DURANGO 1900, oscurantismo, terror, corrupción y muerte; hoy, el estado es peor
*La Fiscal General del estado, Sonia Yadira Garza Fragoso, cómplice
**Gobierno estatal coopta a alcaldes y diputados “de oposición”
*** El ciudadano Aispuro, virtual senador.
Fernando Miranda Servín
Marzo 3 del 2012
Durango, Durango.- Dicen que no hay mal que dure cien años ni pueblo que los soporte. Hoy, el PRI cumple 83 años de ejercer un cacicazgo criminal en Durango y su fin parece próximo.
En lo que va de este año 2012, en esta entidad norteña ha habido más de 150 ejecuciones; es decir, un promedio de tres ejecuciones diarias sin homicidas detenidos, y apenas a finales de febrero la Fiscal General del Estado de Durango, Sonia Yadira de la Garza Fragoso, tuvo “a bien” informar a los medios de comunicación el hallazgo que se hiciera en diciembre del año pasado de otras dos fosas clandestinas en los municipios de Santiago Papasquiaro y Durango.
La tardanza de casi tres meses en la notificación de estos terroríficos descubrimientos de inmediato trae consigo especulaciones que van más allá de la secrecía con la que deben conducirse este tipo de averiguaciones previas e ineludiblemente caen en el terreno político ya que fue precisamente en diciembre del año pasado cuando en el PRI nacional se consolidó la precandidatura del ex gobernador duranguense Ismael Hernández Deras para aspirar a la senaduría por Durango, estas próximas elecciones, representando a este partido, y haber dado a conocer la noticia de la existencia de dos fosas clandestinas más con al menos un centenar de cadáveres hubiera dado al traste con el proyecto de impunidad que el PRI pretende prepararle a este nefasto ex gobernador.
Fue durante la gestión gubernamental de Ismael Hernández Deras que Durango quedó convertido en un enorme panteón, y digan lo que digan sus defensores (que los tiene y muy bien pagados), él y su ex secretario general de Gobierno, Oliverio Reza Cuéllar, tienen mucha responsabilidad oficial en este genocidio que tiene nuevamente al pueblo duranguense en las primeras páginas de los periódicos del mundo y a un paso de la intervención directa de la Organización de las Naciones Unidas.
Este par de ex funcionarios obligatoriamente debieron de haber sabido sobre las actividades criminales que se llevaron a cabo en territorio duranguense durante el desempeño de sus cargos, toda vez que son el Poder Ejecutivo estatal, con los cuerpos de seguridad a su mando (secretaría de Seguridad Pública y Fiscalía General), y la secretaría general de Gobierno, con sus equipos de inteligencia, las instancias a las que les corresponde guardar el orden, la seguridad y el buen gobierno en todos los rincones del estado.
Otra instancia que también tiene responsabilidad en estos hechos oprobiosos es el gobierno federal encabezado por el presidente de la República, Felipe Calderón Hinojosa, ya que la Secretaría de Gobernación bajo su mando forzosamente debió de haber tenido conocimiento de estos actos genocidas porque el Centro de Investigación y Seguridad Nacional (CISEN) tiene los elementos tecnológicos y humanos necesarios para acceder a información en tiempo real de lo que sucede en cada punto del país en materia política y de delincuencia organizada. El CISEN, contrariamente a lo que nos han hecho creer, no solamente sirve para grabar conversaciones telefónicas embarazosas de políticos incautos.
Hoy, estos actores políticos, el presidente de la República, Felipe Calderón, el secretario de Seguridad Pública federal, Genaro García Luna, la procuradora general de la República, Maricela Morales Ibáñez, el ex gobernador Ismael Hernández Deras, el ex secretario de Gobierno, Oliverio Reza Cuéllar, el gobernador Jorge Herrera Caldera, el ex secretario general de Gobierno, Héctor Vela Valenzuela y la Fiscal General de Durango, Sonia Yadira de la Garza, dignos de obtener el premio Oscar de la Academia, hacen como que no saben quién o quiénes son los autores de semejantes atrocidades que nos han devuelto a la más baja clasificación de la barbarie humana. Se protegen bajo las sombras, eluden e intentan ocultar lo que a todas luces la mayoría de los ciudadanos ya sabemos: que estamos frente a crímenes de Estado que deben de ser investigados por instancias internacionales ya que las instituciones nacionales, en manos de estas mafias de políticos coludidos, jamás van a resolver este genocidio.
Ahora, en riesgo inminente de perder el poderío político que los ha enriquecido ilegalmente durante más de ocho décadas, la dirigencia priísta duranguense y su gobernador tozudo, Jorge Herrera Caldera, en vez de trabajar profesionalmente y dejar de saquear las arcas públicas, se han dado a la tarea de cooptar a diversos personajes carentes de honorabilidad para afiliarlos a su partido ya gangrenado y envenenar aún más la atmósfera sulfurosa que se respira en Durango. Así, los alcaldes de los municipios de Otáez y Santa Clara, Jaime Estrada Corral y Juan Guangorena Cruz, acaban de hacer pública su afiliación “voluntaria” al PRI luego de haber ganado sus posiciones políticas gracias a que el pueblo duranguense votó por ellos en el pasado proceso electoral de 2012 como integrantes de la Coalición Durango Nos Une, integrada por los partidos Acción Nacional, de la Revolución Democrática y Convergencia.
Otro par de políticos que al parecer también han sido cooptados o “convencidos” por el priísmo y el gobierno estatal son los diputados locales Manuel Ibarra Mirano y Judith Murguía Corral, quienes también llegaron a sus curules a través del voto que los ciudadanos duranguenses les dieron como representantes de la Coalición Durango Nos Une. Ambos, en el colmo del cinismo, han declarado que “jamás dejaron de ser priistas”, y sin ningún empacho cobran sus más que generosas dietas que disfrutan gracias a que los ciudadanos duranguenses votaron por ellos cruzando las boletas electorales con los logotipos del PAN, PRD y Convergencia.
Este es el panorama hediondo, con olor a cadáveres putrefactos, que el priismo y sus dos últimos gobiernos en Durango están dejando, con la complicidad directa del gobierno federal panista en cuanto al genocidio evidenciado en las fosas clandestinas encontradas hasta la fecha, y el otro hedor que se percibe es la pestilencia política que dejan estos actos de cooptación vergonzantes que representan una auténtica burla para los electores.
A todo esto se suma el silencio cómplice de una “oposición” de derecha (PAN) y de “izquierda”(PRD, PT, “Movimiento Ciudadano”) muy acomodaticia a los intereses de la mafia priista que detenta el poder en la entidad ya que hasta el momento ninguno de sus representantes ha levantado la voz enérgicamente para condenar estos hechos de incongruencia política descarada, así como el deleznable genocidio del que estamos siendo testigos y los abusivos saqueos al erario que específicamente han enriquecido de manera ofensiva a este gremio delincuencial priísta que ha gobernado Durango los últimos 7 años.
Por lo anterior, hoy más que nunca ya está cobrando una fuerza inusitada en esta entidad norteña la opción del voto diferenciado para presidente de la República y para diputados federales, y el voto masivo para el ciudadano Aispuro, para senador de la República, en la inteligencia de que este personaje harto conocido por los duranguenses, poco o nada tiene que ver ya con ningún partido político.
Así las cosas, con un adversario como Ismael Hernández Deras, más propenso a ocupar una celda en algún CERESO del país que a llegar a sentarse en una curul en el Senado de la República, a José Rosas Aispuro Torres, el ciudadano Aispuro, podría considerársele ya como virtual senador por Durango y próximo gobernador.
De la ciudadanía duranguense depende terminar ya, de una vez por todas, con esta era de oscurantismo, terror, corrupción y muerte que es idéntica o peor a la que se vivió en el año 1900, en la antesala de la Revolución Mexicana, en este estado norteño, cuna de notables personajes y héroes, que si hoy vivieran, seguramente se morirían de vergüenza.
fermis9@hotmail.com
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martes, 6 de marzo de 2012
martes, 20 de diciembre de 2011
Hallan narcofosa con 10 cadáveres
EN DURANGO
martes, 20 de diciembre de 2011
DURANGO, DGO. (Apro).- La Fiscalía General del Estado confirmó el hallazgo de otra fosa clandestina, ahora en el ejido Cristóbal Colón, en este municipio, de donde hasta ahora han sido exhumados 10 cadáveres.
En un comunicado, la dependencia estatal detalló que la narcofosa fue localizada el pasado miércoles y que el número de cuerpos sepultados ilegalmente de abril a la fecha asciende ya a 282.
La Fiscalía confirmó, asimismo, que dos cadáveres localizados la semana pasada en una zona rural del municipio de Lerdo fueron sepultados clandestinamente.
En total, suman 14 los predios utilizados para ocultar restos humanos.
Los municipios en los que se han localizado fosas clandestinas, hasta ahora, son: Durango, Lerdo, Cuencamé, San Juan del Río y Santiago Papasquiaro.
Hasta ahora, sólo 25 de las 282 personas encontradas en dichos sitios han sido identificadas.
El primer hallazgo se realizó el 12 de abril pasado en el fraccionamiento Las Fuentes, de la ciudad de Durango; autoridades federales, en su momento, atribuyeron a miembros del Cártel de Sinaloa la autoría de los asesinatos de personas sepultadas en narcofosas.
martes, 20 de diciembre de 2011
DURANGO, DGO. (Apro).- La Fiscalía General del Estado confirmó el hallazgo de otra fosa clandestina, ahora en el ejido Cristóbal Colón, en este municipio, de donde hasta ahora han sido exhumados 10 cadáveres.
En un comunicado, la dependencia estatal detalló que la narcofosa fue localizada el pasado miércoles y que el número de cuerpos sepultados ilegalmente de abril a la fecha asciende ya a 282.
La Fiscalía confirmó, asimismo, que dos cadáveres localizados la semana pasada en una zona rural del municipio de Lerdo fueron sepultados clandestinamente.
En total, suman 14 los predios utilizados para ocultar restos humanos.
Los municipios en los que se han localizado fosas clandestinas, hasta ahora, son: Durango, Lerdo, Cuencamé, San Juan del Río y Santiago Papasquiaro.
Hasta ahora, sólo 25 de las 282 personas encontradas en dichos sitios han sido identificadas.
El primer hallazgo se realizó el 12 de abril pasado en el fraccionamiento Las Fuentes, de la ciudad de Durango; autoridades federales, en su momento, atribuyeron a miembros del Cártel de Sinaloa la autoría de los asesinatos de personas sepultadas en narcofosas.
domingo, 17 de julio de 2011
¿CUÁNTAS FOSAS COMUNES?, NADIE SABE
Pura estadística…
Entre las decenas de miles de muertos que ha dejado la guerra contra el narcotráfico están los cuerpos anónimos, los que nadie identificó o nadie quiso reclamar. Ninguna autoridad estatal ni federal conoce el número exacto de estos cadáveres, algunos de los cuales pasan de la narcofosa a la fosa común luego de un breve periodo de investigaciones infructuosas. En busca de unas cifras que acabaron por no existir, reporteros de Proceso en varios estados recorrieron anfiteatros y hasta los últimos rincones de los cementerios, ahí donde acaban los muertos sin nombre, los doblemente asesinados
Domingo, 17 de Julio de 2011
PATRICIA DÁVILA
MÉXICO, DF.- Desde que empezó la guerra contra el narcotráfico varios miles de cuerpos no identificados o no reclamados —algunas fuentes citan 10 mil— han acabado en fosas comunes después de haber rebasado con creces la capacidad de los anfiteatros de casi todo el país, donde además, igual que ocurre en otras instancias oficiales, se incumplen los protocolos sobre manejo de cadáveres.
Reporteros de Proceso recorrieron los servicios forenses, procuradurías o fiscalías y panteones municipales en 11 estados del país. La conclusión: no hay datos oficiales, ni siquiera aproximados, acerca de las fosas comunes, ni mucho menos del número de cadáveres que contienen.
En mayo de este año la Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH) inició una investigación sobre la cifra de fosas comunes en el país, la cantidad de cuerpos no identificados ni reclamados que albergan y sobre el protocolo que se siguió desde la localización de los cadáveres hasta su sepultura. Tomás Serrano, director del Programa de Presuntos Desaparecidos y encargado de esta labor, envió oficios a las 32 entidades federativas requiriendo esos datos.
Todas las entidades solicitaron prórrogas para responder.
La CNDH ya había reunido la información periodística publicada en torno al tema y llegó a la conclusión de que "conservadoramente" hay cerca de 10 mil cuerpos en tumbas sin nombre, la mayoría de ellos víctimas del crimen organizado.
Según esa instancia, desde que se detectan los cadáveres las autoridades deben seguir una "cadena de custodia", una serie de pasos que garanticen la integridad del cuerpo y de la escena del crimen. Cuando se trata de lo que se ha dado en llamar narcofosas, por ejemplo, los cuerpos deben exhumarse con "técnicas antropológicas" para garantizar la preservación de las evidencias.
"A los gobiernos de los estados les pedimos que nos proporcionen información sobre los exámenes de criminalística y de campo. Los servicios periciales que están interviniendo serán los que nos informen cómo se están dando las cosas en materia de los peritajes, la identificación de cadáveres, su clasificación, la toma de pruebas genéticas para los comparativos correspondientes. Y más aún, el cuidado que están teniendo con las ropas y los objetos encontrados, pues son piezas clave para identificar a una persona y más cuando se encuentra en estado de putrefacción", dice Serrano a Proceso.
"A Durango, donde cerca de 300 cadáveres fueron extraídos con excavadoras, solicitamos que explique por qué las utilizaron. Desde el momento en que una pala mecánica está perforando la tierra y exhumando los cadáveres, mucho material significativo se altera. Por eso queremos escuchar a las autoridades y una vez concluida la investigación, podremos emitir un pronunciamiento sobre alguna posible responsabilidad de violación a derechos fundamentales. Lamentablemente, en el caso de Durango está más que acreditado", finaliza.
ANFITEATROS: UN SUBMUNDO
En Durango son mil 150 los cuerpos llevados a fosas comunes de 2008 a la fecha: 750 en el panteón municipal de Gómez Palacio y el resto en los cementerios Valle de los Sabinos y Getsemaní, en la capital del estado. A estos dos últimos fueron enviados los casi 300 cuerpos de las narcofosas descubiertas en mayo último.
Esa vez los muertos superaron la capacidad del servicio forense, para 60 cuerpos, y la autoridad debió alquilar dos grandes tráileres refrigerantes.
En Zacatecas sólo el panteón Jardín del Recuerdo tiene fosas comunes, pero la entidad carece de información sobre ellas. El único registro oficial es que en 10 meses han enterrado 34 cuerpos. El 1 de abril fueron sepultados en dicho cementerio seis personas muertas en un enfrentamiento con militares en el municipio de Tabasco. Y el viernes 15, con un nutrido operativo de seguridad, la Procuraduría trasladó a 11 de los 18 fallecidos en una refriega entre dos grupos del crimen organizado en el municipio de Florencia, ocurrida el 21 de mayo.
En entrevista con Proceso el procurador de Zacatecas, Arturo Nahle García, reconoció que las actuales instalaciones del Departamento de Medicina Legal son "indignas", una "vergüenza": Tienen pocos frigoríficos y los que hay a veces se averían; periódicamente hay que cambiar de refrigerador los cuerpos para que no se descompongan tan rápido.
En Guanajuato una estadística de la procuraduría estatal indica que entre diciembre de 2006 y marzo de 2011 se sumaron 159 cuerpos sin identificar. Igual que en Zacatecas, de estos cadáveres sólo quedan las fichas de la averiguación previa con fotografías, huellas dactilares, perfil genético y dictamen de la necropsia.
Según Arturo Sandoval, vocero de la Fiscalía General de Justicia Zona Norte de Chihuahua, con base en Ciudad Juárez, de 2008 a la fecha se han inhumado 398 cuerpos de desconocidos, todos en el panteón San Rafael de esa ciudad.
Las cifras del municipio juarense son otras: dicen que del 3 de octubre de 2006 al 20 de junio de 2011 han sepultado a 848 adultos, 324 fetos y 273 cuerpos incompletos.
ENTIERROS EN NL
En Nuevo León los muertos no identificados ni reclamados salen de las salas del anfiteatro del Hospital Universitario rumbo a las tumbas colectivas. A cada cuerpo le dan un número y le abren un expediente con fotografías de la cara, tatuajes, lunares o cicatrices.
Antes de 2006 los cadáveres no reclamados eran inhumados en el panteón municipal de Valle Verde, en Monterrey. Ese año ahí fueron sepultados 65 en fosas comunes. Ahora, con el incremento de muertes violentas la norma es buscar predios fuera del área metropolitana, como en Benito Juárez o Cerralvo. En este último sitio ocurrió la más reciente inhumación colectiva el 25 de junio pasado: 35 cadáveres, 11 de ellos relacionados con la delincuencia organizada.
Este tipo de entierros tienen lugar cada tres meses. Se da ese tiempo para que los cuerpos eventualmente sean identificados por familiares... lo que rara vez ocurre. La capacidad del anfiteatro local fue rebasada una vez y hubo necesidad de alquilar camiones refrigerantes: fue el 22 de julio de 2010, cuando en la Hacienda Calderón, en Benito Juárez, hallaron 51 cadáveres en una narcofosa.
Por su parte el Instituto Jalisciense de Ciencias Forenses (IJCF) tiene registro de 474 cadáveres no reclamados a partir de 2007. Ese año, de 284 cuerpos que llegaron al Semefo, 73 no fueron reclamados. En 2008 quedaron 109. Para 2009, 101 y en 2010, 110. En lo que va de 2011 hay 81 cuerpos sin identificar.
El director de Comunicación Social del IJCF, Andrés Zúñiga, asegura que los cadáveres no identificados son sometidos a análisis para facilitar su posterior identificación. Los cuerpos no reclamados son enviados al crematorio una vez que lo autoriza el Ministerio Público. Otros son entregados para estudio y prácticas a universidades del estado.
La información del Semefo de Tabasco indica que de 2008 a la fecha 92 cadáveres han sido sepultados en la fosa común de la capital; sólo 17 habían sido identificados, aunque no reclamados. Se ignora cuántos de esos fueron ejecutados por el crimen organizado: por ser información "delicada" y "reservada", la procuraduría local niega información sobre las averiguaciones previas.
COMO COLADERAS
Pero Martín García Cruz, sepulturero del panteón Sabina, de Villahermosa, narra a Proceso: "Muchos cadáveres han llegado como coladeras, con decenas de balazos, desmembrados, descabezados, quemados o estrangulados. Personal del Semefo los trae envueltos en sábanas, los tira en la fosa común y nosotros los enterramos".
Los Servicios Periciales de la Procuraduría de Justicia de Michoacán informan que sólo 15% de los ejecutados en la entidad permanece sin identificar y acaba en las fosas comunes de los panteones Santa María y Vergel-Renacimiento, el civil de Morelia y en los 113 cementerios municipales de la entidad.
Octavio Ferriz Rojas, integrante del área de inteligencia de la Secretaría de Seguridad Pública Federal, señala: "Las cifras no son exactas pues a muchos levantados, secuestrados, desaparecidos no se les vuelve a ver; algunos llegan a la morgue pero no los reclaman y se van a la fosa común. Además hay fosas clandestinas en Uruapan, Zamora, Lázaro Cárdenas, Zitácuaro, La Piedad, Apatzingán, Ciudad Hidalgo…"
El panteón Vergel-Renacimiento, frente a la Procuraduría de Michoacán, tiene al fondo una zona llena de baches y hoyos, siempre anegada y pantanosa, donde están las fosas comunes.
Uno de los sepultureros informa que los entierran en grupos de tres o cuatro: "Se sepulta uno y se le deja un espacio como de un metro de tierra y sobre ese se pone el otro, así hasta que se llena la fosa y se abre una nueva. Traen número, vea en las cruces y así se identifican", dice.
Y agrega: "Cuando es reclamado un cuerpo que quedó en medio, se quitan las capas de tierra y se les entrega; pero si es de mero abajo, ¡ay cabrón, qué apestura!... y así se les entrega a sus familias. En el panteón municipal hay muchos más. No sé cuántos, pero muchos..."
En Baja California son 281 los muertos que enterraron en la fosa común entre 2008 y septiembre de 2010 según el Registro Civil local. Sin embargo la Procuraduría General de Justicia bajacaliforniana informa que de 2008 a julio de 2011 han ocurrido 2 mil 774 muertes violentas y calcula en mil 350 el número de cuerpos que permanecen en calidad de desconocidos. En Mexicali y Ensenada se inhuman tres cadáveres en cada fosa. En Tijuana son 10 en cada una.
TAMBIÉN EL SUR
De acuerdo con el procurador de Justicia de Oaxaca, Manuel de Jesús López, en la entidad no hay estadísticas "reales" o "confiables" respecto al número de ejecutados, desaparecidos, secuestrados, levantados ni de fosas clandestinas.
Tampoco se tiene un buen laboratorio de servicios periciales, ni para realizar las pruebas de ADN ni suficientes cámaras móviles de rayos X; las necropsias se hacen en el panteón de cada municipio y hay un grave déficit de agentes del Ministerio Público, peritos y agentes estatales de investigación.
De acuerdo con Alberto Rogelio Ortega, jefe de Servicios Periciales del Estado de México, a partir del año 2000 se han registrado alrededor de mil 500 inhumaciones en fosas comunes. El cadáver que no es reconocido se lleva al panteón del municipio donde murió. La mayoría de los que llevan a la fosa común, 70%, han muerto por disparos de arma de fuego; el 30% restante son quemados, decapitados, asfixiados… Los municipios donde hay más entierros en fosas comunes son Chalco, Ixtapaluca y Ecatepec.
EN BOLSAS
Otra historia es la que llega de Veracruz. Fernando Rebolledo, encargado del panteón municipal de Jalapa, explica que en el tiroteo más reciente, en el Lencero, hubo 11 muertos , de los que sólo dos se enterraron en ese cementerio.
"Los sepultamos en bolsas, en calidad de no identificados. Cuando los trajeron ya apestaban, sangraban todavía las bolsas negras en las que los trajeron. Creo que la carne todavía estaba fresca", narra un sepulturero.
Agrega: "Hace como dos años trajeron unas 13 bolsas, pero cuando hay enfrentamientos nunca dicen en realidad cuántos muertos hay, como en el caso de Casa Blanca: se habló de 14 muertos pero la gente que vio la balacera dijo que hubo más de 20. Hace unos cuatro años que las autoridades trajeron seis cubetas con los cuerpos de hombres todos despedazados; arriba de las cubetas estaba la cabeza... y así los enterramos, también en la fosa común. Nunca ha venido nadie a visitarlos". (APRO)
Entre las decenas de miles de muertos que ha dejado la guerra contra el narcotráfico están los cuerpos anónimos, los que nadie identificó o nadie quiso reclamar. Ninguna autoridad estatal ni federal conoce el número exacto de estos cadáveres, algunos de los cuales pasan de la narcofosa a la fosa común luego de un breve periodo de investigaciones infructuosas. En busca de unas cifras que acabaron por no existir, reporteros de Proceso en varios estados recorrieron anfiteatros y hasta los últimos rincones de los cementerios, ahí donde acaban los muertos sin nombre, los doblemente asesinados
Domingo, 17 de Julio de 2011
PATRICIA DÁVILA
MÉXICO, DF.- Desde que empezó la guerra contra el narcotráfico varios miles de cuerpos no identificados o no reclamados —algunas fuentes citan 10 mil— han acabado en fosas comunes después de haber rebasado con creces la capacidad de los anfiteatros de casi todo el país, donde además, igual que ocurre en otras instancias oficiales, se incumplen los protocolos sobre manejo de cadáveres.
Reporteros de Proceso recorrieron los servicios forenses, procuradurías o fiscalías y panteones municipales en 11 estados del país. La conclusión: no hay datos oficiales, ni siquiera aproximados, acerca de las fosas comunes, ni mucho menos del número de cadáveres que contienen.
En mayo de este año la Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH) inició una investigación sobre la cifra de fosas comunes en el país, la cantidad de cuerpos no identificados ni reclamados que albergan y sobre el protocolo que se siguió desde la localización de los cadáveres hasta su sepultura. Tomás Serrano, director del Programa de Presuntos Desaparecidos y encargado de esta labor, envió oficios a las 32 entidades federativas requiriendo esos datos.
Todas las entidades solicitaron prórrogas para responder.
La CNDH ya había reunido la información periodística publicada en torno al tema y llegó a la conclusión de que "conservadoramente" hay cerca de 10 mil cuerpos en tumbas sin nombre, la mayoría de ellos víctimas del crimen organizado.
Según esa instancia, desde que se detectan los cadáveres las autoridades deben seguir una "cadena de custodia", una serie de pasos que garanticen la integridad del cuerpo y de la escena del crimen. Cuando se trata de lo que se ha dado en llamar narcofosas, por ejemplo, los cuerpos deben exhumarse con "técnicas antropológicas" para garantizar la preservación de las evidencias.
"A los gobiernos de los estados les pedimos que nos proporcionen información sobre los exámenes de criminalística y de campo. Los servicios periciales que están interviniendo serán los que nos informen cómo se están dando las cosas en materia de los peritajes, la identificación de cadáveres, su clasificación, la toma de pruebas genéticas para los comparativos correspondientes. Y más aún, el cuidado que están teniendo con las ropas y los objetos encontrados, pues son piezas clave para identificar a una persona y más cuando se encuentra en estado de putrefacción", dice Serrano a Proceso.
"A Durango, donde cerca de 300 cadáveres fueron extraídos con excavadoras, solicitamos que explique por qué las utilizaron. Desde el momento en que una pala mecánica está perforando la tierra y exhumando los cadáveres, mucho material significativo se altera. Por eso queremos escuchar a las autoridades y una vez concluida la investigación, podremos emitir un pronunciamiento sobre alguna posible responsabilidad de violación a derechos fundamentales. Lamentablemente, en el caso de Durango está más que acreditado", finaliza.
ANFITEATROS: UN SUBMUNDO
En Durango son mil 150 los cuerpos llevados a fosas comunes de 2008 a la fecha: 750 en el panteón municipal de Gómez Palacio y el resto en los cementerios Valle de los Sabinos y Getsemaní, en la capital del estado. A estos dos últimos fueron enviados los casi 300 cuerpos de las narcofosas descubiertas en mayo último.
Esa vez los muertos superaron la capacidad del servicio forense, para 60 cuerpos, y la autoridad debió alquilar dos grandes tráileres refrigerantes.
En Zacatecas sólo el panteón Jardín del Recuerdo tiene fosas comunes, pero la entidad carece de información sobre ellas. El único registro oficial es que en 10 meses han enterrado 34 cuerpos. El 1 de abril fueron sepultados en dicho cementerio seis personas muertas en un enfrentamiento con militares en el municipio de Tabasco. Y el viernes 15, con un nutrido operativo de seguridad, la Procuraduría trasladó a 11 de los 18 fallecidos en una refriega entre dos grupos del crimen organizado en el municipio de Florencia, ocurrida el 21 de mayo.
En entrevista con Proceso el procurador de Zacatecas, Arturo Nahle García, reconoció que las actuales instalaciones del Departamento de Medicina Legal son "indignas", una "vergüenza": Tienen pocos frigoríficos y los que hay a veces se averían; periódicamente hay que cambiar de refrigerador los cuerpos para que no se descompongan tan rápido.
En Guanajuato una estadística de la procuraduría estatal indica que entre diciembre de 2006 y marzo de 2011 se sumaron 159 cuerpos sin identificar. Igual que en Zacatecas, de estos cadáveres sólo quedan las fichas de la averiguación previa con fotografías, huellas dactilares, perfil genético y dictamen de la necropsia.
Según Arturo Sandoval, vocero de la Fiscalía General de Justicia Zona Norte de Chihuahua, con base en Ciudad Juárez, de 2008 a la fecha se han inhumado 398 cuerpos de desconocidos, todos en el panteón San Rafael de esa ciudad.
Las cifras del municipio juarense son otras: dicen que del 3 de octubre de 2006 al 20 de junio de 2011 han sepultado a 848 adultos, 324 fetos y 273 cuerpos incompletos.
ENTIERROS EN NL
En Nuevo León los muertos no identificados ni reclamados salen de las salas del anfiteatro del Hospital Universitario rumbo a las tumbas colectivas. A cada cuerpo le dan un número y le abren un expediente con fotografías de la cara, tatuajes, lunares o cicatrices.
Antes de 2006 los cadáveres no reclamados eran inhumados en el panteón municipal de Valle Verde, en Monterrey. Ese año ahí fueron sepultados 65 en fosas comunes. Ahora, con el incremento de muertes violentas la norma es buscar predios fuera del área metropolitana, como en Benito Juárez o Cerralvo. En este último sitio ocurrió la más reciente inhumación colectiva el 25 de junio pasado: 35 cadáveres, 11 de ellos relacionados con la delincuencia organizada.
Este tipo de entierros tienen lugar cada tres meses. Se da ese tiempo para que los cuerpos eventualmente sean identificados por familiares... lo que rara vez ocurre. La capacidad del anfiteatro local fue rebasada una vez y hubo necesidad de alquilar camiones refrigerantes: fue el 22 de julio de 2010, cuando en la Hacienda Calderón, en Benito Juárez, hallaron 51 cadáveres en una narcofosa.
Por su parte el Instituto Jalisciense de Ciencias Forenses (IJCF) tiene registro de 474 cadáveres no reclamados a partir de 2007. Ese año, de 284 cuerpos que llegaron al Semefo, 73 no fueron reclamados. En 2008 quedaron 109. Para 2009, 101 y en 2010, 110. En lo que va de 2011 hay 81 cuerpos sin identificar.
El director de Comunicación Social del IJCF, Andrés Zúñiga, asegura que los cadáveres no identificados son sometidos a análisis para facilitar su posterior identificación. Los cuerpos no reclamados son enviados al crematorio una vez que lo autoriza el Ministerio Público. Otros son entregados para estudio y prácticas a universidades del estado.
La información del Semefo de Tabasco indica que de 2008 a la fecha 92 cadáveres han sido sepultados en la fosa común de la capital; sólo 17 habían sido identificados, aunque no reclamados. Se ignora cuántos de esos fueron ejecutados por el crimen organizado: por ser información "delicada" y "reservada", la procuraduría local niega información sobre las averiguaciones previas.
COMO COLADERAS
Pero Martín García Cruz, sepulturero del panteón Sabina, de Villahermosa, narra a Proceso: "Muchos cadáveres han llegado como coladeras, con decenas de balazos, desmembrados, descabezados, quemados o estrangulados. Personal del Semefo los trae envueltos en sábanas, los tira en la fosa común y nosotros los enterramos".
Los Servicios Periciales de la Procuraduría de Justicia de Michoacán informan que sólo 15% de los ejecutados en la entidad permanece sin identificar y acaba en las fosas comunes de los panteones Santa María y Vergel-Renacimiento, el civil de Morelia y en los 113 cementerios municipales de la entidad.
Octavio Ferriz Rojas, integrante del área de inteligencia de la Secretaría de Seguridad Pública Federal, señala: "Las cifras no son exactas pues a muchos levantados, secuestrados, desaparecidos no se les vuelve a ver; algunos llegan a la morgue pero no los reclaman y se van a la fosa común. Además hay fosas clandestinas en Uruapan, Zamora, Lázaro Cárdenas, Zitácuaro, La Piedad, Apatzingán, Ciudad Hidalgo…"
El panteón Vergel-Renacimiento, frente a la Procuraduría de Michoacán, tiene al fondo una zona llena de baches y hoyos, siempre anegada y pantanosa, donde están las fosas comunes.
Uno de los sepultureros informa que los entierran en grupos de tres o cuatro: "Se sepulta uno y se le deja un espacio como de un metro de tierra y sobre ese se pone el otro, así hasta que se llena la fosa y se abre una nueva. Traen número, vea en las cruces y así se identifican", dice.
Y agrega: "Cuando es reclamado un cuerpo que quedó en medio, se quitan las capas de tierra y se les entrega; pero si es de mero abajo, ¡ay cabrón, qué apestura!... y así se les entrega a sus familias. En el panteón municipal hay muchos más. No sé cuántos, pero muchos..."
En Baja California son 281 los muertos que enterraron en la fosa común entre 2008 y septiembre de 2010 según el Registro Civil local. Sin embargo la Procuraduría General de Justicia bajacaliforniana informa que de 2008 a julio de 2011 han ocurrido 2 mil 774 muertes violentas y calcula en mil 350 el número de cuerpos que permanecen en calidad de desconocidos. En Mexicali y Ensenada se inhuman tres cadáveres en cada fosa. En Tijuana son 10 en cada una.
TAMBIÉN EL SUR
De acuerdo con el procurador de Justicia de Oaxaca, Manuel de Jesús López, en la entidad no hay estadísticas "reales" o "confiables" respecto al número de ejecutados, desaparecidos, secuestrados, levantados ni de fosas clandestinas.
Tampoco se tiene un buen laboratorio de servicios periciales, ni para realizar las pruebas de ADN ni suficientes cámaras móviles de rayos X; las necropsias se hacen en el panteón de cada municipio y hay un grave déficit de agentes del Ministerio Público, peritos y agentes estatales de investigación.
De acuerdo con Alberto Rogelio Ortega, jefe de Servicios Periciales del Estado de México, a partir del año 2000 se han registrado alrededor de mil 500 inhumaciones en fosas comunes. El cadáver que no es reconocido se lleva al panteón del municipio donde murió. La mayoría de los que llevan a la fosa común, 70%, han muerto por disparos de arma de fuego; el 30% restante son quemados, decapitados, asfixiados… Los municipios donde hay más entierros en fosas comunes son Chalco, Ixtapaluca y Ecatepec.
EN BOLSAS
Otra historia es la que llega de Veracruz. Fernando Rebolledo, encargado del panteón municipal de Jalapa, explica que en el tiroteo más reciente, en el Lencero, hubo 11 muertos , de los que sólo dos se enterraron en ese cementerio.
"Los sepultamos en bolsas, en calidad de no identificados. Cuando los trajeron ya apestaban, sangraban todavía las bolsas negras en las que los trajeron. Creo que la carne todavía estaba fresca", narra un sepulturero.
Agrega: "Hace como dos años trajeron unas 13 bolsas, pero cuando hay enfrentamientos nunca dicen en realidad cuántos muertos hay, como en el caso de Casa Blanca: se habló de 14 muertos pero la gente que vio la balacera dijo que hubo más de 20. Hace unos cuatro años que las autoridades trajeron seis cubetas con los cuerpos de hombres todos despedazados; arriba de las cubetas estaba la cabeza... y así los enterramos, también en la fosa común. Nunca ha venido nadie a visitarlos". (APRO)
lunes, 18 de abril de 2011
Una frontera llena de fosas
LO SABEN INCLUSO POLICÍA Y MILITARES
Domingo, 17 de Abril de 2011
J. JESÚS ESQUIVEL
WASHINGTON, DC.- En la frontera norte de México hay cientos de narcofosas con miles de cuerpos dentro, declaró al periodista Charles Bowden un antiguo gatillero del cártel de Juárez en una serie de conversaciones que recoge el libro The Sicario: A Juárez hit man speaks (El Sicario: La autobiografía de un asesino mexicano), que comenzará a circular en Estados Unidos a partir del 14 de junio, editado por Molly Molloy.
El entrevistado vaticina que Felipe Calderón perderá la guerra que emprendió contra las bandas del crimen organizado; además, denuncia que el alcalde de Ciudad de Juárez está coludido con el narcotraficante que se adueñó de esa plaza.
El protagonista del documental El sicario room 164, filmado por Gianfranco Rosi en colaboración con Bowden, insiste: "Bueno, digamos que hay por lo menos 100 narcofosas, de las cuales posiblemente sólo cinco o seis han sido descubiertas".
Ex policía con formación universitaria, afirma haber sido entrenado por el Buró Federal de Investigaciones (FBI, por sus siglas en inglés) y que durante 20 años fue matón a sueldo para el cártel de Juárez. Su relato se condensa en 224 páginas del libro de la editorial National Books.
Las revelaciones del Sicario, hechas en abril del año pasado, cobran actualidad a la luz de los hallazgos de la narcofosas en San Fernando, Tamaulipas, al tiempo que desnudan la corrupción gubernamental y la impunidad de que gozan los criminales y aun las tropas inmersas en la lucha militarizada lanzada por Calderón contra los cárteles de la droga.
LOS INFORMANTES
"El lector no está mirando de frente al rostro del sicario sino a la cara del verdadero Estado mexicano. En este lugar nadie pregunta si un policía es corrupto u honesto, si un asesinato será investigado; aquí nadie pide justicia, simplemente busca sobrevivir.
"En este mundo las declaraciones de los presidentes de Estados Unidos sobre México no significan nada porque insisten en hablar de un México que no existe y que nunca ha existido", escribe Bowden en el prefacio de la obra, que National Books envió a Proceso de manera anticipada.
Y aun cuando el volumen incluye partes sustantivas del documental de Gianfranco Rosi exhibido en salas europeas desde febrero pasado, contiene los detalles del entrevistado en las que explica con detalle por qué considera que el narcotráfico tiene el control del país.
"El presidente Felipe Calderón tiene un problema muy serio: dentro de su gobierno hay informantes de las organizaciones del tráfico de drogas; él no va a poder limpiar la casa. En el gobierno hay gente que tiene años de haber sido corrompida por el narco", comenta El Sicario.
Y aventura un diagnóstico: "Calderón no ha entendido cómo debe afrontar la situación el gobierno. Él está favoreciendo a un cártel, mientras otro simula una guerra. Calderón no va a poder resolver esta situación en un sexenio. Ojalá se compongan las cosas, pero (pienso que) tendría que limpiar todo, comenzando por la Presidencia".
LAS REVELACIONES
Dividido en siete capítulos: "El yugo", "El paquete", "Niño", "Adolescente", "Hombre", "Niño de Dios" y "Sistema y la Vida", el libro documenta la forma en que el entrevistado –quien afirma que en 2007 tuvo que huir de México– aprendió a asesinar, torturar y desaparecer a sus víctimas. También insiste en que el narcotráfico se enquistó en todos los niveles de gobierno mexicano.
Sobre las narcofosas, El Sicario es enfático: "No puedo decir con precisión cuánta gente fue ejecutada… Es imposible saberlo. Yo estuve una vez en la ejecución de 100 personas. Todas fueron enterradas en un lugar específico; pudieron ser miles las ejecuciones.
El cártel de Juárez tiene muchas casas de seguridad y muchas personas bajo su mando. En los lugares que han sido descubiertas (las fosas) se encontraron 30 o 40 cuerpos; en algunos sólo 10, aunque los sitios con menos muertos son casas de seguridad".
Expone también que, para eliminar el olor de la descomposición de los cuerpos, "es necesario ponerles jugo de limón y otros químicos. Se les quita la ropa y todo lo que lleven encima para que no quede rastro y para que no sean localizados".
El Sicario, por cuya cabeza sus antiguos compañeros ofrecen 250 mil dólares de recompensa, sostiene que algunos militares, policías federales, estatales y municipales conocen la ubicación de las narcofosas, pues llegaron a participar en las ejecuciones.
Conocedor de los entretelones de narcotráfico en las plazas del norte de México, El Sicario critica abiertamente la lucha militarizada de Calderón: "El presidente de México dice: ‘Yo tengo el control…’, pero el nivel de corrupción es tan alto que el gobierno no puede ser controlado. Lo que pasa es que son los narcos los que están controlando al presidente".
LAS RELACIONES
Al resumir su carrera en el cártel de Juárez pone énfasis en la presunta relación del capo Vicente Carrillo Fuentes con el alcalde de Ciudad Juárez, el priísta Héctor Murguía Lardizábal.
En la parte final del libro, Bowden y Molloy escriben que así respondió El Sicario "a la pregunta sobre el resultado de las elecciones (del 4 de julio de 2010) en el estado de Chihuahua y el subsecuente asesinato de un funcionario en Ciudad de Juárez".
Dios nos bendiga
Por desgracia la gente de Juárez decidió votar otra vez por el canguro, por no llamarlo como debería llamarlo; una rata que camina en dos patas...
"Su grupo sufrió dos o tres golpes antes de que asumiera el poder, pero eso no fue más que un recordatorio de quién le está pagando y que será mejor que obedezca. Esto parece ser lo que está ocurriendo, con esta elección habrá otros tres años de abusos con impunidad total. Los criminales se estarán reorganizando dentro de la policía, todo en secreto, igual que antes, cuando él manipuló a la policía municipal de Juárez".
El entrevistado también habla del presunto asesino del dentista y columnista de El Diario de Juárez, Víctor Manuel Oropeza, ejecutado el 3 de julio de 1991 dentro de su consultorio y cuyo caso no ha sido resuelto: "Recuerdo muy bien lo mucho que se habló de este asesinato. La orden directa (de matarlo) provino de un tipo conocido como El Cora de Sinaloa".
A MI MANERA
Oropeza, quien publicaba su columna A mi manera, fue el primer periodista que denunció los casos de corrupción por narcotráfico en el gobierno estatal y municipal de su estado. Según El Sicario, Oropeza estaba muy bien informado y lo que escribía en su columna era verídico. Admite incluso que el cártel de Juárez nunca descubrió quién era su fuente.
"Ninguna de las células que operaban en la ciudad en esos años quería involucrarse en el caso. Pero había un grupo de cinco individuos bajo la dirección del Cora, que se dedicaban exclusivamente a ejecutar a gente en las calles. Este grupo asumió la orden. Hicieron un plan y ejecutaron al doctor" en su consultorio, añade.
No obstante, dice, "El Cora y sus hombres cometieron un error muy grave: se les olvidó llevarse la billetera del dentista". Eso echó por tierra el plan, que era hacer creer a las autoridades que Oropeza había sido acuchillado durante un asalto.
"Al final, el asesinato del doctor sirvió para abrirle el camino al Señor de los Cielos, Amado Carrillo Fuentes, quien se convirtió en cabeza del cártel y asumió el control de la plaza de Ciudad Juárez", subraya El Sicario.
Según él, Amado Carrillo supo calmar las disputas internas en la organización luego del asesinato de Oropeza. Por esas fechas, El Sicario acababa de iniciar su carrera como policía estatal. Relata que fue a él a quien le pidieron esconder a "uno de los policías estatales que fue implicado en el homicidio (de Oropeza)".
LAS CONFESIONES
En la introducción del libro, Molloy escribe que El Sicario comentó que "el número 10 (del cártel de Juárez) fue quien dio la orden para ejecutar a los 16 jóvenes en la masacre de la colonia Villas de Salvárcar, el 31 de enero de 2010".
"Hasta hace unos años los narcos respetaban la vida de las mujeres y de los niños; pero desde hace como un año y medio (inicios de 2008), parece que esa regla dejó de funcionar. ¿Por qué? Porque los narcos comenzaron a reclutar a mujeres para que se dedicaran a cobrar deudas. Y ellas comenzaron a utilizar a los niños como escudos para protegerse", refiere.
La autobiografía explica el modus operandi de los grupos especiales de sicarios dentro de los cárteles de la droga, a los que también se les conoce como células.
–¿Cuántas células operan en Ciudad (Juárez)? –se pregunta El Sicario, e inmediatamente se responde:
–En años recientes ha habido alrededor de… puede que tenga cinco células trabajando en Ciudad Juárez. Don Vicente (Carrillo Fuentes), tomando en cuenta que él es la cabeza de la plaza, ha de tener 20 células.
La relación entre los cárteles de la droga y las fuerzas de seguridad de México es descrita por El Sicario de distintas maneras a lo largo del libro:
"En ese tiempo era muy fácil para mí trabajar en Juárez, Chihuahua, Sinaloa o Durango. Todo lo que teníamos que hacer era llegar a un aeropuerto, subirte al avión e irte. No era ningún problema. Las armas y el dinero en efectivo también se transportaban en aviones privados. En el aeropuerto todo ya estaba arreglado; en los aeropuertos el Ejército se hacía cargo de todos los vuelos privados. De los vuelos comerciales se hacía cargo la Policía Federal Preventiva..."
Según El Sicario, en el gobierno federal hay funcionarios que no se dejan corromper por el narcotráfico. Es el caso, dice, de José Luis Santiago Vasconcelos, quien falleció junto con el secretario de Gobernación, Juan Camilo Mouriño, en un avionazo en la Ciudad de México el 4 de noviembre de 2008.
"Era respetado incluso dentro de los cárteles. Cuando iniciaba una investigación, incluso era una prioridad para los cárteles; se hacían a un lado y le deban espacio para que hiciera su trabajo… Era un hombre humilde, dedicado a su trabajo y a su familia. Me hubiera gustado conocerlo".
Molloy, quien editó el material contenido en el volumen, es investigadora de la Universidad de Nuevo México y se ha dedicado a recabar información sobre los asesinatos en Juárez. Bowden, periodista y escritor, es autor de libros como La ciudad del crimen y Blues para caníbales. (APRO)
Editado por Molly Molloy, el libro del periodista Charles Bowden The Sicario: The Aurobiography of A Mexican Assassin (El Sicario: La autobiografía de un asesino mexicano) será puesto en circulación por National Books a partir del 14 de junio en Estados Unidos. En una serie de conversaciones grabadas en abril de 2010, el gatillero revela que la existencia de narcofosas en el país no es nada nuevo, pues cientos de ellas proliferan en la frontera norte de México
Domingo, 17 de Abril de 2011
J. JESÚS ESQUIVEL
WASHINGTON, DC.- En la frontera norte de México hay cientos de narcofosas con miles de cuerpos dentro, declaró al periodista Charles Bowden un antiguo gatillero del cártel de Juárez en una serie de conversaciones que recoge el libro The Sicario: A Juárez hit man speaks (El Sicario: La autobiografía de un asesino mexicano), que comenzará a circular en Estados Unidos a partir del 14 de junio, editado por Molly Molloy.
El entrevistado vaticina que Felipe Calderón perderá la guerra que emprendió contra las bandas del crimen organizado; además, denuncia que el alcalde de Ciudad de Juárez está coludido con el narcotraficante que se adueñó de esa plaza.
El protagonista del documental El sicario room 164, filmado por Gianfranco Rosi en colaboración con Bowden, insiste: "Bueno, digamos que hay por lo menos 100 narcofosas, de las cuales posiblemente sólo cinco o seis han sido descubiertas".
Ex policía con formación universitaria, afirma haber sido entrenado por el Buró Federal de Investigaciones (FBI, por sus siglas en inglés) y que durante 20 años fue matón a sueldo para el cártel de Juárez. Su relato se condensa en 224 páginas del libro de la editorial National Books.
Las revelaciones del Sicario, hechas en abril del año pasado, cobran actualidad a la luz de los hallazgos de la narcofosas en San Fernando, Tamaulipas, al tiempo que desnudan la corrupción gubernamental y la impunidad de que gozan los criminales y aun las tropas inmersas en la lucha militarizada lanzada por Calderón contra los cárteles de la droga.
LOS INFORMANTES
"El lector no está mirando de frente al rostro del sicario sino a la cara del verdadero Estado mexicano. En este lugar nadie pregunta si un policía es corrupto u honesto, si un asesinato será investigado; aquí nadie pide justicia, simplemente busca sobrevivir.
"En este mundo las declaraciones de los presidentes de Estados Unidos sobre México no significan nada porque insisten en hablar de un México que no existe y que nunca ha existido", escribe Bowden en el prefacio de la obra, que National Books envió a Proceso de manera anticipada.
Y aun cuando el volumen incluye partes sustantivas del documental de Gianfranco Rosi exhibido en salas europeas desde febrero pasado, contiene los detalles del entrevistado en las que explica con detalle por qué considera que el narcotráfico tiene el control del país.
"El presidente Felipe Calderón tiene un problema muy serio: dentro de su gobierno hay informantes de las organizaciones del tráfico de drogas; él no va a poder limpiar la casa. En el gobierno hay gente que tiene años de haber sido corrompida por el narco", comenta El Sicario.
Y aventura un diagnóstico: "Calderón no ha entendido cómo debe afrontar la situación el gobierno. Él está favoreciendo a un cártel, mientras otro simula una guerra. Calderón no va a poder resolver esta situación en un sexenio. Ojalá se compongan las cosas, pero (pienso que) tendría que limpiar todo, comenzando por la Presidencia".
LAS REVELACIONES
Dividido en siete capítulos: "El yugo", "El paquete", "Niño", "Adolescente", "Hombre", "Niño de Dios" y "Sistema y la Vida", el libro documenta la forma en que el entrevistado –quien afirma que en 2007 tuvo que huir de México– aprendió a asesinar, torturar y desaparecer a sus víctimas. También insiste en que el narcotráfico se enquistó en todos los niveles de gobierno mexicano.
Sobre las narcofosas, El Sicario es enfático: "No puedo decir con precisión cuánta gente fue ejecutada… Es imposible saberlo. Yo estuve una vez en la ejecución de 100 personas. Todas fueron enterradas en un lugar específico; pudieron ser miles las ejecuciones.
El cártel de Juárez tiene muchas casas de seguridad y muchas personas bajo su mando. En los lugares que han sido descubiertas (las fosas) se encontraron 30 o 40 cuerpos; en algunos sólo 10, aunque los sitios con menos muertos son casas de seguridad".
Expone también que, para eliminar el olor de la descomposición de los cuerpos, "es necesario ponerles jugo de limón y otros químicos. Se les quita la ropa y todo lo que lleven encima para que no quede rastro y para que no sean localizados".
El Sicario, por cuya cabeza sus antiguos compañeros ofrecen 250 mil dólares de recompensa, sostiene que algunos militares, policías federales, estatales y municipales conocen la ubicación de las narcofosas, pues llegaron a participar en las ejecuciones.
Conocedor de los entretelones de narcotráfico en las plazas del norte de México, El Sicario critica abiertamente la lucha militarizada de Calderón: "El presidente de México dice: ‘Yo tengo el control…’, pero el nivel de corrupción es tan alto que el gobierno no puede ser controlado. Lo que pasa es que son los narcos los que están controlando al presidente".
LAS RELACIONES
Al resumir su carrera en el cártel de Juárez pone énfasis en la presunta relación del capo Vicente Carrillo Fuentes con el alcalde de Ciudad Juárez, el priísta Héctor Murguía Lardizábal.
En la parte final del libro, Bowden y Molloy escriben que así respondió El Sicario "a la pregunta sobre el resultado de las elecciones (del 4 de julio de 2010) en el estado de Chihuahua y el subsecuente asesinato de un funcionario en Ciudad de Juárez".
Dios nos bendiga
Por desgracia la gente de Juárez decidió votar otra vez por el canguro, por no llamarlo como debería llamarlo; una rata que camina en dos patas...
"Su grupo sufrió dos o tres golpes antes de que asumiera el poder, pero eso no fue más que un recordatorio de quién le está pagando y que será mejor que obedezca. Esto parece ser lo que está ocurriendo, con esta elección habrá otros tres años de abusos con impunidad total. Los criminales se estarán reorganizando dentro de la policía, todo en secreto, igual que antes, cuando él manipuló a la policía municipal de Juárez".
El entrevistado también habla del presunto asesino del dentista y columnista de El Diario de Juárez, Víctor Manuel Oropeza, ejecutado el 3 de julio de 1991 dentro de su consultorio y cuyo caso no ha sido resuelto: "Recuerdo muy bien lo mucho que se habló de este asesinato. La orden directa (de matarlo) provino de un tipo conocido como El Cora de Sinaloa".
A MI MANERA
Oropeza, quien publicaba su columna A mi manera, fue el primer periodista que denunció los casos de corrupción por narcotráfico en el gobierno estatal y municipal de su estado. Según El Sicario, Oropeza estaba muy bien informado y lo que escribía en su columna era verídico. Admite incluso que el cártel de Juárez nunca descubrió quién era su fuente.
"Ninguna de las células que operaban en la ciudad en esos años quería involucrarse en el caso. Pero había un grupo de cinco individuos bajo la dirección del Cora, que se dedicaban exclusivamente a ejecutar a gente en las calles. Este grupo asumió la orden. Hicieron un plan y ejecutaron al doctor" en su consultorio, añade.
No obstante, dice, "El Cora y sus hombres cometieron un error muy grave: se les olvidó llevarse la billetera del dentista". Eso echó por tierra el plan, que era hacer creer a las autoridades que Oropeza había sido acuchillado durante un asalto.
"Al final, el asesinato del doctor sirvió para abrirle el camino al Señor de los Cielos, Amado Carrillo Fuentes, quien se convirtió en cabeza del cártel y asumió el control de la plaza de Ciudad Juárez", subraya El Sicario.
Según él, Amado Carrillo supo calmar las disputas internas en la organización luego del asesinato de Oropeza. Por esas fechas, El Sicario acababa de iniciar su carrera como policía estatal. Relata que fue a él a quien le pidieron esconder a "uno de los policías estatales que fue implicado en el homicidio (de Oropeza)".
LAS CONFESIONES
En la introducción del libro, Molloy escribe que El Sicario comentó que "el número 10 (del cártel de Juárez) fue quien dio la orden para ejecutar a los 16 jóvenes en la masacre de la colonia Villas de Salvárcar, el 31 de enero de 2010".
"Hasta hace unos años los narcos respetaban la vida de las mujeres y de los niños; pero desde hace como un año y medio (inicios de 2008), parece que esa regla dejó de funcionar. ¿Por qué? Porque los narcos comenzaron a reclutar a mujeres para que se dedicaran a cobrar deudas. Y ellas comenzaron a utilizar a los niños como escudos para protegerse", refiere.
La autobiografía explica el modus operandi de los grupos especiales de sicarios dentro de los cárteles de la droga, a los que también se les conoce como células.
–¿Cuántas células operan en Ciudad (Juárez)? –se pregunta El Sicario, e inmediatamente se responde:
–En años recientes ha habido alrededor de… puede que tenga cinco células trabajando en Ciudad Juárez. Don Vicente (Carrillo Fuentes), tomando en cuenta que él es la cabeza de la plaza, ha de tener 20 células.
La relación entre los cárteles de la droga y las fuerzas de seguridad de México es descrita por El Sicario de distintas maneras a lo largo del libro:
"En ese tiempo era muy fácil para mí trabajar en Juárez, Chihuahua, Sinaloa o Durango. Todo lo que teníamos que hacer era llegar a un aeropuerto, subirte al avión e irte. No era ningún problema. Las armas y el dinero en efectivo también se transportaban en aviones privados. En el aeropuerto todo ya estaba arreglado; en los aeropuertos el Ejército se hacía cargo de todos los vuelos privados. De los vuelos comerciales se hacía cargo la Policía Federal Preventiva..."
Según El Sicario, en el gobierno federal hay funcionarios que no se dejan corromper por el narcotráfico. Es el caso, dice, de José Luis Santiago Vasconcelos, quien falleció junto con el secretario de Gobernación, Juan Camilo Mouriño, en un avionazo en la Ciudad de México el 4 de noviembre de 2008.
"Era respetado incluso dentro de los cárteles. Cuando iniciaba una investigación, incluso era una prioridad para los cárteles; se hacían a un lado y le deban espacio para que hiciera su trabajo… Era un hombre humilde, dedicado a su trabajo y a su familia. Me hubiera gustado conocerlo".
Molloy, quien editó el material contenido en el volumen, es investigadora de la Universidad de Nuevo México y se ha dedicado a recabar información sobre los asesinatos en Juárez. Bowden, periodista y escritor, es autor de libros como La ciudad del crimen y Blues para caníbales. (APRO)
martes, 24 de agosto de 2010
Jornada de narcofosas, acribillados, calcinadas y mutilado
Ezequiel Flores C. y Miguel Cabildo S.
MÉXICO, DF, 23 de agosto (apro).- La jornada de violencia arrancó este fin de semana con 17 ejecutados, en que destacan el hallazgo de al menos diez cuerpos arrojados a dos narcofosas en Hidalgo y Baja California, así como un par de mujeres calcinadas en Sinaloa, cuatro acribillados en Michoacán y un hombre mutilado en Guerrero.
En esta última entidad, esta mañana fue localizado el cadáver de un hombre, torturado y mutilado de los genitales, quien fue colgado de un árbol en el municipio de Quechultenango, región centro de Guerrero, donde también dejaron mensajes contra soldados, policías y presuntos delincuentes.
Un reporte oficial indica que el hallazgo ocurrió a las ocho de la mañana en la entrada principal de la cabecera de este municipio, ubicado a una hora de Chilpancingo. La víctima, que tenía atados al cuello sus genitales, fue identificada como Filiberto Balbuena Sebastián, de 23 años y presuntamente elemento del Ejército Mexicano.
En el lugar, los sicarios dejaron dos mensajes escritos en mantas en que se advierte: "Militares, escuela de bandidos y corruptos que maltratan, roban, secuestran, extorcionan (sic) a la gente de trabajo ejemplo Olegario Minuves Benegas, exmilitar jefe de la banda de los Pinoliyos y sus complices, sus hermanos: Antonio Minuves Benegas, Santiago Minuves Benegas, Angel Minuves Benegas, Senaido Minuves Benegas, Santiago Minuves Benegas, Los Güeros, Belen Diaz, La Birria o La Chapulina, y si tienen muchos huevos bengan por su puta basura bola de pendejos perros muertos de hambre pinches sanganos. atte: la pura verga".
El segundo texto indica: "Esto es un ejemplo para todos los putos extorsionadores, secuestradores, rateros de Quechultenango y Mochitlan y toda la region y para los policias estatales y ministeriales del estado. Soldados que anden cagando la verga y tambien para todos los chivas. atte. la pura verga. putos soldados corruptos". El cuerpo de Balbuena Sebastián pendía del cuello de una soga que fue atada a una parota, ubicada en las inmediaciones de un potrero, señala el reporte oficial.
Según declaraciones del secretario de Seguridad Pública de Guerrero, Heriberto Salinas Altés, en esta zona opera "un cartelito" que tiene su sede en la comunidad de Tlanicuilulco, municipio de Quechultenango, donde se han registrado varios enfrentamientos armados.
Entre ello el registrado en agosto de 2007, cuando dos agentes federales que realizaban una operación encubierta fueron levantados y posteriormente aparecieron ejecutados.
Mientras tanto, en Pachuca, Hidalgo, la Procuraduría local confirmó que hasta el momento se han encontrado siete cuerpos en dos tiros (o respiraderos) de mina ubicados en Pachuca y Mineral del Chico.
La subprocuradora general, María del Carmen Archundia Escutia, precisó que los restos hallados se encuentran en un avanzado estado de descomposición, y estimó que fueron tirados en este lugar desde hace año y medio.
"Los cadáveres se encuentran en avanzado estado de descomposición; podemos decir que están ahí desde hace año o año y medio, y se observa cinta canela en rostro y manos. Las muestras biológicas arrojarán más datos al respecto. Al parecer estas personas se dedicaban al narcomenudeo", señaló.
La funcionaria hidalguense dijo en conferencia de prensa que en el tiro de mina ubicado en la colonia El Castillo fueron recuperados tres cuerpos, mientras que en la mina ubicada en Mineral del Chico se encontraron cuatros cadáveres más.
La funcionaria sostuvo que el hallazgo se derivó de la detención de 13 personas, de las cuales dos son policías municipales y uno es un menor de edad.
Todos los detenidos, reveló, ya fueron puestos a disposición de la Subprocuraduría de Investigación Especializada en Delincuencia Organizada (SIEDO).
Durante las detenciones, también fueron aseguradas dos camionetas con placas del Distrito Federal y Estado de México, así como una subametralladora calibre 45 milímetros y al menos 20 paquetes con mariguana.
La Procuraduría local aseguró que continuará con la búsqueda de más cuerpos en otros tiros de mina de la zona metropolitana de Pachuca.
Por otra parte, en Tijuana, Baja California, elementos de la Procuraduría estatal localizaron al menos tres cadáveres en un predio de la colonia 3 de Octubre.
Según los primeros informes, hasta el momento hay cuatro detenidos. Recientemente, integrantes de la asociación Ciudadanos contra la Impunidad revelaron que la SIEDO localizó al menos cuatro predios donde se presume hay varias fosas clandestinas.
Sin embargo, no se ha reportado si el hallazgo tiene relación con el reporte realizado por la organización civil. En tanto en Culiacán, Sinaloa, autoridades policiales localizaron los cuerpos de dos mujeres calcinadas en la caja de una camioneta Nissan, abandonada sobre la carretera que conduce al poblado de Estación Obispo, como a 50 kilómetros al sur de esa capital.
Con estos dos nuevos casos suman 74 el número de mujeres que han sido privadas de la vida en forma violenta en este año por diversos motivos y en distintos puntos de la entidad.
La Policía Ministerial de Sinaloa dio a conocer que vecinos del lugar reportaron que una camioneta Nissan, placas de circulación TZ 47533, se encontraba en llamas, por lo que al acudir los cuerpos de auxilio se percataron que los cuerpos de dos mujeres estaban totalmente calcinados.
Mientras tanto, en Michoacán, la Procuraduría local dio a conocer que este lunes, en distintos puntos de la entidad, fueron ejecutadas a balazos dos personas, una en la comunidad de Rancho Nuevo Morelos, del municipio de Churitzio, y la otra en el municipio de Buenavista Tomatlán, en la región de la Tierra Caliente.
Se indicó que cerca de la carretera La Piedad-Carapan, en el predio conocido como Rancho Nuevo Morelos, se encontró el cadáver de un hombre en avanzado estado de descomposición, por lo que se estima que por lo menos tenía unos diez días de haber sido asesinado a balazos.
En tanto, en la ranchería de Pinzándaro, municipio de Buenavista Tomatlán, fue ejecutado un hombre identificado como Pedro Chávez Rentería, de 37 años. Su cuerpo presentaba dos disparos de arma de grueso calibre (con información de Ezequiel Flores Contreras, corresponsal).
Proceso
24/08/2010
MÉXICO, DF, 23 de agosto (apro).- La jornada de violencia arrancó este fin de semana con 17 ejecutados, en que destacan el hallazgo de al menos diez cuerpos arrojados a dos narcofosas en Hidalgo y Baja California, así como un par de mujeres calcinadas en Sinaloa, cuatro acribillados en Michoacán y un hombre mutilado en Guerrero.
En esta última entidad, esta mañana fue localizado el cadáver de un hombre, torturado y mutilado de los genitales, quien fue colgado de un árbol en el municipio de Quechultenango, región centro de Guerrero, donde también dejaron mensajes contra soldados, policías y presuntos delincuentes.
Un reporte oficial indica que el hallazgo ocurrió a las ocho de la mañana en la entrada principal de la cabecera de este municipio, ubicado a una hora de Chilpancingo. La víctima, que tenía atados al cuello sus genitales, fue identificada como Filiberto Balbuena Sebastián, de 23 años y presuntamente elemento del Ejército Mexicano.
En el lugar, los sicarios dejaron dos mensajes escritos en mantas en que se advierte: "Militares, escuela de bandidos y corruptos que maltratan, roban, secuestran, extorcionan (sic) a la gente de trabajo ejemplo Olegario Minuves Benegas, exmilitar jefe de la banda de los Pinoliyos y sus complices, sus hermanos: Antonio Minuves Benegas, Santiago Minuves Benegas, Angel Minuves Benegas, Senaido Minuves Benegas, Santiago Minuves Benegas, Los Güeros, Belen Diaz, La Birria o La Chapulina, y si tienen muchos huevos bengan por su puta basura bola de pendejos perros muertos de hambre pinches sanganos. atte: la pura verga".
El segundo texto indica: "Esto es un ejemplo para todos los putos extorsionadores, secuestradores, rateros de Quechultenango y Mochitlan y toda la region y para los policias estatales y ministeriales del estado. Soldados que anden cagando la verga y tambien para todos los chivas. atte. la pura verga. putos soldados corruptos". El cuerpo de Balbuena Sebastián pendía del cuello de una soga que fue atada a una parota, ubicada en las inmediaciones de un potrero, señala el reporte oficial.
Según declaraciones del secretario de Seguridad Pública de Guerrero, Heriberto Salinas Altés, en esta zona opera "un cartelito" que tiene su sede en la comunidad de Tlanicuilulco, municipio de Quechultenango, donde se han registrado varios enfrentamientos armados.
Entre ello el registrado en agosto de 2007, cuando dos agentes federales que realizaban una operación encubierta fueron levantados y posteriormente aparecieron ejecutados.
Mientras tanto, en Pachuca, Hidalgo, la Procuraduría local confirmó que hasta el momento se han encontrado siete cuerpos en dos tiros (o respiraderos) de mina ubicados en Pachuca y Mineral del Chico.
La subprocuradora general, María del Carmen Archundia Escutia, precisó que los restos hallados se encuentran en un avanzado estado de descomposición, y estimó que fueron tirados en este lugar desde hace año y medio.
"Los cadáveres se encuentran en avanzado estado de descomposición; podemos decir que están ahí desde hace año o año y medio, y se observa cinta canela en rostro y manos. Las muestras biológicas arrojarán más datos al respecto. Al parecer estas personas se dedicaban al narcomenudeo", señaló.
La funcionaria hidalguense dijo en conferencia de prensa que en el tiro de mina ubicado en la colonia El Castillo fueron recuperados tres cuerpos, mientras que en la mina ubicada en Mineral del Chico se encontraron cuatros cadáveres más.
La funcionaria sostuvo que el hallazgo se derivó de la detención de 13 personas, de las cuales dos son policías municipales y uno es un menor de edad.
Todos los detenidos, reveló, ya fueron puestos a disposición de la Subprocuraduría de Investigación Especializada en Delincuencia Organizada (SIEDO).
Durante las detenciones, también fueron aseguradas dos camionetas con placas del Distrito Federal y Estado de México, así como una subametralladora calibre 45 milímetros y al menos 20 paquetes con mariguana.
La Procuraduría local aseguró que continuará con la búsqueda de más cuerpos en otros tiros de mina de la zona metropolitana de Pachuca.
Por otra parte, en Tijuana, Baja California, elementos de la Procuraduría estatal localizaron al menos tres cadáveres en un predio de la colonia 3 de Octubre.
Según los primeros informes, hasta el momento hay cuatro detenidos. Recientemente, integrantes de la asociación Ciudadanos contra la Impunidad revelaron que la SIEDO localizó al menos cuatro predios donde se presume hay varias fosas clandestinas.
Sin embargo, no se ha reportado si el hallazgo tiene relación con el reporte realizado por la organización civil. En tanto en Culiacán, Sinaloa, autoridades policiales localizaron los cuerpos de dos mujeres calcinadas en la caja de una camioneta Nissan, abandonada sobre la carretera que conduce al poblado de Estación Obispo, como a 50 kilómetros al sur de esa capital.
Con estos dos nuevos casos suman 74 el número de mujeres que han sido privadas de la vida en forma violenta en este año por diversos motivos y en distintos puntos de la entidad.
La Policía Ministerial de Sinaloa dio a conocer que vecinos del lugar reportaron que una camioneta Nissan, placas de circulación TZ 47533, se encontraba en llamas, por lo que al acudir los cuerpos de auxilio se percataron que los cuerpos de dos mujeres estaban totalmente calcinados.
Mientras tanto, en Michoacán, la Procuraduría local dio a conocer que este lunes, en distintos puntos de la entidad, fueron ejecutadas a balazos dos personas, una en la comunidad de Rancho Nuevo Morelos, del municipio de Churitzio, y la otra en el municipio de Buenavista Tomatlán, en la región de la Tierra Caliente.
Se indicó que cerca de la carretera La Piedad-Carapan, en el predio conocido como Rancho Nuevo Morelos, se encontró el cadáver de un hombre en avanzado estado de descomposición, por lo que se estima que por lo menos tenía unos diez días de haber sido asesinado a balazos.
En tanto, en la ranchería de Pinzándaro, municipio de Buenavista Tomatlán, fue ejecutado un hombre identificado como Pedro Chávez Rentería, de 37 años. Su cuerpo presentaba dos disparos de arma de grueso calibre (con información de Ezequiel Flores Contreras, corresponsal).
Proceso
24/08/2010
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