lunes, 14 de julio de 2008

Jorge Herrera Caldera, alcalde de Durango, ansía la gubernatura

Con dinero público ya está en campaña para conseguir la más grande del estado


Juan Monrreal López
Lunes 14 de Julio de 2008



Gómez Palacio, Durango.- Aprovechando la puesta en marcha del llamado Programa Paisano, el alcalde duranguense Jorge Herrera Caldera, se trasladó a esta ciudad, ratificando en los hechos que ya está en campaña hacia la gubernatura del estado, y que además cuenta con la complacencia del ejecutivo estatal Ismael Hernández Deras.

Con una final adelantada de casi 2 años en el ansia por alcanzar la representación de poder más grande del estado, Jorge Herrera Caldera, ha convertido a La Laguna de Durango, durante los últimos 3 meses, en el escenario de visitas, cenas continuas, discursos, promesas; todo para apuntalar su ambición de sentarse en el Palacio de Zambrano, sede del gobierno estatal. Los banquetes se han promovido por el presidente de CANACO de Gómez Palacio, Valentín Pérez Rodríguez, como imitación del camino seguido por Hernández Deras hace 5 años. Herrera Caldera siente que el apoyo de Ismael Hernández más un grupo de comerciantes le es suficiente para desbrozar el trayecto para ser el próximo gobernador.

También Herrera Caldera, ha sido agasajado por militantes priístas que al igual que en 2003, pretenden calcar la vía usada para apoyar a Hernández Deras. Uno de ellos es Juan Moreno Espinoza, dirigente municipal de la CNOP, diputado local y según él, firme aspirante a la presidencia municipal de Gómez Palacio. Moreno Espinoza, organizó una reunión con miembros del PRI, tratando de reproducir las sesiones del llamado Grupo de los 42, un conjunto de tricolores que empujaron la campaña de Hernández Deras en La Laguna de Durango, durante el año 2003.

Sin invitación oficial al evento Programa Bienvenido Paisano, Herrera Caldera se apersonó en este ayuntamiento el sábado 12 de julio, en la carretera que lleva a Ciudad Juárez, Chihuahua. Sin respeto protocolario, por fuerza de su relación con Hernández Deras, el alcalde duranguense cerró el evento mediante un discurso, una vez que el alcalde gómezpalatino Ricardo Rebollo, terminó su mensaje.

Chocarrero, soez, a sus anchas, el ex Tesorero del estado y cómplice de Hernández Deras en el encubrimiento de la ilegal deuda heredada por el ex gobernador Ángel Sergio Guerrero Mier, Herrera Caldera intentó justificar su presencia en la apertura del programa, mintiendo. Dijo que “Fui invitado a este evento que es una campaña estatal no municipal”, pero nunca estuvo inscrito como orador. Lo cierto es que los desplazamientos que hace a los distintos municipios del estado los realiza con dinero público, como todos los efectuados a la Laguna de Durango, sin que exista Comisión pública alguna. Recientemente, sin más objetivo que pasear, estuvo ausente 17 días de la presidencia municipal, tomando como pretexto la entrega de la presidencia del Centro Iberoamericano de Desarrollo Estratégico Urbano (CIDEU) en Gijón, España, mientras los hechos de violencia en la capital estatal mantenían en zozobra a los ciudadanos. Ningún ex alcalde de Durango, se había ausentado 17 días del cargo en imaginaria gira de trabajo. Por supuesto, cero logros para el municipio.

Miembro del equipo íntimo de Ismael, Herrera Caldera, ha dicho a quien lo quiere oír en las distintos eventos de Gómez Palacio, - en actitud de sojuzgamiento-, que su candidatura es un hecho, que sólo es cuestión de tiempo. Sin embargo, falta ver cómo reaccionan las distintas fuerzas políticas de la entidad.

Para Ismael Hernández Deras, Jorge Herrera Caldera es el candidato idóneo, sin embargo, los priístas deberán decidir si así es. Haber hipotecado al estado por más de 3 mil millones de pesos al encubrir la deuda ilegal de Guerrero Mier, más la aplicación de dinero público para satisfacer su hambre política, no son buena carta de recomendación para el alcalde de Durango, Jorge Herrera.

viernes, 11 de julio de 2008

Juan Molinar Horcasitas, exceso de saliva

El IMSS de Lerdo sin servicio de urgencias

Juan Monrreal López
Julio 11 de 2008



Ciudad Lerdo, Durango.- Muy lejos de la eficiencia que vive el IMSS, existente sólo en el exceso de saliva y en la cabeza de Juan Francisco Molinar Horcasitas, la Unidad de Medicina Familiar número 11 de esta ciudad, no cuenta con servicio de urgencias médicas, afectando a más de 40 mil derechohabientes que se ven obligados a trasladarse a la vecina ciudad de Gómez Palacio, para que se les brinde atención médica.

Contrario al discurso de vaho que el director del IMSS pronunció el 21 de junio en la XCIX Asamblea General Ordinaria del Instituto, las clínicas de la Laguna siguen presentando desabasto, mala atención e incluso, como es el caso de la UMF 11, ni siquiera cuentan con servicios indispensables como la atención de urgencias médicas.

Bajo la total complicidad de dirigencia sindical de la Sección XVI del Sindicato Nacional de Trabajadores del Seguro Social (SNTSS), - dirigida por Eduardo Matuk Sariñana -, tanto como la de su líder nacional Valdemar Gutiérrez Fragoso, “permiten que las cargas de trabajo aumenten aquí en nuestro centro laboral”, denunciaron a Imagen Médica y Demócrata Norte de México, parte de la plantilla adscrita al hospital gómezpalatino que recibe a los pacientes en estado crítico. Manifestaron que el SNTSS se encuentra totalmente “sumiso a las autoridades del IMSS, por eso, un servicio indispensable como la atención de emergencias, sigue cancelado en Lerdo”.

Derechohabientes afectados por la necesidad de que se les brinde asistencia hospitalaria por accidentes o dolencias repentinas, hablaron para Imagen Médica y Demócrata Norte de México, acerca de lo grave de no contar con servicio médico urgente. Algunos pacientes de los miles de casos que se han presentado a las instalaciones de la clínica 11, afirman que algunos enfermos han muerto y muchos han estado a punto de morir por la distancia que hay que recorrer para conseguir atención en la ciudad de Gómez Palacio.

Recientemente, un afectado se presentó en el área clínica por heridas de bala; al no existir la atención de urgencias tuvo que ser trasladado a la clínica 46. Casi le cuesta la vida. En el trayecto hacia el hospital de la vecina ciudad perdió sangre en exceso.

Otro caso es el de una paciente que se presentó con un cuadro agudo de estrés que la tenía al borde del colapso nervioso y también por la deshidratación. Con la cabeza sintiendo que le estallaba, se presentó a la clínica por las insoportables dolencias seguidas de vómitos. El personal le dijo que “la hora de la consulta familiar se había terminado”. Suplicante, la víctima pidió que la atendieran. Sólo le respondieron que “los médicos que dan consulta externa ya tienen llenas sus hojas de atención a pacientes”, por tanto, “no te podemos atender, vete a Gómez Palacio”, le dijo tajante la recepcionista. En el trayecto perdió el conocimiento, por lo que una vez ingresada al servicio de urgencias del sanatorio 46, le tuvieron que aplicar suero con sedantes, quedando finalmente hospitalizada.

De las múltiples eventualidades que se presentan en el nosocomio 11, la directora de la institución María Eugenia Ruíz Ramírez, hace caso omiso; al igual que el director anterior, Jorge Arturo Zapata Hernández.

Antes de la celebración de la XCIX Asamblea General, Horcasitas realizó una gira por Durango, describió un Seguro Social que sólo puede existir en una cabeza descompuesta, dijo que “con creatividad y trabajo, en el IMSS la crisis no hace crisis”, pese a las múltiples carencias en los servicios de salud que el instituto presta en la entidad.

Como es costumbre en las administraciones panistas, tanto a nivel federal, delegacional e incluso a nivel municipal, que han utilizado la carencia del área de urgencias médicas de la clínica 11 como instrumento de propaganda, tal como Molinar Horcasitas lo hizo en su reciente gira del 10 de abril.

Desde el año 2005, cuando el hoy senador y prematuro aspirante a la gubernatura estatal el panista Rodolfo Dorador Pérez Gavilán, fungía como delgado del IMSS en la entidad, se comprometió a terminar el servicio médico de emergencias a raíz de las perpetuas quejas de los derechohabientes.

El 13 de diciembre de 2005, Rodolfo Dorador emitió un documento en donde se comunicaba y especificaba la ampliación del la clínica 11, estableciendo el área de urgencias, incluso, fijó plazos para levantar la infraestructura. En aquellos días, en rueda de prensa, acompañado por la alcaldesa del momento, Rosario Castro Lozano,- hoy directora nacional del INAFED-, anunciaron la inminente puesta en funcionamiento del servicio hospitalario ya mencionado.

Incluso revelaron que los fondos para crear el área de emergencias eran de 9.3 millones de pesos. Fueron más lejos. Fijaron también fechas de inicio y terminación de la obra. La ampliación del hospital en el área de urgencias iniciaría el 15 de diciembre del 2005 para terminarse el 31 de julio del 2006.

Después de tres años de aquellos anuncios y de casi dos de gestión de Horcasitas, en este municipio sigue prohibido tener accidentes o enfermarse repentinamente. Esa es la realidad, mientras en el limbo mental de Juan Molinar priva la idea “estamos haciendo una inversión fuerte en el estado”, mientras que su delegado, Rogelio Alonso Vizcarra, sólo atinaba a sonreír para su jefe, de ese IMSS de saliva creado por el cinismo de Molinar.

En referencia al parecer a la falta del área de urgencias de la Clínica 11, Molinar dijo que “estamos a punto de terminar una obra en Lerdo”, tal como lo hiciera el pasado 10 de febrero, en su llamada “primera gira de evaluación”.

Con esta dinámica, Molinar se presentó a los dos máximos eventos de poder político en los que participa año con año. Primero, el 19 de junio en el auditorio de la CTM ante los Consejeros Consultivos integrantes de las Juntas de Gobierno de las Unidades Médicas de Alta Especialidad, reconoció que “debemos aceptar que el Instituto Mexicano del Seguro Social no está en sus mejores días debemos aceptar que ha pasado un par de décadas de deterioro, no hacerlo, sería no enfrentar los hechos”, pero fue a más. Haciendo gala de cinismo, se autodefinió como “la generación del Instituto Mexicano del Seguro Social que va a revitalizar la más importante institución de justicia social mexicana”, en tanto, la realidad arroja un sistema de salud de pegotes, a pesar de contar con presupuesto más elevado.

Un ejemplo de la incapacidad de Horcasitas es haber crecido en apenas una centésima de punto la infraestructura de camas al pasar de 0.83 a 0.84 por mil derechohabientes, cuando el IMSS recibió 5 mil 200 millones de pesos más de lo presupuestado, tal como lo reconoció en la XCIX Asamblea General el pasado 20 de junio.

El caso es que con basca de palabras desvergonzadas, formadas en el más completo de los neoliberalismos ideológicos, el ex policía y director del IMSS asumió que “a los actuales trabajadores nos tocó una época difícil; la época del deterioro, de infraestructura insuficiente, de recursos limitados. Teníamos la opción de asumirla como una pesada loza (Sic); pero todos preferimos vivirla como una gran oportunidad”.

Que Horcasitas venga a Lerdo, Durango, a decirles eso a los derechohabientes; a mencionarles acerca de la maravillosa oportunidad que tienen de morir en el trayecto a Gómez Palacio.

jueves, 10 de julio de 2008

Rushdie gana premio Booker por la mejor novela en 40 años

El autor de origen indio encabezó una votación pública en on line para recibir el galardón, que este año celebra su 40 aniversario.


Londres. El autor británico Salman Rushdie ganó este jueves el Mejor Premio Booker, en la conmemoración del 40 aniversario de uno de los galardones literarios más prestigiosos del mundo.

Midnight's Children (Hijos de la medianoche) ganó el Premio Booker en 1981 y el autor nacido en India era el favorito para obtener el galardón especial decidido por el público en una votación online.

El escritor de 61 años, cuya novela de 1988 The Satanic Verses (Los versos satánicos) enfureció a muchos musulmanes y generó amenazas de muerte en su contra.

"¡Maravillosas noticias!", dijo Rushdie, quien estaba en Estados Unidos promocionando un libro y no pudo recibir su premio en Londres.

"Estoy absolutamente encantado y me gustaría agradecerle a todos aquellos lectores en todo el mundo que votaron por Midnight's Children, agregó en un comunicado.

Victoria Glendinning, presidenta del panel que hizo la selección de los candidatos al premio, dijo: "Los lectores se han manifestado por miles. Y nosotros creemos que han tomado la decisión correcta".

Pero hubo algunas críticas al premio, en parte debido a que las opciones estuvieron acotadas a sólo seis nominados.

"Es un ejercicio artificial, simplemente porque el público general sólo elige de seis ganadores anteriores", dijo Jonathan Ruppin, gerente de promociones de la librería Foyles.

"Los lectores no han podido votar por algunos de sus principales favoritos", agregó, mencionando, entre otros, a The God of Small Things de Arundhati Roy, o The Remains of the Day, de Kazuo Ishiguro.

Unas 8 mil personas de todo el mundo participaron de la votación online y Midnight's Children obtuvo el 36 por ciento de las preferencias.

Midnight's Children, un ejemplo del mágico estilo realista de Rushdie, sigue a Saleem Sinai, quien nace al dar la medianoche del día de la independencia de India, en 1947, y cuya vida va en paralelo a las fortunas de su naciente país.

Algunos críticos creen que es el mejor trabajo de Rushdie, eclipsando otras novelas como The Satanic Verses, por la cual sigue siendo más conocido.

Los otros nominados incluían a reconocidos escritores como los premios Nobel J.M. Coetzee y Nadine Gordimer, ambos de Sudáfrica y ganadores en dos oportunidades del Premio Booker.




Los medios electrónicos ejercen un “totalitarismo brutal”: Emir Sader

“Hay gobernantes que no tienen el coraje de enfrentarlos”, afirma


Karina Avilés



En la presentación de la revista Crítica y emancipación, del Consejo Latinoamericano de Ciencias Sociales (Clacso), el científico social Emir Sader advirtió que los grandes medios de comunicación privados ejercen “un totalitarismo brutal”, mediante el que condicionan a los gobernantes a actuar para los intereses de la pantalla chica, y quienes se niegan a hacerlo “sufren ataques de discriminación” muy fuertes.


Al presentar la revista, considerada por académicos como espacio llamado a pensar de un modo diferente el debate sobre la democracia, el Estado y el poder, el actual secretario ejecutivo del Clacso señaló que hay gobiernos que no tienen el coraje de enfrentar a estas empresas de comunicación mercantilistas, porque se sienten dependientes de ellas “electoralmente”. Sin embargo, añadió, dichos medios crean una realidad ficcional, mientras que la verdadera la rechazan y se niegan a aceptarla.


Reunidos en la vicerrectoría de la Universidad Iberoamericana (Uia) para participar en la presentación de este nuevo proyecto editorial, investigadores de las ciencias sociales se congratularon del nacimiento de la revista, al coincidir en señalar que se trata de una convocatoria abierta, libre y plural –cuyo punto de partida es la crisis que atraviesa el pensamiento crítico latinoamericano–, para buscar desde ese horizonte nuevas perspectivas y preguntas a los grandes problemas que atañen a nuestros pueblos.


Crisis de la democracia


Emir Sader, coordinador de la Enciclopedia contemporánea de América Latina y el Caribe, explicó que “vivimos precozmente una crisis de la democracia” en la que de alguna manera los estudiosos fueron “cómplices de adjudicarle expectativas muy altas” y contribuyeron poco a dar diagnósticos preventivos sobre los procesos de acumulación y los conflictos en torno a las identidades culturales.


De este modo, apuntó que existe una crisis social, cultural, política e incluso de hegemonía teórica, y evidenció la ausencia de la “teoría de nuestra práctica”. Por ejemplo, dijo, Bolivia y Ecuador “están refundando el Estado y no se está teorizando sobre qué se está reconstruyendo”.
Más tarde, en una breve entrevista, expresó que no habrá democracia en América Latina sin la democratización de los medios de comunicación.


Los grandes medios de la iniciativa privada representan “la dirección de la derecha en el mundo y los gobernantes tienden a dejarse atrapar y a gobernar para la pantalla chica; incluso, utilizan frases adaptadas a lo que los medios van a difundir y los que no lo hacen sufren ataques y discriminación. Por ejemplo, no se ha hablado lo suficiente de cómo los medios venezolanos montaron el golpe contra Hugo Chávez”, afirmó el también colaborador de este diario.


En su turno, el coordinador del posgrado en estudios latinoamericanos de la máxima casa de estudios, Lucio Oliver, consideró que entre otros de los aspectos sobresalientes de la revista se encuentra su perspectiva en relación con el mundo de la ideología y de la cultura, hoy día dominado por los grandes medios de comunicación y por una “seudo-intelectualidad” que plantea una falsa autoridad sobre los problemas.


De manera que Crítica y emancipación es un “llamado a trabajar conjuntamente para revertir el dominio de esta seudo-intelectualidad en los medios de comunicación”, así como a pensar de otra forma los debates sobre el poder, la democracia, el Estado y la política, añadió.


Por su parte, el coordinador del seminario permanente sobre gobernabilidad en América Latina, de la Uia, Darío Salinas, enfatizó que frente a la sociedad y a las perspectivas complejas del siglo XXI, se requiere saber leer en cada uno de los acontecimientos de la región: “se requiere saber mirar, como diría Galeano, la historia grande a través de los pequeños acontecimientos”.

El inframundo

Patricia Dávila

En Ciudad Juárez, cuya fama arrastra feminicidios, ejecuciones y guerra entre narcotraficantes, un viaje al infierno en la tierra está a la mano de cualquiera... Son cientos, miles de picaderos de heroína, en donde seres que apenas llevan nombre, mujeres que ya no sueñan, jóvenes que viven para la droga y se drogan para “vivir”, capaces aun de matar por ella, deambulan como autómatas en medio de la podredumbre y el olvido oficial. La reportera y el fotógrafo de Proceso se internaron en este inframundo, y en este reporte especial lo muestran tal como es: descarnado, enfermo, delirante...

CIUDAD JUAREZ, CHIH.- Piltrafa humana, a Eduardo lo inunda un inesperado ataque de pudor. Siempre indiferente a las miradas, ahora le incomoda la promiscuidad del sitio. Por ello gira su harapienta figura hasta darle la espalda a sus compañeros. Sus ojos navegan en el extravío, su respiración se agita...

Titubeante, la mano izquierda hurga en una de las bolsas de su pantalón. Saca un envoltorio de plástico. De reojo lo mira: parece un diminuto caramelo. Se tranquiliza. Su cuerpo, con sobrepeso, huele mal.

Solitario en la faena, deposita el dulce en el fondo de una lata de cerveza, le agrega agua, activa un encendedor, le da calor hasta que aquello se transforma en un líquido café. De otra bolsa de su pantalón, como un mago transformando el aire en palomas, aparece una jeringa desechable. Está usada, pero con ella absorbe la sustancia. Se la lleva a la boca, la atenaza con los labios resecos. Un ataque de ansia lo estremece…

Tembloroso, se desabrocha, baja el cierre de su pantalón, que se le escurre por los muslos. Encorva las rodillas. Evita que la prenda caiga. Sus nalgas quedan al aire… No lleva trusa.

Con su mano derecha recupera la jeringa usada. Experto en el trámite, se cerciora de que fluya el líquido. La mano izquierda, entre tanto, sostiene su pene erecto. Y ahora la derecha apunta ya sobre la hinchada vena del miembro.

Tras el pinchazo –40 rayas (0.40 mililitros) de heroína disparadas de golpe al torrente sanguíneo–, la contorsión…

Instalado en su efímero paraíso, respira con los ojos cerrados. Su mirada se aviva, las facciones de su rostro se suavizan. Y entonces sí, luego de un intento por acomodarse la ropa, se integra a la comunidad. Inicia la plática con sus compañeros de viaje: alrededor de 20 congregados en ese mediodía de un jueves de junio.

Unos se inyectan, otros alistan la infusión, uno más arregla un cigarro de cocaína. Alejado un poco, otro se prende con una piedra.

–¿Por qué se inyecta, o filerea, como se dice aquí, en el pene? –pregunta la reportera a Julián, exadicto que presume 12 años sin reincidencia en el consumo de heroína y quien por ello es respetado ahora en este inframundo.

–Se filerea en el pene –responde– porque es el único lugar en que las venas están sanas. El resto del cuerpo: brazos, piernas y cuello, ya se lo destrozó.

Eduardo se infiltra hasta tres veces al día en la vena bulbouretral. Es asiduo visitante de la zona conocida como Las Tapias, una de entre miles que existen en la ciudad y en las que personas de cualquier sexo y edad (cada vez más jóvenes) se concentran para aplicarse droga, especialmente heroína. A estos lugares se les conoce como picaderos.

Para llegar a esos refugios, conseguir el veneno e inyectarse no se requiere de un mapa secreto ni de un guía que lo lleve por los escondrijos de esta ciudad tocada permanentemente por la violencia. No, los picaderos pueden encontrarse a dos cuadras del Zócalo, del mercado principal o la presidencia municipal. Aquí todos saben dónde se ubican: a unos pasos de los operativos del Ejército, de la Policía Federal, de la fuerza pública estatal y municipal.

–¿Cuántos picaderos hay en la ciudad? –se le inquiere a Julián, a quien se le menciona que en 1989 el PRI local manejaba la cifra de 10 mil.

–No hay una cifra exacta, pero creo que el número ha disminuido. Actualmente se calcula que existen alrededor de 6 mil.

Por lo pronto, la incursión de las Fuerzas Armadas provocó que se modificara el precio de la dosis. Antes de la llegada del Ejército –finales de marzo pasado– se pagaban 50 pesos por 40 rayas. A partir de los operativos esa dosis llega a cotizarse hasta en el doble.

Conocida internacionalmente como la ciudad de “las muertas de Juárez” debido a los cientos de feminicidios impunes cometidos aquí, y más recientemente por la guerra entre bandas del narcotráfico –que en lo que va del año arroja un saldo de mil 100 ejecuciones–, esta región fronteriza se encuentra prácticamente tomada por el Ejército.

El motivo de la presencia militar es precisamente la guerra que libran esas bandas. Según declaraciones de autoridades locales de seguridad pública, el líder del cártel de Sinaloa, Joaquín El Chapo Guzmán, insiste en disputarle la plaza al cártel comandado por Los Zetas y sus hoy aliados: los hermanos Beltrán Leyva y el cártel de Juárez, que dirige Vicente Carrillo Fuentes. A su vez, este cártel lidera al grupo de expolicías conocidos como La Línea, que junto con la banda de Los Aztecas controlan la venta de droga en esta ciudad fronteriza desde 1989.

Las Tapias se ubica en la colonia Barrio Alto. La conforman cuatro de los picaderos más grandes de Juárez, tres fijos y uno ambulante. Los operadores de esta zona son conocidos como Los Pilullos, quienes son controlados por Los Aztecas.

***

Sentada en el piso con las piernas extendidas, María, de 32 años, acaba de “meterse” 0.40 mililitros de heroína. Por unos segundos su rostro deja ver la extraña serenidad que le proporciona la invasión de la droga.

–¡Estoy embarazada! –grita de pronto.

La joven viste ropa limpia: un short blanco y una amplia camisa a rayas color café y blanco, en la que apenas cabe su abultado vientre. Los rizos de su pelo negro caen sobre su cara y cuello. No se inmuta cuando suelta el dato: “estoy a 10 días de parir”.

A pesar de tener dos hijos de 18 y 12 años, dice que el que espera es como si fuera el primero porque los otros viven con su abuela. “Me los quitó por adicta”, asume.

Sin dificultad, se instala en la confidencia. Cuando tenía seis meses de embarazo acudió al doctor para que la ayudara a dejar la droga: “Me dijo que no, que en todo caso será hasta que yo dé a luz”.

–¿Le explicó por qué?

–Sí. Dijo que si dejo de picarme mi bebé se muere porque ya lo volví dependiente a la droga. Sólo me dio ácido fólico (tratamiento para evitar que venga con defectos de nacimiento en el cerebro y la médula espinal).

–¿Qué piensan tú y tu esposo de lo que dijo el médico?

–Sentí feo, ya perdí a dos hijos y puedo perder a éste. Mi esposo tenía la esperanza de que al casarnos dejara de drogarme. Pero no pude.

Su marido, dice, es quien le financia la droga: “Sabe que salgo a conseguirla, pero no le digo adónde. Si conociera este lugar –Las Tapias– no me dejaría regresar aquí”.

En todo su embarazo, María sólo fue una vez al médico. No se hizo ningún ultrasonido. A estas alturas de la gestación ignora el sexo de su bebé. La próxima madre reposa su espalda en el muro, sus brazos caen a los lados de sus caderas. Con sus manos se acaricia el vientre.

Muy cerca de ella, Martha y su esposo, sentados también en el piso, escuchan el relato de María. Martha, explica su pareja, cumplió seis meses de embarazo el 18 de junio. Acaban de inyectarse, pero están en alerta. Esperan el arribo de los militares. “Todos los días vienen”, arguye Martha. “Hace dos meses llegaron cuando estábamos comprando… Todos corrieron, también el vendedor. Por mi estado, mi esposo se quedó a esperarme y lo agarraron. Dijeron que él era el distribuidor”.

Los de la migra, dicen, pueden llegar en cualquier instante. Y aunque golpean a los adictos y les quitan la droga, éstos regresarán al picadero porque, sostienen, no hay alternativa.

***

Es mediodía. La reportera y el fotógrafo ingresaron a la zona de los picaderos de Las Tapias acompañados por Julián y Manuel, ambos exadictos, que ahora forman parte del programa Compañeros, que se dedica a combatir enfermedades como el sida y la hepatitis C, a las cuales los drogadictos son más propensos.

Llevan cajas con 800 jeringas desechables, conocidas en estos bajos fondos como cuetes. La aguja tiene un milímetro de calibre y 0.5 de grosor. “Son especiales para nosotros, no se desperdicia nada”, dice satisfecho un heroinómano en medio de su éxtasis.

Julián y Manuel llevan también cuatro botes grandes, llenos de caramelo macizo y dos cajas de jugos. Lo dulce es bueno para calmar la ansiedad causada por la malilla que deja la falta de droga, explican los voluntarios.

La calle en que estacionan el automóvil está desierta. De la cajuela bajan los cuetes, los dulces y los jugos. De la nada aparece un joven como de 25 años. Quiere intercambiar 15 jeringas usadas. Las cuenta una a una mientras las deposita en un recipiente rojo y toma las nuevas.

En cosa de segundos, Julián y Manuel están rodeados por una decena de adictos. Desde las casas cercanas llegan más personas. De la cuadra siguiente también. Todos se dirigen al auto de los voluntarios. La dotación de cuetes vírgenes se agota pronto.

Los voluntarios acuden una vez a la semana a este lugar. Gracias a esta labor consiguen disminuir –mas no desparecer– el riesgo de que una jeringa sea usada más de una vez. Por ello, cuentan Julián y Manuel, han enseñado a los adictos a “desinfectarlas con alcohol o cloro”.

De uno de los picaderos de Las Tapias asoma Daniel, hombre joven, alto, de pelo lacio color negro que reconoce a Julián y lo invita a entrar. En el interior del cuartucho, al fondo, descansa Ismael, el dueño, en una cama matrimonial. Además de la cama hay tres sillones, y hace las veces de mesa una vieja hielera de unicel donde los “clientes” preparan la dosis.

A dos jóvenes la malilla les pegó desde temprano. Malamente pueden coordinar sus movimientos y su habla. No habían conseguido dinero para curarse, pero ya están ahí. Piden su cuete nuevo y entregan el usado. Daniel les da la cuca, el fondo de una lata de cerveza parada al revés y donde se forma una especie de cazuelita. Los adictos la utilizan para disolver y calentar la heroína. Sobre la cuca, los dos jóvenes colocan una minúscula mota de algodón –de apenas unos tres milímetros de diámetro– que sirve, dicen, para absorber sustancias como el café, con las cuales los vendedores rebajan la droga.

Uno de ellos se filerea en el antebrazo derecho, pero el líquido no fluye, la aguja se tapó. Lo intenta en el izquierdo, muy cerca de la axila. Tiene éxito. Adentro del baño, sentado en una silla, un harapiento con la piel plagada de mugre se pica entre los dedos del pie derecho. Cuando termina, con dificultad desliza la callosa extremidad dentro de un desgastado tenis sin agujeta. El pie izquierdo lo acomoda en una sandalia “pata de gallo”. Apenas puede andar, sale cojeando. En el baño se observa un bote blanco de 40 litros repleto de cucas y, a su lado, una caja igual de llena.

Para entonces, en solo 15 minutos, el procedimiento lo repiten nueve que llegaron “bien locos”, describe Daniel. Por usar el picadero los adictos pagan una gota (10 mililitros) de heroína que dejan en el recipiente y que es recolectada por Daniel en otra jeringa hasta llenarla. Así juntan las ocho dosis que entre su patrón y él consumen al día.

***

“En su mayoría, los picaderos son operados por usuarios con problemas de adicción muy fuerte. Los tienen para resolver su situación de consumo, no para hacer dinero”, explica María Elena Ramos, directora de Compañeros, que atiende 50 picaderos fijos y 15 ambulantes, y quien fue el primer contacto de los reporteros para ingresar a esos lugares.

Ahora es Ismael quien autoriza el acceso de los visitantes a otro picadero de Las Tapias, situado a unos pasos de su casa. Al fondo, en los dos cuartos que conforman este punto de adicción, se pierde un grupo de aproximadamente 30 hombres y mujeres andrajosos y despeinados. Esperan al vendedor de droga.

Huele a orines. Huele a vómito, a mariguana. Huele a cocaína. Huele a piedra…

El aire es denso, provoca náuseas. La cabeza duele. De todo se consume ahí. Entra un distribuidor. Se percata de que hay extraños. Inicia la venta a la discreta, primero fuera del cuarto, pero después ya no importan los desconocidos: el tráfico es abierto.

El vendedor se confunde entre los consumidores…

Aturdidos por el ansia, los adictos no reparan en visitas de extraños como los reporteros. Mucho menos cuando se están filereando, aunque conforme pasa el efecto de la droga reaccionan y se intimidan ante los desconocidos.

***

Instalado a la mitad del cuarto, Martín, adicto también a la heroína, es diestro para filerear el cuello, directamente en la yugular. Igual que la vena que recorre el pene, esta arteria es gruesa y fácil de localizar. Martín no recuerda cuantos años lleva haciéndolo, pero sus clientes, que se cuentan por decenas, tienen el mismo problema: el único conductor que les queda útil está en el cuello.

Hacen fila. Esperan pacientemente su turno. Gozan con los pinchazos que recibe el de adelante… En tan solo 30 minutos, por las manos de Martín han pasado 10 de sus compañeros de cuarto.

Encabeza la fila Domingo, le sigue Sara, quien no quita la vista de la yugular de su compañero. Su rostro hace un gesto de disfrute al observar cómo poco a poco le penetra la heroína. Es su turno. Lleva la cabeza hacia atrás, deja la piel de su cuello estirada, cierra lentamente los ojos. Goza antes de que la aguja la penetre. Martín le dispara la carga de heroína. Sara abre la boca con deleite. Le escurre saliva. Está en éxtasis.

Todos han recibido su primera dosis del día. Alrededor de las cuatro de la tarde les toca la segunda. Antes de llegar al picadero tuvieron que haber resuelto el problema de la lana.

–¿Qué han hecho por conseguir la droga? –se le pregunta a Marcelo, encargado del picadero y también adicto.

En la puerta, Alma, una mujer delgada, bajita y muy morena, con brazos y cuello desfigurados por tanta cicatriz, responde: “La malilla nos hace robar, asaltar a la gente y hasta matar, porque necesitamos la droga en nuestro cuerpo”.

Una joven de aproximadamente 18 años, alta, esbelta, hermosa pero desaliñada, interviene: “La droga nos transforma. Me puedo tirar (matar) a quien sea por ella”. Esta mujer se reserva su nombre, pero sube su falda. Muestra su pierna derecha: es una brasa debido a la infección por las filereadas. Junto a ella, otro adicto enseña la pantorrilla: también está hecha una desgracia por las cicatrices e infecciones. Uno más exhibe los antebrazos, comidos por las llagas.

Pero ese dolor no es nada. Es soportable, a diferencia del que provoca la falta de la droga.

Alma, quien intervino primero, ya no le hace caso a nadie. Camina como entre nubes, tranquilamente se abre paso y se refugia en una esquina del derruido cuarto. Sentada en el piso, se acurruca. Se pierden sus ojos, su rostro, su pecho, prácticamente hasta su respiración.

Las graves laceraciones que los adictos se ocasionan en el cuerpo, explica la directora de Compañeros, María Elena Ramos, únicamente son atendidas los jueves durante las campañas de intercambio de jeringas, ya que, se queja, las autoridades de salud en el estado se niegan a auxiliar a estas personas. Ramos cree que este tipo de lesiones, que van pudriendo la carne, se producen porque las drogas pueden estar siendo rebajadas con sustancias tóxicas.

Rumbo al oriente y poniente de Ciudad Juárez se concentra el mayor número de picaderos, donde los adictos le pegan a todo: a la piedra (bicarbonato de sodio, agua y raticida), que se fuman con una pipa fabricada con un trozo de antena para TV, con un foco o con papel aluminio; al agua celeste (químico que inhalan similar al thinner); a la mariguana; a la heroína, e incluso al mezcal… Igual hacen mezclas, como el speedball (combinación de cocaína con heroína), que también se inyectan.

En otra de las colonias visitadas por los reporteros de Proceso, la San Antonio, operan dos picaderos. Cada uno recibe más de 100 usuarios por día. Los dueños de este picadero son Lalo y Juan. El primero tiene 35 años, pero parece de 50; al segundo se le calculan 60, aunque tiene 42.

Este picadero es frecuentado por Hugo, al que apodan El Locutor, quien en una garrafa de plástico lleva un litro de mezcal. Dice que el dinero no le alcanzó ni para una dosis de heroína. Sus brazos están hinchados, tienen bolas moradas y grandes agujeros amoratados de los que escurren hilos de sangre. Toma una cobija del piso, le quita los pedazos de tierra dura y se limpia con ella. En su brazo izquierdo se forma una torta de sangre… Mete la jeringa en el mezcal, la llena, deja caer un poco en el brazo manchado y lo vuelve a limpiar. Se lleva la jeringa a la boca, se vacía otro chorro y lo traga. Luego se inyecta lo que queda. Repite la operación enseguida y luego otra, y otra y otra vez. La sangre no deja de fluir.

Pegada a la colonia Bella Vista está la Alta Vista. En ésta operan cinco picaderos fijos. Las dos colonias son controladas por Los Aztecas. Aquí resulta imposible visitar un picadero. El recorrido se realiza en automóvil. En cada calle hay vendedores en bicicleta, sentados en la banqueta bajo un árbol, en una ventana, en una puerta, en una tienda o en la cancha. Todos vigilan: desde las amas de casa hasta las niñas chifladoras, que dan el aviso cuando detectan a un extraño.

Debido a picaderos como éstos y a la presencia de los grandes cárteles de la droga, Ciudad Juárez mantiene el primer lugar en consumo de heroína en el país, por arriba de Tijuana.

***

Recorren el cuartucho como si estuvieran en la intimidad. Una joven mujer se acerca a un hombre que en la mano izquierda sujeta un refresco. Se coquetean. Se disputan, jugueteando, la posesión del envase. Él le cruza un brazo sobre los hombros y alcanza a deslizar su mano dentro de la roja blusa. La mujer aprovecha el manoseo para quitarle el líquido. Él avanza. La besa en el cuello y con la mano que tiene libre le toquetea la vagina.

Ambos se acaban de infiltrar. Se refugian en un rincón de la habitación, pero ninguno de los habituales usuarios de estos espacios se interesa por el espectáculo de sexo en vivo.

La promiscuidad es asunto de todos los días…

Proceso07/07/2008

sábado, 5 de julio de 2008

Pedro Vázquez Rodríguez, voz de la infamia

Lecheros; LALA, Chilchota, Bell, Mayrán; se acaban el agua en la Laguna y todavía se ofenden


Juan Monrreal López
Julio 5 de 2008


Torreón, Coahuila.- Amenazador, fanático, fuera de sí, Pedro Vázquez Rodríguez, presidente de la fantasmal organización autodenominada Comité Pro-Mejoramiento del Agro Lagunero, saltó a la palestra para defender, provocar y mentir, acerca del uso que dan al agua los productores lecheros de la Laguna, una vez que el movimiento cívico por la defensa de los acuíferos regionales comienza a calar en grupos campesinos y urbanos.

Usufructuarios de más del 70 por ciento del agua rodada del sistema de presas construido sobre el Río Nazas, pero también de alrededor del 80 por ciento de las norias de riego de la región, los grupos lecheros encabezados por LALA, Bell, Chilchota, Mayrán; se sienten agredidos por las marchas ciudadanas de protesta llevadas a cabo en la Laguna, que exigen detener el saqueo de los recursos hídricos por parte de estos llamados pequeños propietarios, - en realidad acaparadores -, de un recurso que es de todos.

Año con año, las diversas organizaciones campesinas agrupadas en el Congreso Agrario Permanente de la Laguna (CAPRL), a través de su Coordinador Técnico, José Elías García Valenciano, han denunciado el saqueo de los acuíferos, así como el total contubernio de los lecheros con la CONAGUA que dirige Óscar Gutiérrez Santana. No conformes con acaparar los derechos de agua de los ejidos, han extraído volúmenes más amplios de los que permite la Ley, de los embalses Lázaro Cárdenas (El Palmito) y Francisco Zarco (Las Tórtolas), sin que esto sacie la ansiedad de seguir produciendo forrajes alfalfares en esta zona desértica; situación que mantiene al borde del colapso los mantos freáticos.

Con pruebas suficientes de que los ríos subterráneos de la Laguna se están secando, - norias selladas por abatimientos de espejos de agua, pozos cada vez más profundos, aguas contaminadas por arsénicos-, la lucha por la defensa del agua comenzó a permear ya hacia las comunidades urbanas, sobre todo ahora que la escasez del líquido en las colonias de las ciudades está presente, cuando esto no sucedía. También ha influido que el problema del hidroarsenicismo ha brotado en las localidades más grandes de la región, Torreón, Coahuila; Gómez Palacio, Durango; antes impensable; el problema de las sales arsenicales y sus consecuencias en la salud se habían detectado en comunidades rurales de las ciudades de campesinos como Francisco I. Madero, Matamoros, San Pedro de las Colonias, que hacían ver que este peligro de agua envenenada no surgiría en los centros urbanos de la Comarca Lagunera.

Con todo lo anterior, y no conformes con no pagar el agua que extraen del subsuelo; de pagar poca electricidad o no pagarla,- en años pasados se ampararon contra las tarifas fijadas por CFE-, no instalar los medidores volumétricos en sus ranchos; los llamados pequeños propietarios lecheros, defendidos por Pedro Vázquez Rodríguez, consumirán en este ciclo agrícola legalmente, alrededor de mil 400 millones de metros cúbicos de agua entre la proveniente del Río Nazas y la que saquearán del subsuelo lagunero; consumos que sin duda harán mella en los recursos ácueos regionales.

Las mentiras de Pedro Vázquez Rodríguez

Durante su exposición con la prensa el pasado 2 de julio, el presidente del llamado Comité Pro-Mejoramiento del Agro Lagunero, se llenó la boca de amenazas e incluso se hizo victimizar volviendo patente que se sienten perseguidos, estigmatizados por el movimiento de conservación del agua que amenaza con crecer en la Comarca. En rueda de prensa, vomitó mendacidades que sólo mostraron la mezquindad del sector agropecuario que más se ha beneficiado con el agua, - un recurso que pertenece a todos-, pero que los representados por Pedro Vázquez Rodríguez, usufructúan sin mayor preocupación que engordar sus cuentas bancarias.

“Lo que si queremos es que ya le paren a su cirquito, en un tiempo fue Peñoles, luego los productores de leche, después no se sabe quien seguirá” expelió el también ex presidente de la Cámara Agrícola Ganadera de Torreón (CAGAT), con referencia a las exigencias que enarbolan distintas organizaciones ciudadanas para detener el saqueo del agua, que año con año aniquilan las corrientes subterráneas por razón de extraer más liquido del que se recarga.

Ignorante, insensible, mezquino, Pedro Vázquez Rodríguez, quiso evadir las realidades lacerantes que caen como plaga sobre los habitantes de Torreón y la Laguna, mediante retórica lastimera llena de usura. Respecto a Peñoles, - cuya contribución a la comunidad son el patrocinio al equipo de futbol Santos, algunos arbolitos donados y mucha publicidad en los medios regionales para que callen una de las infamias más terribles de Torreón y del mundo-, baste citar que el expediente arrebatado a la PROFEPA a través del IFAI, arroja que más de 35 mil infantes siguen envenenados por el plomo que la empresa metalúrgica emite. De manera que no es un “cirquito”, es una tragedia, es una vileza, como la que están cometiendo los pequeños propietarios lecheros de la Laguna, al acabar con el agua.

Es cierto que la agricultura en el mundo gasta alrededor del 80 por ciento del líquido que se consume en las regiones, pero en una zona desértica como es la Comarca Lagunera, plantearse seguir gastando mil 400 millones de metros cúbicos de agua por ciclo agrícola para producir leche, es oprobio desde cualquier óptica, salvo para las empresas lecheras que hablaron a través de Pedro Vázquez.

Según este ex presidente de la CAGAT, “están en juego 150 mil empleos…haber a donde vamos a llegar; si lo que quieren es convertir a la región en un panteón, adelante, que sigan con otra campaña”.

La realidad es que las cifras del IMSS no registran tal número de trabajadores, pero lo que si deja ver esta declaración, es que muchos de los jornaleros de los ranchos lecheros, se encuentran fuera de afiliación al IMSS. Esta es una ilegalidad más de estos traficantes de tierra y agua.

Ya encarrilado, con completa desfachatez, Vázquez Rodríguez, dijo que, “no son las vacas las que impidieron la recarga del acuífero, fue el plan hidráulico que realizó la construcción de los canales de riego”, como si no existiera el censo de ganado vacuno e instalación de cultivos perennes como la nuez, quienes catapultaron el uso de los volúmenes de agua en las parcelas de los patrones lecheros, coincidentemente, miembros de las mismas familias que los nogueros.

Javier Guerrero García, traición perpetua

En un momento de la rueda de prensa, un Pedro Vázquez Rodríguez, altanero arroja que el diputado federal sampetrino Javier Guerrero García, los apoya e incluso se encuentra promoviendo que el Congreso de la Unión soportes económicos para que se realice un estudio piezómetrico en la región que lleve a conocer los estados reales de las acumulaciones ácueas.

Javier Guerrero García, ex tesorero del gobierno estatal de Enrique Martínez y Martínez, es miembro de la CNC, protegido por Beatriz Paredes Rangel; pero también es conocido por sus continuas traiciones al sector social del campo, más ahora que busca apoyos de donde sea, con tal de mostrar fuerza en busca de la gubernatura del estado. Por eso no es extraño que dude que los mantos freáticos se encuentren al borde del colapso por las actividades de los productores lecheros. Las aportaciones de los lecheros a una eventual campaña gubernamental, son apoyos económicos que Guerrero sueña convertir en votos. Mientras tanto, enseña la inercia gubernamental que siempre lo ha distinguido: servir a los que más tienen. Pronto se le olvidó que el Sistema Caballo Blanco, que lleva agua hasta San Pedro de las Colonias, existe porque en el municipio que él gobernó, el agua se encuentra podrida por el abatimiento de los depósitos subterráneos.

De cualquier manera y al margen de los estudios, el movimiento ciudadano por la defensa del agua seguramente crecerá, como también los choques con quienes desean seguir expoliando este recurso que es de todos, pero además que es finito en una cuenca endorreica como la de los Ríos Nazas y Aguanaval.

Y la exclamación de inmolado de Pedro Vázquez Rodríguez, de que “si quieren que seamos los malos de la película lo seremos”, es eso, una imprecación pueril que hay que tomar como tal; porque los lechero no son los malos, ni los buenos de la película; sólo son los depredadores del agua de la Laguna.

miércoles, 2 de julio de 2008

Acumulan 39 mexicanos 135 mil mdd, 12.3% del PIB nacional, revela análisis

■ Del grupo, sólo 10 concentran 81% de esa riqueza, expone el portal Sentido Común

Juan Antonio Zúñiga

La riqueza de los 39 hombres de negocios o familias, que de manera individual o en conjunto detentan más de 500 millones de dólares por sus empresas cotizadas en bolsa, asciende a 135 mil millones de dólares, estima un estudio publicado por Sentido Común, un portal de Internet especializado en negocios, economía y mercados.

El monto de esa riqueza equivale a 12.3 por ciento del producto interno bruto del país, pero su reparto parece tan desigual como la distribución del ingreso en México. El grupo de los diez hombres y familias que encabeza la lista presentada por el periódico financiero en línea, concentra 81 por ciento de la riqueza conjunta de los 39 considerados en ella. Mientras 19 por ciento de la fortuna restante se reparte entre los otros 29 multimillonarios.

El grupo de los diez, que vendría a ser algo así como la cúspide de la pirámide de la concentración del ingreso en México, obtuvo 4 mil 517 millones de dólares en dividendos durante los últimos 18 meses, según los cálculos de Sentido Común.

Así, en promedio cada uno de los diez participantes de esos dividendos habría obtenido un ingreso de 836 mil 481 dólares diarios durante el último año y medio, cantidad que en moneda nacional representa casi 9 millones de pesos por día.

La punta de la pirámide

Pero esos promedios no existen en la realidad. A la cabeza de los diez, y de los 39, figuran Carlos Slim Helú y familia, quienes detentan una riqueza estimada en 61 mil 889.5 millones de dólares, representada por su participación accionaria en 11 de las más importantes empresas de la Bolsa Mexicana de Valores, entre las que figuran América Móvil, propietaria de la marca Telcel, Teléfonos de México, Telmex Internacional, Grupo Carso e Inbursa. Slim y familia concentran 45.8 por ciento del total de la riqueza estimada por el portal especializado en negocios.

Por el lado de los dividendos participaron de un beneficio calculado en 3 mil 145.2 millones de dólares entre 2007 y lo que va de 2008, indica. Esa cantidad absorbió 69.6 por ciento del total de las ganancias en que participaron los integrantes del grupo de los diez mayores multimillonarios del país.

En el segundo sitio figuran Germán Larrea y familia, quienes detentan 47 por ciento del capital social del controvertido Grupo México, y una riqueza estimada en 8 mil 226.8 millones de dólares, además de que obtuvieron un beneficio de 646.6 millones por dividendos.

En tercer lugar de su lista Sentido Común coloca a Ricardo Salinas Pliego y familia, quienes poseen una fortuna valuada en 8 mil 736.1 millones de dólares por su participación en el capital social de Elektra, Iusacell y Tv Azteca. Los dividendos obtenidos en 18 meses fueron de 82.5 millones de dólares.

Alberto Bailleres y familia, accionistas de Industrias Peñoles, el Palacio de Hierro, GNP y Profuturo, se encuentran en el cuarto lugar entre los hombres de negocios y familias más acaudaladas del país, por sus empresas cotizadas en bolsa. Su fortuna se estima en 6 mil 328.4 millones de dólares.

En el quinto sitio de la lista el periódico electrónico menciona a un grupo de accionistas de Fomento Económico Mexicano (Femsa), el principal embotellador de cocacolas en América Latina y el segundo en el mundo. Los nombres y apellidos que menciona son “G. Lagüera, C. Ayala, Bailleres G., G. Garza. M Suberville, R. Michel y D. Michel”. A todos ellos Sentido Común los ubica con una participación accionaria de 37 por ciento en Femsa, con una fortuna calculada en 5 mil 691 millones de dólares, y un ingreso de 105 millones por dividendos en año y medio.

Con una participación de 57 por ciento, que le permite el control de la cadena de supermercados Soriana, la riqueza de Francisco Javier y Ricardo Martín Bringas se estima en 3 mil 535 millones de dólares, y con ella son colocados en el sexto lugar entre los multimillonarios de la bolsa. Sigue Antonio del Valle Ruiz, que posee 70 por ciento del capital accionario de la petroquímica Mexichem, y una fortuna de 3 mil 166.8 millones de dólares.

El periódico electrónico coloca al apellido Servitge Montul en el octavo lugar, con una riqueza estimada en 3 mil 166.8 millones de dólares, por poseer 37 por ciento del capital social de la panificadora trasnacional Bimbo.

En la novena posición menciona los apellidos Arizpe, Barragán y Fernández como propietarios de 87 por ciento de las acciones de Arca, la segunda mayor embotelladora de productos cocacola en México y América Latina. La fortuna de estos tres apellidos, que probablemente correspondan a Manuel Barragán Morales, presidente del consejo de administración; Luis Arizpe Jiménez, vicepresidente, y Tomás Fernandez García, consejero propietario, asciende a 2 mil 557.1 millones de dólares.

En el décimo lugar se menciona a Roberto González Barrera y familia, con participaciones de 19 por ciento en Banorte y 52 por ciento en Gruma, con una riqueza que el portal especializado en negocios, economía y mercados que fundó y dirige Eduardo García, ex jefe de corresponsales de la agencia Bloomberg News, calcula en 2 mil 555.5 millones de dólares.

lunes, 30 de junio de 2008

Una vela en la oscuridad

Javier Sicilia

Al pedir la devolución de los 30 millones de pesos, “más intereses”, que el gobernador de Jalisco, Emilio González Márquez, entregó a la Fundación Pro Construcción del Santuario de los Mártires, el cardenal Sandoval Íñiguez acaba de encender una vela en medio de las tinieblas con las que él y algunos de los altos prelados acostumbran ensombrecer a la Iglesia. Hay que felicitarse por ello.
Pero también hay que decir que esa felicitación no está exenta de pesar. Hace tiempo que muchos católicos esperábamos un gesto de dignidad por parte de quienes detentan la sabiduría más profunda de Occidente; hace tiempo que esperábamos que esos hombres que, contra las permisividades del siglo, defienden la más alta norma ética, tuvieran un gesto que los hiciera dignos de ella. Nuestro deseo era que el acto del cardenal se hubiese realizado en el momento mismo en que la ceguera etílica y la soberbia del gobernador hicieron “el donativo”.
Por ello, ese gesto que, aunque llega tarde, nos alegra, no nos satisface. Nosotros no sólo queremos alegrarnos por un acto que desde el principio debió haber sido perentorio –la Iglesia no acepta dinero de ningún poder–; queremos admirar y fortalecer la fe. Queremos que el espíritu del Evangelio se pruebe antes de que la maldición en medio de la oscuridad tenga que venir a apoyarlo y a darle la razón.
Cómo nos hubiera gustado ver rechazar ese donativo en su momento; cómo nos hubiera gustado ver al cardenal Rivera poner en claro el asunto de la pederastia, y a Maciel y a su Legión pedir humildemente perdón por sus traiciones, para que Alberto Athié y muchos católicos no hubiésemos tenido que hablar y maldecir; cómo nos hubiera gustado y nos gustaría ver todavía a la Conferencia Episcopal hablar fuerte y duro contra el capital y las traiciones que los católicos en el poder hacen al espíritu evangélico, para que nosotros, los pequeños cristianos, no tengamos que levantar diariamente la voz.
Ese hablar con el discurso y los actos de la Iglesia –que de alguna forma está en el pequeño gesto que el cardenal Sandoval Íñiguez acaba de hacer– es el único que puede pesar en medio de los abusos, de las persecuciones y de las hipocresías del dinero y del poder; es el único que puede devolverle al espíritu evangélico su fuerza en el mundo; el único que, como Jesús, puede recordar a los católicos y al mundo que no se puede servir a Dios y al dinero, ni ser cómplice del César.
Es duro pensar que la Iglesia jerárquica ha dejado este cuidado a otros más oscuros, que no tienen su autoridad, y es duro, porque la Iglesia, si es coherente con el mensaje evangélico, no tiene que preocuparse de durar o de preservarse como lo hacen los poderosos del mundo. Ni siquiera cuando ha estado cargada de cadenas, perseguida y pobre, ha dejado de existir. Por el contrario, cuando, como su Señor, ha sido más débil, es cuando ha sido más fuerte, más profunda y más verdadera; una fuerza que, dadas sus traiciones y su hipocresía, ya nadie quiere reconocerle.
Ahora que el cardenal Sandoval Íñiguez ha dado algo de lo que se esperaba de él y de los altos prelados, es decir, algo de lo mejor que custodia, debe recordar que se ha puesto del lado del bien; debe recordar que Cristo tuvo razón cuando al darle la espalda al César y devolverle la moneda del impuesto –la moneda de la “limosna”– nos enseñó que la Iglesia, en su pobreza, es el oro y lleva otra efigie que no es la del Estado y sus poderes, sino la imagen y la semejanza de Dios, la del Cristo pobre que no tiene una moneda en el cinto ni un lugar donde reclinar la cabeza. Debe recordar que sólo los que viven para el dinero siguen las reglas de ese juego, que es el de la corrupción, la malversación, la mentira, la intriga y la servidumbre que se inclina siempre ante la razón del más fuerte. Debe recordar que contra ellos Jesús se negó a ser proclamado rey; llamó hipócritas y “sepulcros blanqueados” a los sacrificadores y a las autoridades del templo; calificó de “zorro” al rey Herodes, fue abofeteado a causa de su respuesta al sumo sacerdote y, cuando se halló en presencia de Pilatos, debió haberlo visto desde una altura muy grande para obtener esta respuesta: “¿Sabes que puedo hacerte crucificar?”. Pero también, frente a eso, debe recordar que su gesto –apenas una vela tardía en medio de la oscuridad– es todavía muy moderado en relación con las exigencias de Jesús.
Ciertamente hay una moderación de la razón –una virtud– que debe conducir a una mejor inteligencia de la cosas sociales y de la vida del común, pero hay otras, tan tardías y con tantas precauciones, que pueden dar cabida a la más odiosa de todas las moderaciones, la del corazón. Son ellas, precisamente, las que permiten las condiciones de desigualdad, las que aceptan la prolongación de la injusticia y corren el riesgo de servir a los que quieren adueñarse de todo y no han comprendido que hay que limitarse y devolver lo que han tomado mediante el despojo. Ni Cristo ni los primeros cristianos eran moderados, y por ello la Iglesia no debería encender velas, sino ser luz y, como alguna vez lo señaló Albert Camus, “tomar como tarea la de no dejarse confundir con las fuerzas de la moderación, es decir, de la conservación” en el peor sentido de la palabra.
Además opino que hay que respetar los Acuerdos de San Andrés, liberar a todos los zapatistas presos, derruir el Costco-CM del Casino de la Selva, esclarecer los crímenes de las asesinadas de Juárez, sacar a la Minera San Xavier del Cerro de San Pedro, liberar a los presos de Atenco y de la APPO, y hacer que Ulises Ruiz salga de Oaxaca.
Proceso30/06/2008

Hamas y Hezbollah socios del narco en México

Socios del narco mexicano
J. Jesús Esquivel, reportero.

De acuerdo con un informe de inteligencia del gobierno de Estados Unidos obtenido por Proceso, Hamas, Hezbollah y otros grupos radicales islámicos se han convertido en socios de los cárteles mexicanos del narcotráfico: los proveen de armas y los ayudan a distribuir droga en Europa y Medio Oriente. Funcionarios de la DEA y del Departamento de Justicia adelantan a este semanario que “en los próximos días” realizarán un operativo en la frontera compartida por Brasil, Argentina y Paraguay –donde están asentados los grupos radicales islámicos– que mostrará los nexos de éstos con los narcotraficantes mexicanos.
WASHINGTON.- Grupos terroristas islámicos venden armas a cárteles mexicanos del narcotráfico y colaboran con ellos para distribuir droga en Europa y Medio Oriente.
Tal es una de las conclusiones del informe titulado Logros del año fiscal 2007, elaborado por el Centro Nacional de Inteligencia sobre Drogas (NDIC, por sus siglas en inglés), dependiente del Departamento de Justicia de Estados Unidos.
“La información de inteligencia y las investigaciones sobre narcoterrorismo que hemos realizado identifican nexos entre los narcotraficantes mexicanos, los de Filipinas y de Colombia con elementos pertenecientes a organizaciones extranjeras calificadas como terroristas por el Departamento de Estado”, indica el documento de inteligencia del NDIC, una de cuyas copias obtuvo este semanario.
Con base en información de la Oficina Federal de Investigaciones (FBI), de la Agencia Federal Antidrogas (DEA) y de la Agencia Central de Inteligencia (CIA), el documento del NDIC subraya:
“Los resultados de 74 investigaciones sobre narcoterrorismo que ha llevado a cabo la División de Operaciones Especiales de la DEA documentan que grupos islámicos con presencia en la frontera común de Argentina, Brasil y Paraguay, lavan dinero, venden armas y trafican drogas de las principales organizaciones criminales mexicanas”.
Narcoterrorismo
El documento indica que la mayor parte de las agrupaciones islámicas con presencia en Sudamérica están vinculadas con los palestinos y que utilizan las ganancias que obtienen de su relación con los narcotraficantes de México y del resto de América Latina para financiar sus causas.
Identifica a grupos como Hezbollah, Hamas, Frente para la Liberación Palestina, Organización para la Liberación de Palestina y al Frente Popular para la Liberación de Palestina como los socios árabes de los carteles del narcotráfico de México.
“Grupos como Hezbollah y Hamas–precisa– han traficado en Europa y el Medio Oriente grandes cantidades de heroína y cocaína que les venden los narcotraficantes de México, Colombia, Perú, Bolivia y Brasil”.
Y agrega: “Además, estos grupos terroristas han establecido contratos multimillonarios para vender armas a los narcotraficantes mexicanos y colombianos”, las cuales son comercializadas por “proveedores criminales de Yemen, Kuwait, Siria, Argentina, Brasil y Bulgaria”.
Un funcionario del NDIC consultado por Proceso sobre el contenido del documento de inteligencia, comenta: “En los últimos cinco o seis años los cárteles de la droga de México se han posicionado como las organizaciones criminales más poderosas de América Latina. Y como éstas tienen ya un alcance intercontinental en el trasiego de narcóticos, los grupos terroristas del Medio Oriente no han querido perder la oportunidad de sacarles dinero”.
“Se habla mucho de que las armas utilizadas por los principales cárteles de México llegan de Estados Unidos, pero casi no se menciona que muchas de éstas, decomisadas por las autoridades mexicanas a los narcotraficantes, son fabricadas en Europa o en Medio Oriente y que son del tipo que utilizan los grupos islámicos que apoyan la causa palestina”, apunta el funcionario del NDIC, quien pide el anonimato debido a que sus comentarios se refieren a un documento de inteligencia no desclasificado.
Ese documento señala: “También se identificó un lazo de cooperación entre el crimen organizado de México con narcotraficantes de la región sur de Filipinas, y con elementos de las organizaciones terroristas Abu Sayyaf y Jamayah Islamiyah”.
El documento del NDIC no identifica los cárteles del narcotráfico de México relacionados de manera directa o indirecta con los grupos radicales islámicos. Sin embargo, un funcionario del Departamento de Justicia consultado por este semanario dice que se trataría de los cárteles del Golfo, de Sinaloa, de los Arellano Félix, así como de Los Zetas. Un vocero de la DEA confirmó a Proceso que se trata de los “tres o cuatro principales cárteles” que operan en territorio mexicano.
“Por ahora no podemos señalarlos (a dichos cárteles) porque en los próximos días llevaremos a cabo una operación en Sudamérica (en la frontera común de Argentina, Brasil y Paraguay) contra Hezbollah debido a su relación con narcotraficantes sudamericanos y mexicanos”, comenta el vocero de la DEA, quien también solicita el anonimato por tratarse de una investigación en curso.
Advertencias
Desde los setenta, las agencias estadunidenses comenzaron a advertir que grupos islámicos establecidos en Sudamérica se dedicaban a traficar armas en la región. Sin embargo, en el último lustro los narcotraficantes mexicanos se convirtieron en sus principales clientes.
“El cambio más notable es que ahora los grupos islámicos ubicados en Sudamérica trabajan para los narcotraficantes mexicanos como distribuidores de droga en Europa y Medio Oriente. Es más: tenemos información de que los cárteles de México pagan con droga (heroína, metanfetaminas y cocaína) las armas que les venden los grupos terroristas”, asegura el vocero de la DEA.
El 30 de enero de 2006, Michael Brown, jefe de Operaciones de la Agencia Federal Antidrogas, informó al Subcomité de Asuntos del Hemisferio Occidental de la Cámara de Representantes de Estados Unidos que desde los ataques terroristas del 11 de septiembre de 2001, las agencias federales intensificaron sus investigaciones sobre la presencia de grupos terroristas islámicos en Sudamérica y que, como resultado de ello, descubrieron que éstas tenían nexos con las organizaciones del narcotráfico en la región.
Brown explicó que los grupos islámicos obtienen de ello grandes ganancias y puso ejemplos: “Una inversión de 6 mil dólares en la compra de un kilogramo de cocaína a narcotraficantes mexicanos o colombianos, puede redituarles una ganancia mínima de 30 mil dólares por la venta de esta droga en España (…) de 110 mil dólares en Hungría o Israel y hasta de 150 mil dólares en Arabia Saudita”.
Otros documentos de inteligencia del Departamento de Justicia –cuyas copias también obtuvo Proceso– indican que los narcotraficantes mexicanos establecieron los primeros contactos con grupos radicales islámicos, como Hezbollah, a principios de esta década y por intermedio de narcotraficantes colombianos, brasileños, peruanos, así como de integrantes de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC).
“La frontera tripartita (de Brasil, Argentina y Paraguay) es utilizada como el punto central para el trafico de cocaína que se lleva a Europa y otras regiones del mundo. Grupos como Hezbollah y Hamas están obteniendo enormes cantidades de dinero procedente de las drogas que les venden principalmente los narcotraficantes mexicanos”, destaca uno de los documentos del Departamento de Justicia fechado el 9 de mayo de 2006.
Respecto de las armas que los grupos islámicos venden a los narcotraficantes mexicanos, el informe de inteligencia del NDIC señala que éstas proceden de Medio Oriente y Europa. Llegan primero a Sudamérica. Después, los “contactos criminales de los grupos islámicos” y “sus agentes libaneses” –que se encuentran distribuidos en todo el continente, pero con “amplia concentración en Centroamérica”– las transportan a México por “mar, tierra y aire”.
“Les venden todo tipo de armas, desde las más elementales hasta equipo para derribar helicópteros o destruir tanques (…) como los que usan Hezbollah o Hamas para atacar al ejército israelí en los Territorios Ocupados de Palestina o en el Líbano”, indica el documento.
“Tenemos también evidencias de que las pandillas centroamericanas, como la Mara Salvatrucha de El Salvador, también colaboran con los grupos terroristas islámicos en el transporte de armas y municiones que tienen a México como destino final”, precisa el ya citado funcionario del Departamento de Justicia.
Uno de los documentos de esa dependencia del gobierno estadunidense indica que el ambiente político de izquierda que priva en Sudamérica y que tiende a ser de confrontación con la política exterior del presidente George W. Bush, es aprovechado por grupos como Hamas y Hezbollah, los cuales encontraron en la frontera común de Brasil, Argentina y Paraguay una especie de refugio y un centro de operaciones transnacionales, tanto para vender armas a México como para traficar drogas a Europa y Asia. Ello a su vez –señala ese documento– permite a los narcotraficantes mexicanos pasar casi inadvertidos en el financiamiento indirecto de actos terroristas que grupos radicales islámicos cometen contra Israel.
“La operación contra Hezbollah que daremos a conocer en los próximos días pondrá en evidencia la clara relación que existe entre el narcotráfico y los grupos islámicos, pero sobre todo mostrará a los gobiernos latinoamericanos el enorme potencial criminal con el que cuentan actualmente las organizaciones del crimen organizado de la región. Particularmente, mostrará a las autoridades mexicanas que estas organizaciones (islámicas) son una gran amenaza para la seguridad nacional de su país, de Estados Unidos e, incluso, de algunos países suda-mericanos”, remata el funcionario del Departamento de Justicia.

Publicado en la revista Proceso, no. 1652, 29 de junio de 2008

sábado, 21 de junio de 2008

Nuevos feudos para el narco

Ricardo Ravelo

El empecinamiento de Felipe Calderón en combatir al narcotráfico sólo con armas y en los estados donde tradicionalmente se asienta disparó la violencia en todo el territorio nacional. El alto costo para las fuerzas policiacas y militares (medio millar de muertos) no se traduce en la liberación de territorios e instituciones. En vez de ello, los narcos trasladan sus disputas a otros estados y ahí conquistan nuevos feudos.

El pleito entre los hermanos Beltrán Leyva y Joaquín Guzmán Loera, El Chapo, modificó la configuración de los cárteles del narcotráfico.

Con nuevas alianzas y una mayor cobertura de territorios, esas organizaciones no sólo refuerzan sus operaciones, sino que le dificultan al gobierno la captura de sus principales cabecillas. Muestran además una capacidad de fuego que ya preocupa a los miembros del Gabinete de Seguridad. Después de más de 500 bajas en las fuerzas federales, las autoridades se aprestan a mejorar el armamento de los policías y el blindaje de los automóviles que utilizan en los operativos.

Lejos de acabar con uno de los negocios más rentables del mundo, que según la Organización de las Naciones Unidas (ONU) genera ganancias cercanas a 300 mil millones de dólares anuales, el gobierno mexicano se enfrenta a la violencia cada vez más avasallante del narco –un conjunto de agrupaciones mejor organizadas–, pero también a otro flagelo: los feudos creados por éstas.

Así lo sostiene, por ejemplo, el investigador Eduardo Buscaglia, del Instituto Tecnológico Autónomo de México. Experto en temas de seguridad nacional afirma que, debido al “vacío de poder” y al abandono de las políticas sociales, entre otras razones, los grupos de narcotraficantes realizan una especie de feudalización en varias regiones del país donde la fuerza del Estado no puede revertir la falta de credibilidad que arrastra.

Según Buscaglia, quien junto con otros investigadores ha estudiado el comportamiento del crimen organizado en 107 países, en el caso de México el gobierno mantiene su política de contención mediante la fuerza militar, en tanto que el narco avanza en sus planes de expansión: financia campañas de presidentes municipales, diputados locales, legisladores federales, gobernadores… Y así seguirá, afirma, hasta alcanzar el poder absoluto.

–¿Hay salida para revertir esta fuerza, que ya no sólo es armada? –se le pregunta.

–La salida es un pacto político, un acuerdo entre el presidente de la República y las fuerzas económicas dominantes del país. Ya se experimentó en Rusia, con éxito; en Colombia está funcionando y tales acuerdos van de la mano con políticas que corten los canales de supervivencia de las organizaciones criminales.

Puntualiza: “Ese pacto implicaría nuevas reglas en el juego político, tales como implantar controles y autocontroles patrimoniales o clarificar los flujos financieros hacia las campañas políticas. Quien viole las reglas, pues tendrá que asumir consecuencias. Esa es la única forma de cortar los vínculos del narco con las figuras del poder”.

Una de las graves fallas de México, dice el investigador, es que su política criminal camina sobre una rueda: la represión militar y policiaca.

Explica: hay países que combaten a la delincuencia organizada sólo golpeando selectivamente a las cúpulas y a los brazos armados (dos de las cuatro ruedas), sin desmantelar los vínculos financieros y patrimoniales de los grupos criminales con el ámbito empresarial “lícito”, la clase política, los anillos de corrupción y de protección política (las otras dos ruedas). Esos países, dice, terminan causando mayores niveles de violencia, como ahora ocurre en México.

Desde su punto de vista, los estados que más aceleradamente se precipitan hacia la llamada “feudalización” del narco son Tamaulipas, Coahuila, Chiapas, Colima, Chihuahua, Baja California, Sonora, Sinaloa y Nuevo León, donde los cárteles ya se fundieron con las clases política y empresarial.

–Le preguntaba si esta crítica situación tiene salida y ahora le pregunto: ¿es viable en México ese pacto político que abrió esperanzas en otros países?

–En México no.

–¿Por qué?

–El presidente Felipe Calderón no tiene liderazgo, es un hombre débil que carece de controles en el país y que, si intenta hacerlo, no tendrá éxito, al menos por ahora. El pacto tampoco es posible debido a que no existe un aglutinamiento de poder en el Congreso, y me refiero a que no hay condiciones para que crezca el poder parlamentario.

–¿Qué debe suceder en el país para que pueda fraguarse un pacto político que frene al narco?

–En las condiciones actuales es muy difícil. Quizás esos resortes puedan activarse, en dirección al pacto, cuando la violencia del narco toque a la puerta de Carlos Slim, Salinas Pliego o Azcárraga Jean. Tiene que ocurrir un secuestro como el que sufrió Ingrid Betancourt en Colombia para que el poder presidencial y estas figuras empresariales se den cuenta de que el costo de no hacer nada es más alto que el de hacer algo.

Los otros pactos

Actualmente los narcos se dispersan en una especie de retirada estratégica, pero no dejan de enfrentarse a las fuerzas federales y a sus rivales con lanzagranadas, bazucas y armas calibre .50, nunca antes vistas en los cárteles mexicanos. Por eso, entidades como San Luis Potosí, Aguascalientes, Jalisco, Querétaro e Hidalgo, por citar algunas que no estaban tan contaminadas de violencia, ahora son escenario de disputas y matanzas.

A su vez, los estados que históricamente han sido asiento de cárteles, como Sinaloa y Chihuahua, pasaron a ser tierra de nadie: la primera entidad, por ejemplo, ocupa el primer lugar en violencia: entre abril y mayo fueron ejecutadas 191 personas, 71 en el primer mes y 120 en el segundo. Mayo fue el mes más violento de los recientes 16 años, según la procuraduría de Sinaloa.

En Chihuahua, cuna del cártel de Juárez, se han registrado cerca de 100 ejecuciones en lo que va del año. Pero además 21 agentes están sentenciados a muerte por el narcotráfico, que ya ejecutó a cuatro de ellos.

Sin capacidad de respuesta y escondido tras un reiterativo discurso de que “le vamos ganando la batalla al narco”, el gobierno sufre un aumento de sus costos humanos conforme transcurre la guerra: en un año y siete meses de la administración de Felipe Calderón han caído 550 militares, marinos y policías federales.
La violencia no cesa. Después de la emboscada perpetrada por Los Zetas en Carácuaro, Michoacán, en mayo de 2007, donde fueron asesinados a mansalva cinco militares, otro escándalo volvió a mostrar la vulnerabilidad del gobierno y la capacidad de fuego del narco: la muerte de siete agentes de la PFP en Sinaloa. El caso aceleró los proyectos del gobierno para dotar a los policías de armamento más potente y de vehículos con mejor blindaje.

Las conclusiones de Buscaglia coinciden con la reconfiguración que impulsan algunos cárteles de la droga, como la alianza de los hermanos Beltrán Leyva con Los Zetas, quienes comenzaron a reunirse a mediados de 2006, cuando la agencia estadunidense antidrogas, la DEA, confirmó que en México se planeaba un pacto del cártel de Sinaloa con el del Golfo.

Según datos consultados por Proceso en la Procuraduría General de la República (PGR) y en la Secretaría de Seguridad Pública (SSP), la ruptura de los Beltrán Leyva con El Chapo Guzmán está confirmada, después de varias décadas de relación. Los mismos informes sostienen que este conflicto –que es a muerte– provocó que otros viejos rivales en el negocio de las drogas volvieran a encontrarse para negociar nuevas estrategias.

Es el caso de Arturo Beltrán Leyva y Vicente Carrillo Fuentes, hermano éste del llamado Señor de los Cielos (Amado Carrillo), quienes sellaron su alianza, rota desde el año 2001, cuando El Chapo se fugó del penal de Puente Grande y fortaleció lo que ahora se conoce como cártel del Pacífico.

El antagonismo entre Vicente Carrillo y El Chapo tiene historia: se recrudeció en septiembre de 2004, cuando en Culiacán, Sinaloa, fue ejecutado Rodolfo Carrillo Fuentes, El Niño de Oro, presuntamente por órdenes de Guzmán Loera, quien pretendía acabar con la hegemonía de los Carrillo en el negocio del narcotráfico (Proceso 1455).

El asesinato de Rodolfo fue planeado cuidadosamente en Monterrey, Nuevo León, durante un encuentro al que acudieron Guzmán Loera; los hermanos Beltrán Leyva; Juan José Esparragoza Moreno, El Azul, e Ismael Zambada García, El Mayo.

En esa reunión clandestina, acordaron tres acciones para apoderarse del negocio y convertir a Sinaloa en la federación de narcotraficantes más poderosa de México: acabar con los Carrillo Fuentes, destruir al cártel de Tijuana y erradicar al grupo armado Los Zetas, quienes se convirtieron en una verdadera pesadilla para El Chapo y sus aliados.

El plan se cumplió: Ramón Arellano Félix fue asesinado y Benjamín encarcelado, lo que puso en crisis al cártel de Tijuana; debilitaron en efecto al cártel de Juárez con el asesinato de Rodolfo Carrillo y, tal como maquinaron, le declararon la guerra al cártel del Golfo en su propio territorio hasta que vieron caer a su jefe, Osiel Cárdenas Guillén.

Aunque parecían irreconciliables, los cárteles de la droga –a diferencia de los partidos políticos– muestran un pragmatismo sorprendente para mantenerse impunes: ahora que los Beltrán están fuera del cártel de Sinaloa, Los Zetas (que ya son independientes) se aliaron con ellos y aparentemente también con Vicente Carrillo, según confirmó recientemente la DEA.

Por su parte, el cártel de Tijuana, descabezado desde 2003, se encuentra en etapa de rearticulación con su nuevo jefe, Francisco Rafael Arellano Félix, quien se hallaba recluido en una cárcel estadunidense y a principios de marzo de este año fue puesto en libertad por falta de pruebas.

Después de permanecer casi una década preso en México, el mayor de los hermanos Arellano fue extraditado a Estados Unidos, donde sólo permaneció encarcelado ocho meses: el 3 de marzo cruzó el puente Santa Fe, de Ciudad Juárez, sin que ninguna autoridad mexicana lo detuviera. Junto con su hermana Enedina, Francisco Rafael se ocupa de reestructurar su empresa criminal.
De acuerdo con un informe de la SSP, otros cárteles e importantes personajes del narco prosiguen sus operaciones dentro y fuera de México.

En el informe de la SSP ya citado, titulado Radiografìa de las organizaciones de narcotraficantes, se menciona a otros narcos como piezas clave del cártel de Sinaloa. Dice el estudio: “En un segundo plano, aunque también importante, en el cártel del Pacífico participan Cándido y Valerio Palma Salazar (hermano de El Güero Palma); Humberto y Jesús Loya Pérez; Manuel Alejandro Aponte Gómez, El Bravo, y Ernesto Guzmán Loera”, hermano de El Chapo.

La ruptura entre Guzmán Loera y los hermanos Beltrán Leyva, que derivó en la captura de Alfredo Beltrán, El Mochomo (detenido en enero de este año), y el asesinato de Édgar Guzmán, hijo de El Chapo (durante una balacera en Culiacán, el 8 de mayo), no mermó al cártel de Sinaloa, ya que éste cerró filas con la organización de los hermanos Valencia, afincados en Michoacán.

Dice el reporte de la SSP: “La familia Valencia hizo una alianza con la organización de Sinaloa y actualmente trabajan juntos en el trasiego de drogas. Los líderes del cártel de los Valencia son Luis Valencia Valencia, Óscar Orlando Nava Valencia, José Benavides Martínez, Juan Calixto Vázquez y José Silverio Martínez González.”

Poder de fuego

Fortalecidos con sus nuevos socios y con el respaldo de un buen número de policías estatales, Los Zetas siembran terror en varias regiones del país, donde ganaderos, empresarios y abarroteros, así como dueños de bares, cantinas y prostíbulos han sido secuestrados u obligados a pagar cuotas mensuales para mantenerse a salvo de los pistoleros y sus familias.

Unas de las regiones más sacudidas por Los Zetas es la Cuenca del Papaloapan, en el estado de Veracruz, una zona productora de caña de azúcar. Incluso existe la versión de que delincuentes comunes actúan como zetas aunque realmente no lo son.
En una franja de 54 kilómetros de ese estado –desde Tierra Blanca hasta Boca del Río– se han perpetrado 12 secuestros y varios “levantones”. En la mayoría de los casos no hay denuncias, salvo una carta enviada en abril pasado a la Presidencia de la República, en la que varias víctimas exigen seguridad al gobierno.

El fortalecimiento de Los Zetas, que cuentan con unos 700 miembros, ha permitido su desplazamiento a un mayor número de estados donde hasta hace poco no tenían presencia, como San Luis Potosí, Jalisco, Sonora, Sinaloa, Durango, Nuevo León, Coahuila (principalmente en la Comarca Lagunera) y Tijuana, donde disputan territorios con el cártel de Sinaloa por el boyante mercado del consumo de drogas.

Además de enfrentarse entre sí, Los Zetas, el cártel del Golfo y el cártel de Sinaloa libran contra el gobierno una guerra que no parece tener fin. Los tres grupos delictivos empiezan a mostrar una capacidad de fuego que sorprendió al secretario de Seguridad Pública, Genaro García Luna: en varias entrevistas radiofónicas reconoció que el narcotráfico dispone de armamento de mayor poder que el de los policías, por lo que, dijo, se incrementará el calibre de las armas y el blindaje de los automóviles que se utilizan en los operativos.

“Lo que hoy tienen los criminales (es) capacidad de fuego y este es un tema importante… Hemos asegurado armas de alto calibre, armas que eran inclusive (de) capacidades muy altas en términos de uso de fuego que calibres .50, las cuales eran usadas para tanquetas o antiaéreas”, explicó García Luna.

Un dato para ilustrar el poderío del armamento empleado por los cárteles: en lo que va del sexenio, la PGR, el Ejército y la SSP han asegurado 10 mil armas, lo cual, sin embargo, no ha mermado la capacidad de fuego de las organizaciones criminales.

Así lo reconoce García Luna, quien afirma: “Estamos trabajando con colegas de Estados Unidos para que no entren más armas al país”.

Proceso16/06/2008