacular, andrógina y genial, circa 1965.

La decepción permanente de sus fans no tiene razón. Si uno revisa desapasionadamente su extensa discografía, descubre que más allá de La respuesta está en el viento, siempre fue mejor “que antes” y hoy más que nunca.

Como artista, hace lo más envidiable: su regalada gana. Se “espera” algo de él, y nos deja con un palmo de narices. Lo quisieron líder o profeta. Estuvo con Martin Luther King Jr. en la marcha al Capitolio, cantó la desafiante When the Ship Comes In y se escabulló. Cuando los movimientos civiles lo invocaron, él estaba reinventando el blues eléctrico antes que la sicodelia supiera que así se llamaba. Y cuando ésta floreció, él cantaba rancheras. Cuando los punk saltaron a escena en los años 70, andaba en el clavón de sus truenes con Sara, madre de cuatro de sus hijos, y en su gran circo de la Rolling Thunder Revue (1975). De esa crisis datan algunas de sus mejores baladas eléctricas.

Siempre fuera de sinc (por adelantado, anacrónico o perdido, según el público), sigue fiel a su propio reloj. Las modas no son su problema. Cuando en los años 80 se hizo cristiano y le dio por la vida eterna, la gracia del Señor y defender al Papa, y lo queríamos matar, él no descuidó el filo de ironía en sus letras, y con su coro y su banda de virtuosos emprendió una magistral refundación del gospel pasado por reggae que algún día se le reconocerá. Cuando la onda era el grunge, y el metal se astillaba por los aires, Dylan salió con Under the red sky (1990), el mejor disco de blues de su carrera, en colaboración con Don Was y Stevie Ray Vaughan.

En dos momentos distintos, dos amigos y devotos dylanianos me regalaron “el nuevo disco” por no tirarlo a la basura. Ambos eran en vivo. Uno, el doble con The Band (1974); el otro, el extravagante concierto del Budokan, en Tokio (1979). Dos de los muchos momentos en que cambió de voz, tono y sonido para dar un paso más allá.

Lo han comparado con el coyote indio. Animal público, sabe desaparecer. Lo hizo en Woodstock hace 40 años. Durante los 80 y 90 sustrajo de la chismografía su matrimonio con la estupenda corista Carolyn Dennis, con quien compartió el escenario 11 años. En su permanente deconstrucción de su personaje histrión aullante y sardónico, da lecciones de invisibilidad. Si el mensaje es bueno, el mensajero no importa. Lo cual es falso, pues nadie canta como Bob Dylan.
Podemos creerle, o no, cuando dice que sus músicos actuales “son la mejor banda que he tenido”. En boca de otro sonaría presuntuoso. En la suya parece un chiste. Para él desfilaron los más grandes bluseros de estudio, jazzistas, countrymen, tres de los cuatro Beatles, la mitad de los Rolling Stones, Daniel Lanois, Greatful Dead, Johnny Cash, Joan Baez, The Alarm y un kilométrico etcétera. De su establo salieron al menos tres bandas trascendentes: The Electric Flag, The Band y Dire Straits.

En los años 90 rompió la costumbre de sólo autointerpretarse y grabó (guitarra, armónica y el mejor momento cavernoso de su voz) la colección folclórica Good as I been to you (1992), y los magistrales blues prehistóricos salidos de su colección de discos de 78 revoluciones, World gone wrong (1993). Por supuesto, nadie esperaba eso de él.

Inicia nueva trilogía






Ahora que la crítica celebra Modern Times, los dylanólogos decidieron que “culmina” una supuesta trilogía con sus álbumes precendentes de estudio: Time Out of Mind (1997) y Love and Theft (2001). Él, faltaba más, disiente. En entrevistas asegura que Modern Times es el primer disco de una nueva trilogía. A sus 66 años, está apenas comenzando.

La frondosidad verbal que lo iluminó en los años 60 quizás no volverá, pero su facilidad sigue intacta. Se cuenta que a principios de los 80 coincidió en un café de París con Leonard Cohen (quien siendo novelista y poeta de fama, hacia 1967 había decidido imitar a Dylan y cantar) y le preguntó cuánto tardó en componer Hallelujah, su canción más conocida. Cohen dijo: “Cuatro o cinco años”, y por corresponder preguntó a Dylan cuánto le tomó escribir la notable I and I. Éste respondió sin piedad ni pudor: “15 minutos”.

El Gran Camaleón pudo ser un gran narrador, pero ya la novela Tarántula (1966), y su autobiografía en curso Crónicas (2005) lo ponen al lado de Miller y Kerouac. Pudo ser cineasta, pero sólo rodó la injustamente incomprendida Renaldo and Clara (1978, guión suyo y de Sam Shepard). O actor, pero no pasó de Pat Garret and Billy the Kid (Sam Pekinpah, 1973), y alguna otra. Pudo fundar una religión, o encabezar la Revolución, pero él prefirió ser Bob Dylan. Por eso lo regañamos tanto.

lunes, 18 de febrero de 2008

En la laguna, fortunas de dudosa procedencia

Nuevamente el ex Secretario de fomento económico del gobierno de Coahuila, que encabeza Humberto Moreira Valdés; Salomón Juan Marcos Issa, es escándalo en un medio nacional.

El jefe del clan Marcos Issa, cuyos hijos Salomón y Antonio Juan Marcos Villarreal, han recibido apoyos gubernamentales para generar empleos; sólo han devuelto al país empresas fantasmas, como las de Marcha al sur; quedándose el dinero público.

Pero eso no es todo.


Los respaldos económicos provenientes del gobierno federal y estatal, son en realidad la punta de una intrincada madeja de ilicitudes, entre las que se encuentran distintos intentos de evasión fiscal, descubiertos por la inteligencia financiera de la secretaría de Hacienda. La vía: el reclamo de recuperaciones de IVA a las que no tienen derecho; impuestos solicitados en devolución a través de su grupo empresarial Denim S.A. de C.V.

Protegidos por una extensa red de relaciones políticas a nivel central, creadas desde el poder que ejerce Antonio Juan Marcos Issa – ex tesorero del gobierno de Rogelio Montemayor y sobreviviente del llamado Pemexgate, cuando fue el jefe financiero de la paraestatal -, la familia Juan Marcos Issa, y sus vástagos, han quedado al desnudo otra vez; al patentizarse que no existe éxito económico de sus empresas, que respalde propiedades, y ritmo de vida de jeques que se dan.

A nivel local, Salomón Juan Marcos, fue Secretario de fomento económico en el gobierno de Humberto Moreira Valdés. Luego, el gobernante intentó convertir a Salomón en senador de la República, en la contienda federal del 2006, pero perdieron.

En cambio, Antonio Juan Marcos Villareal, - ex presidente de la Cámara nacional de la industria del vestido delegación Laguna (CANAIVE) y ex presidente del Consejo lagunero de la iniciativa privada (CLIP) -, es diputado local de representación proporcional por el PRI en el período 2006-2008, y beneficiario de recursos del sector público.

Publicado en la Revista Proceso número 1633, que empezó a circular el sábado 16 de febrero, el reportaje de Ricardo Ravelo, acerca de las ilegalidades de este grupo familiar, los pone en picota; muestra hilos de la intricada red de alianzas y complicidades que han tejido con dinero y desde el poder.

Demócrata Norte de México



De dudosa reputación en la comarca lagunera, Salomón Juan Marcos Villarreal ha sabido convertirse en un próspero empresario en pocos años. Envidiado por su éxito en los negocios, se le han descubierto, sin embargo, maniobras ilícitas para allegarse dinero. Pero lo que más llama la atención es la red que han tejido sus parientes, tanto en el gobierno como con el Cártel de Juárez, al cual están vinculados algunos miembros de la familia Issa Villarreal.

Ricardo Ravelo/ Proceso

TORREÓN, COAH., 16 DE FEBRERO /En menos de dos décadas, Salomón Juan Marcos Villarreal se convirtió en un próspero empresario lagunero cuya fortuna no siempre obtuvo de manera lícita.

Y aunque sus compañías no son boyantes, en la región lo conocen por su habilidad para ganar dinero, así como por la vida de derroche que lleva. Su empresa más conocida es Denim Bull-d, que diseña pantalones de mezclilla y otras prendas.

De acuerdo con datos de la Secretaría de Hacienda, que fueron corroborados con trabajadores de esa compañía afincada en Gómez Palacio, Durango, la producción en dicha planta, donde laboran mil personas, es de 100 mil pantalones por semana.

A principios de los noventa, sus empresas confeccionaban entre 4 mil y 5 mil pantalones de mezclilla por día. Y para conquistar el mercado decidió falsificar la etiqueta Levis Strauss para colocarla en las prendas que diseñaba y venderlas como originales. Los dueños de la firma estadunidense lo denunciaron, pero el lío se arregló, según una fuente cercana al caso, mediante el pago de una especie de indemnización.

En otra ocasión, Marcos Villarreal utilizó al ejecutivo de cuentas de banco Bital (hoy HSBC) Fernando Fernández para cobrar un cheque por 3 millones de dólares.
–Necesito que me pagues este cheque, ayúdame –le dijo Marcos Villarreal a Fernández, quien lo conocía por su solvencia económica.
–Con todo gusto vemos cómo te apoyamos –respondió el empleado bancario.

El cheque se hizo efectivo, pero el documento de Marcos Villarreal resultó ser falso. El empresario, sin embargo, se negó a devolver el dinero.

Ostentoso e inclinado a hacerse notar por sus caprichos, en 2002 tenía un avión Hawker 125-800XP, valuado en 13 millones de dólares. Recientemente adquirió otro, un Challenger 6-550, cuyo costo aproximado es de 30 millones de dólares. Lo suele guardar en el hangar que su empresa Denim posee en el aeropuerto de Torreón y que opera como un espacio alterno al aeropuerto oficial de esta ciudad.

En diciembre de 2007, Marcos Villarreal se cumplió uno de sus extravagantes gustos: festejó las posadas en Las Vegas. Eligió para ello el hotel-casino César Palace, en donde alojó a por lo menos 40 invitados, quienes viajaron en dos aviones: el suyo y otro más, rentado a su propia empresa, que también dispone del servicio de taxis aéreos para realizar vuelos privados dentro y fuera de México.

Testigos del festejo consultados por este semanario aseguran que la cuenta corrió a cargo del organizador, Salomón Juan Marcos Villarreal. Por cada pareja –agregan- pagó 2 mil dólares diarios. La fiesta duró cerca de una semana.

Marcos Villarreal también es propietario de varios departamentos de lujo y de una casa en Vail, Colorado, valuada en 3 millones 700 mil dólares, según el registro catastral de 2002, así como de otros inmuebles y yates en Los Cabos. En la actualidad dicha casa cuesta tres veces más. (Proceso 1362).

La familia, los vínculos

El éxito de Marcos Villarreal no hubiera sido posible sin el respaldo de su tío paterno, Antonio Juan Marcos Issa, quien logró ascensos políticos y empresariales en la década de los setenta, según cuenta él mismo, debido, entre otras razones, a su cercanía con la señora Carmen Romano de López Portillo.
Mientras algunos empresarios veteranos del ramo maquilador han quebrado en la comarca lagunera, la familia Issa Villarreal logró impulsar un emporio.

Pero lo que sorprende a los miembros de la clase empresarial local es la forma en que Marcos Villarreal obtiene sus ganancias. Algunos de ellos aseguran que han trabajado durante décadas pero, dicen, no pueden compararse con su competidor. Incluso atribuyen su éxito al hecho de que, afirman, logra que la Secretaría de Hacienda le devuelva el impuesto al valor agregado.
La estrategia de las empresas de la familia Issa Villarreal consiste en facturar más prendas de vestir de las que producen; así mismo, exportan ropa a través de una red de distribuidores vinculados con el narco, como Jorge Colsa McGregor, primo hermano de Tomás Colsa McGregor, el famoso joyero de Amado Carrillo.

Recientemente, la empresa Denim pretendió repetir la estrategia de recuperar 350 millones de IVA. La gestión estaba en ruta, pero de pronto se frenó: un equipo especial de inteligencia financiera de la Secretaría de Hacienda empezó a investigar a Marcos Villarreal y a todo el clan. Curiosamente, en medio de las indagatorias desapareció de La Laguna Jorge Colsa, su operador; también lo hizo el hermano de uno de sus contadores, conocido como El Piti, quien fue enviado fuera del país para protegerlo.

Al conocer el avance de las pesquisas de Hacienda, el empresario declinó pedir la devolución del IVA. No obstante, la investigación continúa, a pesar de que los operadores de Denim están prófugos.

Entre la maraña de nombres y apellidos –varios integrantes de la familia Issa Villarreal tienen dos nombres, uno de los cuales es Juan–, provoca confusión a las autoridades. Algunos parientes son socios en las empresas y otros, de plano, están ligados al narcotráfico, en particular al Cártel de Juárez.

Salomón Issa Mourra, por ejemplo, dueño de las empresas Combugas y Simsa (esta última lleva las iniciales de su nombre y apellido; es decir: Salomón Issa Mourra), tiene parentesco directo con Salomón Issa Villarreal. Los Issa Mourra son los principales proveedores de gas de las empresas operadas por Denim, cuyo dueño –como ya se dijo– es Salomón Juan Marcos Villarreal.

Tanto Combugas como Simsa controlan el 65% de la distribución de gas LP y mantienen relaciones de negocios con la familia Zaragoza Fuentes, también gasera, afincada en Chihuahua. A los miembros de esta familia se les incluyó en la lista de financieros que apoyaron la campaña presidencial de Vicente Fox.

Sin embargo, distintas publicaciones los han relacionado con el Cártel de Juárez.

El 14 de julio de 1997 este semanario informó que “Amado Carrillo cobijó a las familias que forman (o en aquel tiempo formaban) al cártel de Juárez, como Rafael Muñoz Talavera, Baldomero Fuentes, los Tapia Anchondo, Juan Rosales, El Genio, así como al grupo encabezado por Gilberto Ontiveros y a los miembros de la familia Zaragoza Fuentes”, presuntos socios de los Issa Mourra e Issa Tafich, los principales gaseros del país (Proceso 1080).

Lejos de separarlos, las líneas de parentesco los unen. Así, por ejemplo, la esposa de Issa Mourra –el dueño de Simsa y Combugas– se llama Miriam Tafich y es prima hermana de Manuel Bitar Tafich, quien era compadre de Amado Carrillo Fuentes y, según las acusaciones que enderezó en su contra la PGR en 1997 (todo está contenido en el expediente del llamado Maxiproceso, del cual Proceso dispone copia), fungía como operador financiero del cártel de Juárez.

Bitar Tafich fue detenido en México en julio de 1997, tras la “muerte oficial” de Carrrillo Fuentes y después de que junto con Sonia Barragán –entonces esposa de Amado– y los hijos de El Señor de los Cielos emprendieron la huida hacia Sudamérica, donde pretendía afincarse el cártel.

En este enjambre de nombres y apellidos figura el concesionario más acaudalado de La Laguna: Hassan Manssur, cuyo emporio en el ramo automotriz es uno de los más boyantes. Su riqueza, al igual que la de sus parientes, también es escandalosa.

La marcha hacia el sur

Al iniciar el sexenio de Vicente Fox –quien enarboló la bandera del combate a la corrupción–, el padre de Marcos Villarreal, Salomón Juan Marcos Issa, emprendió un proyecto de la mano de sus parientes y amigos conocido como “Marcha hacia el sur”.

El objetivo: que empresarios norteños detonaran la riqueza del sureste mexicano mediante la instalación de maquiladoras. El programa, avalado por Fox, consistía en apoyar con dinero de la Secretaría de Economía, a cargo entonces de Juan Bueno Torio, quien después se relacionó en Pemex-Refinación con Juan Marcos Issa en negocios con barcos. La Secretaría de la Función Pública comenzó a investigar esta relación ante la presunción de tráfico de influencias. Las indagatorias aún continúan.

“Marcha hacia el sur”, cuyo eje principal era Salomón Juan Marcos Issa y su hijo Salomón Juan Marcos Villarreal, fracasó: las maquiladoras instaladas en Veracruz y Tabasco, por ejemplo, quebraron y hasta ahora nadie ha explicado fehacientemente la razón por la que el multimillonario proyecto derivó en un fiasco, pues ambos empresarios, de acuerdo con testigos consultados, “nunca crearon los empleos que ofrecieron, pero sí recibieron los apoyos financieros de la Secretaría de Economía”.

En el entramado de la familia Issa Villarreal –algunos de cuyos manejos están vinculados por sus líneas de parentesco con el cártel de Juárez– destaca otro personaje clave: Marcos Touché, quien fue presidente del Fideicomiso del programa fraudulento “Marcha hacia el sur”. Durante el sexenio de Carlos Salinas, Touché fue uno de los más beneficiados en La Laguna con el programa Fondo Nacional de Empresas en Solidaridad (Fonaes), creado para generar empleos en el campo.

La pipa de mariguana

El 16 de diciembre de 2007 estalló un escándalo entre la familia Issa Mourra que derivó en una investigación a cargo de la Procuraduría General de la República. Eran cerca de las cinco de la tarde cuando elementos del Ejército adscritos al Puesto de Control Militar “Migoni”, en Rosarito, California, detectaron una pipa del consorcio Simsa que transportaba más de dos toneladas de mariguana.

Según la averiguación previa AP/PGR/BC/SQ/149/2007, los militares (teniente Eduardo Migoni Gudiño y los cabos de infantería Aquilino López Reyes y Jorge Antonio López Ramírez) reportaron el hecho… pero en el parte informativo entregado a las autoridades omitieron un dato clave: la razón social a la que pertenece la pipa modelo 2001, placas 793-DY-4, la cual era conducida por Julio Barreto Ramírez, de 34 años, quien dijo ser oriundo de El Mezquital, Michoacán.

De inmediato, abogados de Torreón se movilizaron hacia Baja California para atender el caso en Ensenada, el cual estaba en manos del agente del Ministerio Público Federal Alejandro Blengio Ceseña.

La pipa, según publicaron los periódicos de Torreón, pertenece al consorcio Simsa-Combugas, pero los dueños de la empresa se deslindaron del hecho: el chofer, Julio Barreto Ramírez, fue llevado a revisión médica al Seguro Social, donde se le practicó un examen. El resultado: que estaba intoxicado por drogas. Después, con una celeridad poco usual en la justicia, se le acusó de delitos contra la salud y se le dictó auto de formal prisión.

A su vez, los dueños de Simsa-Combugas reconocieron que la pipa es propiedad de su empresa, pero dijeron que ellos no eran responsables de lo que sus choferes hicieran con los vehículos. Comentaron que el chofer era responsable de todo, aunque guardaron silencio respecto al perfil del conductor. Hasta ahora nadie ha explicado cómo le hizo para transportar poco más de dos toneladas de mariguana aparentemente sin la ayuda de nadie.

domingo, 10 de febrero de 2008

Bosquejos para un retrato de México

La hondonada entre la justicia y las promesas rotas



John Berger









Estoy sentado en una cabaña de madera en las orillas de San Cristóbal de las Casas, Chiapas, en el sureste mexicano, a punto de dibujar un retrato del subcomandante Marcos.

Veinte años atrás en este poblado de calles angostas, de casas del color de las flores, cualquier indígena que anduviera por la acera tenía que bajarse para permitirle a algún mexicano “blanco” continuar sin perturbaciones su camino.

Tras la toma de la ciudad por los zapatistas en 1994, esto cambió. Lo que hoy ocurre en esas mismas aceras hoyancadas es asunto de decisiones, no de discriminación.

Al llegar a la cabaña donde se alojaba temporalmente, me preguntó que dónde quería yo que se sentara. Le indiqué una silla junto a dos comandantes zapatistas –una mujer con su niña de seis años y un hombre mayor - ya sentados. Así, supuse, hablará con ellos y me dejará en paz. Me miró con un dejo de ironía, como si leyera mis pensamientos. ¿En paz? Sí, la paz es un momento.

Ayer había anunciado enfrente de varios cientos de personas que, por un tiempo, no haría más apariciones públicas, porque la amenaza a las comunidades zapatistas y a su forma de vida y lucha de los pasados 13 años era ahora tan aguda que debía retornar a ser el soldado clandestino que alguna vez fue, y ayudar a organizar la defensa en las montañas. La defensa de aquellos –le recordó al público– que formalmente renunciaron a cualquier forma de lucha armada desde 1996, pero que, de ser atacados, resistirían empecinadamente.

Puede ser que el nuevo presidente Calderón y su gobierno, después de las fraudulentas elecciones del año pasado, calculen que pronto podrían proceder a barrer a los zapatistas sin provocar la protesta generalizada. Y como tal, crean que el fulgurante ejemplo de desobediencia zapatista ante la tiranía global del fascismo económico conocido como neoliberalismo, puede ser barrido también.

Marcos y los comandantes comienzan a conversar y yo comienzo a dibujar. Ellos tres –y la niña de seis años– llevan pasamontañas. “Usamos máscara”, reivindicaron alguna vez los zapatistas, “para hacernos visibles”. Una extraña paradoja a considerar cuando se dibuja un retrato.

Tres días antes, en la comunidad zapatista de Oventic, conversaba yo con cinco consejeros. Estas mujeres y hombres hablaban con mucha calma porque decían sus propias verdades –tan diferente eso de la verdad. La supuesta calma que acompaña la creencia en una sola verdad es una indiferencia despiadada. La de ellos era una calma plena de consideración. Y sus máscaras, lejos de hacer sus rostros menos humanos o menos únicos, los hacían más humanos y únicos. Leía sus rostros a través de sus ojos, y los mensajes de los ojos son las expresiones faciales menos controlables y, como tales, las más sinceras.

Hablar de sinceridad me hace pensar repentinamente en la foto de una mujer que no usa máscara. Su nombre es María Concepción Moreno Arteaga. Madre de seis niños que crió ella sola. Cuarenta y siete años de edad. Ella vive a 200 kilómetros al norte de la ciudad de México, donde se gana la vida como lavandera. Hace tres años fue arrestada por las fuerzas de seguridad del gobierno mexicano, que la echaron a la cárcel con el cargo, absolutamente falso, de estar implicada en el tráfico de inmigrantes ilegales. [Decenas de miles de hondureños, guatemaltecos y salvadoreños son deportados todos los años por las fuerzas mexicanas del orden al intentar atravesar el país rumbo a la frontera con Estados Unidos, donde esperan cruzar hacia el otro lado y hallar trabajo.] Un día, María Concepción se topó con seis de esos migrantes, harapientos, que habían cruzado ya medio país y que le pedían agua. Así que les dio agua y algo de comer, porque ante su manera de pedírselo “no había modo de negárselo”.

Después de ser acusada falsamente pasó más de dos años en prisión. Su trabajo allí consistía en pegar etiquetas para ropa de marca. Con los pocos pesos que le daban por estos trabajos forzosos, compraba jabón y papel de baño para mantenerse limpia.

El mensaje de sus ojos en la foto es: “No es posible negarse”.

Marcos tiene manos grandes con dedos inusualmente largos. Su piel está gastada y es algo callosa, su textura es parecida a la de las manos de los campesinos. Cuando aparece en público asume la postura y la expresión de un mensajero –ya sea que con cuidado y lentamente lea el nuevo mensaje en voz alta, o que sólo se pare ahí y lo encarne. En cambio, aquí en la cabaña está relajado y no mide el tiempo. Sus extremidades se sueltan como las de un piloto de largas distancias que una vez más logró poner a salvo su aeronave sobre una pista de aterrizaje muy corta. Y de pronto se me ocurre que tiene cierta afinidad física con Saint Exupéry: tal vez son parecidas su timidez o su reticencia con su tamaño y estatura.

México es uno de los países que cuenta con las más extensas minas de plata del mundo, como rápidamente lo descubrieron los conquistadores. Es también una tierra de espejos. Algunos de ellos, enmarcados y palaciegos, rotos muchas veces, y la generalidad son una multitud de fragmentos, bisutería, lentejuelas, escamas de azogue o mica que absorben la luz. “Cuando tocamos los corazones de otros pues tocamos también sus dolores. O sea que como que nos vimos en un espejo”, declararon los zapatistas hace dos años y medio en la Sexta declaración de la selva Lacandona.

***

La ciudad de México es tal vez la tercera metrópoli en tamaño del mundo, con una población desmesurada que bien rebasa los 20 millones. Una ciudad de consumismo sin freno, de pobreza, y redes de estafa y fraude. Barrios enteros gobernados por pandillas que venden droga. Zonas residenciales custodiadas por guardias de seguridad con chalecos a prueba de balas. Una contaminación colosal. Caos vial. El río de La Piedad fluye hacia el este por un monstruoso y herrumbrado ducto. El transporte público es mínimo. Circuitos urbanos con vías elevadas de tres pisos de alto. Por debajo, sin vehículo, uno se precipita como lo hacen las tijeretas. Aquí a los carros los han vuelto tan indispensables para quienes trabajan como rentar una vivienda. La antigua ciudad azteca de Tenochtitlán fue convertida finalmente en un carrusel para los intereses automovilísticos y de gasolina del capitalismo corporativo.

Cada año un millón de campesinos e indígenas mexicanos son forzados por la pobreza o la desposesión de tierras a abandonar sus hogares rurales y a mudarse a la capital u otras ciudades, mientras sus tierras son absorbidas por las corporaciones de la agroindustria.

México es un país migrante. Quince millones de hombres y mujeres trabajan en Estados Unidos. El dinero que envían a casa es, junto al petróleo, la principal fuente de divisas de México. Casi todos estos trabajadores carecen de papeles, por lo que en Estados Unidos los califican de criminales y los tratan como tales.

Lo que ocurre es la imagen en espejo de lo que ocurría en el Gulag soviético. Allá, a los prisioneros se les forzaba a trabajar hasta caer exhaustos. Aquí, a los trabajadores se les caza como a criminales hasta que se asumen fuera de la ley.

Entretanto, en la ciudad de México millones de miradas interrogantes se intercambian segundo a segundo en relación con transas, oportunidades, chistes, alternativas, rutinas, cuestiones de honor o meros asuntos sin resolver.

Únicamente para los poderosos, apuntan los zapatistas, es la historia una línea ascendente, donde su hoy es siempre la cumbre. Para los de abajo, la historia es una cuestión que sólo puede responderse mirando hacia atrás y hacia delante, creando así más preguntas.

Observo las cejas, las líneas de su frente, los círculos bajo los ojos, la forma en que la gran nariz se amolda contra el pasamontañas. Su voz física es al mismo tiempo distante y persuasiva. La voz escrita es otro asunto. Contrariamente a lo que es común asumir, la verdadera voz de quien escribe es rara vez (y tal vez nunca) la suya propia. Es una voz nacida de la intimidad e identificación del escritor o escritora con otros que conocen a ciegas sus propios caminos y que sin palabras guían a quien escribe. Esta voz no surge de su temperamento sino de su confianza.

Y mientras dibujo el volumen de su cabeza, me pregunto cómo definir, cómo delinear, el lugar de donde proviene su voz, como escritor de los mensajes zapatistas. Desde dónde le habla al mundo.
Físicamente la voz habla desde aquí, desde los interminables precipicios y cañadas de los Altos y la selva de Chiapas, hoy controlados por los pueblos indígenas que han recuperado su tierra para cultivarla, y quienes han construido escuelas, clínicas y espacios públicos en sus comunidades.

Pero, ¿desde dónde, figurativamente, habla su voz?

Acaba de hacer reír a la niña. Cuando ella ríe, su pasamontañas se agita, como el costado de un cachorro cuando resuella.

***

Regreso a la ciudad buscando respuesta a mi pregunta. La arteria principal se llama, inesperadamente, ¡avenida de los Insurgentes! En el centro hay todavía docenas de calles con nombres de capitales o países europeos, porque hace un siglo México se pensaba a sí mismo como un faro de Revolución y Progreso mundiales.

Casi tantos mexicanos van con sus familias en algún momento de su vida a ver la Epopeya del Pueblo Mexicano, los murales de Diego Rivera, como en peregrinación a la Basílica de Santa María de Guadalupe, y hacen su visita a esta inmensa pintura no por estudiar arte sino por remembrar y considerar su destino.

He cambiado de dibujar con tinta a dibujar con carbón, porque éste es más tentativo, más craquelado, más desgastado. La tinta sabe, de inicio, lo que quiere decir; el carbón escucha.

Ninguna reproducción puede dar idea de la fuerza y la escala del fresco de Rivera que corona la escalinata principal de lo que fuera, hasta hace poco, el asiento del gobierno, el Palacio Nacional. No es descabellada la comparación que frecuentemente se hace con la Capilla Sixtina, pero con el Juicio Final, no con la Bóveda.

Diego, El Elefante como Frida Kahlo lo apodaba, fue tan ordinario como cualquiera de nosotros. A veces era estrepitoso, algunas veces derrotista, otras veces flojo, con frecuencia inconsecuente. Pero se transformó cuando se sintió llamado a pintar y encarnar en esas paredes el relato de los pueblos de los que provenía. Entonces se volvió consecuente al punto de otorgarle a cada detalle, a cada rasgo, su lugar particular en un vasto destino histórico. En la parte alta de la escalinata uno tiene la sensación de que son los mil años de historia los que inventaron al colosal pintor, no al revés.

Los cientos de figuras de tamaño humano de las civilizaciones precolombinas, del mercado callejero de Tenochtitlán, de los tres siglos de explotación colonial española, de la Guerra de Independencia que terminó en 1821 y, más enfáticamente, del siglo que siguió a esa guerra y condujo a la Revolución de 1910 y a su visión de un futuro diferente: todas estas notorias y anónimas figuras están contenidas juntas en una visión de tal energía y continuidad que, pese a las tantas crueldades que nos gritan, se suman como un todo de invitación fraternal. Es como si a cada visitante mexicano, al bajar la escalera para irse, le fuera ofrecido un alcatraz de alguna de las canastas de las vendedoras de flores retratadas en los murales.

Al mismo tiempo –y ésa es tal vez otra razón por la que pienso en el torbellino del Juicio Final de Miguel Ángel–, la historia política del México moderno, según está plasmada en estas paredes y de acuerdo con todo lo que ha sucedido desde que fueron pintadas, no es sino un gigantesco erial de promesas rotas.

A cierto tipo de esclavitud le siguieron otros; nuevos sistemas de represión y discriminación remplazaron los viejos. Se inventaron e impusieron formas modernas de la pobreza. Los gringos del norte extrajeron y robaron más y más recursos naturales y los pueblos indígenas fueron despojados más y más. Sólo el grito de “¡Tierra y Libertad!” de Emiliano Zapata continuó resonando la verdad –antes de ser asesinado en 1919.

Y entonces llego al punto. La hondonada entre el vasto erial de promesas rotas y la búsqueda popular de más justicia tenía que llenarse de algún modo y los partidos políticos, comenzando por el PRI (¡el partido de la revolución institucional!) han intentado durante 70 años llenar la hondonada con el escombro en que quedó convertido lo que alguna vez fue un lenguaje político. Promesas rotas, premisas rotas, proposiciones rotas, leyes rotas.

Cada uno de estos principios –excepto los del interés propio– fueron vaciados de contenido. El debate político, las campañas electorales, los discursos para los medios masivos en manos de las corporaciones fueron sistemáticamente reducidos a prevaricación y diversión de aquellos que los antiguos griegos denominaban los idioti (los que buscaban su propio interés) para distinguirlos de los politici. Bajo el fascismo económico del neoliberalismo esto se está convirtiendo en un fenómeno mundial. La voz de los mensajes zapatistas, que ofrece ejemplo de cómo resistir local y globalmente, surge de esta hondonada.

“No a tratar de resolver desde arriba…, sino a construir desde abajo y por abajo.

“No creemos que el fin justifique los medios. Finalmente pensamos que los medios son el fin. Construimos nuestro objetivo al construir los medios con los que seguimos luchando. En ese sentido es grande el valor que otorgamos a la palabra, a la honestidad y la sinceridad, aunque a veces nos equivoquemos ingenuamente.”

Me observa dibujar y sonríe. Hay dos clases de sonrisas (entre otras muchas): una que espera la conclusión jocosa de un nuevo chiste, y otra que recuerda la broma ya escuchada. La suya es del segundo tipo.

***

Me encontraba en el poblado de Acamilpa, en el estado de Morelos, de donde era Emiliano Zapata. La milpa es un campo de maíz donde crecen y conviven otras plantas, y donde muchos pájaros, insectos y animales coexisten también. Quiero describir el rostro de una anciana que me fue extrañamente familiar. ¿Será que se parece a gente de mi pueblo en los Alpes, o será que la edad nos lleva a todos al mismo poblado? En cualquier caso, era sábado por la tarde en un patio de una casa en un pueblito rural lleno de mesas cubiertas con manteles blancos, porque era el cumpleaños de alguien y los invitados estaban por llegar. Ya un acordeonista tocaba algo de música. Había una acacia enorme que debió haber estado ahí cuando Emiliano Zapata era un niño. En una mesa, trece personas mayores de las comunidades circundantes sostenían una reunión muy seria para coordinar los planes de una desobediencia civil o algún bloqueo de carretera para evitar que su agua la desvíen y se la roben los especuladores de bienes raíces. Hablaban por turnos, con cuidado y determinación. Aceptaban la música como si fuera un platillo que se cocía a fuego lento, y que podrían comer más tarde. El rostro de la anciana estaba bronceado por el sol y el viento, y sus brillantes ojos indicaban que los usaba para avistar en las grandes distancias los vientos que vienen. Para la fiesta de cumpleaños había globos de colores colgados entre la casa y el árbol de la acacia.

Y esto fue lo que me dijo:“He vivido mi vida como me la dieron para vivirla y ahora pienso en el futuro. Pienso en mis nietos y sus hijos y cómo van a vivir. Tenemos que resistir, por ellos. Ésos que hoy gobiernan quieren destruir a todos los campesinos y a todas las comunidades indígenas porque quieren quedarse con todas las semillas de la tierra y con todos los litros de agua que vienen de nuestras montañas. Así que por eso luego les paramos sus camiones cuando vienen a robarse lo que es nuestro… es mejor morir de pie que vivir de rodillas”.

Su cabello largo, tan blanco como el mío, estaba peinado hacia atrás de su rostro barrido por el viento y se lo amarraba en un chongo.

Marcos usa un reloj en cada muñeca. Uno marca el tiempo de la paz. El otro, el de la guerra. Cuando los zapatistas se enfrascan en una operación defensiva, trabajan con un horario alterado por si son interceptados sus mensajes.

Hay en todo caso situaciones que desafían cualquier tiempo, todos los tiempos.

En el poblado de San Andrés Sacamch’en, donde, en febrero de 1996, el gobierno pactó acuerdos formales con los zapatistas para reconocer los derechos de todos los pueblos indígenas, acuerdos que nunca honró, está la iglesia de San Andrés Apóstol. En la iglesia hay varias estatuas de la Virgen y de los santos que llevan ropajes de tela, cosidos y bordados.

Un mediodía, la semana pasada, hice un alto ahí porque, al igual que en Acamilpa, escuché una música. La música era más antigua y diferente. Dentro de la iglesia había dos mujeres jóvenes, indígenas, con sus bebés a la espalda y –a cierta distancia de ellas– dos hombres. No había sacerdote. Los cuatro cantaban en polifonía. En el piso de la iglesia había miles de velas prendidas, muchas veladoras en sus vasos, y sus llamas parpadeaban con el viento que se colaba por una puerta entreabierta. Una de las mujeres, conforme cantaba, balanceaba un incensario, y el humo del incienso flotaba como niebla por encima de las llamas que parecían flores. El año, la estación, el día, la hora, eran detalles olvidados. Hasta que uno de los bebés lloró de hambre y su mamá le dio pecho. La otra mujer alisaba con las manos una túnica que había traído para la efigie de San Andrés. Sabía que era tiempo de cambiar y lavar la que traía puesta el santo.
Tras del pasamontañas, bajo la gran nariz, una boca y una laringe hablan desde la hondonada acerca de la esperanza. He dibujado lo que puedo.

Entretanto, probablemente los zapatistas están en riesgo. Cualquier ataque sobre ellos vendrá de aquellos que en su miopía creen que pueden erradicar su ejemplo.

Traducción: Ramón Vera Herrera

miércoles, 6 de febrero de 2008

Cuencas centrales del norte de CONAGUA; corrupción a tope

Violentando la Ley, durante el 2007, Oscar Gutiérrez Santana, ordenó extraer sin autorización 136 millones de metros cúbicos de agua

Juan Monrreal López
Febrero 7 de 2008


Torreón, Coahuila.- Violando el Decreto de operación de las presas laguneras, para el ciclo de siembras 2007, Oscar Gutiérrez Santana, Gerente regional de las cuencas centrales del norte de la Comisión nacional del agua (CONAGUA), decidió extraer 136 millones de metros cúbicos del líquido por encima de lo autorizado, cuyo destino fue regar 6 mil hectáreas sin ubicación precisa, según denunció el Congreso Agrario Permanente de la Región Lagunera (CAPRL), a través de su Secretario técnico, José Elías García Valenciano.

Mediante documentos en mano, el líder agrario del CAPRL, expresó tajante que “El Decreto de operación de las presas que irrigan la Laguna, nunca se ha respetado”, pero además, que el enfoque de CONAGUA, hacia el manejo del agua almacenada, es muy limitado en lo social, al margen de una serie de decisiones unilaterales que se toman sin acuerdo con los derechosos del distrito de riego 017.

Aseverativo García Valenciano, reiteró que, “en principio no existe honestidad en el manejo del recurso hídrico, y ya desde allí se está mal”.

Con señalamientos puntuales acerca de las decisiones equivocadas pero además deshonestas de los funcionarios de las Cuencas centrales del norte, el dirigente del CAPRL, especificó que en el ciclo 2001-2002, los funcionarios de CONAGUA decidieron abrir las cortinas de los diques, “cuando en aquella ocasión muchos productores y organizaciones campesinas nos opusimos a la apertura irracional y poco sustentable de las presas”.

De tal manera que lejos de aprovechar coherentemente el vital elemento, fácilmente se desperdició en aquellos años, a consecuencia de las superficies aprobadas para regarse, 0-18 hectáreas, por usuario.

Con esto, “los jornales generados fueran muy pocos y prácticamente los ingresos para lo ejidatarios y sus familias fueron nulos”, apunta el CAPRL, en documento en poder de Demócrata Norte de México.

Corrupción millonaria

Como en los tiempos en que Miguel Ángel Jurado Márquez, ex gerente de las Cuencas centrales del norte, a quien Óscar Gutiérrez Santana, relevó del cargo; los desvíos de agua no autorizada, cobraron nuevo auge.

Con datos oficiales de la CNA en la mano, Elías García Valenciano, señala, “que extrañamente con más agua, con un distrito de riego más tecnificado, pero además con menos riegos de auxilio para los cultivos, lo irónico es que hoy regamos menos”.

Efectivamente, con datos comparativos de los ciclos agrícolas de los últimos años asentados en el documento del CAPRL, se detecta por ejemplo que en el ciclo 1972-1973, con un volumen de agua de 854 millones 339 metros cúbicos, se regó una superficie de 63 mil 336 hectáreas. En el reciente ciclo 2007, se emplearon 945 millones 200 mil metros cúbicos; agua que sólo alcanzo para irrigar 60 mil 300 hectáreas; es decir, 3 mil 36 hectáreas menos que hace 34 años; cuando los terrenos de siembra se encontraban en peores condiciones técnicas que hoy, - mayor número de hectáreas niveladas con rayo láser, trazos de riego más correctos -, pero también cuando muchos de los canales de riego carecían de revestimientos de concreto, al igual que las regaderas interparcelarias.

Peor. Históricamente, los ciclos agrícolas de algodonero fueron cubiertos con un riego de presiembra, más cuatro de los llamados de auxilio; en total, cinco remojos por temporada. Esto pasó todavía hasta 1998.

Hoy, las irrigaciones son cuatro. De tal forma que no existe explicación hacia donde va a parar el agua que supuestamente se ahorra. Además, actualmente se usa un mayor volumen, cuando en la realidad, se empapan menos hectáreas.

Al menos así sucedió en el 2007. A esto Oscar Gutiérrez Santana, no tiene respuesta.
Sólo los boletines de prensa donde anuncia que todo va bien en la dependencia.

Las propuestas del CAPRL

Con movilizaciones recientes por la defensa de los intereses campesinos, el CAPRL ha planteado al Gerente de las cuencas centrales del norte de CONAGUA, Oscar Gutiérrez, participar efectivamente en la toma de decisiones del Distrito de riego 017.

Al efecto, García Valenciano, explica que las resoluciones del CAPRL puestas en la mesa del funcionario de la CONAGUA, consisten en exigir un ciclo de riego completo. Cultivar 87 mil 77 hectáreas. Siembras que serían regadas con una extracción de 950 millones de metros cúbicos de líquido, junto con un volumen adicional de 150 millones de metros cúbicos.

La intención es que “los compañeros rieguen cuando menos el 37 por ciento de la superficie de dotación por resolución presidencial. En total 1.5 hectáreas.”

Pero la intención de CONAGUA choca de forma abismal con el interés del campesinado.

El organismo quiere que los campesinos planten apenas una hectárea. En número gruesos, la CNA planea que se usen 800 millones de metros cúbicos para irrigar 48 mil hectáreas. Alrededor de una hectárea por campesino.

Por cierto, la diferencia del 50 por ciento de superficie a cultivar, entre el CAPRL y CNA, puede significar una mayor migración campesina, fundida con una fenomenal concentración de los derechos de agua en manos de los llamados pequeños propietarios; principalmente los ligados a la empresa lechera LALA, de por sí ya de escándalo.

En términos aproximados, la superficie de riego con agua rodada del Distrito 017, todavía en manos campesinas, es de apenas el 30 por ciento; el resto, pasó al usufructo de los estableros particulares.

Elías García enfatiza que, “para un mayor control del destino final del agua, estamos proponiendo un operativo de vigilancia que dependa de la Universidad Autónoma Agraria Antonio Narro (UAAAN), pero como siempre, seguimos esperando la respuesta de Oscar Gutiérrez”.

Persiste. “Estamos exigiendo que el decreto de operación de las presas se transforme. Hacerlo con funcionamiento estratégico, es decir, de tipo escalar, sin que se modifique por criterios de los funcionarios en turno”.

Por lo pronto, las negociaciones están por abrirse. Sin embargo, hasta donde se vislumbra, el cúmulo de intereses de los llamados pequeños propietarios tienen un mayor calado en el ánimo de Oscar Gutiérrez Santana, que las propuestas de los usuarios campesinos, quienes ven, ciclo tras ciclo, como sus pueblos o rancherías se quedan solas, con casas muertas por falta de agua.
Los anuncios de una primavera caliente ya están hechos. El reciente cierre de las oficinas de CONAGUA, por campesino de San Pedro de las Colonias, y la toma de SAGARPA, pueden desbordarse por la cerrazón de esta nueva casta de funcionarios federales.

lunes, 4 de febrero de 2008

Reskatadoras de pollos

Gustavo Duch Guillot


Noche cerrada. Una furgoneta silenciosa que refleja sus faros sobre las paredes de cemento de una granja de pollos. Cuatro encapuchados con crestas en la cabeza y el ruido de gallinas y pollos enloquecidas, enloquecidos… La secuencia completa y el desenlace se puede ver en www.reskatadorasdepollos.org. El manifiesto que el grupo activista ha escrito explica muy bien su propósito.

“En la antigua Grecia, cuando una persona se alejaba de sus seres queridos tomaba un trocito de cerámica y lo rompía en dos. Un fragmento se quedaba en el lugar de partida y el otro acompañaba al viajero. A ese trocito de cerámica lo llamaban: símbolo.

“Los pollos son un símbolo. El símbolo de un modelo de producción de alimentos, nefasto social y ambientalmente. Un modelo que genera hambre, pobreza y desnutrición en todo el mundo, que expulsa al campesinado familiar y lo convierte en una clase humana excluida socialmente, un sobrante humano que apenas es útil para rellenar las maquilas textiles del inframundo de chabolas y zonas francas que rodean a las grandes urbes del sur.

“El hambre tiene causas políticas y el modelo de producción alimentaria que ahora denunciamos es causa de ello. También expulsa al campesinado en el norte geográfico. Campos vacíos de mundo rural, territorio similar al de un campo de batalla con líneas de alta tensión como trincheras, cemento en las costas como un chapopote eterno, polígonos industriales como tumbas del combate, pistas, autopistas, puertos, aeropuertos, presas y represas, inundan nuestro presente. Y matan nuestro futuro.

“Los pollos son un símbolo de un modelo agroganadero industrializado, asesino de personas y destructor de vida. Cada día millones de pollos viven en un modelo cuando deberían vivir en otro. El agroecológico. Cada día millones de campesinas son expulsadas y mueren en un modelo cuando deberían poder vivir en otro. Cada día millones de personas consumidoras nos alimentamos en un modelo cuando deberíamos consumirlo en otro. Cada día millones de mujeres sufren el patriarcado en un modelo cuando deberían vivir como mujeres en el otro. Cada día millones de hectáreas de mundo se desintegran para siempre jamás cuando deberían florecer en primavera.”

Y acaba, con contundencia y firmeza. “Las campesinas y campesinos familiares, la pesca artesanal, pastores y pueblos indígenas del mundo pueden y deben alimentarnos. Dejémosles hacerlo. Ayudémosles a hacerlo. Por ellos y para ellas. Por nosotras y para nosotros. Es la hora de la soberanía alimentaria.”

Las Reskatadoras de pollos son otro símbolo, el símbolo de una lucha que se puede hacer de mil y una maneras. Y pocas son las maneras si esperamos que nuestro planetita quiera tolerarnos, a la especie humana, un tiempo más. Podemos repensar a Brecht. Hay hombres y mujeres que luchan un día, un año, muchos años y son buenos y buenas. Pero hay quienes luchan toda la vida, produciendo alimentos en el campo, haciendo posible la alimentación sana de la sociedad, respetando a la vez la tierra y la Tierra. Ellas y ellos son imprescindibles.

* Director de Veterinarios Sin Fronteras

Puertas cerradas al campo

Hermann Bellinghausen


El decreto implícito de los poderes dominantes no podía ser más aberrante: deben abandonar el campo las personas que lo habitan y dar paso a la industria agropecuaria, las hidroeléctricas y las minas; “debe” ser “productivo”, “competitivo”, “rentable”. Los capitalistas convierten al campo en una fábrica, con patrones invisibles, capataces de cuello blanco y obreros sin derechos laborales. Han convencido a la opinión pública y a los mercados (esos representantes de La Humanidad) de que no queda de otra. En Europa occidental ya casi lo lograron, “y miren qué bien están” nos argumentan. Otros subcontinentes avanzan en la misma dirección: China, India, Mesoamérica, Brasil, Europa oriental.

Los amos han decidido que todo el mundo es una isla, igualito que Japón. Que no hay para dónde; por eso al campo ya no lo aguantan más. Tan latosos los subsidios que no “rinden” en la balanza comercial (esa abstracción para los financieros que no reservan el menor espacio para los campesinos en sus previsiones; pues prevén, como los profetas). La presunta “resistencia al cambio” que se atribuye a la población rural, particularmente la indígena, guarda la simiente del más plausible proyecto de futuro con que la humanidad cuenta. Pero los amos tienen otros planes.

¿Qué “cambio” les ofrecen? ¿Mudarse a las ciudades (bueno, a sus bolsas de basura), emplearse en el crimen, darse a la drogadicción y la violencia, consumir? Volverse modernos, en suma. Tras la falsedad de que la bonanza urbana es accesible, la igualdad de oportunidades nunca fue más desigual como bajo los neoliberales, quienes se escudan en lo que llaman “democracia”, cuyo ejemplo más extremo y futurista fueron las “elecciones” blindadas del Irak liberado de sí mismo por Estados Unidos.

Los ríos serán hidroeléctricas, inundando miles de comunidades ancestrales, millones de hectáreas cultivadas con las manos, bosques, selvas, tesoros arqueológicos y hasta tierras previamente saqueadas y erosionadas por el progreso anterior. Las costas y manglares serán puertos de carga y descarga, no quedará playa sin hoteles y bulevar. Digamos que en cuanto terminen los albañiles indios en Cancún y Playa del Carmen, serán desechados.

Todo, para beneficio de los dueños de la mercancía y el dinero con que se paga el turismo. La “humanidad” que no migre a cinturones urbanos tiene la opción de regresar a la servidumbre porfiriana, y si corre con suerte, aprender inglés y recibir propinas.

El poder político y económico, representado en México por el calderonismo, los patrones globales y sus cómplices intelectuales (los tontos útiles que nunca faltan) ahondan el proyecto de convertir al pueblo mexicano en un conglomerado con “capacidades diferentes” (piadoso eufemismo que declaman en sus incursiones filantrópicas por el mundo Teletón).

Convertir en minusválidos a los campesinos, siendo ellos los seres humanos más autosuficientes que existen. Los que mejor saben sobrevivir huracanes, inundaciones, represiones genocidas, hambre y frío, firmemente unidos a la felicidad de la tierra. Hoy se les obliga a “reducirse”. Oliveros de Palestina, milperos de México, arroceros de Tailandia: su destino son los guetos y suburbios, o pegar la cara contra el cristal opaco de las fronteras.

Las sospechosas inundaciones por el tapón del río Grijalva sirven de ejemplo de cómo el capitalismo aprende las brutales lecciones de China al desplazar millones de campesinos y dar paso a la monstruosa represa de las Tres Gargantas del Yangtsé. Hoy en Chiapas, a decenas de comunidades rurales les dicen: “sabes qué, resulta que tu pueblo quedó, o quedará, bajo el agua, chin, así salió el destapón del río, sorry. Pero no te preocupes, te voy a poner unas bonitas ‘ciudades rurales’, con servicios y calles. Hasta vas a dar las gracias” (¿Sigue el río Usumacinta?).

Construídas donde a los gobernantes les da la gana y a los inversionistas les viene bien, las ciudades rurales que proliferan en el país son o serán ratoneras, con casas diminutas, una pegada a la otra, cuartos de tres por tres metros, sin patio ni más tierra que la de los zapatos, lejos de los árboles. Ni campos ni montañas, sólo plazoletas de cemento donde pronto los ex campesinos venderán garnachas, piratería o cocaína, y así ingresarán a la competividad global.

Como dijera la insigne Britney Spears, “Oops, I did it again!”: el neoliberalismo repite sus recetas de explotación-destrucción. África subsahariana es la prueba más redonda. Allí es inmenso el “planeta de ciudades perdidas (slums)” que documentara Mike Davis. Buena parte de la humanidad resulta hacinable y sacrificable.

Las eficientes cámaras de gas nazis fueron un poco demasiado. Y no a todos se les puede bombardear. Por eso, que los campesinos devengan minusválidos, y las monsantos podrán reinar.

El 2007, el año más letal para periodistas con 65 muertos: CPJ

Según el informe "Ataques a la Prensa", las muertes fueron en relación directa con su trabajo, frente a los 56 caídos en 2006, además el Comité investiga la muerte de otros 23

Agencias / La Jornada On Line Publicado: 04/02/2008 14:58

Nueva York.- El año más letal para la prensa en más de una década ha sido 2007 con 65 profesionales muertos por su trabajo, y en países como Cuba y China cada vez más periodistas han sido encarcelados, señaló un organismo con sede en esta ciudad.

Según el informe anual "Ataques a la Prensa" del Comité para la Protección de los Periodistas (CPJ, por sus siglas en inglés), los encarcelamientos de profesionales de la prensa en China y Cuba son bajo acusaciones imprecisas "contra el Estado".

De acuerdo con las cifras del CPJ, 65 periodistas murieron en todo 2007 en relación directa con su trabajo, frente a los 56 caídos en 2006, e informó que investiga si la muerte de otros 23 periodistas se debió a causas originadas por su labor.

La organización, sin fines de lucro, indicó que sólo 1994 sumó más periodistas muertos, 66 en total, la mayoría mientras cubría los conflictos en Argelia, Bosnia y Ruanda.

Irak sigue siendo, por quinto año consecutivo, el país más peligroso para ejercer el periodismo con 32 profesionales muertos en 2007.

Por otro lado, casi el 17 por ciento de los periodistas encarcelados en 2007 estaban detenidos sin cargos en su contra. Según el CPJ, hasta el 1 de diciembre, 127 periodistas seguían presos, siete menos que en 2006.

Casi el 57 por ciento fueron encarcelados bajo acusaciones en contra del Estado como subversión, divulgación de secretos de Estado y actuar en contra de los intereses nacionales, apuntó el reporte.

Asimismo, dentro de las tendencias detalladas en el informe se destacaron las onerosas restricciones que China impone a los medios de comunicación en vísperas de los Juegos Olímpicos de este año.

China, apuntó el CPJ, sigue siendo el país con más periodistas encarcelados en el mundo con 29 reporteros y escritores tras las rejas, de los que 18 trabajan para páginas de Internet.
El informe también subrayó la erosión de la libertad de prensa en muchas de las nuevas democracias africanas.

También la penalización del periodismo en Rusia y Asia Central, el deterioro de la influencia estadunidense en temas de prensa sobre América Latina y el uso sutil de presiones legales por gobiernos árabes para silenciar a quienes disienten de la línea oficial del gobierno.

Sobre el cierre del canal Radio Caracas Televisión (RCTV) al que el presidente venezolano, Hugo Chávez, retiró la licencia obligándole a desaparecer, el informe señaló que su investigación detectó graves irregularidades en el proceso.

La investigación anual del CPJ documentó cientos de casos de represión contra los medios en decenas de países, tales como asesinatos, ataques, arrestos, censura y acoso legal.

"La impunidad es la mayor amenaza a la que se enfrentan hoy los periodistas. El asesinato, después de todo, es la máxima forma de censura", escribió en el prólogo Christiane Amanpour, integrante de la junta directiva del CPJ y corresponsal internacional jefe de CNN.