domingo, 4 de octubre de 2009

Corona del Rosal, entre quienes pagaron a francotiradores que dispararon al Ejército en Tlatelolco

Probada, la colusión de militares y líderes priístas en matanza del 68

>Según documento recién obtenido en el AGN, el grupo De la Lux surgió en 1960; también atacó en 1971

Gustavo Castillo García

Desde 1960, el entonces dirigente de la priísta Confederación Nacional de Organizaciones Populares (CNOP), Alfonso Corona del Rosal, y Alfonso Martínez Domínguez, con apoyo de los militares –que luego se convertirían en generales– Manuel Díaz Escobar y Humberto Bermúdez Dávila crearon el grupo de choque que inicialmente se conoció como De la Lux, cuyos integrantes actuarían como francotiradores el 2 de octubre de 1968 en la Plaza de las Tres Culturas, afirma la historiadora María de Los Ángeles Magdaleno Cárdenas.
Para el 10 de junio de 1971, ese mismo grupo, entonces ya identificado como Halcones, participó en la represión contra maestros y estudiantes en la ciudad de México.
Con base en documentos obtenidos apenas el pasado viernes en el Archivo General de la Nación (AGN), la historiadora señala que para 1969, Corona del Rosal controlaba la zona de la Cuchilla del Tesoro, donde habitaban al menos 500 miembros de De la Lux, integrado por luchadores, boxeadores y locatarios de La Merced. “Los mismos que en 1971 entrenaban allí como halcones.
“Corona del Rosal mantuvo el comportamiento mostrado desde que fungió como líder del PRI en los años 50; constituyó lo que se conocería como la policía priísta, un cuerpo que vigilaba y espiaba a los militantes destacados y los dirigentes rivales.
“En su natal Hidalgo, desde 1952 creó un servicio de información para conocer las fallas del entonces gobernador Quintín Rueda Villagrán, a quien sucedió en el cargo. Para 1953, siendo gerente del Banco Nacional del Ejército, Fuerza Aérea y la Armada, comenzó a reclutar agentes a los que meses después comandaría desde la policía que operó dentro de las oficinas del PRI, partido que en 1956 lo postuló para ocupar el cargo de Ejecutivo local.
Financiaba a francotiradores
“El general, quien en 1968 se desempeñó como jefe del entonces Departamento del Distrito Federal, y uno de los aspirantes a suceder a Gustavo Díaz Ordaz en la Presidencia en 1970, financiaba a los francotiradores que dispararon contra el Ejército en la Plaza de las Tres Culturas, lo que desencadenó la matanza de estudiantes. Los documentos encontrados en el AGN demuestran la complicidad que tuvieron en el financiamiento de ese grupo personajes como Martínez Domínguez, ya que supo que desde la CNOP se pagaba a un grupo que se dice estaba conformado por 20 mil personas.
“La organización De la Lux surgió desde 1960, como señala un documento de la Secretaría de Gobernación clasificado como confidencial, el cual fue elaborado el 5 de julio de 1969. Otros oficios obtenidos también en el AGN refieren que el 4 de febrero de 1960, El Zorro Plateado, Manuel Díaz Escobar, jefe operativo de De la Lux, los francotiradores del 2 de octubre y los halcones en 1971, adquirió 40 pistolas y 25 revólveres Ruby Extra, calibres 22 al 38, según las relaciones de las armas importadas con permisos del Departamento de la Industria Militar, y certificados expedidos por el consulado general de México en Nueva York”, explicó Magdaleno Cárdenas, quien en su momento fue encargada del área documental de la ex fiscalía para movimientos políticos del pasado.
Señala que los documentos encontrados establecen “que en la conformación y actividad del grupo que de manera sistemática reprimió los movimientos sociales de 1960 a 1971, principalmente en la capital mexicana, estuvieron involucrados Alfonso Corona del Rosal, Alfonso Martínez Domínguez, Manuel Díaz Escobar, Humberto Bermúdez Dávila (jefe del Estado Mayor Presidencial, EMP, durante el gobierno de José López Portillo); Eliud Ángel Casiano Bello (general brigadier y subjefe administrativo del EMP en 1984, Luis Gutiérrez Oropeza (jefe del EMP durante el gobierno de Gustavo Díaz Ordaz y quien otorgaba las licencias para que Díaz Escobar se desempeñara como secretario general de la CNOP –oficialmente desde 1961– y quien también daba autorización para que Bermúdez Dávila fuera secretario particular de Corona del Rosal)”.
El documento confidencial de julio de 1969 señala: “estaba un grupo de 14 personas platicando que pertenecen al grupo De la Lux que sostiene el señor Lic. Alfonso Corona del Rosal, y que agrupa aproximadamente a 20 mil gentes, de las cuales 5 mil tienen un sueldo de 70 pesos diarios trabajando en la campaña política (...) a favor de Corona del Rosal; este grupo viene actuando desde hace 9 años, y su última actuación fue en la campaña del señor Lic. Díaz Ordaz; en el grupo De la Lux se encuentran adheridos y controlados por el licenciado Alfonso Carrillo, empleado de mucha confianza de Corona del Rosal, locatarios de La Merced principalmente, así como de la Unión libre de Boxeadores, luchadores y gimnastas, tranviarios, empleados subalternos del Depto. del DF; en las pasadas orgías (sic) estudiantiles, este grupo se dedicó a contraatacar a los estudiantes de leyes y otras escuelas, y para identificarse entre ellos usaban un guante blanco en la mano derecha”.
Se debe recordar que en 1968 (un año antes de que escribiera el oficio de referencia) en México se gestó un movimiento estudiantil, y que el 2 de octubre, en la Plaza de las Tres Culturas, hubo una matanza generada por francotiradores que dispararon a los soldados allí apostados; se identificaban igual que el Batallón Olimpia y un grupo de empleados de la Secretaría de Gobernación: con un guante blanco en la mano derecha.

Carta abierta a Arturo Chávez Chávez

DENISE DRESSER

Estimado procurador Chávez Chávez:

¿Y si su hija o su madre o su hermana desapareciera un día cualquiera? ¿Y si pasara semanas y meses sin saber de ella? ¿Y si colocara fotos y descripciones y peticiones de ayuda –“delgada de pelo largo”– en lugares públicos? ¿Y si después encontraran su cuerpo tirado en un lote baldío? ¿Y si fuera evidente que ha sido violada y mordida y estrangulada y mutilada? ¿Y si la hubieran acuchillado 20 veces? ¿Y si le entregaran los restos de su ropa en una bolsa de plástico? ¿Y si las autoridades no le prestaran atención? ¿Y si, aunque usted contara su caso cientos de veces, prevaleciera el silencio? Estas son las preguntas que las madres de las muertas de Juárez hacen desde años y que usted y 75 senadores desoyeron. Estas son las preguntas que la sociedad mexicana debería presentarle, ya que durante su ratificación en el Senado nadie se las formuló. Preguntas cuya falta de respuesta debió haberlo inhabilitado para el puesto al que arriba.

Pero en su caso pesaron menos las muertas y más las fichas de negociación; pesaron menos las acusaciones en su contra y más los acuerdos partidistas en su favor. El PAN cerró filas ante el recomendado por su presidente, y el PRI cerró filas para cobrarle el favor, ignorando omisiones con tal de obtener comisiones. Ignorando errores con tal de participar en la costumbre del canje. Ignorando que en Ciudad Júarez –cuando usted era procurador– quienes buscaban a mujeres desaparecidas encontraban huesos en el desierto. Ignorando que en Ciudad Júarez nadie tuvo voluntad política para resolver los crímenes ni capacidad para prevenirlos. Al ratificarlo a usted, el Senado también se ratifica a sí mismo como una institución ciega, sorda y sexista.

Como usted y quienes lo avalaron prefieren olvidar, desde 1993 cientos de mujeres salieron de su casa y no regresaron a ella; terminaron de trabajar y nadie las volvió a ver; tomaron un camión y acabaron en un ataúd. Eran estudiantes y amas de casa y meseras y secretarias. Tenían entre 15 y 25 años. Solían ser pobres y de pelo largo. Trabajaban por seis dólares diarios ensamblando radios. Emigraban de distintas partes del país a Ciudad Juárez pensando que podrían vivir mejor allí. De pronto se volvieron desechables, anónimas. Pero no es así. Sus madres y sus hijos y sus esposos y sus hermanos las conocen, las recuerdan, las extrañan. Saben que se llamaban Paloma Angélica, Érika Noemí, Érika Ivonne, Lilia Alejandra, Irma Rebeca, Laura Georgina, Laura Alejandra, Flor Idalia. Saben que eran delgadas y bonitas. Saben que eran el sostén económico de sus familias.

Y saben que las investigaciones sobre su desaparición –que usted encabezó– fueron una farsa, una broma, una tragedia de errores. La corrupción y la complicidad llevaron a desaparecer pruebas y dejar en libertad a sospechosos, a ignorar información de testigos y a amedrentarlos, a encarcelar inocentes y a fabricar culpables. Más que perseguir, las autoridades de las cuales usted formó parte se dedicaron a encubrir. Más que investigar, diversos funcionarios públicos a su cargo se abocaron a tapar. Y ahora usted nos dice –lacónico, evasivo, esquivo– que “encaró el problema con los instrumentos institucionales que en ese momento tenía la procuraduría”. Nos dice que la culpa fue de los Ministerios Públicos. Nos dice, palabras más, palabras menos, lo mismo que alguna vez respondió Vicente Fox: “¿Y yo por qué?”.

Difícil creer que, ahora sí, usted combatirá la impunidad, cuando forma parte de su legado. Difícil creer en el reporte que quienes lo defienden hicieron circular en el Senado, cuando hay tantas investigaciones nacionales e internacionales que contradicen la supuesta eficacia de su trabajo descrita allí. En Ciudad Juárez no ha habido muchos criminales condenados, pero sí muchas autoridades condenables. Procuradores como usted que atribuyeron la muerte de múltiples mujeres a la “doble vida” que llevaban y a la ropa “provocadora” que usaban. Los peritos que, por descuido, dejaron huesos, pelo y ropa en el sitio donde fueron encontrados los últimos cuerpos. Los policías que mataron “accidentalmente” al abogado defensor de uno de los acusados, cuya confesión había sido extraída con base en la tortura. Los investigadores que quemaron más de mil libras de ropa de las víctimas, acumulada durante 10 años. Los expertos que le hicieron pruebas de ADN al cadáver equivocado. Los errores que llevaron a la CNDH a emitir una recomendación en su contra. Las omisiones que condujeron a una delegación de expertos enviados por la ONU a hablar de los “horrores” y los “abusos” y las “peores prácticas internacionales” asociadas con su gestión.

Fernando Gómez Mont –uno de sus principales promotores– asegura que usted es un hombre bueno, sereno, valiente, responsable, respetuoso de la ley. Pues tendrá que probarlo porque esa no es la impresión que queda después de su desempeño en Chihuahua. Esa no es la imagen que lo acompaña dado lo que dejó tras de sí. Usted llega adonde está hoy por un pacto político promovido por los partidos y los senadores y los gobernadores y los policías y los hombres. Usted asume su puesto gracias a una constelación de intereses distante de las demandas de la sociedad. Usted ha logrado convertirse en el primer abogado de la nación porque la clase política aún está poblada por personas a las que no les quita el sueño una muerta más u otra mujer faltante. No les preocupa la impunidad rampante y la ineficacia gubernamental que hace posible su institucionalización.

Ahora usted salta de la provincia al centro, trayendo prácticas y actitudes cuestionables consigo. Arrastrando un problema no resuelto y con muchos esqueletos en el clóset. Por eso allí están los fantasmas que ojalá lo acompañen a lo largo de su paso por la procuraduría; en busca de voz, en busca de justicia, en busca de descanso. Fantasmas de los cuales no dejaremos de hablar. Casos cuyo esclarecimiento no dejaremos de exigir. Mujeres cuyos nombres no dejaremos de repetir. Para que algún día usted logre entender que los derechos de las mujeres no son diferentes ni de segunda clase. Para que usted desarrolle la sensibilidad que lo lleve a escuchar a quienes siguen marchando afuera de su oficina, vestidas de luto, vestidas de negro. Para que la próxima vez que una madre se arrodille frente a usted y le ruegue que encuentre a su hija desaparecida, usted le tienda la mano en vez de negársela.

Proceso 27/09/2009

viernes, 2 de octubre de 2009

El 2 de octubre de 1968, no se olvida
















Tlatelolco, hoy y siempre


Jorge Camil




¿Cómo olvidar a los niños exangües, alineados en bandejas de la morgue en los pasillos de alguna comisaría? Usted ha visto las fotos en La noche de Tlatelolco, de Elena Poniatowska. Con qué facilidad decidimos abandonarlos para seguir el camino. Y digo decidimos porque fue un acto voluntario. Fuimos dejando de lado a los niños incómodos, a los niños “comunistas” que amenazaron al régimen de un autócrata, e impulsaron a otro a escalar la presidencia. Los niños que murieron para darle vida a un sistema in articulo mortis que respiraba con tanque de oxígeno. ¿Qué tiene nuestra presidencia que lo justifica todo, que todo lo perdona?
“Dos de octubre no se olvida” es la frase que ha recorrido por 41 años el territorio nacional. No se olvida, como dice Pablo González Casanova, porque la matanza “produjo un rencor inolvidable”. Dos de octubre no se olvida, pero tampoco se castiga. El presidente responsable, Gustavo Díaz Ordaz (“GDO”, en boca de la prensa oficial; “DOG”, en las pintas callejeras del movimiento estudiantil) murió en la impunidad. Una figura compleja, con rasgos de personaje shakespeariano y marcadas características de tirano: como Trujillo, como Somoza, ¿cómo Roberto Micheletti?
Murió endurecido, en el terco convencimiento de que los verdaderos machos enfrentan –y dominan– cualquier adversidad, incluyendo el genocidio. Con la bandera en el pecho y las fosas nasales hinchadas, mostrando la dentadura que era fuente inagotable de inspiración para caricaturistas y enemigos políticos, asumió la responsabilidad “ética, moral, jurídica e histórica” de la masacre en su quinto Informe de gobierno. Tenía la mirada altiva: estaba en casa, entre los suyos, en el recinto del honorable Congreso de la Unión. Ahí engolaba la voz masculina. Voz de mando, de hombre decidido; voz que se imponía frente a civiles y militares, y que éstos respetaban, porque además de presidente era comandante supremo de las fuerzas armadas. Después del mea culpa se fue a recorrer la campiña española con rango de embajador; buscaba aires nuevos. Hasta que lo persiguió el fantasma de Tlatelolco; hasta que lo dobló la enfermedad.
Antes de su muerte, al surgir mayores indicios de la participación de Luis Echeverría, y preocupado por la historia, GDO dejó en sus memorias inéditas un acertijo para los siglos: “asumo la responsabilidad, mas no la culpabilidad”. Retruécanos de la política: ¿cómo separar una de la otra? Con la información de hoy es difícil saber si GDO fue manipulado por Echeverría, o si él mismo era de los que ven moros con tranchetes.
Philip Agee, ex agente de la CIA que vivió Tlatelolco, y horrorizado por la barbarie abandonó la compañía, reveló en 1975 (Inside the Company) que GDO y Echeverría fueron informantes de la CIA. Años después Jefferson Morley, de Washington Post, en un artículo titulado: “Los ojos de la CIA en Tlatelolco”, confirmó lo dicho por Agee, basado en documentos liberados por Estados Unidos en 2006, y publicados por The National Security Archive (www.gwu.edu/~nsarchiv/NSAEBB/NSAEBB204/index2.htm).
No cabe duda que Echeverría, el más astuto, ¿y el más culpable?, morirá exonerado con los santos óleos republicanos administrados por magistrados obsecuentes y tribunales complacientes. Ése es, lamentablemente, el estado de nuestro Estado de derecho; he ahí la tragedia de nuestra pobre democracia. Juan Velázquez, el abogado que defendió a Echeverría, afirma con ignorancia de la historia que hoy existen “dos verdades sobre Tlatelolco”: una –dice despectivo– “el dicho de la gente” y otra, “absolutamente distinta”, el fallo del tribunal. Por eso escribí en La Jornada en su momento (“Tlatelolco: genocidio sin culpables”, 03/4/09) que el litigante, eufórico por su victoria judicial, olvidaba que “todos sabemos cómo y dónde se obtienen algunos fallos de nuestros venerables tribunales; las complicidades, amistades, e intereses que empujan las sentencias por las inmundas cañerías del sistema”.
Ha faltado voluntad política. La vida sigue su curso, pero no olvidamos la matanza de la Plaza de las Tres Culturas (o “de las sepulturas”, como la apodó Demetrio Vallejo, o “de los sacrificios”, como la llamó Octavio Paz después de la tragedia). Decía Paz que sólo cuando se conteste el ¿por qué? del inolvidable cartón de Abel Quezada “podrá el país recobrar la confianza en sus líderes y en sus instituciones”.
Treinta años después de la masacre escribí en La Jornada (“In memoriam”, 02/10/98) que la brutal represión “compró la paz de los sepulcros y la paseó como escarmiento por el territorio nacional, hasta que el espectro de la violencia se encarnó nuevamente en el conflicto de Chiapas”. Después de Tlatelolco siguió la fiesta; después de Chiapas, también; después de Acteal… Quizá por eso la poetisa Rosario Castellanos cerró su hermoso Memorial de Tlatelolco con un melancólico presentimiento: “al día siguiente, nadie. /La plaza amaneció barrida; /los periódicos dieron como noticia principal el estado del tiempo (…) /ni un minuto de silencio en el banquete./ (Pues prosiguió el banquete.)
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2 de octubre no se olvida; la SSP-DF se alista para marchas multitudinarias


A las 16 horas se prevé salga una del Monumento a la Revolución y otra de la Plaza Tres Culturas.


Notimex Publicado: 02/10/2009 08:08


México, DF. Autoridades capitalinas e integrantes del comité del movimiento de 1968 conmemoraron el 41 aniversario de la represión estudiantil del 2 de octubre e izaron la bandera a media asta en la Plaza de las Tres Culturas.
Desde temprano, la Plaza de las Tres Culturas en Tlatelolco amaneció con algunas veladoras y una corona en el obelisco que recuerda a los caídos del movimiento estudiantil.
En tanto, el Comité de Huelga colocó una pancarta con la leyenda "Los crímenes de lesa humanidad no prescriben".
Luego de colocar una ofrenda floral y montar una guardia de honor, el secretario de Desarrollo Social del Distrito Federal, Martí Batres Guadarrama, recordó que aún está pendiente el castigo para los responsables y hacer justicia a los caídos.
Acompañado por autoridades capitalinas de la delegación Cuauhtémoc, el funcionario señaló que la lucha estudiantil provocó cambios en la política y abrió las calles para las manifestaciones de las nuevas generaciones.
Batres Guadarrama comentó que no es posible que después de tantos años y pese a la creación de una comisión investigadora no haya responsables de los crímenes.
A su vez, el director general de Desarrollo Social de la delegación Cuauhtémoc, Alejandro Fernández Ramírez, quien asistió en representación del delegado Agustín Torres, señaló que en esta demarcación crearán una casa editorial juvenil denominada Movimiento Estudiantil de 1968, a fin de publicar libros, revistas sobre la memoria de esos jóvenes y de los actuales.
Se prepara marcha
En tanto, la Secretaría de Seguridad Pública del Distrito Federal (SSPDF) informó que están listos los cuatro mil 714 policías que participarán este viernes en el operativo de vialidad y vigilancia con motivo de diferentes marchas conmemorativas del 2 de octubre.
La dependencia informó que el despliegue policiaco, que se llevará a cabo en especial en la zona centro de la ciudad, contará con el apoyo de 327 patrullas y dos helicópteros del agrupamiento Cóndores.
Las dos principales movilizaciones están programadas para dar inicio a las 16:00 horas y tendrán como punto de partida la Plaza de las Tres Culturas, así como la explanada del Monumento a la Revolución, y su destino será la plancha del Zócalo capitalino donde se prevé un mitin.
La dependencia adelantó que durante el paso de los contingentes habrá cortes viales en las arterias que sean utilizadas, y que serán en especial el Eje Central Lázaro Cárdenas, Paseo de la Reforma, Juárez, 16 de Septiembre, Francisco I. Madero y 5 de Mayo, entre otras.
Recomendó a los automovilistas que utilicen vías como Viaducto Río de la Piedad, Circuito Interior Río Consulado, Eje 1 Oriente Ferrocarril Hidalgo, Lorenzo Boturini y el Eje 3 Sur Morelos, Eje 2 Oriente Congreso de la Unión, José María Izazaga, Chapultepec y Avenida de los Insurgentes.

jueves, 1 de octubre de 2009

Exigen juicio político contra gobernador de Oaxaca

ROSALÍA VERGARA

MÉXICO, DF, 30 de septiembre (apro).- El dirigente nacional de Convergencia, Luis Maldonado, exigió llevar a juicio político al gobernador priista de Oaxaca, Ulises Ruiz, luego que el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF) resolvió que el mandatario estatal incurrió en delitos electorales durante las campañas que culminaron el 3 de julio pasado.
Asimismo, Maldonado criticó a diputados priistas que pretendieron ignorar y ocultar el resolutivo que ordena dar vista a la Legislatura oaxaqueña, con el fin que se instaure juicio político a Ruiz Ortiz. Ignorar el asunto, advirtió, implicará incurrir en desacato.
El líder convergente destacó: "Como es sabido, el juez primero de distrito en Oaxaca resolvió en audiencia constitucional que es improcedente el juicio de amparo promovido por el gobernador Ulises Ruiz contra actos de la Sala Superior" del TEPJF y otras autoridades.
Subrayó que "el resolutivo del Tribunal Electoral es resultado de una denuncia de la dirección de Convergencia en el estado de Oaxaca, que acusó al gobernador de utilizar recursos públicos para promover su imagen personal en vehículos oficiales durante las campañas electorales que culminaron el 3 de julio último.
"Esta acusación –detalló Maldonado-- fue debidamente documentada por el representante de Convergencia en el Instituto Electoral del Estado de Oaxaca, Víctor Hugo Alejo Torres".
En un comunicado, el dirigente partidista consideró imperativo que los diputados lleven a cabo el juicio político contra el gobernador para "poner un coto a la impunidad y corrupción en Oaxaca".
El también senador se congratuló que un juez de distrito haya negado el amparo al gobernante oaxaqueño, pues con ello se da un paso importante para acabar con la impunidad con la que se desenvuelve Ulises Ruiz.
Maldonado criticó, no obstante, se busque castigo por delitos electorales y no por la violación de garantías individuales, numerosos asesinatos y desapariciones que se han registrado en Oaxaca y que oportunamente ha denunciado el senador Gabino Cué.
Recordó que, durante el movimiento de la Asamblea Popular de los Pueblos de Oaxaca (APPO) en 2006, se reconocieron 26 homicidios, entre ellos el asesinato de José Jiménez Colmenares, el 10 de agosto de ese año en la capital del estado, quien fue baleado por francotiradores emboscados cuando participaba en una marcha en defensa de activistas detenidos injustamente por la fuerza pública.
Se refirió también a los asesinatos de las indígenas triquis Felícitas Martínez Sánchez y Teresa Bautista Merino, encargadas de la radio comunitaria de San Juan Copala, victimadas en abril de 2008.
Criticó que estos casos y muchos otros fuesen literalmente ignorados por el gobernador, quien ha actuado con indiferencia ante las recomendaciones emitidas por la Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH).
Por su parte, el diputado local convergente en Oaxaca, Benjamín Robles Montoya, consideró que de esa manera "Convergencia gana nuevamente una batalla jurídica al gobernador del estado".
Proceso01/10/09

Narco amenaza gobernabilidad de México: UE

LA REDACCIÓN

MEXICO, D.F., 30 de septiembre (apro).- La Unión Europea defendió hoy el derecho de México de combatir al crimen organizado y a los cárteles de la droga, pero aclaró que esa batalla debe efectuarse sin violentar los derechos humanos.
Además, sostuvo que la gobernabilidad en México y otros países de América Latina está amenazada por fenómenos como el tráfico de drogas, la trata de personas y la delincuencia organizada.
Al presentar en Bruselas, Béligica, un informe sobre América Latina, la comisaria de Relaciones Exteriores de la UE, Benita Ferrero-Waldner, añadió que "tenemos que combatir a los cárteles de la droga, pero desde la responsabilidad compartida. Debemos respetar la buena gobernanza y también los derechos humanos".
A una pregunta sobre la libertad de prensa en México, Ferrero-Waldner dijo que cada vez que miembros de la Comisión Europea se reúnen con los representantes oficiales de México, "les transmitimos ese mensaje".
La organización Reporteros Sin Fronteras (RSF) sostiene que México es el país más peligroso de América para la libertad de prensa, con 55 periodistas asesinados y ocho desaparecidos desde 2000.
El informe de la UE, señala que "las drogas ilegales, la trata de seres humanos, la delincuencia organizada y la violencia están en aumento, y ponen en peligro la estabilidad, la seguridad, la gobernabilidad y el desarrollo de los países y las regiones afectadas en América.
"Uno de los problemas clave es la cooperación entre todos los países a lo largo de las principales rutas de tráfico de drogas. El desafío del narcotráfico es de tal magnitud, que ya puede considerarse, junto con el combate a la pobreza, como el reto más apremiante para la región", añade.
En su intervención, Benita Ferrero insistió que la lucha contra el narcotráfico debe darse con pleno respeto a los derechos humanos.
Dijo: "Cada país tiene naturalmente el derecho de combatir crímenes pero, por otro lado, tiene que hacerlo respetando los derechos humanos".
Añadió: "Siempre hemos dicho, y también va para México, que debe respetarse la buena gobernanza y los derechos humanos".
Además, la comisaria europea reiteró su voluntad de asistir a México en la guerra contra el narcotráfico, y agregó: "Hay una cierta corresponsabilidad de todos nosotros; tenemos que colaborar para poder ayudar a los países afectados".
Entre 2002 y 2007, la UE financió programas bilaterales de cooperación con México por 48 millones 500 mil euros.De los cinco proyectos de cooperación implementados durante ese periodo, sólo uno estuvo dirigido a la lucha contra la delincuencia a través del fortalecimiento y modernización del sistema de impartición de justicia.
El programa de cooperación concluyó en 2007 y recibió de Bruselas 3.5 millones de euros.
Para el periodo 2007 y 2010, la Comisión Europea comprometió ya 11 millones 150 mil euros para poner en marcha seis proyectos de cooperación.
Sin embrago, ninguno de los programas establecidos está dirigido específicamente a la lucha contra el narcotráfico en México.
Proceso01/10/09

Entérate

Septiembre, el mes más sangrientoAgosto y junio son los meses que ocupan el segundo y tercer lugar en número de ejecutados relacionadas con la guerra entre bandas del crimen organizado



Redacción El Universal Ciudad de México Jueves 01 de octubre de 2009 00:15
Septiembre es el mes más violento del año al contabilizar 756 muertes relacionadas con la guerra entre bandas del crimen organizado.
El conteo de EL UNIVERSAL ordenó los meses a partir del número de asesinatos violentos en este año.
1. Septiembre
756
2. Agosto
722
3. Junio
698
4. Julio
695
5. Febrero
637
6. Marzo
529
7. Enero
508
8. Abril
494
9. Mayo
440

Cada año, el narco gana en México el doble de lo que ingresa por remesas

Obtiene hasta 40 mil millones de dólares, sostiene en Miami experto en seguridad e inteligencia

>El país se está colombianizando, no se puede tapar el sol con un dedo, advierte en el mismo foro el diputado panista Luis Enrique Mercado
>No será en el corto plazo que termine la violencia, agrega

Roberto González Amador
Enviado

Miami, 30 de septiembre. Grupos de narcotraficantes que operan en México obtienen cada año ganancias hasta por 40 mil millones de dólares, el doble del ingreso de remesas. La cifra fue dada a conocer por David Robillard, presidente de Kroll, una de las empresas privadas de seguridad e inteligencia más importantes del mundo.
En una mesa sobre México, durante la Conferencia de las Américas, organizada por el Banco Mundial, el estado de Florida y la Universidad Internacional de Florida, que hoy concluyó, el diputado del Partido Acción Nacional (PAN) Luis Enrique Mercado aseguró que “México se está colombianizando, no se puede tapar el sol con un dedo y no será en el corto plazo cuando el país supere la situación de violencia en que sigue”.
La magnitud económica que ha adquirido la delincuencia organizada en México fue puesta sobre la mesa por Robillard, ante representantes de empresas, académicos y funcionarios de organismos internacionales.
El poder corruptor de los cárteles de la droga “es enorme”, apuntó el director general de Kroll. Estimó que cada año el trasiego de narcóticos moviliza en México “entre 25 mil y 40 mil millones de dólares”, cantidad que prácticamente duplica el ingreso por remesas que organismos internacionales como el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y el Banco Mundial (BM) estiman será de 21 mil millones de dólares este año.
“Con la situación de baja económica, el efecto que tendrá esa magnitud de fondos (que maneja el crimen organizado) dentro de la economía mexicana hará una diferencia y será más evidente que en el pasado”, aseguró Robillard, cuya empresa proporciona en México “inteligencia para negocios, investigación, auditoría forense, así como revisiones de control interno, prevención de lavado de dinero y servicios de seguridad”, según su página de Internet.
El experto en temas de seguridad afirmó que las organizaciones de narcotraficantes “han logrado adquirir una presencia realmente nacional” con el dominio de lo que llamó “otras partes de la cadena criminal”: la extorsión a empresas y el secuestro, adicional a su negocio del tráfico de drogas.
La expansión de los grupos criminales, dijo, afecta la actividad económica y la operación de las empresas. Las compañías deben aumentar sus gastos para financiar medidas extraordinarias de protección, mencionó. Sostuvo que en los últimos dos años, ante la falta de seguridad, dos mil empresarios con residencia en el Distrito Federal han emigrado hacia otros puntos del país y, en algunos casos, al extranjero.
“Durante mucho tiempo las autoridades de México ignoraron la situación, trataron de manejar una relación con los cárteles y una vez que aumentó el consumo interno de drogas y el problema tuvo nivel nacional, llegó a ser tan violento que las acciones para frenarlos ya eran limitadas”, señaló.
En la misma mesa –en la que estaba anunciada la presencia del jefe de Gobierno del Distrito Federal, Marcelo Ebrard, quien no llegó–, el diputado panista Luis Enrique Mercado se convirtió en uno de los primeros representantes del oficialismo mexicano en comparar la situación del país con la violencia vivida en Colombia en los años recientes, por la operación de bandas criminales.
“Sí, México se está colombianizando”, respondió Mercado a una pregunta en ese sentido. “No se puede tapar el sol con un dedo. Tenemos que esperar que el país recupere la tranquilidad, pero no será en el corto plazo”.
Mercado también admitió que “existe el riesgo” de que “se corrompa el Ejército” en el combate al narcotráfico, pero las fuerzas armadas, dijo, “están más entrenadas (que la policía) y además no había de otra” más que usarlas para combatir el tráfico de drogas, apuntó.

Nuestra guerra actual y las posibles

Lorenzo Meyer

No estaría mal empezar a discutir la utilidad de seguir o cambiar la dirección de la actual guerra contra el narcotráfico

Prioridades
Desde diciembre del 2006 el gobierno mexicano ha empeñado al Ejército en una guerra frontal contra el narcotráfico pero ya es hora de preguntar: ¿tiene sentido continuarla con la misma intensidad y dirección? Sólo en lo que va del sexenio, y hasta mediados del mes pasado, las bajas relacionadas con el crimen organizado sumaban cerca de 14 mil (El Universal, 11 de septiembre).
Se puede argumentar que conviene plantear o replantear la "guerra contra el narco" porque los muertos ya son muchos, los recursos limitados y hay alternativas más urgentes y legítimas para invertir el esfuerzo colectivo que hoy se emplea contra los cárteles de la droga. De entrada, es mejor empeñar al país en una guerra de fondo contra la pobreza o contra la mala calidad de su sistema de educación y, ni a vuelta de hoja, vendría bien una batalla contra el desempleo, contra la destrucción del ambiente e incluso para transformar la creciente economía informal en formal. Sería verdaderamente popular una auténtica cruzada nacional contra la corrupción pública y la inseguridad, es decir, contra el crimen que afecta al ciudadano común y corriente, y que no es el narcotráfico. En suma, frentes de guerras posibles no faltan, lo que escasean son los recursos y la voluntad de llevarlas a cabo. Por ello hay que cuidar las prioridades, pues a lo mejor en la batalla contra los cárteles de la droga estamos metidos en un conflicto que ni siquiera es entera o genuinamente nuestro y, peor aún, en uno donde no es posible una victoria real y efectiva.

La esencia
Librar con éxito una auténtica guerra implica que la sociedad debe estar dispuesta a soportar que se pongan en tensión máxima todas sus relaciones sociales e institucionales. Ese tipo de guerra entrañaría que el liderazgo del país hubiese elaborado un plan con una idea clara de medios y objetivos, determinar con exactitud quién es el adversario y por qué y qué posibilidades hay de derrotarlo. Por su lado, la sociedad debería aceptar un alto grado de responsabilidad, sacrificio personal y colectivo, y comprometerse con una de las más grandes empresas que se puede imponer a una comunidad. En suma, meter a uno en una guerra es una decisión mayúscula y que debe hacerse con plena conciencia y responsabilidad.

El narcotráfico como el gran enemigo colectivo
En principio, no hay duda de que México como país estaría mejor frente a sí mismo y frente al mundo si La Familia, el Cártel del Golfo, el Cártel de Juárez y todo el resto de las organizaciones que trafican con drogas fueran ya historia. Sin embargo, los especialistas en la materia y el propio sentido común nos dicen que mientras existan las fuentes externas de demanda y, por lo mismo, de financiamiento -especialmente si esa fuente es el país más poderoso del planeta- la lucha contra el narcotráfico mexicano tendrá la misma debilidad que se presenta, por ejemplo, cuando un ejército combate a grupos armados que tienen su principal fuente de abastecimiento y apoyo en otro país. Estados Unidos, con el auxilio de la OTAN, no puede derrotar al talibán en Afganistán justamente porque éste puede encontrar refugio y recursos en Pakistán. Para México, el factor externo en su empeño por eliminar al narcotráfico organizado es un obstáculo mayor, pues su capacidad para presionar y obligar a Washington a actuar es infinitamente más limitada que la de Washington para presionar a Islamabad.
La llamada Iniciativa Mérida supone que el gobierno mexicano logró un gran compromiso histórico de parte del gobierno norteamericano para realmente actuar contra la demanda y contra el suministro de armas y la transferencia de dinero a los grupos criminales mexicanos. Sin embargo, por razones histórico-políticas las autoridades norteamericanas no pueden impedir que sus ciudadanos adquieran armas y que, algunos de ellos, las transfieran a los cárteles mexicanos. Examinando los rubros del presupuesto, y según un documento de Eric Olson y Robert Donnelly, resulta que, hasta el momento, las dos terceras partes de la suma que el gobierno norteamericano invierte en la lucha contra el narcotráfico están destinadas a combatir la oferta y apenas un tercio a enfrentar a la fuente misma del mal: la demanda ("Confronting the Challenges of Organized Crime in Mexico and Latin America", 2009, Mexico Institute, Woodrow Wilson Center, Washington DC).

La lógica
Felipe Calderón lanzó al Ejército a la guerra contra los narcotraficantes como parte de una jugada a varias bandas. Como en tantas otras estratagemas, uno de sus objetivos -quizá el básico- pareciera haber sido crear una coyuntura que llevara a la opinión pública a colocarse del lado del "líder fuerte" y decidido. Y en ese sentido la maniobra pareciera haber dado fruto, pues el 83 por ciento de los mexicanos apoyan el empleo del Ejército contra los cárteles de la droga (encuesta del Pew Center, publicada el 27 de septiembre). Sin embargo, para Olson y Donnelly, como para muchos otros especialistas, es un hecho que: "pocas veces ha sido posible una victoria en este tipo de guerra, especialmente cuando la demanda por los productos ilegales es alta".
La alternativa podría ser, dicen los expertos, simplemente usar selectivamente al Ejército para limitar la influencia del crimen organizado, aumentar el costo de sus negocios en tanto que se actúa en otros campos menos violentos y espectaculares pero mucho más efectivos: impedir el lavado de dinero, reformar o recrear de nuevo el marco institucional -policías, ministerios públicos, tribunales-, educar o reeducar a los posibles consumidores y, sobre todo, hacer que la actividad de las autoridades mexicanas esté condicionada a los avances norteamericanos en materia de control efectivo de armas, de movimientos de dinero y de una baja real en la demanda de drogas de su sociedad.

Posibilidad
Un investigador alemán, especialista en los factores económicos en la negociación de conflictos dentro de los Estados, Achim Wennmann, ha sugerido explorar la posibilidad de que el gobierno de México entre en negociación con los cárteles usando intermediarios formales y con objetivos muy claros: limitar las zonas de actividad de los cárteles -no operar en centros educativos, no extender sus actividades a otros ramos como el secuestro, trata de personas, etcétera- y limitar su violencia. De lo que se trataría es de dar a los cárteles incentivos económicos para limitar sus actividades y espacios y permitir a la sociedad mexicana una vida más cercana a la civilidad.
En principio, negociar con el crimen organizado es una idea moralmente repugnante. Sin embargo, tiene un lado ético defendible: una guerra sin victoria posible es una prolongación indefinida de la masacre y la brutalidad. La sociedad mexicana, en particular sus jóvenes con menor posibilidad de movilidad social, simplemente se está acostumbrando a ver la violencia extrema como algo normal y efectivo. El encallecimiento de la conciencia colectiva significa un costo cultural enorme, una hipoteca del futuro. México no tiene por qué pagar una factura que debería quedar enteramente en manos de los consumidores, quienes finalmente son los que hacen posible que la sierra de Sinaloa se haya convertido no sólo en productora de marihuana y amapola sino de personajes totalmente deshumanizados y que están imponiendo estilos de vida, valores y formas de relación extremos entre el crimen organizado y el resto de la sociedad. Italia es un ejemplo de lo difícil que es desarraigar la cultura de la mafia.

Obstáculos
Negociar con organizaciones criminales no es una solución ideal pero la alternativa es peor. Ahora bien, los obstáculos para lograr un mundo menos malo entre los posibles, son muchos. Por un lado, la "guerra contra el narco" le ha dado dividendos a Calderón y éste no tiene muchas fuentes alternativas de capital político. Por otro lado, Washington tendría objeciones, y si bien ese gobierno no ha sido capaz de disminuir la demanda de su sociedad, tiene recursos de sobra para presionar a México. No deja de ser irónico que Washington sí pueda considerar negociar con el mal -por ejemplo, negociar con unos de sus enemigos talibanes para aislar a otros más intransigentes.
De todas formas, como sociedad tenemos derecho y obligación de plantear alternativas ante un estado de cosas que simple- mente se deteriora con el paso del tiempo. México tiene cosas mejores y más urgentes que hacer con sus recursos económicos, con la vida de sus jóvenes, de sus soldados y sus policías, que estar peleando una guerra sin perspectivas y que, finalmente, sólo en parte es nuestra y en todo caso producto de nuestra vecindad con Estados Unidos.

Reforma 01/10/2009