LOS RELATOS ESTREMECEN
Militares presos por supuestos vínculos con el crimen organizado o acusados del asesinato de civiles cuentan sus experiencias a Proceso, pero por su seguridad no es posible identificarlos aquí por sus nombres
Domingo, 29 de Mayo de 2011
GLORIA LETICIA DÍAZ
MÉXICO, DF.- En el norte del país, sobre todo donde operan "Los Zetas", los soldados arriesgan la vida todo el tiempo. Para evitar que los asesinen, los altos mandos les ordenan disparar a "cualquier carro sospechoso".
"¿Qué características debe tener ese vehículo ‘sospechoso’?", se le pregunta a un grupo de militares que han recibido esa indicación en sus misiones en Nuevo León y Tamaulipas.
Luego de pensarlo un rato, uno de ellos responde: "Los que tienen los vidrios polarizados y los que están mugrosos, con lodo pegado; eso quiere decir que anduvieron en la sierra o que no quieren que los identifique el helicóptero".
Otro interviene: "De un carro de esos a un amigo le dispararon en la cabeza; los superiores nos dicen que para qué esperar a que nos tiren, que lo hagamos primero".
En un convoy o en un retén, cuenta uno más, un tiro al aire sin previo aviso es suficiente para que el resto de la tropa dispare; más aún, si el que inicia la refriega es el superior al mando: "Si dispara el comandante del grupo, nosotros tenemos que seguirlo porque si no, podemos ser procesados por desobediencia", agrega.
Un soldado sobreviviente de ocho tiroteos en el noreste del país reconoce que estas decisiones han derivado en graves "accidentes": la muerte de civiles que viajaban en "carros sospechosos".
Pero no dudan en responsabilizar a las víctimas, ya sea porque conducen erráticamente o no atienden las señales para que se detengan.
Para dejar a salvo la imagen del Ejército y de la "guerra de Calderón", pero sobre todo para evitar procesos judiciales, dice, "los superiores ordenan que se les pongan armas o drogas" a las víctimas, a los "daños colaterales".
Las armas y las drogas, explica, "se sacan de los decomisos o cuando vamos en operativos mixtos con Policías Federales o de la PGR, ellos la ponen; pero también hay superiores que tienen contactos con el cártel del Golfo... les hablan para que les echen la mano y ellos llegan con ese material".
‘TE DAS CUENTA CON QUIÉN ESTÁ EL SUPERIOR…’
Confía un oficial que operó en varios estados del país: "Ningún superior me ha dicho que proteja a tal o cual cártel, pero por las órdenes que nos dan los generales de las zonas y coroneles de los batallones, te das cuenta con quién tienen arreglos. Uno tiene que obedecer. Si no, te pueden procesar, así que no queda otra.
"En 2004 me mandaron al frente de un operativo de destrucción de plantíos en la sierra de Michoacán. Mientras destruíamos la hierba llegó un señor, un ranchero; no estaba armado pero sí estaba bravo. Me gritoneó que por qué estábamos haciendo eso, que él ya se había arreglado allá en Morelia, en la XXI Zona Militar.
"Yo le dije que cumplía órdenes y que mejor le bajara porque me lo iba a llevar detenido. Se fue. Después recibí la llamada del general de la zona para ordenarme que me retirara y que le urgía que me trasladara a otro punto donde iba a reunirme con más elementos a las 8 de la mañana del otro día. Nos fuimos caminando toda la noche para llegar hasta el punto que nos ordenaron, pero ahí no había nada".
‘SUÉLTELO…’
En las ciudades la venta de droga y las narcotienditas, asegura otro oficial, no escapan al control de algunos altos mandos militares, y a la tropa no le queda más que obedecer órdenes.
Cuenta una anécdota: "Estaba al frente de un patrullaje nocturno cuando de repente vimos a un tipo que al vernos corrió y se metió a una casa. Ordené seguirlo y entramos a la casa. El tipo tenía una tiendita y lo detuvimos.
"De inmediato me comuniqué con el coronel del batallón para informarle de los hechos y que pondría a disposición de la PGR al detenido y la droga. El comandante me pidió el nombre del detenido y me dijo que esperara un momento antes de entregarlo. Unos minutos después me llamó para decirme que lo soltara y que sólo pusiera a disposición la droga.
"Al día siguiente, después de entregar mi parte, el comandante me mandó llamar. ‘¿Por qué en el parte dices que yo te ordené soltar al narcomenudista?’, me preguntó muy enojado. Yo le recordé que era eso lo que había ocurrido y me ordenó borrar esa información y poner que me había encontrado la droga en la calle".
‘MUY AMIGO DEL COMANDANTE…’
Una anécdota más ocurrida en una carretera del sureste del país: "Estaba al frente de un retén, pedimos al conductor de una camioneta de lujo que se parara para un revisión de rutina. Un soldado me informó que había encontrado armas y portafolios llenos de dinero. Los ocupantes de la camioneta no llevaban permisos para portar armas y me salieron con que eran guardias personales de un diputado.
"Les dije que por las armas y el dinero tenía que detenerlos, pero uno de ellos insistió en llamar a su patrón, quien supuestamente era muy amigo del comandante de la zona. En minutos mis superiores me llamaron. Me ordenaron dejarlos libres".
‘SE LES PASÓ LA MANO…’
La mayoría de los soldados encarcelados sienten que fueron traicionados por sus superiores y que pagan los errores de estrategia de la guerra de Calderón. Un oficial procesado por la muerte de un presunto halcón considera que hay una gran hipocresía porque "nosotros somos entrenados para matar y sabemos que para ascender o lograr otro grado no hay otra forma que dar resultados sea como sea... a los superiores no les importa".
Cuenta: "Para qué le digo que no, sí le di unas cachetadas a ese cabrón (el halcón), pero no había otra forma de que hablara. Estábamos en su casa, hacía mucho calor, me salí unos minutos para respirar un poco y dejé a la tropa con el halcón. Sólo fueron unos minutos que salí a respirar y cuando regresé, el tipo ya estaba tendido en una mesa, muerto. Se les pasó la mano: le metieron la cabeza en una cubeta de agua y no se dieron cuenta cuando le dio un paro cardiaco.
"Yo di parte a mi superior, pero no creí que me acusaran a mí; son unos grandes hipócritas. Me ha tocado limpiar chingaderas de otros que no son tocados porque son gente del general secretario", suelta indignado.
"En una ocasión me dieron la orden de dirigirme a un punto en Reynosa. Ahí estaba una unidad de Gafes que sólo obedecen órdenes del general secretario y del presidente (Calderón). Hicieron una matazón de zetas y a mi unidad le tocó limpiar esa porquería".
—¿Ese grupo especial sólo ejecuta narcotraficantes?
—Al que ordenen el general secretario y el presidente.
—¿Defensores de derechos humanos?
—Puede ser. El único caso que sé que no fueron ellos es el de la señora que mataron en Chihuahua, a la que le mataron a su hija.
Se refería a Marisela Escobedo.
A MATAR DESERTORES
Interviene otro soldado, procesado también por la muerte de un supuesto halcón cuando era torturado.
"Es cierto que nos dan cursos de derechos humanos, pero cuando salimos a los operativos los mandos nos hacen olvidar todo. Por supuesto nunca nos lo dicen por escrito, pero nos dan órdenes como la de eliminar a todo aquel narcotraficante que sea desertor del Ejército o que se haya dado de baja para colaborar con el crimen organizado. Según nos han dicho, esa es la indicación del general secretario.
"Hace poco vino a visitarme un compañero y me contó que recientemente (en febrero) detuvieron a unos zetas. Les ordenaron eliminarlos e irlos a tirar a Chiapas. Desde luego la instrucción de matarlos y tirarlos nunca fue por escrito, pero estaban obligados a obedecer. Es lo que tienes que hacer si quieres ascender."
EL BOTÍN
Denunciado por organizaciones de derechos humanos y víctimas de allanamientos de morada encabezados por militares, el hurto es generalizado y hasta ordenado por los superiores. Se trata de tomar el botín de guerra, según los entrevistados.
Cuenta un oficial que fue transferido a Chihuahua: "En mi primer operativo me sorprendió ver que los soldados salían con mochilas vacías. Llegamos a una casa donde encontramos droga y armas y de repente vi que los soldados empezaron a robarse cosas; yo traté de pararlos pero llegó un capitán y me dijo que no me hiciera el inocente. Vino después un mayor y me dijo: ‘A ver, llévate este aire acondicionado’. Me negué y el capitán intervino: ‘Es una orden de un superior’, y subieron el aire a mi camioneta.
"Después llegó un coronel y por la radio se comunicó con el general de la zona, quien le preguntó qué había en la casa. Yo creí que el coronel le iba a pasar un reporte de la droga y de las armas pero no: le empezó a describir las televisiones de pantalla plana que había, el refrigerador, las computadoras, y el general le dio órdenes de llevar algunos de los artículos a la casa de una señora que, después me enteré, cortejaba".
Y UNA MUJER LE GUSTÓ AL OFICIAL…
Un caso similar fue atestiguado por otro oficial: "Mientras estuve destacamentado en Tabasco me tocó formar parte de una sección (integrada por 30 militares) y participar en tres operativos fallidos. Nos metíamos a casas sin orden de cateo ni nada de eso, porque supuestamente informes de inteligencia militar aseguraban que ahí había drogas y armas.
"Nunca encontramos nada. Nomás asustábamos a la gente porque llegábamos armados y encapuchados.
"En una ocasión el capitán que encabezaba la misión empezó a dar órdenes para que saquearan la casa. En eso llegó el dueño. Era un licenciado que preguntó quién estaba al frente del operativo y el capitán señaló a un mayor. Ese mayor está ahora procesado por robo.
"En otra ocasión ocurrió algo más grave. En esa casa había puras mujeres y una le gustó al oficial al mando. La violó. En el forcejeo la señora le arrancó el pasamontañas y después lo denunció.
"Llegaban los policías y abogados con el retrato hablado a las puertas de la zona y nomás les decían que ahí no estaba esa persona".
LOS INCONDICIONALES DEL COMANDANTE
No todos los soldados desplegados en el combate al narcotráfico tienen carta libre para cometer arbitrariedades y abusos, sostiene un soldado que ha vivido la guerra en el sureste, en Sinaloa y en Durango.
"Todas los comandantes de las zonas y los batallones tienen a sus grupos especiales, son oficiales y tropa dispuestos a todo, son incondicionales de los comandantes: lo mismo pueden hacer investigaciones y decomisos que entrar a domicilios sin órdenes de cateo y aprovechan para robar y cometer barbaridades.
"Por lo general esa gente es del GAOI (Grupo de Análisis de Orden Interno) en las zonas, y del pelotón de información, en los batallones. Cuando salen a sus operativos especiales no utilizan vehículos militares. Se mueven en camionetas y carros particulares decomisados. Tampoco llevan uniformes o nomás se quitan las insignias para que no los reconozcan. Claro, todos llevan pasamontañas".
HACERSE DE LA VISTA GORDA
Muchos de los prisioneros aseguran que para sobrevivir en el medio militar hay que hacerse de la vista gorda.
Un soldado fue testigo de cómo un hombre a bordo de una camioneta de lujo balaceada llegó hasta las puertas del batallón en el que se encontraba de guardia: "Nos pidió apurado que le abriéramos la puerta, que lo andaban persiguiendo. Nosotros le negamos el paso pero él sacó su celular y llamó a un alto mando del Ejército que está acá en el Distrito Federal.
"Minutos después el coronel nos ordenó que le abriéramos la puerta y lo pasáramos a la casa de visitas para que comiera y durmiera.
"Al día siguiente se fue escoltado hasta el aeropuerto y su vehículo baleado fue reparado en la zona militar; lo sé porque días después llegaron guaruras del señor ese para llevárselo.
"Después nos enteramos que pertenecía a una familia de empresarios al parecer ligados con el cártel de Sinaloa y al que ya le habían matado dos hermanos".
LOS NARCOS PAGAN BIEN
En el medio militar, para vincularse con el narcotráfico las estrategias varían según la región del país, comentan los enterados.
En el sur y sureste "por lo general los narcos contactan a soldados para que les pasen información de operativos y desplazamientos. El pago depende de la jerarquía y del tipo de información".
"A los altos mandos les dan unos 40 mil a 50 mil pesos al mes y a los de más bajo rango, de 3 mil a 5 mil pesos mensuales. Generalmente hay un intermediario, que es el que paga".
En el norte los traficantes de drogas y armas "pagan en el momento, cuando llegan a los retenes militares; generalmente los pagos son en dólares y varían dependiendo de la carga".
A LA GUERRA SIN FUSIL
En las entrevistas los militares procesados manifestaron su inconformidad porque aseguran que están siendo enviados a la guerra sin contar con el equipo necesario para enfrentar a narcotraficantes mejor armados que ellos.
"Nos mandan a la guerra con fusiles de mala calidad, algunos hasta se rompen si se caen; los chalecos antibalas que nos dan están vencidos o no resisten impactos de alto calibre; las botas son de vinil y pesan tres kilos; los trajes y los cascos son un horno cuando hace calor y un congelador cuando hace frío. Lo único bueno es que si morimos, las familias quedan pensionadas y ellos pagan los gastos de marcha", explica un soldado que ha sufrido las inclemencias del clima en los estados del norte.
Y de los estímulos "mejor ni hablar", acota otro. A los soldados enviados a combatir al narcotráfico se les alienta con una aportación diaria de entre 30 y 50 pesos, según el rango.
"Los generales y coroneles se llevan la mayor parte del dinero, pero quienes estamos al frente, los que recibimos los balazos somos la tropa, y nomás nos dan 30 pesos al día... y eso si no te transa el pagador". (APRO)
Desde que el salinismo las incorporó a la vida política nacional, para dar verosimilitud a sus maniobras fraudulentas, si algo hemos aprendido de las encuestas es que éstas no reflejan lo que opina la gente, sino lo que desean que opine la gente que las manda a hacer. Una de las más recientes, publicada por un diario oficialista el lunes antepasado,
En cuanto al PRD, el ejercicio mostró que una abrumadora mayoría de la militancia (67 por ciento) desea que su abanderado sea Andrés Manuel López Obrador, mientras de los simpatizantes sólo 17 de cada 100 se inclinan por él y 16 por Marcelo Ebrard. ¡Una dramática (¡uf y recontra uf!) ventaja de apenas un punto!!>midió”!>las preferencias de militantes y simpatizantes de cada partido en relación con los posibles candidatos a la Presidencia de la República.
Tres lecturas se desprenden de estos números banales: a) el PRD no tiene simpatizantes; b) a los pocos que confiesan serlo, les da lo mismo si el gallo es AMLO o Ebrard; c) con encuestas como ésta, los dueños de México harán todo lo posible para que sea Ebrard. No en vano, éste les ha entregado los jugosísimos contratos de los 24 megaproyectos que privatizan importantes espacios públicos de la ciudad, en beneficio de empresas españolas y de los mismos ricos de siempre.
Después de las elecciones de julio de 2006, en medio del plantón que a pesar de los pesares no pudo evitar el ascenso de Felipe Calderón al poder, es decir, la tragedia que hoy nos enluta y nos desgarra, Ebrard se casó dos veces al mismo tiempo: por lo civil, con la rubia Mariagna Pratts, y por la vía de los hechos con el movimiento de masas encabezado por López Obrador, que ahora se llama Morena.
En la actualidad, divorciado tanto de la rubia como de Morena, Ebrard sostiene íntimas relaciones con la corriente del PRD que desde el inicio del sexenio se alió con Calderón, y si bien no ha vacilado en reprimir con la fuerza pública a quienes con su voto lo convirtieron en jefe del Gobierno del Distrito Federal, por otra parte ha tolerado la corrupción más indignante y escandalosa en las delegaciones capitalinas, sobre todo en aquellas donde están en marcha sus megaproyectos.
A saber, Tlalpan –donde planea tanto la Biometrópolis del Ajusco como la Ciudad del Conocimiento, sobre una reserva natural que alberga especies en peligro de extinción–, Azcapotzalco –donde la familia Salinas Pliego, propietaria de Tv Azteca, levantará la Arena de la Ciudad de México, con capacidad para 22 mil espectadores, 125 suites de lujo y 5 mil cajones para automóviles–, Xochimilco –donde sobre tierras ejidales inversionistas privados establecerán una zona hotelera con
“!>el acuario más grande de América Latina”!>–, y las de Álvaro Obregón, Magdalena Contreras y Tláhuac, donde la constructora española OHL (que también trabaja para Peña Nieto), y su socia mexicana Copri, siguen adelante con la Supervía Poniente, el viejo proyecto que Manuel Camacho Solís concibió cuando era regente del DF a las órdenes de Salinas de Gortari.
Carlos Slim, ICA, la española CAF, la francesa Alston, la inmobiliaria Grupo Frisa y otros consorcios y magnates se llevarán las grandes tajadas de este pastel en que Ebrard –de acuerdo con la puntual denuncia del politólogo Pablo Moctezuma Barragán– está entregando a los inversionistas privados espacios públicos de la ciudad que son propiedad de la nación y que el GDF sólo puede y debe administrar, pero de ninguna manera
“!>desincorporar”!>como lo hizo con los 81 mil metros cuadrados donde se alzaba el rastro de Ferrería, que ahora están en manos de Grupo Avalanz y Zignia Live, de la familia Salinas Pliego.
Para favorecer a empresarios y firmas que, a su modo de ver, podrían impulsarlo a la Presidencia, Ebrard no sólo ha despojado de tierras y viviendas a colonos y ejidatarios que se niegan a ceder sus espacios vitales a los grandes negocios en los párrafos anteriores descritos. También coquetea con su vieja amiga y protectora, Elba Esther Gordillo, la gran proveedora de votos, a quien le disgusta profundamente el proyecto humanista de la Universidad Autónoma de la Ciudad de México (UACM) y nada le agradaría tanto como que ésta desapareciera.
Hoy, mirando las cosas en retrospectiva, esta fobia de Gordillo explica por qué, en su momento, Ebrard recortó el presupuesto de la UACM y condicionó la entrega del faltante a que la comunidad académica y estudiantil eligiera a la señora Esther Orozco como rectora de la institución. Ahora también se entiende por qué la sucesora de Manuel Pérez Rocha no ha desaprovechado ninguna oportunidad para crispar las relaciones internas en los planteles, hasta que logró desatar la crisis que actualmente divide a quienes exigen que el Consejo Universitario le revoque el mandato y quienes piden la cabeza de aquellos que la impugnan.
Si en el ámbito de la educación pública Ebrard respalda a una persona como Orozco, en el de salud ha sido totalmente insensible a los reclamos de quienes imploran la destitución de la directora del hospital materno infantil de Magdalena Contreras, la doctora Eutiquia Ramírez Melgar, jubilada del Seguro Social, quien llegó a ese cargo hace dos años gracias a una recomendación de los Chuchos.
Ese nosocomio atiende a las embarazadas y parturientas de Contreras y las zonas altas de Tlalpan, pero cuenta también con una sala de urgencias... carente de todo. Ahí llegan tanto víctimas de un ataque al corazón como de un accidente de automóvil, una agresión con arma blanca o una intoxicación por estupefacientes. Y a pesar de la constante demanda de ayuda que recibe, tiene una sola ambulancia pero ningún chofer, de modo que son los médicos quienes deben manejarla para ir a recoger a los heridos.
¿Por qué se vive una situación tan fácilmente remediable como la de ese modesto hospital, que sin embargo a nadie en las alturas del GDF le interesa? Ebrard ya obtuvo el título de
Mientras los abnegados promotores de Morena viajan día tras día por todo el país, desafiando los mil y un peligros que ofrecen las carreteras, jugándosela con tal de recorrer pueblo por pueblo, barrio por barrio, manzana por manzana, a fin de tocar puerta por puerta e invitar a la gente a organizarse en comités que el día de las elecciones presidenciales de 2012 defiendan los votos casilla por casilla, en la ciudad de México la desastrosa gestión de Ebrard puede tener consecuencias de proporciones incalculables.
Con plazas llenas a reventar en Puebla, Cuernavaca, Oaxaca, Mérida, Guadalajara, Jalapa, Culiacán, Tepic, Monterrey, Saltillo y muchas más, López Obrador concluirá su gira por las 40 ciudades más importantes del país, el próximo domingo 5 de junio, con un mitin en el Zócalo. Un día antes partirá de Cuernavaca, rumbo a Juárez, la caravana de las organizaciones ciudadanas que piden el cese de García Luna y de la guerra estúpida de Calderón.
(Desde la intimidad de este paréntesis, el autor del Desfiladero abraza a quienes el pasado lunes atestiguamos, llorando con la dulce música de los jaraneros, la prodigiosa transmutación de doña María Teresa Cuéllar Salinas, en una abigarrada alfombra de flores, que reflejan la discreta grandeza de su vida y de su obra extraordinarias.)
Si en el ámbito de la educación pública Ebrard respalda a una persona como Orozco, en el de salud ha sido totalmente insensible a los reclamos de quienes imploran la destitución de la directora del hospital materno infantil de Magdalena Contreras, la doctora Eutiquia Ramírez Melgar, jubilada del Seguro Social, quien llegó a ese cargo hace dos años gracias a una recomendación de los Chuchos.
Ese nosocomio atiende a las embarazadas y parturientas de Contreras y las zonas altas de Tlalpan, pero cuenta también con una sala de urgencias... carente de todo. Ahí llegan tanto víctimas de un ataque al corazón como de un accidente de automóvil, una agresión con arma blanca o una intoxicación por estupefacientes. Y a pesar de la constante demanda de ayuda que recibe, tiene una sola ambulancia pero ningún chofer, de modo que son los médicos quienes deben manejarla para ir a recoger a los heridos.
¿Por qué se vive una situación tan fácilmente remediable como la de ese modesto hospital, que sin embargo a nadie en las alturas del GDF le interesa? Ebrard ya obtuvo el título de
“!>mejor alcalde del mundo”!>, ahora se codea con los magnates de América y de Europa en busca de la candidatura presidencial, y al tramposo empresario de Tlalpan que construyó una gasolinera con permisos ilegales sobre Insurgentes Sur, a dos metros de un conjunto habitacional, por debajo del agua le pide paciencia... sólo un poco más de paciencia, pues en cuanto arranque su precampaña, del brazo de los Chuchos, necesitará de toda la ayuda de sus amigos.
Mientras los abnegados promotores de Morena viajan día tras día por todo el país, desafiando los mil y un peligros que ofrecen las carreteras, jugándosela con tal de recorrer pueblo por pueblo, barrio por barrio, manzana por manzana, a fin de tocar puerta por puerta e invitar a la gente a organizarse en comités que el día de las elecciones presidenciales de 2012 defiendan los votos casilla por casilla, en la ciudad de México la desastrosa gestión de Ebrard puede tener consecuencias de proporciones incalculables.
Con plazas llenas a reventar en Puebla, Cuernavaca, Oaxaca, Mérida, Guadalajara, Jalapa, Culiacán, Tepic, Monterrey, Saltillo y muchas más, López Obrador concluirá su gira por las 40 ciudades más importantes del país, el próximo domingo 5 de junio, con un mitin en el Zócalo. Un día antes partirá de Cuernavaca, rumbo a Juárez, la caravana de las organizaciones ciudadanas que piden el cese de García Luna y de la guerra estúpida de Calderón.
(Desde la intimidad de este paréntesis, el autor del Desfiladero abraza a quienes el pasado lunes atestiguamos, llorando con la dulce música de los jaraneros, la prodigiosa transmutación de doña María Teresa Cuéllar Salinas, en una abigarrada alfombra de flores, que reflejan la discreta grandeza de su vida y de su obra extraordinarias.)
