Mostrando entradas con la etiqueta Felipe Calderón y Javier Sicilia. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Felipe Calderón y Javier Sicilia. Mostrar todas las entradas

jueves, 1 de septiembre de 2011

Carta de Javier Sicilia al Subcomandante Marcos


México D.F., 29 de agosto de 2011

Carta al Subcomandante Marcos

Javier Sicilia / Movimiento por la Paz con Justicia y Dignidad

Querido Subcomandante Marcos:

Mil gracias por las líneas que le dedica al Movimiento por la Paz con Justicia y Dignidad en su tercera carta a Don Luis Villoro. Las hemos leído con el detenimiento de quienes están abiertos a la escucha. Desde ese detenimiento y esa escucha queremos darle las gracias por su profunda humildad y solidaridad con el Movimiento y decirles que a sus muertos, como Dionisio-Chiapas y Mariano, hacedores de paz, los llevamos con todos los dolores en nuestro corazón. Queremos decirles tambien que aunque no nos entiendan, aunque lo nuevo–esa capacidad para tratar de hacer la paz incluso con nuestros adversarios, porque creemos que los equívocos de un ser human no son el ser humano, sino una alienación de su conciencia que hay que transformar mediante la paciencia del amor— los desconcierte, compartimos los mismos anhelos y esperanzas, las de “un mundo en el que quepan muchos mundos”.
La paz, querido Subcomandante, es, como decía Gandhi, “el camino”, un camino que sólo se hace con todas y todos. Ustedes, hace 17 anos, al lado de la sociedad civil, nos lo enseñaron no sólo al visibilizar y dignificar el pasado negado y humillado de nuestra tradición indígena, sino también cuando, a partir de la escucha y del dialogo, abrieron el debate de lo que, en medio de la crisis de las instituciones, podría ser una nueva esperanza de reconstrucción de la nación: las autonomías.
Por desgracia, el poder, que es ciego; los intereses, que no escuchan los latidos del corazón de la historia, y el egoísmo, esa forma atroz del yo que rompe los vínculos con los otros, no los escucharon –cambiar el corazón del poder es siempre largo y doloroso--. La consecuencia es la espantosa emergencia nacional que vive actualmente el país, cuyo epicentro, como una ironía de la sordera, se encuentra en Juárez, en la frontera norte del país.
Hoy la guerra ha desgarrado los cuatro partes de México (el norte, el sur, el este y el oeste), pero también, en la visibilizacion de nuestros dolores –que son muchos y cada vez mas-- de nuestros rostros, de nuestros nombres y de nuestras historias, nos ha unido para --en la paz del amor, que nos lleva a caminar, abrazando dolores, y a dialogar, buscando trastornar la conciencia de los poderosos—encontrar ese yo plural, ese nosotros, que nos han arrebatado. Ello sólo ha podido nacer del corazón, de la solidaridad y de la esperanza, es decir, de la gran reserva moral que hay todavía en la nación y de la cual ustedes forman una de sus más hermosas partes. Hoy, más que nunca, creemos que sólo en la unidad nacional de esa reserva --que no sólo está abajo, sino también arriba y a los lados, en todas partes-- podemos detener la guerra y encontrar entre todos el camino de la refundación nacional.
México, querido Subcomandante, es un cuerpo desgarrado, un suelo fracturado, que hay que recomponer como un cuerpo y una tierra sanas en las que --como todo cuerpo y toda verdadera tierra-- cada una de sus partes, cuando se armonizan y se cultivan en el bien, son tan necesarias como importantes.
Caminar, dialogar, abrazar y besar –esas cuatro maneras que encontramos en nuestra historia hecha del mundo indígena y del mundo occidental— son las formas que asumimos no solo para acompañar a otros y a otras, sino para encontrar el camino perdido y hacer la paz. Caminar, es ir al encuentro de los otros; dialogar es desnudar, estremecerse, iluminar la verdad –que al principio escuece, pero después consuela--; abrasarse y besarse es no sólo hacer la paz, sino también romper las diferencias que nos dividen y enfrentan.
Hace algunos años unos amigos fundamos una revista–espero tenga en sus manos algunos ejemplares--: *Conspiratio*. El nombre viene de la primera liturgia cristiana, donde había dos momentos altos: la *conspiratio* y la *comestio*. El primero se expresaba mediante un beso en la boca. Era una co-respiracion, un intercambio de alientos, un compartir el espíritu, que abolía las diferencia y creaba una atmosfera común, una verdadera atmósfera democrática–quizá de allí derivo el sentido que la palabra conspiración tiene en nuestra época; quizá el imperio romano, un imperio, como todo imperio, espantosamente estamentado, decía, “quienes son estos que conspiran y ponen en peligro el poder”--. Cuando besamos y abrazamos creamos esa atmosfera común, una atmosfera –es la realidad de cualquier atmosfera-- inestable, que rápidamente puede desaparecer, pero no por ello falsa. Es un signo de lo que anhelamos y que repentinamente, en el amor, aparece lleno de gratuidad como la vida misma. Así, caminar, dialogar abrazar y besar es hacerlo, desde nuestro dolor, por y para nuestros muertos–a quienes olvidamos darles ese amor--, por y para nuestros jóvenes, nuestros niños y niñas, nuestros indígenas, nuestros migrantes, nuestros periodistas, nuestros defensores de derechos humanos, nuestros hombres y mujeres, es decir, por y para todos. Es, de alguna manera, evitar que la indolencia, la imbecilidad y la miseria del alma, nos condenen a todos a la muerte, a la corrupción y al olvido.
Como usted dijo bien al referirse al Movimiento por la Paz con Justicia y Dignidad –una frase que también empleo hace años en relación con el zapatismo--: “Podrán cuestionar los métodos, pero no las causas”. Es por ellas, por esas causas, que detener la guerra es tarea de todos y de todas.
Hagámonos cargo de lo que hoy es México, hagámonos cargo del dolor y del perdón, tomemos el camino de la paz y dejemos el juicio a la historia.
Nos vemos en el sur, querido Subcomandante. Mientras llegamos con la lentitud del andar y el dolor a cuestas, le mandamos a usted y a los compas un gran beso, ese beso con el que nuestro corazón no cesa de abrazarlos.
Desde el Arca, cerca de las montañas de Vercors
27 de agosto de 2011, 5 meses después de los asesinatos de Juanelo, Luis, Julio y Gabo.
Por el Movimiento por la Paz con Justicia y Dignidad

Paz, Fuerza y Gozo

Javier Sicilia

viernes, 22 de julio de 2011

Exige Sicilia comisión de la verdad; Blake justifica labor del Ejército

Calderón debe pedir perdón; el que externó en Chapultepec “no es aún cabal ni justo”, dice

En reunión con representantes del gobierno, insiste en crear mecanismos para la reparación del daño y atención a víctimas

Continuará el diálogo en mesas temáticas en citas semanales

Fabiola Martínez y Fernando Camacho

Periódico La Jornada
Viernes 22 de julio de 2011, p. 5

Javier Sicilia, representante del Movimiento por la Paz con Justicia y Dignidad, propuso ayer la creación de una “comisión de la verdad”, con carácter ciudadano y autónomo, con el propósito de avanzar en el proceso de diálogo, justicia y reconciliación.

“Llegamos a este Museo de Antropología con el corazón aún más lastimado que el pasado 23 de junio en que nos encontramos con el presidente Calderón”, lamentó el poeta en el inicio de otra serie de encuentros con representantes gubernamentales, en el que no quitó el dedo del renglón acerca de la necesidad de nutrir esta etapa con un mensaje en que el Estado pida perdón, porque el que externó el jefe del Ejecutivo federal aquel día, en el castillo de Chapultepec, “no es aún cabal ni profundo”, dijo.

Subrayó que el Presidente de la República está obligado a pedir un sincero perdón a la nación, porque aunque se atribuye la violencia a los criminales, la estrategia para enfrentarlos también ha sido causa de agresiones que es necesario reconocer.

Prioritaria, la atención a víctimas, insiste el poeta

Sentado junto a Francisco Blake, secretario de Gobernación, Sicilia enfocó sus propuestas en la necesidad de construir mecanismos para la reparación del daño, clasificar los casos según las problemáticas y agresores responsables, y crear un sistema de atención a víctimas, con la comisión de la verdad, así como una “fiscalía social para la paz” con la finalidad de vigilar el cumplimiento del quehacer público.

Además, crear una ley de víctimas e indemnización a las familias de los inocentes, entre otros puntos que deben ser acompañados por el fortalecimiento del tejido social, la renovación del sistema político y el retiro paulatino del Ejército de las calles.

Javier Sicilia puntualizó los factores que, a juicio del movimiento que encabeza, derivan en una estrategia equivocada, absurda, larga y fallida de combate a la delincuencia.

“El gobierno ha tenido suficiente tiempo para poner a prueba sus tesis belicistas; un tiempo demasiado largo y con altísimo costo de vidas”, expresó.

Sin embargo, en esta ocasión no hubo debate. Y aunque el poeta habló primero, no hubo réplica a su discurso, de casi 20 minutos, en el que habló de estrategias fallidas y la existencia de una emergencia nacional.

Blake se limitó a leer el discurso que llevaba impreso en sus tarjetas; no dijo nada sobre la propuesta de crear una comisión de la verdad.

A pregunta expresa, en entrevista posterior, sólo aseveró que en el país hay organismos muy sólidos, formales e institucionales que dan cauce a los reclamos. “Hay una Comisión Nacional de los Derechos Humanos”, así como un marco de tratados internacionales.

–¿El movimiento exige también que el Presidente pida un perdón sincero?

–Vamos a trabajar, eso lo vamos a revisar con el Presidente.

En su mensaje, Blake ofreció prácticamente lo mismo que ha puesto sobre la mesa desde hace un año, cuando asumió el cargo: “oídos abiertos” al diálogo y la promesa de avanzar en los protocolos para identificar a las víctimas.

Una vez más justificó el uso “temporal” de las fuerzas armadas en los operativos y amplió la responsabilidad del agravamiento de la situación que atraviesa el país a “las omisiones de las autoridades de los distintos órdenes del gobierno en el pasado y que, desafortunadamente, aún siguen ocurriendo”.
Tampoco hubo alegatos de otros funcionarios. La titular de la Procuraduría General de la República, Marisela Morales Ibáñez, y el secretario de Educación Pública, Alonso Lujambio, así como subsecretarios de varias dependencias, permanecieron en silencio, escucharon y tomaron notas.

El diálogo pasó del debate en el castillo de Chapultepec a un encuentro realizado en una carpa instalada en la terraza del Museo Nacional de Antropología para que éste no interrumpiera sus actividades habituales.

Varios visitantes infantiles fueron alentados por sus guías para brindar una “porra” al poeta, a quien reconocieron en el espacio que compartió con otros deudos y familiares de víctimas, como Araceli Rodríguez, madre de un policía federal desaparecido en Michoacán, o Julián Le Barón, de Chihuahua, cuyo hermano fue asesinado hace dos años.

A la inauguración de los trabajos también acudieron el sacerdote Miguel Concha, del Centro de Derechos Humanos Fray Francisco de Vitoria; Emilio Álvarez Icaza, Clara Jusidman, Raúl Romero y Juan López; el clérigo Alejandro Solalinde, del albergue para migrantes Hermanos en el Camino, así como integrantes de la organización Servicios y Asesoría para la Paz, entre otros.

Sicilia inició su mensaje citando un fragmento de la elegía a Ramón Sijé, del poeta Miguel Hernández, preámbulo de un minuto de silencio por “nuestros muertos y nuestros dolores”: “No hay extensión más grande que nuestra herida. Lloramos nuestra desventura y sus conjuntos y sentimos más la muerte que la vida.”

Enseguida manifestó que señalar con el dedo o pedir cabezas no es una “solución seria”, por lo que continuarán en el diálogo con todos.

El poeta hizo énfasis en que el movimiento reclama que se escuche a “las víctimas de la guerra y se reconozca su existencia”, pero advirtió que no se conformarán con que se “humanice” esta guerra o que se aproveche o lucre con el dolor.

“Esperamos que estos trabajos puedan ser fructíferos y permitan poner un poco de este suelo que ya no sentimos bajo nuestros pies; este suelo que corre el peligro de llevar a la nación a la muerte de la democracia y al desastre del nihilismo y el autoritarismo”, expresó.

Propone González Ruiz otorgar facultades legales a la comisión

Entrevistado al término del encuentro, Sicilia aseveró que el gobierno debe demostrar su compromiso con las víctimas mediante la creación de una comisión de la verdad, que “siempre surgen cuando terminan los periodos trágicos. A lo mejor puede ayudar a parar la mal llamada guerra. Hay modelos como el colombiano, que es muy interesante, o el de España, y estamos trabajando en ello”.

En tanto, José Enrique González Ruiz, integrante de la comisión de mediación entre el gobierno federal y el Ejército Popular Revolucionario, manifestó que para el buen funcionamiento de un mecanismo de esa naturaleza debe contar con atribuciones legales suficientes, porque de lo contrario se vuelve decorativo, excluir a servidores públicos, existir por un periodo limitado y hacer que sus integrantes no perciban salario.

Además, llamó a no aceptar que esas comisiones sólo puedan emitir “sentencias morales”, que casi nunca se traducen en el encarcelamiento de algún represor.

domingo, 26 de junio de 2011

Sicilia, después de Chapultepec

CEDIMOS EL LUGAR PERO GANAMOS VOZ Y PRESENCIA

--Su cerrazón demuestra que el Presidente no es sensible --La presencia de García Luna, un signo más de intransigencia --Tal vez me faltó dureza, pero también con serenidad se gana --Yo también soy de mecha corta, pero no caí en la provocación; el que manoteó fue Calderón --Aceptó cargar las culpas y su costo moral; tendrá que asumir su consecuencia jurídica

 Domingo, 26 de Junio de 2011


MÉXICO, DF.- Javier Sicilia aún no se recupera de las emociones contenidas durante las cuatro horas que duró el encuentro con Felipe Calderón en el Castillo de Chapultepec y confiesa que le molestó que el Presidente haya mantenido su cerrazón de no cambiar la estrategia militar de combate al narcotráfico que, advierte, seguirá costando la vida de miles de mexicanos.

Frescas aún las sensaciones del encuentro realizado la mañana del jueves 23 entre las víctimas de la guerra contra el narcotráfico con el jefe del Ejecutivo y parte de su gabinete, el poeta precisa que no hay un problema personal con Calderón sino con el presidente de la República, quien ahora acepta que pasará a la historia como "el presidente de las 40 mil muertes".

A las críticas que le hizo Sicilia de que no hay un sólo dato positivo que sustente la eficacia de su estrategia de combate al crimen organizado, Calderón repitió en varias ocasiones que mientras no tenga propuestas viables para combatir el crimen organizado y la violencia que genera, seguirá usando al Ejército y enfrentará la crítica "aunque sea injusta".

"Estoy abierto a revisar la estrategia pero, realmente, mientras no sea clara la alternativa, como usted dice, mientras no se pueda decir ‘es para este otro lado’ (...) creo que tengo que seguir en eso: combatiendo a los criminales y reconstruyendo el tejido social", dijo Calderón casi al final del encuentro.

Sin dar ninguna posibilidad de ceder, Calderón dijo que desde el inicio de su gobierno no podía esperar ninguna reforma de ley ni limpiar las instituciones para actuar con la fuerza del Ejército contra el crimen organizado, como se lo remarcó el poeta en el encuentro.

‘LO HARÍA CON PIEDRAS...’

"Si estuviera en la posibilidad de evitar un crimen y no tuviera más que piedras en la mano, lo haría con piedras, esperando que por lo menos tuviera aliento para hacerlo. Pero así hay que hacer las cosas en un México que está dolido. Hay que hacerlo con lo que tenemos, que no es poco lo que tenemos. El Ejército no es poco (...) podrá haber muchos prejuicios, podrá haber abusos que se han cometido y que, además, se esclarecen y tienen que castigarse. Podrá haber muchas cosas, pero no es poco lo que tenemos.

"Y eso es lo que hice, don Javier. Pudo ser un error, probablemente. Yo no lo creo. (….) La verdad es que no vi, en conciencia, otra forma de actuar".

Incluso ante la petición que le hizo Julián LeBarón de cambiar la estrategia y de que "mande un mensaje al mundo de que la violencia no termina nunca con la violencia, y así no sea recordado como el presidente de los 40 mil muertos y nosotros como una nación de salvajes y cobardes", Calderón reviró:

"¿Que me gustaría que esta violencia terminara? ¡Por supuesto! Me gustaría ser recordado por las cosas que he hecho en la educación, por los hospitales que ya comenté, por las carreteras que ahora se han hecho (...) No. Probablemente voy a ser recordado por este tema y, probablemente, con mucha injusticia. Pero mire, don Javier, si algo comparto con usted es que cuando usted tiene un deber, tiene que hacerlo, y si cree que es su deber moral, tiene que cumplirlo, independientemente de lo que qué dirán.

"¿Cómo voy a ser recordado? Yo creo que en esa ética. Y sí, a lo mejor puedo estar equivocado, sí pude haberme hecho pato. Estoy dispuesto a rectificar, sí, nada más quiero ver con claridad en qué."

"La verdad, prefiero, que se me juzgue —a veces creo que injustamente, en fin, la historia lo dirá— por haber actuado, que por haberme quedado quieto (…) Yo prefiero asumir la crítica, así sea injusta, de haber actuado, a quedarme con el cargo de conciencia de haber visto el problema y, por conveniencia, no haber hecho nada".

GRAVE OBCECACIÓN

Entrevistado al término del diálogo Sicilia reflexiona sobre la necedad de Calderón. "Lamentamos la cerrazón del Presidente, que es muy poco sensible todavía para un cambio de óptica en la seguridad, lo cual va a seguir provocando los problemas que criticamos (…) Como se lo dije, nosotros no somos competidores políticos, somos ciudadanos, no tenemos nada que perder. Le dijimos que podía hablar, mostrarse humilde. Entonces bajó el tono".

Recuerda que Calderón pidió propuestas para cambiar su estrategia y que por eso llevarán expertos en la materia que han visto otros modelos, para que planteen al presidente nuevas alternativas sin costos para la sociedad. Sin embargo, señala que esta obcecación del mandatario es tan grave como su declaración de pasar a la historia con la carga moral de ser "el presidente de los 40 mil muertos".

"Calderón dijo algo terrible y peligroso que debería repensar. Que estaría dispuesto a pagar los costos morales de su decisión. Eso es grave. Un hombre no puede decir eso, es muy irresponsable", advierte.

—Dijo que puede pasar a la historia como el presidente responsable de miles de muertes.

—Si quiere asumir sus costos morales, pues bueno... eso es grave. Cargar eso está difícil, cargar con la responsabilidad moral de las muertes está cabrón. Quisiera decirle que retire esas palabras porque son un despropósito, unas palabras que pueden poner en riesgo su propia vida.

—¿Por qué?

—Porque acepta los costos morales, acepta cargar con la culpa.

—¿También porque podría tener una consecuencia jurídica?

—Claro, puede ser sujeto de juicio en tribunales, aunque él habló de costos morales. Por eso digo que eso es mucho más grave que los costos jurídicos que seguramente vendrán. Creo que esto le abrió una posibilidad al presidente pero no supo, por el lado de la Ley de Seguridad Nacional, abrírsela. Debió haber dicho: "Sí, me equivoque; sí, entrémosle a una nueva estrategia". Pero en esa posición pagará los costos morales que pueden también volverse jurídicos.

"Él dice que lo asume, dice que es injusto. Yo no lo creo así. En mi discurso hablo de las responsabilidades como jefe de Estado frente a esas muertes, pero también hay que entender que hay corresponsabilidades de las procuradurías, de los jueces, de los gobernadores. (...) Lo terrible es que quiera cargar o asumir la responsabilidad moral y, al mismo tiempo, engañarse con no sentir el peso de lo que representa esa misma responsabilidad moral".

ESTADO FRACASADO

Otro de los aspectos que resalta Sicilia de lo que Calderón dijo en el encuentro con el Movimiento de Paz con Justicia y Dignidad es que al describir la transformación de los narcotraficantes mexicanos, de transportadores a vendedores de droga al menudeo, su crecimiento territorial y el aumento de su poder, aceptó implícitamente el fracaso del Estado mexicano.

En su primera intervención el presidente dedicó un espacio para defender ante las víctimas su estrategia de combate al crimen organizado. Dijo que el Estado no era el responsable de la violencia sino los criminales, como "Los Zetas" y el cártel de "El Chapo" que tiene pueblos "asustados" en Zacatecas, Durango y Coahuila. Y de cómo reclutan a jóvenes "para satisfacer su apetito voraz de controlar territorios y comunidades".

Explicó que al pasar de modelo tradicional del narcotráfico de llevar la droga a Estados Unidos a venderla aquí, ya no sólo corrompía a las autoridades sino que busca dominar territorios y "controlar ciudadanos y pueblos. Es una disputa violenta de cárteles contra cárteles lo que genera, fundamentalmente, la escalada de violencia".

"El crimen, al controlar territorio —dijo Calderón— se adueña de esa comunidad, desplaza a la autoridad, la corrompe o la mata y entonces secuestra, extorsiona, asalta, viola impunemente. ¿Por qué? Porque la autoridad ya no existe o está a su servicio. Y es ahí donde yo coincido en la responsabilidad del Estado, que abdica de su deber esencial de defender a los ciudadanos.

"Ellos quieren ser ahora la autoridad. Por eso sustituyen las leyes de los Congresos por sus propias leyes; por eso sustituyen a la fuerza pública por sus propias fuerzas y por eso sustituyen la recaudación de impuestos por sus propias cuotas. Y eso es exactamente, Javier, lo que tenemos que impedir", aceptó el Presidente.

Pero esto, dice Sicilia, es que cuando hace este recuento, sin quererlo Calderón describe un Estado fallido.

"Exactamente eso fue lo que hizo. Por eso insistí en que una gran parte del problema estaba en el pudrimiento de esas instituciones. Cuando hace ese recuento, lo que refleja es la existencia de un Estado fallido, un Estado cooptado. ¿Cómo es posible que eso no lo quiera responder? Lo que vemos es que se encierra en su discurso, sólo ve lo que está bien. No es comprensible que el Estado esté marginado, desplazado por la delincuencia. Eso no lo ve el presidente, no se da cuenta de que ya hay estados, poblaciones donde quien reina es la delincuencia.

"Cómo vamos a ir a las elecciones si no van a poder ni siquiera instalar las casillas y si lo hacen va a ser con la anuencia de los narcos. Uno se tendrá que preguntar por qué cártel va a tener que votar. De eso no se está dando cuenta el presidente y por desgracia tampoco el Poder Legislativo ni los partidos, que es lo más grave".

EL BALANCE

Para Sicilia el encuentro fue positivo porque el movimiento de víctimas logró sentar al mandatario a dialogar y a hacerle ver que su estrategia es fallida.

Ante las críticas de que fue muy flexible o condescendiente con el panista explica que prefirió mantener cierta serenidad ante la actitud impulsiva y hasta violenta de Calderón.

—Se vio usted moderado

—Sí, porque conozco al Presidente. Es un hombre de mecha corta. Me conozco a mí y también soy de mecha corta. Si hubiera caído en la provocación hubiera sido un diálogo de sordos. El que manoteó fue él. Era mejor bajar el tono para obligar a bajar el tono a Felipe. Eso se puede ver como debilidad, pero son lecturas. Creo que el discurso y la fuerza de los argumentos hablan por sí mismos. Hay que entender que a veces se ganan más posiciones con la apertura a un diálogo sereno que dando el espectáculo de la rudeza.

Dentro de un contexto de la dictadura presidencial que en México existe, el hecho de que un movimiento ciudadano de tres meses haya logrado sentar a Calderón también puede ser leído como una debilidad del Presidente, considera Sicilia.

Sin embargo, manifiesta, ojalá esto se pueda leer como un signo de humildad.

"Yo le dije que no tenía por qué temer, ni por qué defenderse de nosotros; puede ser humilde, nosotros no estamos con fines políticos, no queremos pegarle para obtener las cosas. Estamos exigiendo desde la ética que tiene que ver con los ciudadanos. Tiene el derecho de ser humilde".

—¿Qué hizo falta?

—Quizá más presión, una posición más fuerte. No sé si se hubiera ganado más o menos, no sé si se hubieran crispado los ánimos. Llegó un momento en que Julián LeBarón le dijo: "No nos insulte" o que el esposo de Bety Cariño les dijo que dejaran de burlarse de nosotros.

—Estaba ahí García Luna. ¿No era la oportunidad para insistir en la renuncia?

—No iba a cambiar nada, era perder el diálogo. Lo que nosotros estamos buscando es avanzar en la justicia para las víctimas. Nos molestó su presencia porque no estaba en la lista. Ese mensaje fue muy desagradable pero no quise entrar en esa polémica; fue como un reto de que, digamos lo que digamos, no cambiará su política.

—Hubo señales con lecturas polémicas. Por ejemplo, que usted le haya dado el escapulario.

—El problema es que no se entienden los símbolos. Hemos perdido el lenguaje poético. Cuando se lo di le dije cosas que ya no se escucharon porque ya no me llevé el micrófono. Pero le dije: "Todo esto que traigo es fruto del dolor que recogimos a lo largo del camino, de la gente que tenía compasión de mí y me ponía cosas para cuidarme, para seguir adelante con este consuelo. Nosotros decidimos traer puestos estos signos del consuelo y le entrego éste como símbolo de la justicia que usted le debe a las víctimas". (APRO)

JOSÉ GIL OLMOS

miércoles, 6 de abril de 2011

Nada concreto en esclarecimiento de homicidio de Sicilia: abogado

En el encuentro con el presidente Felipe Calderón se ofrecieron datos más precisos de la investigación del caso, refirió Julio Hernández. Alonso Urrutia Publicado: 06/04/2011 14:51 México, DF. Aunque hubo avances en cuanto a la información de quienes habrían sido los responsables del homicidio de Juan Francisco Sicilia y otros seis personas, tres de ellas jóvenes, aún no hay nada concreto que permita el pleno esclarecimiento de las ejecuciones ni del móvil de las mismas, durante la reunión que sostuvieron el presidente, Felipe Calderón con el poeta, Javier Sicilia en la residencia oficial de Los Pinos. Sin embargo, en el encuentro, el gobierno federal ratificó su colaboración en las investigaciones hasta el esclarecimiento. Así lo dio a conocer, vía telefónica, Julio Hernández, abogado de la familia Sicilia y cuñado de Javier quien señaló que no estarán satisfechos hasta que exista una sentencia condenatoria de quienes hayan ejecutado a los jóvenes. Durante el encuentro, comentó, el presidente mantuvo una actitud “respetuosa” incluso ante las críticas que Sicilia hiciera en torno a las políticas en materia de seguridad que ha seguido su administración. Al encuentro acudieron también el secretario de Gobernación , Francisco Blake Mora; el encargado del despacho de la Procuraduría General de la República, Jorge Alberto Lara Rivera; y el secretario técnico del Consejo Nacional de Seguridad Pública, Alejandro Poiré. En la reunión se les ofrecieron datos más precisos de la investigación los cuales no reveló el abogado por el sigilo que se requiere en esta investigación, aunque existen “nombres y apellidos” de los presuntos responsables. Cuestionado sobre si en el encuentro que se prolongó por más de dos horas en la residencia oficial de Los Pinos se habló de las movilizaciones contra la violencia en diversas ciudades, Hernández aseguró que no abordaron expresamente el tema, pero dijo que percibió en el presidente respeto sobre las acciones de resistencia civil contra la situación. Hernández comentó que vio al presidente preocupado no sólo por el caso del asesinato de los jóvenes ocurrido el 27 de marzo en Temixco, Morelos, sino también por la situación de violencia que prevalece en el país. Dijo que los resultados toxicológicos que les fueron aplicados a los jóvenes ejecutados no arrojaron positivo a ninguna sustancia incluso al alcohol. Sin embargo, enfatizó que en los datos ofrecidos no quedó claro cual habría sido el móvil del asesinato.

Dialogan Calderón y Sicilia en Los Pinos

Tras la muerte de su hijo Juan Francisco, ejecutado con otras seis personas la semana pasada en Cuernavaca, y a unas horas de las marchas en diferentes estados por ese hecho, el poeta se reúne con el mandatario.


Alonso Urrutia Publicado: 06/04/2011 11:33


México, DF. El presidente Felipe Calderón dialogó por más de dos horas con el poeta Javier Sicilia, cuyo hijo, Juan Francisco, fue asesinado, junto con otros seis jóvenes, el pasado 27 de marzo, en Temixco Morelos.


En vísperas de las marchas en contra de la inseguridad y la violencia que prevalecen en el país, Sicilia acudió a la residencia oficial de Los Pinos para conversar en torno del multihomicidio y las condiciones de seguridad en el país, pero al término del encuentro, salió apresuradamente sin emitir ninguna declaración.


En días pasados, tras la ejecución de los jóvenes, Sicilia ha condenado la estrategia gubernamental de combate al crimen organizado y la ineficacia con que operan las corporaciones policiacas para enfrentar estas bandas. Igualmente, ha solicitado puntualmente el retiro de las fuerzas armadas de la “guerra” contra el narcotráfico.


Poco después de las diez de la mañana, Sicilia arribó a Los Pinos para su encuentro con Calderón, mismo que se prolongó más allá de lo previsto e incluso motivó que el presidente arribara tarde a la reunión con desarrolladores inmobiliarios que estaba fijada para el mediodía.


La reunión con Sicilia concluyó pasada las doce del día, cuando el poeta salió del lugar apresuradamente.