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sábado, 19 de noviembre de 2011

AMLO visita La Laguna

FABIOLA P. CANEDO/ EL SIGLO DE TORREÓN/ TORREÓN

Andrés Manuel López Obrador llegó esta mañana a Torreón para sostener reuniones con el Movimiento por la Regeneración Nacional (Morena) y evaluar el trabajo de organización que se realiza con el objetivo de cambiar al país.

López Obrador dijo que la falta de empleo y la inseguridad son males que se nutren mutuamente, por lo que se deben atender las causas de ambos.

El candidato de la izquierda a la Presidencia de la República dijo que, a diferencia de la contienda anterior, llega al 2012 con una mejor organización, pues tiene cinco años trabajando con la gente, desde la base, para construir Morena.

Dijo que la única forma de que las cosas mejoren en el país es con la participación democrática "para sacar a México de la decadencia en la que se encuentra".

López Obrador dijo que la falta de empleo y la inseguridad son males que se nutren mutuamente, por lo que se deben atender las causas de ambos.

"Sí se puede garantizar la tranquilidad y la seguridad pública", dijo.

Se pronunció por el retiro del Ejército de las calles y la profesionalización de las Policías.

martes, 4 de octubre de 2011

Morena

René Drucker Colín


El pasado domingo 2 de octubre, fecha emblemática de la vida nacional, dio arranque otro movimiento social, que espero que en el futuro histórico de México sea el evento que haya marcado el principio de la futura transformación del país. Morena o Movimiento de Regeneración Nacional, que encabeza Andrés Manuel López Obrador, se conformó este 2 de octubre como asociación civil, con un consejo consultivo repleto de destacadas personalidades de la vida nacional, una gran mayoría intelectuales y académicos y un comité ejecutivo compuesto por 16 mujeres y hombres representantes de diversos sectores, que tienen que ver con las variadas actividades que conforman la vida nacional, como economía, derecho, educación, medio ambiente, salud, energía, ciencia y tecnología, etcétera.

Tres cosas importantes me gustaría resaltar sobre este evento del 2 de octubre. Lo primero es que el Auditorio Nacional, donde se llevó a cabo el evento y donde caben 10 mil gentes, fue totalmente insuficiente, pues cientos más quedaron sin posibilidad de ingresar. También, a diferencia de los eventos organizados por el PRI y el PAN y algunos suspirantes a jefe de Gobierno del Distrito Federal, no se vieron por ningún lado los camiones que éstos usan para acarrear a sus huestes, ofreciéndoles migajas a cambio de su presencia o asistencia.

La gente que acudió fue porque quiso, estaba ahí por estar convencida de que este movimiento representa la posibilidad de algún cambio en la conducción del país, que va a permitir un futuro más halagüeño para nuestros jóvenes y las clases más desprotegidas. Estaba ahí porque ve en este esfuerzo, se que inicia de manera organizada, un camino abierto para el futuro y hacia la esperanza de un mejor país para todos. Lo segundo importante, y diría yo excepcionalmente positivo, es que dentro de los miembros que conforman el consejo consultivo y el comité ejecutivo no hay políticos. A lo que me refiero –pues todos hacemos política constantemente– es que no hay personas que vivan de la política. Quizás alguno fue o tuvo alguna vez algún cargo político, pero los que estamos no tenemos ningún cargo oficial en las estructuras políticas del país. Eso es estupendo, pues con el enorme desprestigio que tiene hoy día la clase política mexicana y el poco interés que tienen (salvo el de quedarse en la nómina) sobre trabajar para lograr las metas de mejorar las condiciones que hoy imperan en el país, el no tenerlos dentro de estos puestos clave de Morena AC, más que garantizar que por lo menos el esfuerzo honesto y desinteresado tendrá amplia cabida en el movimiento. Esto de por sí ya es un avance. Ya tendrán los profesionales de la política su oportunidad de sumarse a un movimiento social que demandará de ellos el compromiso que pocos a la fecha han cumplido, el de trabajar para el país y no para sus intereses pequeños y mezquinos, y si no cumplen, fuera se quedarán. El tercer punto que me parece importante destacar es que, por primera vez en un movimiento social de orden político, se da cabida a la ciencia y la tecnología a un nivel equivalente a las otras actividades o ramos de la vida nacional. Esto me da una enorme esperanza que de llegar este movimiento al poder en las elecciones de 2012, por fin este rubro tan importante para el país finalmente tendrá el espacio no sólo que se merece, sino que podrá demostrar con creces su contribución al desarrollo nacional.
Yo me permito felicitar a Andrés Manuel López Obrador por su esfuerzo inagotable para empujar este movimiento social y ampliar mi felicitación a los miles de mexicanos que han dado y darán su tiempo y compromiso para que el año próximo la esperanza del cambio se vuelva tangible para todos. El 2 de octubre se volverá doblemente emblemático en julio de 2012.

Morena y las encuestas

MIGUEL ÁNGEL GRANADOS CHAPA

PLAZA PÚBLICA


Se realizó el domingo en el Auditorio Nacional la asamblea constitutiva de una singular agrupación, el Movimiento de Regeneración Nacional, Morena. Al encabezar el acto Andrés Manuel López Obrador, su constructor y dirigente principal, reveló las peculiaridades y contradicciones de una organización hecha a mano (y a pie), no sólo con sentido electoral, pero que está lista para participar en los comicios presidenciales venideros.

No hay duda de que ningún movimiento en torno de ningún candidato o aspirante a suceder a Felipe Calderón contiene la potencia que se conoce en el Morena y de que se percibió una alegre porción anteayer. No es imposible convocar a diez mil asistentes a reuniones en el Auditorio Nacional. Lo hicieron en septiembre pasado el presidente de la república y el jefe del gobierno del Distrito Federal, abusando ambos de la libertad propagandística que otorga un mal dibujado propósito de evitar los personalismos pagados con recursos del erario. El hito, por lo tanto, no consiste en la pletórica asamblea congregada por López Obrador, sino en la valiosa heterogeneidad de su movimiento: el domingo, por un lado, acudió una muestra de las multitudes (cuatro millones dice su dirigente) que integran el Movimiento. Por otro lado, fueron presentados los consejos ejecutivo y consultivo. compuestos en su mayor parte de mexicanos excepcionales que entregan su tiempo y su energía a un proyecto en cuya confección han participado también muchos de ellos No son políticos a la antigua usanza, de los que se acomodan "picando piedra" es decir haciéndose un lugar cerca del candidato presidencial para que éste los coloque en posiciones de gobierno a la hora del triunfo. Este es un extremo tan lejano en este momento, que pecarían de ingenuos quienes se aproximaran con sus talentos y experiencias en pos de una chamba en Morena. Allí, en el sentido laboral de la expresión, no hay vacantes, aunque haya espacio para todas las personas que estén convencidas de que es inadmisible la situación actual de México y de que es posible modificarla.

Morena es un abigarrado conjunto de fuerzas y de expresiones. No todos sus integrantes son ciudadanos hasta ahora ajenos a la política. Hay en ese movimiento miembros de los partidos que apoyaron en 2006 a López Obrador. Es posible esa doble militancia porque Morena no es una organización con capacidad para presentar candidatos, aunque sí para hacerlo en elecciones como lo hará encargándose de la organización y vigilancia de los próximos comicios, según convenio que incluyó al PRD, el más renuente de los tres partidos mencionados.

Morena corresponde a una antigua concepción de López Obrador, creyente desde siempre en la participación directa de la gente en sus propios asuntos. Desde joven administrador pública en La Chontalpa, hasta la conversión del PRD en un movimiento capaz en 1997 de obtener triunfos que modificaron el funcionamiento de la república (una mayoría opositora en la Cámara de Diputados, y el gobierno capitalino). Logró también encabezar la oposición más permanente a una elección tenida como fraudulenta) y ha salido con la gente a la calle en contra de la desnacionalización de Pemex (que se frenó entre otros factores por esa movilización).

Distante y aun opuesto a la dirección de su propio partido, ahora López Obrador está a la cabeza de un Morena susceptible de actuar en refuerzo de partidos políticos, sin López Obrador. Deliberadamente se ha dejado en la penumbra, o ni siquiera se han pactado, los mecanismos que hagan práctica la fórmula que han pactado López Obrador y Marcelo Ebrard: será, de entre ellos, candidato quien esté mejor situado en las encuestas.

Así llanamente hablando, la fórmula es absurda. Los sondeos de opinión pública actúan en una realidad virtual, mientras que la decisión de quién sea el candidato de la izquierda tiene que adoptarse en la realidad real, la de la gente que votará conforme le satisfaga un líder o un partido. No objeto la investigación demoscópica como instrumento para percibir algunos rasgos de esa realidad real. Lo que digo, en el caso particular concreto de las encuestas que escogerán entre López Obrador y Ebrard, es que dejarán en la inmovilidad a todo un movimiento, cuyos miembros están listos para actuar y no podrán hacerlo, en espera de que el azar les permita ser escogidos para contestar un cuestionario y de ese modo influir en el resultado, que ha de pasar por la mediación de los sondeadores.

El azar es realmente azaroso. Aunque desde que cundieron los sondeos electorales he tenido un domicilio fijo, soy titular de por lo menos dos número telefónicos, el de mi oficina y el de mi casa, y ahora el de un móvil y, hasta hace poco al menos, era un activo participante de la vida callejera, jamás me he topado con quien realice una encuesta. Jamás se me ha preguntado mi preferencia electoral. Y supongo que esta peculiar, y a mi juicio extraña marginación, le ha ocurrido a millones de personas. ¿Pueden unos partidos y unos aspirantes confiar su destino en este azaroso azar?

La exposición al público, lo que no puede hacerse sino a través de los medios, es factor, dicen los expertos para contar entre las preferencias electorales. Si eso es verdad, ¿tenía Ernesto Cordero una presencia en los medios como secretario de Hacienda menor que la muy desordenada que se aprecia hoy? ¿Y es únicamente esa exposición pública la que lo hace crecer en las preferencias como se dice que está ocurriendo?

Tengan cuidado con las encuestas, todos. Pueden ser desdichadas.

lunes, 3 de octubre de 2011

Se declara listo AMLO para ser candidato en elecciones de 2012

Sólo si tengo respaldo de fuerzas progresistas, dijo al constituirse Morena como asociación civil.

Alma Muñoz y Enrique Méndez
Publicado: 03/10/2011 10:02

México, DF. Andrés Manuel López Obrador afirmó que está preparado para ser candidato presidencial, si la encuesta de las izquierdas lo favorece, como “también estoy preparado para volver a ganar a la mafia del poder y, lo que es más importante, para encabezar la transformación del país”, porque “líder no va a faltar”.

En el contexto de la constitución formal del Movimiento de Regeneración Nacional (Morena) como asociación civil, advirtió que aunque esta organización va más allá de lo electoral, “no podemos dejar pasar la oportunidad que se nos presentará con motivo de las elecciones presidenciales de 2012”, y aplicarse a fondo para despertar conciencias.

Como parte de esa postura, ratificó en el Auditorio Nacional su decisión de que el candidato presidencial de Morena será quien esté mejor posicionado –de entre él y Marcelo Ebrard– en las encuestas que realicen las izquierdas en noviembre.

“Ya sé que muchos de ustedes me apoyan, pero también con toda claridad y franqueza les digo: no podré ser candidato si no cuento con el respaldo de las fuerzas progresistas del país. Jamás pasaría por encima de mis ideales y principios, que es lo que estimo más importante en mi vida. Es un asunto de honestidad y congruencia. En su momento se va a resolver y lo vamos a hacer de cara a ustedes”, declaró

Esta definición de López Obrador provocó el inicio de un coro entre los casi 10 mil asistentes: “¡Obrador, Obrador! ¡Presidente, presidente! ¡Es un honor estar con Obrador!”

Tal respuesta de los simpatizantes provocó que incluso el notario público 128 del Distrito Federal, Sergio Navarrete Mardueño, al levantar las fojas donde quedó asentada la constitución del movimiento como asociación civil, exclamara: “¡Ésta es la escritura constitutiva de un movimiento que nos va a devolver la dignidad como mexicanos! Señoras y señores, simplemente soy un notario. No vine a dar discursos, pero sí les digo que el honor lo tenemos que recuperar. Que nuestro nombre debe ser respetado por grandes, medianos y chicos, como nosotros vamos a respetar el de ellos”.

El notario se ganó con ello la última ovación de la ceremonia.

Antes, López Obrador explicó que ésta, la primera asociación civil que dirige, es consecuencia del “fraude” electoral de 2006 –pasando por la Convención Nacional Democrática, el “gobierno legítimo” de México, el Movimiento nacional en defensa del petróleo, la soberanía y la economía popular– y cinco años de resistencia civil pacífica, con múltiples recorridos por el país, estado por estado, municipio por municipio y distrito electoral por distrito electoral.

Dio a conocer la integración provisional de los órganos de dirección del movimiento, que permanecerán hasta que pasen las elecciones presidenciales de julio de 2012, se realicen asambleas estatales y se convoque a un congreso nacional en noviembre del próximo año, para definir el futuro del Morena:

Tendrá un consejo consultivo conformado por 84 destacados ciudadanos, escritores, intelectuales, científicos, académicos, empresarios, líderes sociales, periodistas, politólogos, economistas y artistas, y un comité ejecutivo integrado por 17 especialistas en diferentes áreas, entre los cuales están sus más cercanos colaboradores. Destaca la incorporación de René Drucker Colín como responsable de ciencia y tecnología; Elena Poniatowska, de arte y cultura, y el ex presidente de la Suprema Corte de Justicia de la Nación Genaro Góngora Pimentel, como responsable de justicia, legalidad y gobierno.

Acotó que el Morena tiene representantes estatales y distritales, y que su soporte fundamental son los protagonistas del cambio verdadero, los representantes del gobierno legítimo y los miembros de los comités seccionales y municipales. “Ellos constituyen el poder social y tienen la facultad de decidir sobre la forma de dirección y las estrategias del movimiento”, expuso.

López Obrador subrayó que en el Morena no existe un pensamiento único, sino pluralidad y coincidencia en transformar la vida pública de México. Reiteró su llamado a construir un nuevo pacto social, donde realmente se respeten la Constitución y las leyes, y se resuelvan los principales problemas que aquejan al país. “Si no hay un cambio de régimen no será posible detener el proceso de degradación progresiva que padecemos”, resaltó.

“Tengamos presente –dijo– que quienes se creen los dueños de México son los principales responsables de la tragedia nacional y están decididos a mantener, a costa de lo que sea, el régimen caduco de opresión, corrupción y privilegios.

“Es evidente que quieren perpetuarse en el poder, mediante el truco de la supuesta alternancia entre el PAN y el PRI, cuando en realidad se trata de más de lo mismo... ¿O alguien duda que Enrique Peña Nieto es el candidato de esta minoría encabezada por (Carlos) Salinas de Gortari, cuyo principal instrumento de dominación son los medios de comunicación, y en particular Televisa?”

Reconoció que no es sencillo lograr el propósito de transformar a México, porque no sólo se trata de enfrentar a un candidato o a un partido político, “sino derrotar en buena lid y de manera pacífica a un grupo de intereses creados muy poderosos”.

Advirtió que de triunfar su movimiento en 2012, “nadie será perseguido o desterrado. Buscamos justicia, no venganza. No nos mueve el odio, sino el amor al prójimo y a la patria. Lo que queremos es que el gobierno deje de estar al servicio de una minoría y represente de verdad a todos los mexicanos.”

Aunque Morena aún no termina de consolidarse, hasta ahora cuenta con 2 mil 217 comités municipales y 37 mil 453 seccionales, integrados por 179 mil dirigentes y por cuatro millones de inscritos “como protagonistas del cambio verdadero, y todos los días miles de personas se están apuntando o adhiriendo”, aclaró.

El ex candidato presidencial sostuvo que se trata de un movimiento amplio, plural e incluyente, donde participan ciudadanos de todo tipo, sin distingo: indígenas, campesinos, pescadores, obreros, trabajadores independientes, maestros, estudiantes, profesionistas, artistas, comunicadores, artesanos, campesinos, intelectuales, científicos, comerciantes y empresarios; lo mismo católicos, evangélicos de todas las denominaciones, creyentes de otras religiones y libres pensadores.

La ceremonia en el Auditorio Nacional se prolongó alrededor de 90 minutos. Se inició con un minuto de silencio en homenaje a los estudiantes asesinados el 2 de octubre de 1968, y con la definición que del Morena hizo Claudia Sheinbaum como “orgulloso heredero de los jóvenes del 68, y muchas otras luchas por la reivindicación de la libertad frente al autoritarismo y la intolerancia”.

A 43 años de esa masacre estudiantil, la escritora Laura Esquivel –primera oradora– dijo que aquella fecha engendró en nuestro pueblo el autoritarismo inmisericorde, ciego y carente de palabra, y que el Morena es un paso más para superar “el caos, la mentira, la manipulación y el odio que generó el fraude electoral de 2006”.

Después, el neoleonés Fernando Turner, en nombre de “miles de pequeños y medianos empresarios que luchan por generar riqueza y empleo”, señaló que la lucha es por hacer realidad los sueños de cada persona, “sin estorbos de un gobierno ineficaz y sin monopolios que encarecen bienes y servicios paralizando la inversión”.

En representación de los jóvenes habló Luisa María Alcalde Luján.

domingo, 2 de octubre de 2011

AMLO registra su Morena como asociación civil, ante 100 mil

Tres oradores participarán antes que el tabasqueño, en el evento desarrollado en el Auditorio Nacional


domingo, 02 de octubre de 2011


A fin de encabezar la asamblea constitutiva del Movimiento de Regeneración Nacional (Morena) como asociación civil, Andrés Manuel López Obrador ingresó al filo de las 11:00 horas de este domingo al Auditorio Nacional.

En el lugar se reúnen unas 100 mil personas para presenciar el acto de constitución de dicha asamblea, donde participarán tres oradores antes del mensaje de López Obrador y después iniciará la ceremonia en la que un notario público dará fe de la asamblea constitutiva.

lunes, 15 de agosto de 2011

Hoy el Morena representa más que los partidos de izquierda

Proyecto Alternativo de Nación

Se equivocaron al pensar que nuestro movimiento no tendría futuro: AMLO
Dentro del PRD las bases están con nosotros; sus dirigentes tienen el cascarón

Rosa Elvira Vargas
Enviada
Periódico La Jornada
Lunes 15 de agosto de 2011, p. 2

Fortín de las Flores, Ver. La idea de crear un movimiento nacional ciudadano al margen de los partidos que impulsaron su candidatura a la Presidencia en 2006 surgió en Andrés Manuel López Obrador durante el plantón de Reforma. “Pensé que los dirigentes (del PRD, sobre todo) no iban a aguantar ni a resistir las presiones del gobierno y que nos traicionarían. Por eso rechacé ser coordinador del Frente Amplio Progresista y en buena medida por eso acepté la ‘presidencia legítima’. Sabía que nos darían la espalda, como sucedió.”

Convencido de tal razonamiento, hoy encara a sus compañeros en ese viaje político: se equivocaron al pensar que lo nuestro no tendría futuro, que no aguantaríamos la andanada del régimen y que les convenía más deslindarse de nosotros, como lo hicieron y lo siguen haciendo. Se equivocaron porque hoy Morena (Movimiento de Regeneración Nacional) representa más que esos partidos de izquierda.

Afirma tajante: dentro del PRD, las bases están con nosotros. Sus dirigentes tienen los aparatos, el cascarón, pero Morena tiene vida propia.

Se trata de un esfuerzo que, dice, ha costado mucho, y en pos del cual prácticamente no se ha detenido un solo día en estos cinco años.

Ha recorrido el país completo varias veces e invirtió dos años en visitar los 2 mil 38 municipios de elección directa y los 418 oaxaqueños regidos por usos y costumbres, y en más de una ocasión ha encabezado mítines en las plazas públicas de casi todas las ciudades y pueblos de la geografía nacional.

Para esa labor política virtualmente no dispone de recursos económicos y a lo sumo recibe aportaciones de diputados del Partido del Trabajo, de Convergencia y acaso de algunos del PRD. Salva por avión sólo las grandes distancias entre el Distrito Federal y los estados lejanos señalados en su agenda, pero sobre todo se mueve por carretera.

Viaja para promover la conformación del Morena y no disimula su optimismo por esta organización. Será, asegura, la más importante en la historia de México, como no la ha tenido jamás ningún partido de izquierda en este país.

Su propósito, remacha, es construir un movimiento para transformar al país, para derrotar a la oligarquía en buena lid, de manera pacífica, establecer una verdadera democracia y enfrentar los grandes problemas nacionales. Prácticamente ya lo tenemos, ¡por eso no dejan de atacarme los voceros de la mafia del poder!

López Obrador habla con La Jornada en el bello Fortín de las Flores –conurbado a Córdoba– y detalla su proyecto político, habla de la tragedia nacional derivada de la violencia, evalúa su gestión al frente del Gobierno del Distrito Federal e incluso ofrece algunos datos sobre su ámbito privado.

Así, de las expresiones referidas a su labor en la ciudad de México sobresale el porqué se decidió no cobrar por el uso del segundo piso del Periférico: la gente ya paga impuestos.

Asimismo, y apenas en un paréntesis suelta algunas frases sobre sí mismo, pues un político no debe mezclar sus asuntos personales y públicos, más aun cuando se está tan expuesto.

López Obrador insiste en su determinación de no pelear ni responder a los líderes del PRD o a los políticos robaleros, expresión con la que alude a quienes, como el robalo –dice–, se mueven en dos aguas. Si peleo con ellos, le hago un favor a la mafia del poder. No contesto porque estoy trabajando en la construcción del movimiento, tengo esa responsabilidad.

Tampoco quiere confrontar al cardenal de Guadalajara, Juan Sandoval Iñíguez, de quien ahora se sabe, gracias a los cables difundidos por Wikileaks (en La Jornada), que solicitó en 2006 la intervención del gobierno de Estados Unidos en su contra, ni refutar al escritor Carlos Fuentes, quien hace unos días marcó su preferencia por la eventual candidatura presidencial de Marcelo Ebrard.

¿Qué debo decir más allá de respetar su opinión? Mi situación es muy difícil, porque cualquier cosa que yo diga ayuda a ciertos medios de comunicación a desacreditarnos.

No parece tratarse de un gesto de desinterés o ingenuidad, pues de inmediato acota: “Tengo la vista puesta en los 30 –para él, quienes conforman la oligarquía nacional–, pero con el rabo del ojo estoy viendo a los otros. Veo a aquellos sin dejar de fildear, como se dice en el beisbol”.

Y es precisamente en los jardines donde ubica las repercusiones del acto realizado el pasado 31 de julio por la corriente perredista Nueva Izquierda (los chuchos) para apoyar las aspiraciones de Ebrard Casaubón:

Es la más reciente manipulación de la clase dominante contra nosotros. Han empezado a decir que no respetaré el resultado del sondeo. Para empezar, en ninguna encuesta aparezco abajo en la pregunta de quién debe ser el candidato de las fueraza progresistas. Insisto: respetaré el acuerdo y será candidato el mejor ubicado. Pero el tema no es ése, sino que la mafia del poder y sus secuaces no quieren ver mi nombre en las boletas del 2012.

Por lo demás, apunta, Marcelo está en todo su derecho; es un buen amigo mío y lo considero un buen gobernante.

–Mucha gente se desespera. No ve evolución en su discurso, en sus propuestas…

–Lo primero es que no se acepta mi punto de vista y no se internaliza porque choca con esquemas mentales prestablecidos. A lo sumo, los más benévolos lo ven superficial, lo batean, como se dice en el argot. Y a los de mentalidad reaccionaria, les molesta.

Se olvida que a diferencia de un escritor o de un intelectual, un político tiene que repetir su discurso porque su objetivo es penetrar, formar, y más aún en las circunstancias actuales, donde no se garantiza el derecho a la información ni hay posibilidades de transmitir un pensamiento distinto porque los medios de comunicación están controlados por la clase dominante.

En este punto, López Obrador se solaza sobre las diversas denominaciones que podría dar a los poderosos. “Me gusta más llamarles mafia, porque generalmente el término se usa con las bandas del crimen, del robo, pero no cuando es para hablar de los delincuentes de cuello blanco. ¡Y son iguales!

Con mafia del poder caracterizo a un grupo que se ha apropiado de todo, que ha convertido lo ilegal en legal, ha llevado al país a la ruina, es responsable de la tragedia nacional, y ni siquiera por eso sus integrantes pierden respetabilidad.

La ausencia de espacios para difundir su movimiento en los medios masivos de información y los denuestos que éstos le dirigen constantemente son temas recurrentes en la entrevista.

–Decía Carlos Monsiváis que desde Francisco I. Madero nadie como usted había sido agredido con tanta saña en México.

–Posiblemente soy en este país el político más atacado. Está mal que hable de eso, pero no soy como me pintan, han creado un estereotipo.

–¿Ha permeado eso en la gente?

–¡Claro! Ellos tienen los medios de comunicación y pueden crear una imagen en función de los intereses que representan. Es impresionante cómo han manipulado mi manera de ser y mis actos.

“Pese a esta campaña, no han podido destruirme. Pero hay gente susceptible de manipulación, y aquí no me refiero a la gente humilde, sino a muchos incluso con posgrados, a los adictos, por ejemplo, a los noticiarios de Televisa. Ellos están más dispuestos a ser manejados que un campesino o un obrero aficionado a estaciones de radio como La Z o la Ke Buena.”

Para ubicar cómo se tergiversan sus acciones e iniciativas políticas, López Obrador habla de lo ocurrido en Iztapalapa en 2009, con Rafael Acosta, Juanito. “Se insiste en que lo impuse, cuando lo verdaderamente importante es cómo, en 15 días, la gente votó por él para lograr por esa vía la llegada de Clara Brugada, a quien realmente querían como jefa delegacional.

Entonces Televisa agarra el tema, me tilda de autoritario y da la vuelta al asunto verdadero: que la gente fue capaz de derrotar la imposición del tribunal electoral...

–¿Eso ocurrió también durante el plantón de Reforma? ¿Ubica a los críticos de entonces como quienes hoy aplauden a los indignados en España?

Foto: Carlos Ramos Mamahua
–¡Sí, son los mismos! Porque son muy falsos y manejan un doble discurso: aparentan ser demócratas sólo en tanto no se afecten sus intereses, su forma de pensar. Me acusan de intolerante, pero ellos lo son más. Durante el plantón llegaron a acusarnos de antidemocráticos, cuando ¡nos habían robado la Presidencia! Si no hubiésemos actuado como lo hicimos, se habría generado violencia.

–Sectores de izquierda todavía le reprochan no haber ido más allá.

–Hubo quienes pedían apretar más, casi tomar las armas, y otros, que claudicáramos. Hoy se dice: si López Obrador hubiese aceptado su derrota, estaría en los cuernos de la luna. Pero actué como lo consideré más adecuado.

“Pero me siento satisfecho. La violencia no hubiera resuelto el problema. Ahí está el ejemplo de Egipto: 800 muertos, y el resultado es una junta militar en el gobierno y una revolución traicionada.

No busco eso, sino una transformación auténtica. No se trata de quitar a uno para poner a otro igual o peor. Y sí, los efectos del fraude nos dañaron mucho en lo político.

–¿Qué país, qué sociedad quedó después de 2006?

–El fraude precipitó la crisis. Sin esa imposición, nosotros hubiéramos realizado los cambios necesarios, pero al contrario, con Felipe Calderón se mantuvo el mismo régimen, la política de saqueo y de corrupción.

“Por si fuera poco, hoy quieren (los autores del fraude) mantener el actual estado de cosas y no están dispuestos a cambiar. Actuaron de manera perversa porque no les importó y sigue sin importarles el país.

Buscan imponer a Enrique Peña Nieto; ya echaron a andar la operación de recambio. Como ya no les funciona el PAN ni les sirve Felipe Calderón, apuestan por el regreso del PRI, pero siempre con la idea de mantener el mismo régimen.

–Se le critica también no enfatizar en el tema de la violencia.

–Sí lo hago, pero no lo consideran. Insisten en el uso sólo de medidas coercitivas, y yo estoy en contra de eso.

“Mi planteamiento consiste en cambiar un modelo económico con crecimiento, empleo y atención a los jóvenes. Pero eso lo ven como algo colateral. Si me conceden algo de razón, dicen: ‘sí, sí, pero eso es a mediano plazo’. Al contrario, si se va en busca de los jóvenes y se acude a sus casas para anotarlos e incorporarlos al estudio y al trabajo, el resultado se verá de inmediato. Ellos son tentados a diario para asumir conductas antisociales. Nunca hay vacíos, siempre se llenan, y si el Estado no los rescata, optarán por el camino de la ilegalidad.

“El complemento a mi propuesta es impedir la corrupción y nombrar en las instituciones de seguridad a gente honesta, que no es el caso –yo no tendría en la Secretaría de Seguridad Pública a un Genaro García Luna–, y desde luego profesionalizar a la policía, pagarle bien.”

–Hace poco se recordaba que usted también propuso llevar al Ejército a las calles...

–Sí, pero mi idea de su participación en el combate al crimen organizado tenía una diferencia central: reformar la Constitución primero y tras una consulta nacional. Hoy, su actuación es totalmente ilegal.

–¿Qué solución propone?

–Para mí, 75 por ciento de ésta consiste en crear una atmósfera de progreso y bienestar, pues la paz y la tranquilidad son frutos de la equidad y la justicia. El resto se relaciona con el aparato judicial, con la coordinación y la perseverancia.

“Cuando fui jefe de Gobierno en el Distrito Federal, diariamente acordábamos, muy temprano, con el gabinete de seguridad. Veíamos lo sucedido en las 24 horas recientes y tomábamos medidas. Se crearon 70 coordinaciones para reproducir ese sistema a nivel territorial: se reunían todos los días el Ministerio Público, el jefe de la policía preventiva del sector y de las otras corporaciones, un enviado de la Secretaría de Gobierno, y estaban también las 70 mujeres designadas por el jefe de Gobierno para representarlo ahí.

Y dio resultado. Disminuimos los índices delictivos. En homicidios, el promedio era de dos diarios, y no puede haber cifra negra porque están las actas ministeriales. No había ajusticiamientos ni prácticamente asesinatos del crimen organizado aquí.

–¿Comparte la censura al gobierno federal por su estrategia ante este problema?

–Felipe Calderón lo ha hecho muy mal: no ha atendido las causas, y al encarar sólo los efectos del fenómeno actúa con la ineptitud e irresponsabilidad muy propias de la derecha. Hay una contradicción en ellos, pues aseguran ser cristianos, pero olvidan el amor a sus semejantes.

¿Calderón no advirtió el daño que causaría? ¿Cómo se lanzó a algo tan grave sin información, sin conocimiento de causa? ¿No sabía, o estamos ante una situación de irresponsabilidad extrema, que la delincuencia ya había penetrado a las policías municipales, estatales y federales? ¿No tenía un diagnóstico del tamaño del problema? ¿Ni siquiera sabía lo que iba a enfrentar?

López Obrador regresa al Morena, la tarea que hoy ocupa todo su tiempo e interés. Este movimiento no es únicamente para aspirar a los cargos públicos, no se agota en un proceso electoral, porque su objetivo es la transformación tajante de la vida pública, en la idea de que sólo ha habido tres en el país: la Independencia, la Reforma y la Revolución. Y nosotros queremos hacer la cuarta.

Con esa idea, trabaja para fundar comités en las 65 mil secciones electorales y afiliar a 4 millones de quienes llama protagonistas del cambio verdadero.

El próximo 2 de octubre el Morena se constituirá en asociación civil. Se construye con el esfuerzo de los ciudadanos progresistas. Hay ya dos millones de afiliados y será la organización social más importante de la historia nacional. Otras en el pasado han contribuido a transformar al país, pero, sin pretender compararnos, ésta se construye desde abajo. Ya operan comités en todos los municipios, y se han establecido 34 mil representaciones seccionales.

–Con todo, el Morena no se ve, no aparece en los espacios informativos...

–En efecto, en los sectores medios se desconoce lo que hacemos, porque los grandes medios electrónicos no nos escuchan. Ahí es donde más se nos ataca y esto hace mella en mucha gente.

A mí me pasa. Tengo que estar animando hasta a mis más cercanos, porque los confunden, los aturden, los desaniman.

Insiste en que sí hay salidas, en que podemos sacar adelante al país y que todos debemos participar y contribuir a que haya un cambio.

López Obrador no habla mucho de ello, pero uno de sus equipos, integrado por intelectuales, académicos, políticos en activo y otros ya retirados de la vida pública, analiza la realidad nacional e internacional y ha producido el primer proyecto alternativo de nación. Tiene además la asesoría de especialistas en materia económica y financiera, con quienes prepara sus propuestas en ese renglón.

Con eso, transmite su convicción: hay muchos mexicanos buscando opciones, alternativas. Por lo tanto, no se den por vencidos ni se depriman, pues si no luchamos, nuestros hijos nos pedirán cuentas.

Precisamente su insistencia en aplicar políticas específicas para quienes menos tienen se basa en las de corte social que impulsó cuando fue jefe de Gobierno de la capital del país.

–¿En ese periodo cómo se relacionó con la iniciativa privada?

–Nunca tuve problemas. No hay un solo empresario que pueda quejarse de maltrato, de falta de oportunidades o de que se le pidió dinero para construir o para invertir.

Al final de la conversación, López Obrador accede a hablar de sí mismo, sólo con respuestas cortas, puntuales: un dirigente político verdadero debe tener una doctrina, una ideología, una filosofía. No creo que sea bueno ventilar la vida personal ni mezclarla con la actuación pública.

Se autodefine como un luchador social, partidario de la justicia, y dice ser cristiano por lo que tiene que ver con la vida de Jesús, más allá de las denominaciones religiosas.

Tres grandes pasiones hay en la vida de Andrés Manuel López Obrador y las confiesa: amor a sus semejantes, amor a sus hijos y a su familia… y el beisbol.

sábado, 26 de marzo de 2011

Morena: se dan clases de tejido... social

Desfiladero

Jaime Avilés

Para transformar el país, el pueblo necesita tomar el poder. Para tomar el poder, tiene que reunir 25 millones de votos en las elecciones del 1º de julio de 2012. Para lograr esa meta, deberá triunfar en la mayoría de las 65 mil casillas (o secciones electorales) que el IFE instalará ese día. Para alcanzar la victoria en la casilla que nos toque, hay que ponernos a trabajar desde ya.

Ante todo, es indispensable contar con una credencial de elector. ¿Usted ya posee la suya? Pues cuídela: cuando no la use guárdela bajo siete llaves. Es una herramienta de trabajo, pero también un arma para derrotar al crimen organizado (Salinas + Calderón + las televisoras + la oligarquía mexicana y española) por la vía pacífica.

En la parte baja de su credencial busque el número de la “sección” (o casilla) donde votará el mero día. Localice en Internet el mapa del territorio que abarca esa sección; hable con los amigos, parientes y conocidos que vivan dentro de ese perímetro e invítelos a formar un comité coordinador, y organícense todas y todos para ir, casa por casa, cuadra por cuadra, manzana por manzana, edificio por edificio, haciendo contacto con otras personas que estén hartas de Calderón, del PRI, del PAN, del PRD y del desempleo, la carestía y la violencia, para invitarlas a sumarse a la lucha.

Ahora bien, preguntarán con justificado escepticismo, ¿luchar para qué? Bueno, para ganar la Presidencia y la mayoría en las cámaras de Diputados y Senadores: si queremos evitar que el país termine de desbaratarse, nos urge un presidente que tenga amplio respaldo popular y un Congreso con una clara definición política. Juntos con el pueblo, ambos pueden impulsar cambios de fondo a corto plazo.

Un presidente fuerte, por ejemplo, el día de su toma de posesión, puede derogar por decreto las pensiones de los ex presidentes, reducir a la mitad los sueldos de la alta burocracia –de directores generales a secretarios de Estado—, eliminar bonos, viáticos, servicios médicos privados, cajas de ahorro especiales y otros privilegios, para destinar esos recursos a la educación, la salud, el deporte, la creación de empleos, la investigación científica y tecnológica, el rescate social de espacios conquistados por la delincuencia...

Apoyado por el pueblo y por el Congreso, un presidente fuerte puede ordenar la construcción inmediata de cinco refinerías: gracias a ellas, a partir de 2015, dejaríamos de importar gasolina y nos ahorraríamos 10 mil millones de dólares anuales. Puede, asimismo, prohibir que los consorcios españoles sigan produciendo y vendiendo energía eléctrica a la Comisión Federal de Electricidad, en perjuicio de los consumidores que pagamos por eso tarifas prohibitivas.

Si la destrucción del campo es uno de los factores que fomentaron la siembra de drogas donde antes se cosechaban frutas y verduras, un presidente fuerte puede exigir la revisión del TLCAN –para renegociar, por ejemplo, las cláusulas que prohíben al gobierno mexicano subsidiar a los campesinos de acá, mientras los de Estados Unidos gozan de todo tipo de créditos oficiales allá–, y puede también desarrollar nuevas políticas agropecuarias, con objeto de facilitar que los migrantes regresen a sus comunidades a reconstruir los pueblos y las milpas, y los jóvenes urbanos desempleados se trasladen al medio rural y contribuyan a la producción de alimentos, para que dejemos de importarlos.

Un gobierno fuerte, mediante los buenos oficios del Congreso, puede remplazar el actual régimen de captación tributaria por un sistema mucho más sencillo, que según cálculos del experto economista Rogelio Ramírez de la O, elevaría en 500 mil millones de pesos (o 50 mil millones de dólares) al año la recaudación de impuestos.
En 2006, Andrés Manuel López Obrador ofreció un programa de 50 puntos para transformar al país. Calderón y los levantacejas se cansaron de burlarse preguntándole –sin permitirle responder– de dónde sacaría el dinero para tantas cosas. Bueno, aquí están las recetas: ninguna de ellas imposible (¿construir cinco refinerías?, ¿reducir sueldos de altos burócratas?, ¿facilitar el pago de impuestos?), pero requieren de una voluntad política colectiva, de una férrea disciplina y de una gran honestidad para que sean exitosas.

El domingo pasado, en el Auditorio Nacional, durante la presentación del nuevo Proyecto Alternativo de Nación, que discutieron y redactaron decenas de intelectuales de altos vuelos al servicio del Movimiento de Regeneración Nacional (Morena), Ramírez de la O demostró que es posible abaratar los precios de los servicios si los monopolios dejan de serlo –que Telmex tenga su red de televisión y Televisa su empresa telefónica, por ejemplo, para que compitan bajando tarifas–, pues el predominio de cada uno de ellos “en estos 10 años de gobiernos del PAN apoyados por el PRI” ha ocasionado una pérdida, o sea, un no crecimiento del producto interno bruto, valuado en 350 mil millones de dólares.

Mientras en el sótano de la pirámide social los pueblos indios reciben cada año menos de uno por ciento del gasto público, “400 grandes corporaciones tienen ingresos anuales por 6 billones de pesos pero no pagan impuestos”, como no los pagan tampoco quienes especulan en la Bolsa de Valores, ni las empresas mineras (la del Cerro de San Pedro, en San Luis Potosí, obtiene 20 millones de dólares al mes), que destruyen la tierra, se llevan íntegras sus alucinantes ganancias y no dejan ningún beneficio.

¿Vale la pena organizarse para ganar las elecciones presidenciales de 2012 en la casilla donde nos toque votar? A la luz de lo expuesto en esta plana, ¿tiene México recursos para volver a crecer económicamente y posibilidades de superar la miseria, el terror y el desconsuelo al que creen que nos condenaron para siempre Salinas, Calderón y las televisoras?

Uno de los rasgos más positivos de la lucha pacífica propuesta por López Obrador en el territorio de la casilla electoral donde votaremos, es que para construir esa mayoría de vecinos, parientes y amigos, tendremos que hablar también con quienes piensan distinto y creen en otros proyectos: dialogar con ellos, oírlos, entender sus problemas y exponerles los nuestros, buscar soluciones comunes y buenas para todos, implicará iniciar un proceso de reconciliación, por ejemplo, con los amables panistas que viven en el piso de abajo, con el joven matrimonio de izquierda que nos saluda desde el edificio de enfrente pero simpatiza con la otra champaña, con el maestro plomero que desconfía de AMLO desde el plantón de Reforma, con la señora que nos vende los discos pirata en la tintorería, con la veterana prostituta que hace más de 40 años atiende en la misma esquina, con la Narda de la fonda que sirve comidas corridas...

Con tal de que un pigmeo maligno se robara la Presidencia, los obispos mandaron a las beatas a pedir a los ingenuos que le rezaran a la Virgen para que AMLO no llegara al poder; al mismo tiempo, cada dos minutos, la tele repetía que AMLO era un peligro para México, y propagandistas de toda laya, nos hundieron en un clima de odio que desató la peor carnicería de nuestros tiempos. Para ganar las elecciones del año próximo en la casilla que nos toque, debemos hablar, pero ya, con nuestros vecinos, organizarnos y reconciliarnos. Al hacerlo, todas y todos reconstruiremos el tejido social, y poco a poco empezaremos a ponerle fin a la estúpida guerra del monstruito.

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