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lunes, 7 de febrero de 2011

Espectáculo mediático e impunidad

Jesús Cantú


La reacción del gobernador de Chihuahua, César Duarte, frente al asesinato de la activista Marisela Escobedo el pasado 16 de diciembre de 2010, es una muestra más de cómo los gobernantes mexicanos pretenden ocultar su insensibilidad, irresponsabilidad e ineficacia con acciones mediáticas, aunque éstas violenten el mismo estado de derecho que ellos afirman defender.

La madre de Rubí Frayre –menor asesinada el 29 de agosto de 2008, presuntamente por Sergio Rafael Barraza, con quien procreó una hija– suplió muchas de las funciones y responsabilidades de la policía y el Ministerio Público de Chihuahua para lograr sentar frente a un tribunal de justicia oral al inculpado. Y tras de que éste fue liberado, el 29 de abril de 2010, por los jueces Catalina Ochoa, Netzahualcóyotl Zúñiga y Rafael Boudid, porque "...los fiscales no supieron ni pudieron aportar evidencias lícitas y suficientes para condenar a un imputado de un delito grave…", tocó todas las puertas para denunciar los hechos y exigir justicia.

Entre las puertas que tocó están las del hoy exgobernador José Reyes Baeza; la del actual gobernador César Duarte; la de la PGR y la Secretaría de Gobernación, y la del presidente de la República Felipe Calderón. Éste no la escuchó personalmente, y Duarte únicamente lo hizo en el marco de otros eventos, pero ambos recibieron su mensaje. Y hasta el 17 de diciembre, un día después del asesinato de la activista, ninguno de ellos movió un dedo (al menos sus acciones no se reflejaron en resultados tangibles: aprehensión del homicida, inicio de un procedimiento administrativo o penal en contra de los jueces, protección de la activista, etcétera) ni hizo ninguna declaración de censura de la sentencia que ocho meses antes habían dictado los jueces.

La activista, junto con un grupo de familiares de otros adolescentes asesinados, realizó una caravana que salió de Ciudad Juárez el 5 de junio de 2010 y recorrió seis estados del país antes de llegar al Distrito Federal, donde instalaron un campamento en el Hemiciclo a Juárez. Según información difundida en el portal de CIMAC, el 28 de julio se apersonaron en Los Pinos para solicitar una entrevista con Calderón, quien no los recibió, y el 30 de julio fueron recibidas por el jefe de la Oficina de Atención Ciudadana de la Presidencia de la República, Arturo Matus Espino. En la misma información se deja constancia de que Marisela, junto con otras madres y representantes de organizaciones de derechos humanos, se entrevistó con funcionarios de la PGR para enterarlos de su caso y exigir justicia.

En diciembre pasado, el periódico Reforma difundió una entrevista con Luz Estela Castro, del Centro de Derechos Humanos de las Mujeres y abogada de Marisela, quien señaló que el 17 de noviembre de 2010 la activista se entrevistó con Francisco Robles, director de Planeación, Vinculación e Igualdad de Género de la Comisión Nacional para Prevenir y Erradicar la Violencia contra las Mujeres de la Secretaría de Gobernación, ante quien denunció que había recibido amenazas de muerte.

Por su parte, Duarte asumió la gubernatura de Chihuahua el 4 de octubre del 2010, y el 25 de noviembre, en el marco del Día Internacional contra la Violencia hacia las Mujeres, atendió a Marisela, aunque no dictó ninguna medida para protegerla. Por ello, la activista se presentó el 8 de diciembre, en un acto conmemorativo del aniversario de la Universidad Autónoma de Chihuahua, y protestó con una manta, donde se leía: "La justicia, privilegio de gobernantes". Ante la respuesta del gobernador, esa misma noche montó el campamento frente al Palacio de Gobierno, precisamente el lugar donde la asesinaron ocho días después.

Tanto Duarte, quien sólo inició acciones en contra de los jueces después del asesinato de Marisela, como Calderón, quien también ha utilizado el caso para fustigar a los jueces, pudieron haber tomado las medidas pertinentes para evitar el asesinato de la activista. Sin embargo, no lo hicieron, y para intentar esquivar el repudio popular que generó el hecho ahora pretenden desviar toda esa furia contra los jueces.

Calderón –quien un día antes del asesinato participó en la entrega del Premio Nacional de los Derechos Humanos a Isabel Miranda de Wallace– retomó el asunto el pasado 12 de enero, en la primera jornada de los Diálogos por la Seguridad, al señalar su desacuerdo con el hecho de que "el esfuerzo que se hace por la sociedad y gobierno por combatir la criminalidad se debilite, finalmente, en la última etapa" por el excesivo formalismo de los jueces.

Duarte, a su vez, reaccionó al día siguiente del asesinato de la activista, fustigó a los jueces en todos los medios de comunicación en los que participó y anunció que solicitaría su suspensión, la cual se concretó casi de inmediato, pues ese mismo día el presidente del Tribunal Supremo de Justicia de Chihuahua señaló que los tres habían sido suspendidos sin goce de sueldo y justificó: "La suspensión se da en razón de que existe un proceso administrativo en su contra, para determinar si incurrieron en una falta oficial, en una responsabilidad que está contemplada en la ley orgánica del Poder Judicial, y proceder a la sanción de acuerdo a la gravedad del caso", según publica el diario regiomontano El Norte en su edición del sábado 18.

Pero su estrategia mediática no se detuvo allí, pues el 23 de diciembre declaró que "la transformación de las instituciones tiene que ver con la responsabilidad que tengamos en el cumplimiento de la ley, por lo que podrían buscarse incluso responsabilidades penales en contra de éstos y de todos los servidores públicos encargados de aplicar justicia", según publicó el diario regiomontano en su edición del día siguiente.

Y la ruta se empezó a concretar el martes 11 de enero, cuando el Congreso del Estado de Chihuahua dio luz verde a la solicitud de juicio político en contra de los tres jueces interpuesta por la Comisión Estatal de Derechos Humanos. El 21 de enero el líder de la bancada priista en el Congreso del Estado, Enrique Serrano, declaró que llamarán a comparecer a los jueces; y el día 28 los jueces interpusieron un amparo en contra de la intención del Congreso de hacerles juicio político. Este es el segundo amparo que interponen, pues el primero fue desde el 13 de enero contra la decisión del tribunal de suspenderlos de sus funciones.

Sin prejuzgar sobre la actuación de los jueces, la vía para acreditar su responsabilidad y, eventualmente, imponerles su sanción, es el procedimiento administrativo ante el Pleno del Supremo Tribunal de Justicia del Estado; y si pudiera sospecharse que existen responsabilidades penales, la procuraduría estatal tendría que integrar el expediente y, en su caso, solicitar el juicio de procedencia ante el Congreso del Estado, tal como alegan los mismos jueces, ya que existe una tesis de jurisprudencia del Pleno de la Suprema Corte de Justicia de la Nación que señala que "las consideraciones jurídicas de una resolución emitida por un órgano jurisdiccional de los poderes judiciales estatales" no pueden constituir materia de un procedimiento de juicio político. Y esto es precisamente lo que se está haciendo.

Pero para ilustrarlo mejor: hacerles juicio político a los jueces por las consideraciones jurídicas que hacen al dictar una sentencia es como iniciar juicio político a los legisladores que aprueban una legislación que posteriormente es calificada de inconstitucional por la Corte. Si esto fuese válido, se debería haber instaurado juicio político a los diputados y senadores que aprobaron la famosa Ley Televisa, que posteriormente fue declarada inconstitucional por la Corte.

Esta sola posibilidad violenta el estado de derecho y la división de poderes consagrada en la Constitución, y es una cortina de humo que el gobernador Duarte tiende para eludir su responsabilidad. Por supuesto que el caso debe investigarse y, en su momento, aplicar severamente el peso de la ley a todos los servidores públicos que incurrieron en responsabilidades, pero esto incluye a jueces, agentes del Ministerios Público, policías y hasta el gobernador y demás funcionarios de los poderes Ejecutivos, estatal y federal, que nada hicieron para impartir justicia y/o proteger la vida de Marisela Escobedo. Y todo esto debe realizarse por las vías jurídicas apropiadas y no montar un espectáculo mediático que no tiene viabilidad jurídica para concluir con una sanción a los impartidores de justicia.

Proceso
07/02/2011

lunes, 17 de enero de 2011

EL GOBERNADOR TRATA DE LAVARSE LAS MANOS

El de Marisela, ‘crimen de Estado’

El asesinato de Marisela Escobedo en la plaza central de la capital de Chihuahua, ante las cámaras de vigilancia y en medio de instalaciones con vigilancia permanente, destapó mucho más que la negligencia del trío de jueces que liberó al asesino de su hija. Los hijos, el hermano y activistas sociales –quienes ante el riesgo ya solicitan asilo en Estados Unidos– señalan al gobierno estatal como sospechoso de participar, o por lo menos de solapar el crimen

Domingo, 16 de Enero de 2011

PATRICIA DÁVILA

EL PASO, TEXAS.- "El de mi madre es un crimen de Estado. El gobernador de Chihuahua, César Duarte, está involucrado. Hubo arreglos con el criminal y le dejó libre el camino para que cometiera el asesinato. El homicida tenía la garantía de que no iba a ser detenido", acusa Juan Manuel Frayre Escobedo, hijo mayor de la activista Marisela Escobedo Ortiz, asesinada el 16 de diciembre pasado frente al Palacio de Gobierno de Chihuahua.

La entrevista se realiza el martes 11 en el Centro de Detención y Remoción de El Paso, cárcel para inmigrantes indocumentados en la cual fue recluido Juan Manuel desde el sábado 18 de diciembre, cuando se presentó a solicitar asilo.

En la misma barraca estaba su hermano menor, Eduardo Alejandro, quien recobró su libertad un día después de la plática con Proceso, y en otra permanece su tío Héctor Ricardo. Este hermano de Marisela es el que, en el video del asesinato registrado por una cámara de seguridad pública, aparece arrojándole una silla al asesino. También considera que se trató de un asesinato de Estado y que "el gobernador César Duarte trata de lavarse las manos con el juicio político a los jueces".

El asesinato de Marisela Escobedo provoca señalamientos contra el gobierno de Chihuahua, pero sobre todo obliga a muchos activistas de causas sociales a replantear su labor y a reforzar su seguridad, así como la de su familia. Una de las más conocidas en el estado es Cipriana Jurado, quien está convencida de que Marisela se convirtió en un personaje "incómodo" para el Estado y que ese fue el motivo para matarla. Jurado, que ha sido perseguida por el Ejército, tiene siete meses fuera del país y teme volver.

Por ahora hace un recuento de bajas. En sólo un año con cinco meses fueron asesinados ocho activistas sociales y defensores de derechos humanos, dos en las últimas tres semanas: Marisela Escobedo y Susana Chávez, ésta conocida por haber ideado el lema de la campaña contra los asesinatos de mujeres en la entidad: "Ni una más".

Igual que los familiares de Marisela, para Cipriana Jurado existen muchos indicios de que el crimen se cometió a la sombra del Estado: el asesino persiguió y ultimó a la señora frente al Palacio de Gobierno, a unos pasos de la procuraduría estatal, de la rectoría universitaria y de la oficina de recaudación de impuestos, todos ellos recintos vigilados las 24 horas por policías.

LAVAMANOS GUBERNAMENTAL

"Era el sábado 18 –sigue recordando Juan Manuel Frayre–. Estábamos en el velorio de mi madre cuando nos enteramos de que incendiaron el negocio de José Monge, su pareja sentimental, y de que el hermano (de José) había sido secuestrado; esa misma tarde, después del entierro, supimos que fue encontrado sin vida. Además, en el sepelio se me acercó una señora a la que, aunque se me hizo conocida, no logré identificar, y me dijo que tenía un hijo que pertenecía a Los Zetas, (añadió) que por él sabía que la consigna era matarnos a todos los de la familia".

Cuando asesinaron a su madre, Juan Manuel solicitó al gobierno del estado que protegiera a sus familiares que viajaron desde Estados Unidos para asistir al sepelio. Se les asignaron cuatro unidades. Después del entierro, toda la familia fue a la casa de Marisela.

Ahí, prosigue el hijo mayor de la activista, "agarramos lo necesario y con el pretexto de que íbamos a acompañar a los familiares que regresaban a Estados Unidos, nos dirigimos al Puente Internacional Santa Fe, en Ciudad Juárez. Los que traían papeles entraron sin problema, y los que no, nos presentamos ante la policía fronteriza para solicitar asilo".

Carecían de papeles Juan Manuel y Eduardo Alejandro Frayre Escobedo, así como Héctor Ricardo Escobedo Ortiz. Con ellos llevaban –igualmente sin documentos migratorios– a Heidi, la hija de la también asesinada Rubí Frayre Escobedo.

Los dos hermanos y su tío fueron llevados al Centro de Detención y Remoción de El Paso, Texas, y Heidi fue entregada al cuidado de una iglesia en Houston. Actualmente Jessica, hermana de Juan Manuel y Alejandro, que reside en Estados Unidos, está desahogando un lento trámite para que le entreguen a la niña.

En su declaración ante la policía migratoria, de la cual Proceso tiene copia, Héctor Ricardo Escobedo relató sucesos previos al asesinato de su hermana que hasta hoy no habían sido divulgados:

El día 8 de diciembre (de 2010) se llevó a cabo un evento en la Rectoría de la Universidad Autónoma de Chihuahua, al que asistió el gobernador. Cuando una persona en el micrófono hablaba de inseguridad, mi hermana y yo levantamos una pancarta con la leyenda: "Justicia, privilegio para jefes de gobierno. ¿Y Rubí?".

Al terminar el evento, un periodista le preguntó al gobernador qué tenía que decirle a mi hermana. Él contestó: "Estamos trabajando en el caso, pero la información que nos trae no es del todo confiable". Marisela le dijo que si no le daba vergüenza que ella estaba haciendo su trabajo y aun así dudaba de los datos. Además, le reclamó: "Ya pasó casi un mes desde que me prometió una entrevista con el fiscal y no he tenido nada". Duarte, molesto, ordenó a uno de sus subordinados que la llevara a la fiscalía.

INFORMACIÓN VALIOSA

(En la procuraduría del estado) mi hermana les dio toda la información de Río Grande, Zacatecas, y les hizo saber que a ella no le importaba nada tocante a "Los Zetas", grupo delictivo al que pertenece el ex esposo de Rubí, que sólo quería que Barraza fuera atrapado y pagara por su crimen. En ese cuarto estaban el fiscal, dos agentes federales y un miembro del Ejército, a quienes se les estaba pidiendo colaboración. Toda la información que proporcionó Marisela ese día quedó por escrito.

Cuando me comentó todo lo que había declarado, le dije que deberíamos irnos por un tiempo para ver qué rumbo tomaban las cosas, ya que estaba involucrando a funcionarios de la procuraduría de Zacatecas, de quienes no recuerdo los nombres. Por eso el día en que nos entregaron su cadáver mi sobrino Juan solicitó una copia de la declaración del 8 de diciembre. Se la entregaron, sólo que cuando la leí me di cuenta de que no contenía toda la información que mi hermana me comentó; tampoco estaba su firma.

En su solicitud de asilo, Héctor Ricardo expone otras anomalías que lo hacen temer por su seguridad y la de su familia:

Cuando mataron a Marisela, mi hermana Elba, la hija de Rubí y yo fuimos trasladados a la fiscalía del estado, ahí estaba el fiscal (Carlos Manuel Salas). Le dije que momentos después de que sucedió lo de mi hermana escuché, por el radio de un agente que se acercó a darnos auxilio, que un testigo reportó un auto Jetta blanco y proporcionó el número de placas. Mi sorpresa es que al leer el reporte no aparecían consignadas las placas. Vi que hicieron un retrato hablado del asesino y les dije que lo más indicado era sacar su rostro del video que se tomó desde la puerta principal de palacio de gobierno, porque seguro hay mejores imágenes, y por razones extrañas la procuraduría no lo incorporó al expediente.

Por eso estoy aquí pidiendo asilo, porque que mi vida y la de mi familia corren peligro y porque estoy seguro de que las autoridades en México están siendo controladas por el crimen organizado. Todo parece indicar que el gobierno de Chihuahua también está involucrado en el asesinato de mi hermana Marisela.

HUBO ARREGLOS

En entrevista con Proceso, Héctor Ricardo especifica: "Aquí sólo hay dos posibilidades: el crimen se ideó desde el gobierno o César Duarte está controlado por la organización delictiva de Los Zetas, cártel coludido con el de Juárez y al que pertenece el ex esposo y asesino de Rubí. Hubo un arreglo con esta organización para dejarles libre el camino y cometer el crimen, de otra forma hubieran agarrado al asesino. Por donde se vea, es un crimen de Estado".

Insiste en que el gobernador César Duarte "sólo intenta lavarse las manos" al promover el juicio político en contra de Catalina Ochoa Contreras, Netzahualcóyotl Zúñiga Vázquez y Rafael Boudib, los jueces que dejaron en libertad a Sergio Barraza en abril de 2010 por considerar "que la prueba era insuficiente para demostrar el delito de homicidio y la culpabilidad del enjuiciado".

El 17 de diciembre, al día siguiente del asesinato, el fiscal general del estado, Carlos Manuel Salas, envió el oficio 282/2010 al magistrado Javier Ramírez Benítez para solicitar la suspensión temporal sin goce de sueldo para los jueces. Este fue sólo el principio.

El gobernador solicitó al Poder Judicial la separación del cargo de los tres jueces. A su vez, la Comisión Estatal de Derechos Humanos interpuso el juicio de procedencia para que el Congreso estatal aprobara su desafuero. Los juzgadores también enfrentaron la crítica del presidente de la República por dictaminar con base en "un formalismo":

"Duele mucho que el esfuerzo que se hace por sociedad y gobierno por combatir la criminalidad se debilite finalmente en la última etapa. No son todos, ni la mayoría de ellos, (pero) llega a haber jueces que más (que) jueces son verificadores de requisitos, es decir, hacen un check list de todas las cosas que finalmente deben cumplir".

En respuesta, los tres jueces entregaron a la Legislatura local un escrito en el que argumentan que no fallaron ellos, sino la Fiscalía General del Estado y el Ministerio Público (MP), que no aportó pruebas suficientes para condenar al acusado. De igual modo, afirman que recurrirán al amparo y solicitarán la intervención de organismos internacionales porque se están realizando "actos mediáticos e ilegales" en su contra para "diluir" la responsabilidad de otras autoridades, que no protegieron a Marisela Escobedo.

Consultados por Proceso, agentes ministeriales de Ciudad Juárez confirman que el agente del MP no aportó elementos para comprobar la responsabilidad de Barraza. Explican que si bien el acusado aceptó ser el homicida, en el nuevo sistema de justicia de Chihuahua su confesión no tiene validez, ya que por un lado la hizo sin que su abogado estuviera presente, y por el otro, no se pudo determinar la causa de la muerte de Rubí debido al estado de descomposición de sus restos y al tiempo transcurrido.

En el expediente del asesinato de Rubí se incluye un parte de la policía municipal del sector Aldama, en Ciudad Juárez, donde se narra que Sergio Barraza fue a confesar su crimen el mismo día que lo cometió y quiso entregarse, pero como iba drogado los policías de turno no le creyeron y lo dejaron libre.

ESTADO EN FUGA

La defensora de los derechos humanos Cipriana Jurado fue detenida en 2008 por agentes federales a raíz de una demanda del gobierno federal en su contra por participar en una manifestación en un puente internacional en 2005.

–¿Hay una cacería de activistas en Chihuahua? –se le pregunta a Jurado.

–Sí, creo que sí, y estoy muy preocupada. Hace seis meses salí de México porque la Red de Líderes Religiosos en América Latina me invitó a dar una serie de conferencias sobre violación a derechos humanos en el país. No pensaba pedir asilo político en ningún lado, pero estando fuera del país me entero de que matan a Rubén Reyes, hermano de Josefina, la activista asesinada en enero del año pasado. Me impactó porque estuvieron primero en la lucha por la tierra en el Valle de Juárez, por los servicios públicos, contra el feminicidio.

"Después hostigaron a Lidia Sandoval, de la Comisión de Solidaridad y Defensa de los Derechos Humanos, y después matan a Marisela, luego a Susana Chávez. Antes, asesinaron a Paz Rodríguez y a su esposa, defensores de derechos humanos en Nuevo Casas Grandes, a Flor Alicia Gómez, activista de Justicia para Nuestras Hijas, y a Benjamín Le Baron, activista social contra el secuestro". (APRO)

jueves, 23 de diciembre de 2010

Ejecutan a médico que iba a mitin de protesta por asesinato de Marisela Escobedo

La redacción


CIUDAD JUÁREZ, Chih., 22 de diciembre (apro).- Cuando subía a su automóvil, estacionado frente a su vivienda, el médico Alfonso Pérez Domínguez, de 46 años, fue rafagueado por un comando, informó la Fiscalía General del estado.

Testigos declararon a la autoridad que el doctor se disponía a asistir a una manifestación que se celebró este día contra el asesinato de la activista Marisela Escobedo.

Cuatro médicos han sido asesinados y más de quince secuestrados este año en Ciudad Juárez, según datos basados en información del gobierno de Chihuahua.

Proceso
23/12/2010

Marchan en Juárez para exigir justicia por asesinato de Marisela Escobedo

Los manifestantes utilizaron velos para cubrir sus rostros y además portaron cartulinas con mensajes como "Justicia para Marisela", "Más de tres mil asesinatos" y "Si no pueden, renuncien".

Ciudad Juárez.- Cientos de manifestantes marcharon hoy para honrar y pedir justicia en nombre de la activista Marisela Escobedo, asesinada el pasado jueves frente al Palacio de Gobierno en Chihuahua, capital del estado homónimo.

La movilización, que contó con representantes de diversas organizaciones civiles y de la sociedad en general, partió de la funeraria Perches, donde hace unos días fue sepultada Escobedo, y llegó hasta las instalaciones de la Fiscalía General del Estado.

Ante el miedo a las represalias por parte de las autoridades, los manifestantes utilizaron velos para cubrir sus rostros y además portaron cartulinas con mensajes como "Justicia para Marisela", "Más de tres mil asesinatos" y "Si no pueden, renuncien".

Escobedo recibió el jueves pasado un disparo en la cabeza cuando se movilizaba frente a la sede del gobierno chihuahuense para protestar contra la impunidad en torno al asesinato de su hija Rubí Marisol Frayre Escobedo, cuyo presunto homicida fue puesto en libertad por los jueces.

La mujer había encabezado diversas marchas y protestas en Ciudad Juárez y en Chihuahua capital para exigir al gobernador que se hiciera justicia en el caso del asesinato de su hija.

El presunto homicida Sergio Barraza Bocanegra había sido detenido el pasado 30 de abril, sin embargo fue puesto en libertad al poco tiempo. Hace unos días se suspendió a los tres jueces de Chihuahua que dictaron su liberación.

En la ciudad de Chihuahua han sido colocadas más de 700 veladoras en poco menos de una semana frente al Palacio de Gobierno, en donde cayó el cuerpo sin vida de la activista.

Organizaciones civiles han decretado que todos los días en punto de las 11 de la mañana estarán presentes en señal de protesta por la muerte de Marisela Escobedo.

Los activistas en el estado norteño de Chihuahua se muestran vulnerables ante los asesinatos del narcotráfico y los abusos de las fuerzas federales, ya que en los últimos dos años han sido asesinados por lo menos cinco, incluyendo el reciente caso de Marisela Escobedo.

Chihuahua es el estado más violento de México y tan solo en Ciudad Juárez han ocurrido 3.100 asesinatos en lo que va de año, con un promedio de nueve homicidios por jornada.

EFE
23/12/2010

domingo, 19 de diciembre de 2010

MARISELA ESCOBEDO, VÍCTIMA DE LA INDOLENCIA Y EL CINISMO…

Chihuahua: tristeza, rabia, impotencia…

Solidarias, enardecidas, muchas activistas sociales acudieron en la capital de Chihuahua al funeral de la madre que durante dos años señaló al asesino de su hija, la adolescente Rubí Marisol, sin que nadie escuchara su clamor de justicia. La tardía destitución de tres jueces negligentes que habían puesto en libertad al homicida no calma la indignación generalizada...

Domingo, 19 de Diciembre de 2010

CHIHUAHUA, CHIH.- Las coronas de flores llegaron al Palacio de Gobierno del estado el viernes 17 y fueron colocadas en la fachada. Una veladora encendida en la banqueta, frente a la puerta donde entra el gobernador, daba cuenta del asesinato ocurrido ahí en la víspera. Decenas de ciudadanos indignados lloraban su rabia y su tristeza. Un grupo de mujeres vestidas de negro hacían guardia de honor en la plaza ubicada frente al palacio; justo en la Cruz de Clavos donde se suma y se llora cada nuevo feminicidio.

Esta vez no agregaron a la lista a una de sus hijas desaparecida sin rastro, o una cuyos restos fueron encontrados en un terreno baldío después de haber sido violada y mutilada. Ésta llevaba el nombre de Marisela Escobedo Ortiz, una mamá valiente que se dedicó dos años a exigir castigo al asesino de la más pequeña de sus hijos, Rubí Marisol, de 16 años, y cuya última decisión fue plantarse en las narices del gobierno hasta que detuvieran al homicida que ella ya tenía ubicado.

"No me voy de aquí hasta que no detengan al asesino", advirtió Marisela cuando tendió su campamento en la Plaza Hidalgo de Chihuahua, frente al despacho de gobierno y la Procuraduría Estatal de Justicia, y que tapizó el parque con las fotos del homicida: Sergio Rafael Barraza, y con mantas que cuestionaban por qué la justicia nada más sirve a los poderosos (¿por qué encontraron en cuatro meses al asesino del sobrino del gobernador y en 15 días a los del hermano de la ex procuradora?, se preguntaba).

MENSAJES DE AMOR

Marisela también colgó tendederos con mensajes de amor hacia la joya preciosa que le arrebataron, como el que incluye fragmentos de su biografía: Era una bebé hermosa y saludable, juguetona y alegre, tierna y dulce como una muñequita con su vestidito de terciopelo azul (…) bella y radiante como capullito en flor (…) a los 14 años con sus ilusiones y sueños de adolescente conoció un hombre y le entregó su corazón de niña (…) Rubí Marisol procreó una bebé con él, tenía sólo 15 años y el amor por su hijita era algo que todos podían ver (…) la vida que vivió con ese hombre acabó el amor que ella le tenía, quiso dejarlo, alejarse, ¡salvarse! Por unos días se escapó de él. ¡Lo intentó!

El jueves 16 llegó al campamento donde estaba Marisela un sicario y la persiguió hasta las puertas del palacio, donde le disparó a quemarropa. La difunta fue velada simbólicamente el viernes 17. "No se puede descartar ninguna línea de investigación, incluida la de un crimen de Estado, pues Marisela no iba a parar", decía la circular firmada por el Centro de Derechos Humanos de las Mujeres y Justicia para Nuestras Hijas, las organizaciones que coadyuvaban en el caso de Rubí. La gente congregada coreaba a gritos "¡Ni una más, ni una más!".

DE ENFERMERA A DETECTIVE

Marisela Escobedo era un alma serena, una enfermera jubilada y alegre que disfrutaba la compañía de sus cinco hijos y de sus nietos, hasta que se percató de que Rubí Marisol, su hija quinceañera, que se había obstinado en casarse con su novio y se estrenaba como mamá, tenía problemas en su matrimonio.

"El hombre la tenía controlada, escondida, no quería que me le acercara, le decía que yo le metía ideas de que ella estudiara. Cuando yo la buscaba, él comenzaba a contradecirse, hasta que un día me dijo que ella lo dejó. Yo sospechaba que algo estaba mal y puse el reporte a la Unidad de Personas Extraviadas", narró a Proceso en junio pasado la propia señora Escobedo.

Ese mes la señora expuso su caso al enviado de la oficina de la ONU para los Derechos Humanos, Alberto Brunori: "Me tuve que ir a vivir al Departamento de Personas Ausentes para que la procuraduría me hiciera caso. Hice la investigación, recabé datos. Contra lo que siempre ocurre, logré comprobar quién es el asesino, pero los jueces lo dejaron en libertad y nos devastaron, nos aniquilaron. Ahora vivimos con miedo".

El diplomático italiano se conmovió con su testimonio.

De ama de casa, Marisela se convirtió en investigadora. Rastreó los escondrijos del asesino: la primera vez que lo encontró lo llevó a juicio, logró que confesara su crimen y dónde dejó los restos de Rubí, pero eso no le valió para que los tres jueces del nuevo Sistema de Justicia Penal lo consideraran culpable. Lo absolvieron por "falta de pruebas". La segunda vez que la señora lo ubicó, en Fresnillo, Zacatecas, la policía local lo dejó escapar y la procuraduría de Chihuahua tampoco mandó a tiempo la orden de aprehensión; la tercera, hace unas semanas, ya nadie –ni siquiera el nuevo gobernador, César Duarte– la quiso escuchar.

"Mi madre siempre buscó por lo legal, por lo bueno, porque mucha gente nos ofreció sus servicios para hacernos ‘trabajitos’ contra el hombre que mató a mi hermana, pero mi mamá siempre tenía confianza en que la justicia lo iba a resolver", relató, dolido, Juan Frayre Escobedo, el hijo mayor de Marisela, mientras esperaba con sus tres hermanos y sus tíos el cadáver de su mamá para enterrarla en Juárez.

Enseguida de él desayunaba su sobrina de dos años, la hija de Rubí, la chiquita a la que Marisela trató como si fuera su sexta hija, quien era su compañera inseparable, que estuvo presente en la plaza al momento de su asesinato. La niña se ve tranquila.

NO PUDO GUARDARLE LUTO

"Mi mamá no pudo guardarle luto a mi hermana, siempre andaba de arriba pa’bajo, de un lugar a otro. En junio, en la caminata que hicimos, llegamos a Fresnillo, Zacatecas, y nos enteramos de que ahí andaba el asesino, pero cuando convencimos a los policías de que lo capturaran, diciéndoles que la recompensa era de 250 mil pesos, ya cuando llegaron lo vimos correr por la azotea. Y todavía la procuradora (Patricia González) dijo que mi mamá lo había inventado.

"Y una tercera vez lo volvimos a ubicar, la semana pasada mi mamá ingresó a un evento del gobernador (Duarte) y se presentó. Expuso en público por qué estaba ahí, y él se molestó, le dijo que no traía datos consistentes. Ella decidió entonces quedarse a dormir afuera del palacio el tiempo que fuera necesario hasta que la tomaran en cuenta", comenta el hijo, y comienza a llorar al ver en la televisión las imágenes que los noticiarios muestran sobre su madre.

Entre las imágenes que repitieron los noticiarios están las que captó la cámara de seguridad en las que se ve cuando el asesino se baja de un auto blanco compacto y se dirige a ella y la encañona, pero se le encasquilla la pistola. Ella trata de defenderse, cruza la calle y corre a las puertas del palacio de gobierno, él la persigue y le dispara en la cabeza. Ella muere a las puertas de la casa de gobierno; a unos metros de la procuraduría. Nadie interviene.

En el lugar queda el tendido de mantas de amor hacia su hija y en las que exigía la destitución del trío de jueces que exoneraron al asesino.

El hijo de Marisela, acompañado por sus hermanos, cada tanto hace pausas en la entrevista. Sobre todo cuando en los noticiarios aparece el gobernador Duarte, quien anuncia que –ahora sí– pedirá la destitución de los jueces corruptos y –ahora sí– atrapará al asesino.

La destitución se concreta el viernes 17, y aunque "el gobernador dice que habrá un proceso de desafuero para los jueces que propiciaron la impunidad, faltan los otros culpables: los ministeriales que no llevaron a cabo las pesquisas; la unidad para personas desaparecidas también falló, y también la comisión interinstitucional que se creó para ver su caso", señala Lucha Castro, directora del Cedhem y abogada coadyuvante en el caso de la adolescente.

La familia de Rubí Marisol considera que el sicario que mató a Marisela no fue enviado por Sergio Barraza, el asesino confeso de Rubí, sino que viene de altas esferas.

"Ese tipo qué se iba a arrimar acá, si lo que quería era esconderse. Mi mamá ya estaba presionando mucho al gobierno, evidenciando que no hacen nada, evidenciando que las tres veces que ubicamos su paradero no quieren detenerlo. Por eso le hicieron esto: sabían que ella no se iba a ir de ahí y que sólo iba a dejar de buscar si la mataban", expresa Juan, el hijo mayor de Marisela.

LUCHA CONTRA IMPUNIDAD

La gente congregada el viernes 17 en la plaza de armas de Chihuahua para la ceremonia fúnebre tenía algún recuerdo de Marisela: para unos era la mujer que todos los días marchaba de la Subprocuraduría de Justicia a la Ciudad Judicial, empujando la carriola de su nieta, en una protesta silenciosa en busca de justicia; la que recorrió el país a pie, y que en su viaje de Ciudad Juárez al Distrito Federal iba entregando pósters del yerno homicida, dando conferencias de prensa sobre el caso y preguntando en cada delegación de la PGR y de las procuradurías si hasta ahí había llegado alguna notificación de captura al homicida; la que exigía al Ministerio Público que le pagaran los gastos por hacer el trabajo que correspondía a ellos; la que acampó con otras mamás en el Hemiciclo a Juárez, de la Ciudad de México, y pidió audiencia con el presidente Felipe Calderón y con el procurador Arturo Chávez Chávez, quienes nunca la recibieron; la que aguó la despedida del gobernador Reyes Baeza y cuya presencia disgustaba a su sucesor, César Duarte.

DISCURSO SORPRESIVO

Entre los discursos del viernes 17 sorprendió el de un muchacho que se presentó como Eduardo Frayre, hijo de Marisela. Él dijo: "Quiero decir al señor Duarte que se dice gobernador que no sirven para nada, que aquí no hay gobierno; sólo veo muros y piedras… Ahí está la sangre de mi mamá, la acabo de tocar. Y mi mamá, gracias a Dios, ya está bien: con mi hermana. ¡Quiero que recuerden este 16 de diciembre como el día de la señora que luchó por la Justicia; será recordado (también) como el día del gobierno inepto!"

Entre los aplausos se escucharon gritos pidiendo que el gobernador saliera de sus oficinas. "¡Que dé la cara Duarte, que salga!"

Muchos de los presentes lloraron, en especial unas mujeres vestidas de luto que minutos después hicieron guardia de honor alrededor de la Cruz de los Clavos y que agregaron el nombre de Marisela junto al de Rubí y al de centenas de nombres de mujeres asesinadas.

Vestidas de oscuro, las mujeres se decían familiares de la difunta. Su parentesco no era biológico, las hermanaba la tragedia; ellas son otras madres que buscan a sus hijas, unas asesinadas, otras desaparecidas; todas en la sala de espera de la justicia que nunca llega.

"Los asesinos de todas nuestras hijas siguen libres. Como nos matan y no pasa nada, siguen asesinando sin temor. Y estoy segura que no los agarran porque gozan de la protección de la autoridad", dijo entre llantos Norma Ledezma, mamá de Paloma Escobar, la joven de 16 años asesinada hace ocho años en esta ciudad y fundadora de la organización Justicia para Nuestras Hijas. (APRO)

Por Marcela Turati

sábado, 18 de diciembre de 2010

Ciudad Juárez: incendian maderería de esposo de Marisela Escobedo

Poco antes de las 9 de la mañana los agresores llegaron al negocio, ubicado en la colonia Cuesta, donde rociaron gasolina y 'levantaron' al hermano del dueño de la maderería.

Miroslava Breach Velducea, corresponsal
Publicado: 18/12/2010 13:36

Chihuahua, Chih. Un negocio de maderas, propiedad del esposo de la señora Marisela Escobedo, asesinada el jueves, fue quemado esta mañana en Ciudad Juárez y uno de sus copropietarios levantado por un comando armado.

La fiscalía general del estado, confirmó que de acuerdo a los primeros reportes, un grupo armado llegó hasta el negocio ubicado en la colonia La Cuesta, y le prendió fuego al inmueble rociándolo con gasolina.

La empresa, denominada Maderas y Materiales Monge, ubicada en las calles Oscar Flores y Sierra Madre del Sur, en la colonia La Cuesta, es propiedad de José Monge Marroquín, esposa de Marisela Escobedo y durante el ataque fue levantado su hermano y socio, Arturo Monge Marroquín.

En el incendio se reportaron pérdidas totales.

El ataque fue perpetrado esta mañana, cuando los restos de la activista Marisela Escobedo Ortiz estaban siendo velados por sus familiares en una funeraria de Ciudad Juárez, donde la policía única del estado, montó vigilancia permanente.

El vocero de la fiscalía general del estado, Carlos González, dijo que hasta el momento, con los datos que se tienen no se puede establecer que tanto el incendio como el levantón de uno de los propietarios del negocio de maderas incendiado, tengan relación con la muerte de la señora Escobedo.