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domingo, 20 de febrero de 2011

Guerra de ambiciones

La mayor empresa mexicana de telefonía está en guerra con el consorcio líder de la televisión nacional. Así, Telmex y Televisa pelean en varios frentes por controlar el mercado de las telecomunicaciones, en el que se incluyen los servicios del llamado triple play y donde Carlos Slim no ha podido desarrollarse a sus anchas por la oposición de Televisa

Domingo, 20 de Febrero de 2011


JENARO VILLAMIL

MÉXICO, DF.- Luego de cuatro años y medio de incumplimiento del Acuerdo de Convergencia –dado a conocer en octubre de 2006–, la disputa entre Telmex y Televisa pasó de las batallas jurídicas a una guerra en los terrenos publicitario y mediático, que alcanzó su punto máximo con la suspensión de anuncios de las empresas de Carlos Slim a los canales de Emilio Azcárraga Jean.

Telmex, Telcel y otras empresas del Grupo Carso (Sanborns y Sears entre ellas) confirmaron que desde el pasado martes 1 suspendieron su pauta publicitaria en Televisa, lo que podría significar la disminución de poco más de mil 800 millones de pesos anuales para las señales abierta y restringida que domina Azcárraga Jean.

"Es un tema de precios. Se incrementaron las tarifas y desde principios de febrero no nos anunciamos. Por ahora los anuncios están suspendidos", confirmó a Proceso una fuente interna de Telmex.

Telcel es el tercer cliente que más invierte en televisión (en Televisa y TV Azteca, principalmente) mientras Telmex es el cliente número 14 en la lista de anunciantes televisivos más importantes.

El registro público más reciente (de finales de 2010) del costo de los espacios de Televisa en el horario triple A –el de mayor audiencia– del Canal 2 a compra libre es de 677 mil 889 pesos por 20 segundos. En el tercer trimestre del año anterior el mismo spot, en el mismo horario y también a compra libre, ascendía a 492 mil 200 pesos.

La suspensión publicitaria de Telmex y Telcel coincidió con la demanda interpuesta por el equipo jurídico de Televisa contra la sociedad Dish México (MVS-EchoStar-Telmex) ante la Comisión Federal de Competencia (Cofeco).

También coincidió con el recrudecimiento de una "guerra de desplegados" encabezada por la Cámara Nacional de la Industria de la Televisión por Cable (Canitec) dirigida por Alejandro Puente y dominada por las tres subsidiarias de Televisa (Cablevisión, TVI y Cablemás).

La Canitec acusó a Telcel –la empresa de telefonía móvil más importante del país– de ofrecer tarifas de interconexión 127% más caras y advirtió que rechazará "cualquier acto unilateral del operador dominante de telefonía móvil (Telcel) para imponer condiciones de interconexión en perjuicio de la competencia".

RESPONDE TELMEX

Por primera vez desde que empezó el conflicto, Telmex decidió responder también públicamente a la acusación de Televisa de que su sociedad en Dish México viola la prohibición de su título de concesión para ofrecer servicios de televisión restringida:

"Telmex no participa ni directa ni indirectamente en el capítulo de Dish México. En el futuro, podríamos participar directamente en una inversión conjunta con Dish México, en caso de que sea aprobada por las autoridades correspondientes, como Telmex lo ha comunicado reiteradamente en sus reportes bursátiles, incluyendo nuestros reportes a la US Securities and Exchange Commision (SEC) y a la Bolsa Mexicana de Valores SAB de CV (BMV) que han estado publicados en nuestra página de internet.

"Cabe resaltar que las operaciones descritas en este documento con Dish México han sido debidamente conocidas y autorizadas por la Comisión Federal de Competencia (Cofeco)", advierte en su punto 3 el desplegado firmado por Francisco Islas Mancera, representante legal de Telmex.

El recrudecimiento de esta guerra corporativa coincidió además con el escándalo del caso de Carmen Aristegui. La conductora de MVS Radio salió del aire el pasado lunes 7 y volverá a la estación de la familia Vargas el próximo lunes 21, según comunicado conjunto que ambas partes dieron a conocer el martes 15.

En ese texto ya no se mencionan la supuesta violación al código de ética en la que habría incurrido Aristegui ni las presiones derivadas del refrendo de las concesiones de MVS para explotar más de 70% de los 190 Mhz de la banda 2.5 Ghz, cuya aprobación está pendiente de ser ratificada por Felipe Calderón.

El comunicado reconoce que este acuerdo entre Aristegui y MVS es una respuesta a las expresiones públicas de apoyo a la conductora en el país y en el extranjero.

"Con estas decisiones, Carmen Aristegui y su equipo de trabajo, así como MVS Radio, responden de manera transparente y pública a los requerimientos de una relevante porción de radioescuchas y ciudadanos", afirma el documento de dos cuartillas.

MONOPOLIO DE CONTENIDOS

Jorge Álvarez Hoth, ex subsecretario de Comunicaciones y promotor del Acuerdo de Convergencia firmado en octubre de 2006, afirmó en su artículo "La guerra" que:

"El trasfondo de todos estos pleitos es el de evitar que la Secretaría de Comunicaciones y Transportes (SCT), la Cofetel y la Cofeco acaben avalando el cambio al título de concesión de Telmex tal y como lo prevé el Acuerdo de Convergencia…

"Y se ha intensificado a últimas fechas producto de declaraciones que han realizado los presidentes de Cofetel, Mony de Swaan, y de Cofeco, Eduardo Pérez Motta, reconociendo que sigue siendo un pendiente de la agenda del sector el permitir la convergencia total de todas las redes, incluido Telmex, en la prestación de todos los servicios técnicamente posibles". (Reforma, 16 de febrero de 2011).

Álvarez Hoth, quien paradójicamente trabajó para Televisa y fue el creador del sistema de televisión satelital Sky, considera que la demanda contra la sociedad MVS-Telmex en Dish México constituye "una cortina de humo, una campaña mediática para que no le cambien el título de concesión a Telmex".

El ex subsecretario subraya que no es posible desperdiciar la red de Telmex –15 millones 291 mil líneas de teléfono fijo, de las que más de 75% son residenciales– para frenar el avance del triple play en el país y, sobre todo, de la incorporación de la banda ancha en internet.

"El país requiere que se democratice la generación editorial masiva de contenidos para que haya nuevas opciones de opinión pública, no controladas por un solo medio", advierte Álvarez Hoth.

Los datos de los últimos cuatro años confirman cómo Televisa, que ya posee casi 70% de las señales de televisión abierta, también obtuvo 63% del control directo o indirecto de las compañías de televisión por cable y, a través de ellas, tiene una posición dominante en la empresa PCTV, la que negocia los contenidos de los canales de televisión restringida con más de 90% de las empresas cableras del país.

El monopolio de Televisa en los contenidos mediáticos (en televisión abierta y en señales de paga, en los más importantes grupos radiofónicos y en algunos medios impresos que participan en su agenda) ha crecido en los últimos cuatro años.

SKY, LA COMPETENCIA

En la OCDE México ocupa el tercer lugar entre los países que tienen el menor número de canales nacionales de televisión abierta (3 de Televisa y 2 de TV Azteca), muy por debajo de Japón que tiene 128, Turquía con 23, Estados Unidos e Italia con 9 y Francia con 7.

A pesar de eso Televisa posee más de 80% de la producción de contenidos que llegan a 97.8% de los hogares con señal televisiva, según el último estudio de Mediatelecom, empresa dirigida por Jorge Fernández Negrete.

Según la Secretaría de Comunicaciones y Transportes entre 2007 y 2010 se acumularon 364 concesiones para instalar servicio de televisión por cable. Sin embargo sólo cuatro empresas tienen a 63% de los poco más de 6 millones de suscritos. Estas cuatro empresas son las tres subsidiarias de Televisa (Cablemás, TVI, Cablevisión) que tienen 43% de los suscriptores, más Megacable, con 20%. Las cuatro formaron una alianza para dar el servicio de triple play conocido como Yoo.

La única competencia fuerte que Televisa ha tenido de 2009 a la fecha es en televisión satelital. Al cierre de 2010 había 3 millones 518 mil suscriptores y el sector tenía una tasa de crecimiento anual de más de 19%.

Sky, subsidiaria de Televisa, tenía 95% de los suscriptores de este sistema, pero su nueva competencia, Dish México, con una oferta más barata y sin los canales de televisión abierta, llegó a 2.2 millones de suscriptores en febrero de 2011.

La disputa en este terreno llegó al veto publicitario. En noviembre de 2010 Televisa no quiso transmitir la campaña de promoción de Dish en sus canales, a pesar de que MVS había pagado por adelantado 10 millones de pesos por el contrato. Sólo TV Azteca aceptó transmitir algunos de esos spots.

TV Azteca ya empezó a dar servicio de televisión de paga, triple play y televisión restringida, pero se ha concentrado en las zonas de ingresos medios y altos en las zonas urbanas.

A través de sus subsidiarias, especialmente Cablemás, de Alejandro Álvarez Figueroa, Televisa tiene el control de la compañía Productora y Comercializadora de Televisión por Cable (PCTV), empresa creada por los cableros para negociar en paquete los canales de televisión restringida. Posee los derechos para comercializar el contenido de 59 canales, muchos de ellos de Televisa (Telehit, Ritmoson Latino, Bandamax, Unicable, Depelícula, Cinema Golden, Telenovelas, Clásicos TV y American Network, entre otros).

Fernández Negrete afirma que PCTV "tiene el poder de un solo comprador en el mercado de contenidos, lo que le da poder total de compra en ese mercado, de manera que pueden fijar el precio y las condiciones de transacción en el mismo, lo que perjudica especialmente a los pequeños productores independientes de contenidos". (APRO)



Crisis de telefonía fija

Con el mercado de televisión restringida controlado por Televisa, empresa que ya compite en el terreno de la telefonía y la fibra óptica –áreas específicas de las empresas de Carlos Slim–, Telmex ha resentido una disminución de sus ganancias ante la imposibilidad de participar en el mercado del triple play. En el cuarto trimestre de 2010 Telmex reportó una caída de 6% en sus ingresos respecto al mismo periodo de 2009. "De forma acumulada, en 2010 los ingresos disminuyeron en 4.6% en comparación con 2009 y sus ganancias netas bajaron 23.9%", según el propio reporte de la compañía.

Al finalizar 2010 Telmex registró 15 millones 591 mil líneas de teléfono fijo, 291 mil menos respecto a diciembre de 2009.

Un análisis de Jorge Bravo, difundido por Mediatelecom, advierte que para Telmex la contracción de líneas de telefonía fija se inició en 2006. En el primer trimestre de ese año la empresa de Slim registró la cifra más alta de su historia con 18 millones 650 mil suscriptores. Es decir, Telmex ha perdido más de 3 millones de líneas.

Los otros competidores no llegan a tener la cobertura nacional de Telmex y se concentran en las zonas urbanas de ingresos medios y altos. Es el caso de Axtel (1 millón 25 mil líneas), Movistar (496 mil), Megacable (458.6 mil) y las subsidiarias de Televisa: Cablemás (187.7 mil) y Cablevisión (181.4 mil).

"No es posible que la red más importante de telefonía, que llegaba a 19 millones de hogares, no sea utilizada para dar servicios de internet de banda ancha y televisión restringida. El país está perdiendo en materia de triple play", advierte Álvarez Hoth. El principal argumento para negarle el cambio de título de concesión a Telmex es que ha incumplido los compromisos de interconexión, una de las tres condiciones que la SCT le puso a la compañía de Slim para ingresar a este mercado.

Es en este terreno donde existen ahora los litigios más fuertes que están en manos de la Suprema Corte de Justicia de la Nación (en el caso de Axtel contra Telcel) y forman parte de la campaña de desplegados periodísticos encabezada por la Canitec y que seguramente arreciará en los próximos días.

viernes, 29 de mayo de 2009

Carlos Slim, “el más ávido multimillonario”, según caracterización de The New Yorker

“Cada día cada mexicano contribuye con algo de efectivo” a su fortuna, señala la revista

*El premio Pulitzer Lawrence Wrigth da cuenta de negocios y algunas historias de intimidación

(Roberto González)

Para muchos mexicanos la fortuna de Carlos Slim, de 35 mil millones de dólares es materia de orgullo, pero para muchos otros la forma en que el principal accionista de Teléfonos de México ha hecho crecer su riqueza simboliza lo que está mal en el sistema mexicano, expone la revista The New Yorker en un vasto perfil del empresario publicado en su edición del primero de junio.

La publicación, una de las más influyentes del mundo caracteriza a Slim como “el más ávido multimillonario” y destaca que su extensa red de intereses empresariales, materializados en más de 200 empresas que operan en el país desde la telefonía a los restaurantes lo sitúa en un posición en que “cada día cada mexicano contribuye con algo de efectivo para Slim”.

El extenso reporte de la publicación neoyorquina se ocupa sobre todo de relatar la forma en que el empresario fue construyendo su fortuna hasta antes de adquirir Teléfonos de México (Telmex) en 1991, durante la ola de privatización de empresas públicas en el gobierno del ex presidente Carlos Salinas de Gortari. Y también dedica una buena parte a preguntarse sobre las motivaciones para invertir en acciones y convertirse en acreedor de The New York Times, uno de los diarios de referencia en el mundo.

El autor del texto Lawrence Wrigth, un ganador del premio Pulitzer en 2007 cita a un “prominente banquero de inversión en México”, que considera que existen dos formas en el país de ver a Carlos Slim: una como alguien que ha tomado ventaja del sistema pero que al mismo tiempo es un brillante hombre de negocios y que gestiona sus compañías “muy bien y sin incurrir en excesos”. La otra manera en que es visto el empresario es como un “intimidador” que “le ha hecho mucho daño a México”.

Cita también, aunque sin identificar, al propietario de un diario que opina que el empresario ha logrado hacer fortuna debido a que las reglas en el país son que el hombre más fuerte es el que gana, y menciona que no hay un solo caso en el país de un empresario que esté en la cárcel por haber manipulado precios, o realizar prácticas monopólicas.

Carlos Slim declaró al autor del texto: “por favor pregunten a mis críticos qué es lo que ellos han hecho por el país, cuantos empleos han creado; ¡oh, cómo me odian!”.

En la entrevista con The New Yorker el empresario asegura que no tiene negocios con ningún político. Otra de las fuentes consultadas por la revista -que es legendaria por el rigor que tiene para confirmar la veracidad de sus contenidos-, afirma que Slim es un producto del sistema, hasta que un día el sistema se convirtió en un producto de Slim.

Las formas de hacer negocio

También cita algunas formas que, según sus críticos, tiene para hacer negocios.

“Una tarde tuve una comida con un grupo de empresarios mexicanos. Todos tenían negocios con Slim o con alguna de sus compañías y ninguno de ellos quiso ser citado por su nombre. Uno aseguró que había sido directamente amenazado por empleados de Slim: ‘dos tipos vinieron a mi negocio y dijeron que si nosotros no desconectábamos nuestra red de microondas Telmex cortaría todas nuestras telecomunicaciones’”, escribió el autor.

Slim fue interrogado sobre la veracidad de este incidente y dijo al autor del texto que no lo recordaba pero pudo haber sucedido sólo si los empresarios estaban usando de manera no autorizada una conexión a la red de Telmex, para hacer llamadas telefónicas de larga distancia que quedaran registradas como locales.

Sobre la manera en que Carlos Slim ha tomado ventaja para hacer crecer sus negocios uno de sus ex empleados dijo a la revista que el empresario sólo ha usado la vía libre que ha tenido con el gobierno durante 20 años. “si tu quieres llamar a eso brillante, es brillante”.

El perfil sobre Carlos Slim tiene como uno de los temas más atractivos la recreaciónde un encuentro, confirmado por el propio empresario, en que el presidente Felipe Calderón y su ex secretario de Comunicaciones, Luis Téllez ofrecieron a Carlos Slim eliminar la restricción legal para que Telmex participe en el mercado de televisión a cambio de que permitiera a sus competidores usar con un bajo costo la infraestructura de la compañía telefónica en las zonas más rentables del país. Después de una tensa reunión de más de dos horas en la residencia oficial de Los Pinos Slim rechazó la propuesta, bajo el argumento de que aceptarla sería “destruir” a la compañía.

Calderón y Téllez condicionaron a Slim para darle canales de tv

Pidieron que permitiera a sus competidores usar la infraestructura de Telmex a bajo costo

*El empresario rechazó la propuesta y argumentó que aceptarla sería “destruir” la telefónica
*El ingreso que hubiera perdido podía exceder el valor del negocio de la televisión: New Yorker

Miriam Posada y Roberto González

El presidente Felipe Calderón y su ex secretario de Comunicaciones, Luis Téllez, ofrecieron al empresario Carlos Slim eliminar la restricción legal para que Teléfonos de México (Telmex) participe en el mercado de televisión a cambio de que permitiera a sus competidores usar, con un bajo costo, la infraestructura de la compañía telefónica en las zonas más rentables del país. Después de una tensa reunión de más de dos horas en la residencia oficial de Los Pinos, Slim rechazó la propuesta con el argumento de que aceptarla sería “destruir” a Telmex.

Detalles de la propuesta gubernamental y de la respuesta del empresario fueron recogidas en un extenso perfil sobre Carlos Slim que publica en su edición de junio The New Yorker, una de las revistas de referencia en Estados Unidos.

El autor del texto, Lawrence Wright, quien confirmó con el propio Slim la realización del encuentro en Los Pinos, asegura que al momento de la cita, en marzo del año pasado, el gobierno estaba temeroso de “otro rapaz titán”, Emilio Azcárraga, quien controla Televisa, la principal cadena de televisión. En parte Telmex era un contrapeso a Televisa. Las dos empresas eran consideradas demasiado poderosas para que se les permitiera funcionar juntas, menciona el periodista.

Cuenta que en marzo del año pasado el entonces secretario de Comunicaciones, Luis Téllez, arregló un encuentro secreto entre Slim y el presidente Calderón. El ex funcionario, de acuerdo con el autor, esperaba de esa cita que el gobierno y Slim pudieran, de la mejor manera, trabajar un plan ambicioso que permitiera abrir el sector de las telecomunicaciones para incrementar la competitividad; a cambio, asegura la publicación, el gobierno ofrecería al empresario “algo que desesperadamente quiere: televisión”.

De acuerdo con lo establecido en la cláusula cuatro del título de concesión que se le entregó a Slim en 1991 cuando se privatizó Telmex, esta empresa está impedida para ofrecer servicios de video que en el mercado se dan como televisión. El interés del empresario por entrar a ese mercado responde a que como resultado de la evolución tecnológica y reformas legales, sus competidores pueden ofrecer desde hace tres años televisión por cable, Internet y telefonía fija, el llamado triple play, que es el negocio del futuro en telecomunicaciones. Actualmente Telmex es la única compañía telefónica que opera en México que tiene prohibido vender el servicio de televisión en cualquiera de sus modalidades.

Restricción obsoleta

Los reguladores mexicanos reconocen que la restricción a Telmex es obsoleta y actúa en contra del ambiente competitivo que buscan crear para el negocio de las telecomunicaciones, menciona The New Yorker.

“Televisa se siente amenazada por la entrada de Slim a la televisión, la cual es una buena noticia para la competencia”, según dijo a la revista Rafael del Villar, que es ahora uno de los comisionados de Comisión Federal de Telecomunicaciones (Cofetel), además de que fue uno de los funcionarios presentes en la reunión de marzo de 2008.

En la reunión en Los Pinos estuvieron, sentados en torno a una mesa en forma de U, de un lado Carlos Slim Helú, su hijo Carlos, su sobrino Héctor Slim, presidente de Telmex; uno de sus yernos, Daniel Hajj, director de América Móvil; otro de sus yernos, Arturo Elías, vocero del empresario. En la cabecera de la U se ubicó el presidente Calderón y en el otro lado de la mesa se sentaron Luis Téllez y Rafael del Villar, narró la publicación.

En ese encuentro Del Villar le dijo al empresario: “nosotros dejaremos que entres en televisión, Carlos Slim, pero primero tenemos que estar de acuerdo en una serie de temas”, precisó la revista. Los temas incluían la aplicación de precios de interconexión razonables, reducir tarifas a las llamadas de larga distancia, compartir la infraestructura de Telmex con los operadores de telecomunicaciones que lo soliciten, y eliminar la práctica de cobrar minutos completos.

La revista estimó que el ingreso que Carlos Slim podría perder en caso de que hubiera estado de acuerdo con estas peticiones estaba muy cerca de exceder el valor de la totalidad del negocio de la televisión en México.

En respuesta a los planteamientos de los funcionarios públicos durante ese encuentro, el equipo de Slim presentó gráficas que sugerían que las tarifas de interconexión en México eran competitivas con las de otros países, pero pedirles que abrieran la infraestructura de Telmex, argumentó el equipo de Slim, era tanto como lo que se hizo en Estados Unidos después de la división de AT&T, que dio como resultado la disminución de la inversión para actualizar equipos.
La reunión duró dos horas y media. De acuerdo con tres participantes, Slim estaba tan enojado que amenazó con vender Telmex, aunque el empresario negó a la revista que haya expresado exactamente eso.

Slim contó a The New Yorker: “yo dije en esa reunión: díganme lo que quieren; si ustedes quieren de mí que venda está bien; si ustedes quieren de nosotros que dividamos Telmex en dos o tres partes está bien. La única cosa que no haremos es destruir Telmex”. A pesar de la oposición del gobierno, Slim encontró rápidamente una manera para que Telmex ofrezca el servicio de televisión a través de un acuerdo comercial con un proveedor de televisión restringida, pero sigue sin poder proporcionar el servicio por sí mismo. Eso cambiará, aseguró Slim “más temprano que tarde”.

Una larga historia

Si los resultados hubieran sido otros, esa reunión en Los Pinos habría sido la primera señal positiva para Telmex después de casi dos años de haber solicitado de manera formal a la Secretaría de Comunicaciones y Transportes (SCT) el cambio de título de concesión a fin de entrar al mercado del triple play, y luego de que desde su punto de vista ya había cumplido con las tres condiciones impuestas por la Comisión Federal de Competencia (CFC) en el acuerdo de convergencia, que consiste en ofrecer interconexión, interoperabilidad de redes y portabilidad numérica.

Sin embargo, las condiciones del Ejecutivo no fueron aceptadas por el empresario debido a que, de acuerdo con argumentos de Telmex, sus tarifas de interconexión no pueden ser más bajas, mientras desagregar el bucle o permitir el libre acceso de cualquier operador a su red a precios mínimos equivaldría a aceptar la expropiación de su patrimonio, de acuerdo con los argumentos ofrecidos por la empresas desde que empezaron las discusiones sobre el Plan Técnico Fundamental de Interconexión e Interoperabilidad (PTFII).

Telmex se opuso al Plan de Interconexión que entró en vigor hace unos meses, pero que no se ha podido instrumentar de forma plena, debido a que esta empresa presentó los recursos legales disponibles para que no se afecte su infraestructura.

Cada paso rumbo a la entrada de Telmex al mercado de la televisión va a acompañado de acusaciones por parte de sus competidores, denuncias, amparos y todo tipo de estrategia legal posible, para evitar que el gigante mexicano de las telecomunicaciones ingrese a un negocio que también ha estado en manos de pocos.

De esta manera, desde hace tres años las empresas de televisión por cable pueden ofrecer el servicio de triple play, al vender televisión, Internet y telefonía fija, mientras Telmex sólo ofrece telefonía fija e Internet, aunque sus competidores lo colocan ya dentro del mercado de la televisión por la relación que tiene con MVS y Echo Star a través de Dish México.

Un nuevo desencuentro entre Slim y Calderón se produjo luego de que el empresario participó en el foro “Qué hacer para crecer”, organizado por el Senado de la República, en el que advirtió que la crisis económica tendría un grave impacto en México.

El distanciamiento entre el empresario y el Ejecutivo duró aproximadamente un mes sin que hubiera señales de una u otra parte, hasta que se restablecieron la relaciones y con ello las ríspidas negociaciones entre los ejecutivos de Slim y el equipo del gobierno federal.